Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


La cálida luz del sol se colaba en la ventana de la recámara principal de Crystal Manor.

Severus se encontraba mirando detenidamente a la hermosa castaña que yacía cómodamente a su lado. Su novia, todavía no podía creerlo.

Había dormido plácidamente, y hubiese seguido durmiendo si no fuese porque aquel maldito reloj muggle había sonado estrepitosamente. Después de haber "apagado" aquel infernal objeto, invocó a Doxy para que le trajera una muda de ropa mientras se aseaba. Al terminar de arreglarse, se acostó nuevamente a observar a su novia dormir apaciblemente. Estaba retirando algunos mechones de su cara cuando la morena abrió los ojos. Ella, tras estirarse y dar un largo bostezo, regresó a su posición inicial y le sonrió.

-Buenos días dormilona- le dijo el pelinegro mientras acariciaba su mejilla.

-Buenos días ¿Dormiste bien?- preguntó la castaña tomando asiento en la cama.

-De maravilla- respondió dándole un corto beso en los labios, haciendo que ella esbozara una gran sonrisa.

Jessica, al ver la luz solar colarse fuertemente por la ventana, no pudo evitar hacer una importante pregunta.

-¿Qué hora es?-

-Creo que son las nueve menos treinta- respondió el pocionista tranquilamente.

La morena abrió los ojos desmesuradamente.

-¿QUÉ? Pero si yo active la...-

La morena calló de golpe al percatarse de que faltaba algo en la mesita de noche que estaba hacia el lado del pocionista.

-Severus ¿Dónde está el despertador?- preguntó desconcertada.

-Está en tu tocador- respondió el mago como si le estuvieran preguntando acerca del clima. -No sabía cómo hacerlo callar y... se estropeó. Pero tranquila ya lo reparé-

-¿Tranquila?- la morena se levantó rápido de la cama, el mago enarcó una ceja. -Severus ¿Por qué no me despertaste? Tengo una reunión con Kingsley y los representantes de Rumania y Francia dentro de...- consultó el reloj de pulsera que estaba en la mesita más cercana. -¡Dios santo dentro de 23 minutos!- salió casi corriendo al baño.

Él sonrió mientras negaba con la cabeza. "Toda una insufrible" pensó con un largo suspiro.

-Wendy-

La elfina apareció con un plof.

-A sus órdenes amo Snape-

-Tráenos el desayuno-

-Enseguida señor- y con otro plof desapareció.

El pelinegro se sentó en uno de los sillones que estaban alrededor de la redonda mesa, a la espera de la elfina que, al cabo de unos minutos, apareció con una gran bandeja repleta de diferentes platillos y bebidas; después dejar todo en orden en la mesa, se desapareció nuevamente de la habitación.

Se sirvió una taza de té y un plato con tostadas, beicon y huevos. Estaba por darle un sorbo a su bebida cuando la puerta del baño se abrió, revelando algo que el ex mortífago no esperaba ver.

Jessica había salido secándose el cabello con una toalla y envuelta en una bata de baño a medio cerrar, exponiendo parte de su cremosa y suave piel. Ajena a la presencia del mago se terminó de secar con un hechizo y se quitó la bata, revelando un conjunto de ropa interior color azul claro, dándole inconscientemente una magnífica vista de sus bien formados atributos. El pelinegro sentía como la sangre se comenzaba a acumular en cierta parte baja de su cuerpo al reaccionar a la tentadora visión.

La chica abrió el armario y extrajo un pantalón azul marino ajustado y un suéter de escote cuadrado manga larga gris claro. Al darse vuelta, vio al mago que estaba sentado en uno de los sillones y la miraba intensamente de pies a cabeza.

Soltó un pequeño grito a la vez que trataba de cubrir su cuerpo con la ropa que tenía a la mano.

-Pensaba que no estabas aquí- exclamó totalmente sonrojada.

"Merlín y yo que pensaba que no podía ser más hermosa" pensó. Tras callar sus intensos pensamientos, recuperar la calma y aclararse la garganta, todo en unos segundos, respondió.

-Te estaba esperando para desayunar. No quiero que me acuses otra vez de inanición- comentó con sorna mientras terminaba su plato.

-No te acusaré de inanición, esta vez será por pervertido - respondió entre dramática y divertida a la vez que se vestía con un movimiento de su mano. -Debiste avisarme que estabas aquí-

-No me diste tiempo a hacerlo- respondió con fingida inocencia bebiendo de su té. -Además de que me hubiese perdido de un magnífico espectáculo- decía a la vez que mostraba una sonrisa pícara.

La joven se carcajeó mientras se terminaba de colocar sus botines de tacón alto gris.

-¿En serio te gustó lo que viste?- preguntó con picardía, acercando su rostro a escasos centímetros de la cara de Snape.

El hombre la tomó de la cintura y tras una pintoresca vuelta, la sentó en su regazo.

-Más de lo que te imaginas- y sin más preámbulos el mago la besó con intensidad, demostrándole lo mucho que le había encantado. Ella gustosa le correspondió el beso colocando una mano en su hombro y la otra en su nuca.

Al separarse, ambos esbozaron una gran sonrisa, expresando con ese simple gesto lo satisfactorio que había sido aquella "respuesta".

-¿Qué quieres desayunar?- preguntó el slytherin mostrando la mesa.

-¿Quieres que desayune sentada en tus piernas?- preguntó divertida.

-Por supuesto- respondió sujetándola de la cintura.

La morena negó con la cabeza riéndose para luego ver con detenimiento lo que habían traído. Decidió servirse un tazón de cereal con leche y trocitos de fresa, y se dispuso a comer.

-Son las nueve menos cinco- dijo Snape con malicia al ver que ya casi terminaba con su plato.

-Demonios- la morena terminó de comer y, después de un leve forcejeo con su novio, se levantó rápidamente en búsqueda de su túnica. -¿Irás al Consejo hoy?- preguntó mientras salía de la habitación, rumbo al despacho.

-Iré dentro de unas horas, antes debo preparar algunas pociones- respondió el pelinegro mientras la acompañaba.

Al llegar a la amplia estancia, Severus la tomó de la cintura y le dio un largo y apasionado beso. La morena le correspondió enredando sus brazos en el cuello del mago.

-Me tengo que ir- la castaña le dio un corto beso en los labios.

-Cuídate- le respondió el mago.

La morena se acercó a la chimenea y, después de enviarle un beso, desapareció entre las llamaradas verdes.

El mago no pudo evitar pensar en lo irreal que le parecía su realidad, era tan maravillosa su vida en esos momentos que estaba empezando a tener un mal presentimiento. Tanta dicha y tanta paz siempre traía consigo algún pesar, siempre había sido así, lo sabía por experiencia.

Estaba por retirarse al laboratorio cuando un patronus con forma de Lince atravesó el gran ventanal.

-Reunión urgente de la Orden en el Ministerio de Magia, se requiere tu presencia inmediata. El asunto está en El Profeta- relató la brillante forma para luego desvanecerse.

Severus había estado tan entretenido con los apuros de su novia que se le había olvidado leer el periódico. Se acercó con rapidez al escritorio donde sabía que aparecían las correspondencias. Al leer el titular que ocupaba gran parte de la portada, su rostro se ensombreció.

-Maldición-


-Vaya hasta que al fin llegas- comentó Draco quien estaba esperándola fuera de la Sala de Reunión.

-¿Se puede saber qué es lo que está pasando?- inquirió la intercesora.

Mientras Jessica se dirigía con rapidez al primer piso, se percató de las murmuraciones y de los rostros preocupados de los que estaban circulando. La incertidumbre y el miedo era lo que en esos momentos reinaba en el ministerio de magia.

-¿No leíste el periódico?-

La morena negó con la cabeza.

-Encontraron... varios cuerpos en el bosque de Sherwood. Fueron asesinados por mortífagos- explicó el rubio con seriedad.

-¿Mortífagos?- preguntó con asombro. -Pero si habían dicho que ya no serían problema, que ya estaban radicalizados casi en su totalidad-

-Pues parece que Shacklebolt y Potter se equivocaron, y ese ataque es prueba de ello-

-Oh vaya. ¿Y entonces que va a pasar con la reunión?-

-Shacklebolt pidió su suspensión hasta nuevo aviso, me encargué de avisarles a las delegaciones a primera hora. Y ya que el ministro y Potter no pueden retirarse del ministerio en estos momentos, los miembros de la Orden del Fénix se están reuniendo en el salón-

-¿La Orden se va a reunir aquí?- exclamó desconcertada.

-¿Puedes dejar de sorprenderte?- preguntó el slytherin con burla. La morena lo fulminó con la mirada y le dio un puñetazo en el hombro. -¡Auch! Eso dolió-

-Y como sigas diciendo tonterías habrán más- Advirtió enseñando su mano cerrada.

-Está bien. No te dije nada- se quejó sobándose su adolorido brazo.

-Más te vale- le dijo con una sonrisa de satisfacción.

-¿Se puede saber que le estás haciendo a mi ahijado?-

Jessica pegó un gritito de sorpresa al escuchar aquella conocida voz sedosa, y más aún cuando sintió como su lóbulo había sido deliciosamente acariciado por los labios del mago.

-Pensé que no vendría a la reunión- le dijo el joven slytherin al pocionista con una sonrisa similar a la del gato sonriente de Alicia en el País de las Maravillas. Aquel gesto por parte del ex profesor no pasó desapercibido por el ojigris.

-Era inevitable no venir después de lo que publicó El Profeta- expresó con seriedad.

-Es cierto, también perteneces a la Orden- expresó la joven a lo que el mago asintió. -Hay... algo que no entiendo de todo esto- ambos miraron interrogantes a la bruja. -¿Por qué Kingsley convocaría a los miembros de la Orden a reunirse en el ministerio y a tempranas horas? Entiendo de que un ataque masivo como el que realizaron los mortífagos es relevante, pero es un asunto que debe ser tratado por el Departamento de Seguridad Mágica ¿o no?-

-Así es. Pero que hayan convocado a una reunión de emergencia con la Orden sólo significa una cosa: la situación es más grave de lo que pensamos-