- ¿Harry? ¿Harry?.- sintió un golpe en su mejilla, era húmedo y pegajoso. Se tocó la mejilla inconscientemente, ¿mermelada?
- Harry.-le dijo Hermione.- Ya deja de soñar despierto, tenemos que ir a Pociones.
Harry seguía con su mano pringada de mermelada sin entender bien cómo había llegado esa allí.
- Un buen pegotón de mermelada saca del ensimismamiento hasta al más pintado.- le bromeó Ron guiñándole un ojo.
Harry sonrió mientras se levantaba y se quitaba la mermelada de la cara, primera clase de Pociones, podía decir que no era su asignatura favorita, pero también que echaría mucho de menos al profesor Snape, nunca le tuvo en alta estima, pero demostró cuan honorable había sido siempre, a pesar de lo que todos pudieran pensar de él.
Ya en las mazmorras, el profesor Slughorn, hizo que aquel lugar no se viera tan oscuro y siniestro como en tiempos de Snape, debió realizar algunos encantamientos para que aquellas ventanas proyectaran verdadera luz solar.
Las clases de pociones siempre eran con Slytherin, sintió como un pequeño salto de regocijo en su corazón "Harry, estás perdiendo el Norte"- pensó, "¿ahora estar con Slytherin era motivo de celebración?" Una vocecilla interior le dijo "No te hagas el pasmarote y ve a sentarte de una vez con Malfoy" - mierda, podría haber jurado que esa vocecilla tenía toda la cadencia de la de Snape.
Pero no se dio mucho tiempo a pensar y actuó, muy común en él, el Héroe que iba a sentarse con la serpiente plateada, tuvo que sonreírse de lo tonta que estaba empezando a ser su vocecilla interior.
- Malfoy .- le saludó Harry colocando sus libros sobre la mesa.
- Potter .- si su voz interior era boba, la cara de Malfoy en esos momentos le decía a Harry que la del rubio debía estar perpleja. - ¿Qué haces?
- ¿Te refieres a ahora mismo o en la vida? No me importaría tener más claro eso último, pero desde luego ahora, abro mis libros .- le dijo Harry con una amplia sonrisa.
Los ojos plateados de Malfoy se movieron indecisos, él no podría esperar que el mismísimo Harry Potter, fuera a sentarse de motu proprio en Pociones con él, ambos siempre había sido obligados a sentarse juntos, bien sabría su padrino Snape a cuento de qué. Lo que menos hubiera pensando Draco es que este año sería también así.
- Ya veo que eres animal de costumbre, Potter.- dijo recuperando algo la compostura, aunque su tono no sonó tan hiriente como antes. - No has cambiado nada .- le dijo mientras le quitaba un trozo de mermelada que aún tenía pegado en la mejilla, con cara de estar conteniendo la risa.
Harry, había dejado de pensar, ni vocecilla ni leches, solo sentía los dedos de Malfoy sobre su mejilla, "¿en serio?" Se había quedado colgado en sus ojos, atónito ante la caricia del rubio, pero deseando que no retirara tan rápidamente el contacto.
Bien, sus mejillas, las muy cabronas sí tuvieron algo que decir, o más bien algo que mostrar, se sonrojó sin poderlo controlar, mientras escuchaba una risita baja a su lado, Malfoy no le miraba ya, pero por la curvatura de sus labios era él el que se estaba riendo. Había vistos dos veces en un día sonreír al rubio, aquello se estaba volviendo adictivo, se imaginó untado de mermelada para poderle sacar de nuevo una sonrisa.
"Bobo", ey, la vocecilla había vuelto, y le confirmaba lo que él era.
