Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
Todos miraban a la joven heredera con desconcierto y confusión.
-¿Los... Koriak?- preguntó Harry con curiosidad.
-Los pocos escritos en donde aparece este símbolo solo se refieren, tal como lo dijo Hermione, a un "mal recuerdo". Y eso se debe a que, hace muchos siglos atrás, hubo un período de oscuridad producida por un grupo de... desertores del grupo druida-
-¿Desertores entre los druidas? ¡Eso es imposible! He leído varios escritos sobre ellos y siempre hacen énfasis en la lealtad que tenían hacia su congregación- exclamó Elphias Doge contrariado.
-Aquella traición fue para los druidas algo difícil de enfrentar y manejar, la unidad era lo más importante. Y es por ello que la existencia de ese grupo fue omitida de la historia mágica, no querían que se supiera que fueron traicionados por su propia gente- replicó la morena, dejando al anciano mago impactado por semejante revelación.
-Y si la historia de los Kiriok...-
-Es Koriak papá- corrigió Ginny.
-Lo siento- se disculpó Weasley padre. -Como decía, si la historia de los Koriak fue omitida, ¿Cómo es que sabes sobre ellos?-
-Porque... el reino asariano preservó esa historia- respondió la joven.
-Ahora tengo una duda ¿Quienes asesinaron a esas personas, los mortífagos o los Koriak?- preguntó Ron desorientado por lo que estaba escuchando.
Varios cuchicheos se escucharon, dándole la razón al joven pelirrojo.
-Es imposible que hayan sido los Koriak. Ellos fueron... enjuiciados y eliminados hace más de un milenio- explicó Jessica pensativa.
-En ese caso relacionemos. Si la causa de los mortífagos es la pureza de sangre, ¿cuál era la causa de los koriak?- preguntó Hermione intrigada.
-Los Koriak fueron conformados para destruir a los muggles y a todo lo referente a ellos-
-Harry ¿De qué origen eran los occisos?-
-Magos hijos de muggles y muggles-
-Entonces son causas similares-
-No precisamente- la leona la miró interrogante. -Tengo entendido que la causa de Voldemort era destruir a los muggles porque los creía inferiores a los magos y a los magos hijos de muggles por considerarlos una abominación del mundo mágico- la gryffindor asintió dándole la razón. -Pues los koriak solo querían eliminar a los muggles por... venganza-
-¿Venganza? ¿Venganza por qué?- esta vez fue Draco quien preguntó.
-Venganza por los asesinatos de magos en manos de la Suma Inquisición. Es por ello que marcaban a sus víctimas con ese símbolo, para que supieran que aquellas personas murieron por venganza a sus hermanos-
-¿Y por qué separarse de los druidas?- le preguntó Doge.
-Porque los druidas no estaban de acuerdo con ese comportamiento sanguinario. El mago Merlín, antes de desaparecer definitivamente, les pidió a los druidas que buscarán proteger su existencia y la de sus camaradas mágicos, que evitaran por todos los medios una guerra entre mundos. De esa manera, la poca paz que había no se perdería y la existencia de ambos mundos no colapsaría. Sin embargo, un pequeño grupo del clan no estuvo de acuerdo. Ellos consideraban que los muggles debían desaparecer, que se lo debían a sus camaradas caídos. Pero la mayoría se mantuvo firme en las últimas palabras de su antiguo protector. Es por eso que decidieron desertar y... crear terror por su cuenta en el mundo no mágico-
-Increíble- expresó Arthur Weasley impactado.
-Entonces lo más probable es que estén usando sus ideales como nueva carta de presentación. A fin de cuentas, la causa de Voldemort está muy... gastada- opinó Severus después de analizar lo explicado por la castaña.
-Y en ese caso podemos decir que el estado en que se encontraron los fallecidos puede deberse a la magia que utilizaron para la marca- concluyó Harry después considerar todo lo dicho.
-Bueno... si no encontraron nada más, puede decirse que sí ya que la magia que se emplea para ello es magia oscura- dijo tratando de disimular su nerviosismo.
-Ya que lo mencionan...- Ron sacó del bolsillo de su túnica una pequeña bolsita de la cual extrajo un collar con un cuarzo transparente en forma de rombo como colgante.
-Demonios- susurró la joven para sí misma con expresión desencajada al ver la "cereza del pastel" del problema, sin embargo el pelinegro la escuchó y la miró extrañado.
-Lo encontraron cerca de las víctimas- explicó el pelirrojo mientras se lo entregaba a su amigo. -Los investigadores dijeron que era solamente un inofensivo cuarzo transparente, pero que había sido expuesto a una gran cantidad de magia. Dijeron que dejaban en tus manos la disposición del collar-
El salvador del mundo mágico miraba con detenimiento el collar. No parecía ninguna amenaza, es más, podría jurar que quizás se le cayó a alguno de los asesinados. Pero nunca se sabía cuándo se podía necesitar.
-Lo guardaré con las demás evidencias- Con un asentimiento de cabeza el pelirrojo le entregó la bolsa a su jefe, el moreno metió nuevamente el collar en la pequeña bolsa y lo guardó en su túnica.
-Ya sabemos que los mortífagos han tomado la decisión de atacar y con una nueva representación, ¿cuál es el paso a seguir?- preguntó McGonagall con preocupación.
Nadie deseaba volver a tener noticias de masacres y destrucción. Quería vivir en paz después de todos los malos momentos vividos, al fin libres del sufrimiento que puede traer la ambición y el poder. Pero ahora, tenía que ser fuertes nuevamente. Una nueva tempestad de maldad estaba al acecho y debían de estar preparados.
-Ya se han distribuido varios grupos de aurores por toda Gran Bretaña. Dependiendo del primer informe, tomaremos una decisión- Harry se mostraba con una seriedad pocas veces vista en él. Todos asintieron de acuerdo a lo dictaminado. -Por ahora debemos estar muy pendientes de nuestro alrededor, cualquier información puede ser vital. Por ahora... es todo- y así el joven auror dio por finalizada la reunión.
-¿Pasa algo?- preguntó el rubio al ver a su amiga preocupada.
-Ese... collar...- la morena se encontraba pensativa. Aquel objeto era algo que definitivamente no se esperaba y que la tenía con los nervios de punta. Si era cierto lo que había visto... No, tenía que asegurarse primero de que ese collar era lo que estaba pensando.
-¿Qué ocurre con el collar?- le preguntó Severus a la castaña disimuladamente cerca del oído, aprovechando que los demás comenzaban a retirarse. Había visto su expresión nerviosa al ver aquella extraña baratija, lo cual le dio a entender que había algo más en todo el asunto.
-Necesito detallar el collar Severus- la morena se mostraba inquieta. -Quiero asegurarme de que no estoy equivocada en lo que estoy pensando-
-Yo me encargo. Draco cuídala- su ahijado asintió. El pelinegro se levantó y se dirigió hacia el Jefe del Departamento de Seguridad Mágica que estaba reunido Sirius y Kingsley.
-¿Ocurre algo señor?- preguntó Harry intrigado al ver que el pocionista se había acercado a él.
-Necesito por un momento el collar que Weasley le entregó- respondió impasible.
-¿Y para qué lo quieres Snape?- preguntó el animago mirándolo con desconfianza.
-Eso no es de tu incumbencia Black- espetó el pelinegro para luego dirigirse al auror. -¿Me lo va a prestar o no Potter?-
El ojiverde lo miró extrañado, sin embargo extrajo de su bolsillo la pequeña bolsa y se la entregó al mago. El pelinegro se retiró no sin antes fulminar con la mirada al castaño.
-Pero Harry...-
-Confío en él Sirius- el moreno cortó de golpe la queja de su padrino. -Y sé que lo pidió por una buena razón- dijo al ver que el mago le entregó el collar a la joven sucesora.
-Aquí tienes-
Jessica sacó con rapidez el collar, tanto que por poco casi se le cae de las manos. Al detallarlo confirmó sus sospechas y su rostro solo mostró su gran pesar.
-¿Y?- Inquirió el ojigris.
La morena dio un fuerte suspiro. Estaba por hablar cuando...
-Jessica nos podemos ir cuando dispongas-
Los tres se voltearon y se encontraron con el rostro apacible de Kingsley Shacklebolt.
-Nos iremos una vez que hable contigo y con Harry en privado- dijo Jessica con total seriedad.
-¿Y de qué quieres hablar?- Preguntó el ojiverde al escuchar su nombre en la conversación.
La morena solamente les enseñó el collar. A buen entendedor, pocas palabras. Ambos asintieron, comprendiendo el asunto a tratar.
-Vamos a mi oficina-
