Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
-No me lo tomen a mal pero, si esta conversación es en privado... ¿Qué hace Malfoy y Snape aquí? - preguntó el niño que vivió dos veces al ver como los mencionados estaban muy acomodados en la oficina de la sucesora.
-Es sencillo de entender cuatro ojos. Sea ahora o después, de igual forma nos enteraremos de lo que hablen aquí así que... ¿Para qué retrasar el momento?- explicó Draco con aires de superioridad, a lo que el chico negó con la cabeza, esa arrogancia era de esperarse de Draco Malfoy.
-Siéntense por favor- pidió la castaña mostrando los sillones disponibles.
-¿Qué ocurre con el collar?- Harry no había querido ser tan directo, pero la peculiaridad que había adquirido la situación lo tenía muy intrigado.
-Al principio pensaba que los mortífagos solo tenían información básica de los Koriak. Sin embargo, al ver este collar- la morena lo colocó en el escritorio. -Me doy cuenta de que la situación es más grave de lo que se pensaba-
-¿A qué te refieres con eso?- preguntó Kingsley.
-Me refiero a que los mortífagos tienen en su poder un objeto antiguamente usado por los Koriak para... extraer magia-
-¿Un objeto para extraer magia? Pero como...-
-No preguntes acerca de su origen porque no me es permitido revelar ese tipo de información- cortó la morena. -Lo que si te puedo decir es que este collar forma parte de ese mecanismo; y que hayan encontrado a esas personas en ese estado tan deplorable es prueba de que fueron víctimas de ello-
-Un momento- intervino Draco. -¿Estás queriendo decir que la descomposición avanzada es por falta de magia?- la bruja asintió. -Potter ¿Estás seguro de que en el grupo también había muggles?-
-Malfoy tiene razón Jessica, la descomposición no puede ser por la falta de magia, los muggles también estaban igual que los magos...-
-Les informo que no todo es lo que parece- cortó Snape la explicación del auror. -Todo ser vivo nace con magia, absolutamente todos los seres vivos- Expresó con tranquilidad, a lo que su ahijado y el ojiverde lo miraron interrogantes. El pelinegro prosiguió con su explicación -Existen dos tipos de magia: la innata, con la cual todos nacen y está ligada al alma, es...la magia característica de los muggles; y la magia post tempo es la magia innata transformada en poder y por la cual adquirimos el nombre de magos al tener la capacidad de exponerla, controlarla y usarla, canalizándola con nuestro propio cuerpo, con una varita o con ambas. Eso es lo que en realidad nos diferencia de un muggle. Lo que significa que si es válida la causa de la descomposición-
-La teoría de Sir Frederic- afirmó la castaña con una sonrisa.
El pocionista asintió satisfecho. -Aunque por lo visto, ya no es solamente una teoría-
-Eso... no lo esperaba- Draco no se preocupó en ocultar su asombro. Durante siglos su familia había creído fervientemente que la magia era sólo para los magos, que los muggles eran inferiores a ellos por ese hecho, y como tales debían ser sirvientes de aquellos que si tenían el poder. Pero ahora... aquella revelación podría destruir aquel mal fundamentado paradigma. -Y... ¿Por qué ellos despojaban a los muggles de... su magia?- preguntó con cierta renuencia. Todavía le costaba digerir la noticia.
-Sé que es complicado de entender, Draco- dijo Jessica al percatarse de la incomodidad de su amigo. - Pero esta teoría explica con facilidad la existencia de los magos hijos de muggles y de los squibs. Todo basado en el núcleo mágico, ya sea desarrollado o no, de la persona. Una teoría... bastante larga y que por ahora no compete- culminó con clara intención de terminar ese tema. -Contestando a tu pregunta, los despojaban de su magia porque simple y sencillamente los consideraban indignos de poseer algo tan extraordinario-
-En pocas palabras...- el ojiverde estaba analizando todo la información expuesta. -Nos estamos enfrentando a unos mortífagos que no sólo adoptaron la causa de los desertores y que tienen sed de venganza, sino también a los objetos y al conocimiento antiguo y oscuro que ellos poseían; y no bastando con eso, quieren despojar de su magia a aquellos que crean indignos de poseerla ¿entendí bien?-
-Vaya Potter, después de tanto tiempo al fin le está dando un uso correcto a su cerebro- expresó el ex profesor con sorna. Aunque claramente eso era un "Sí" en el idioma de Snape. El auror iba a replicar pero el mago prosiguió. -Sin embargo, hay un objetivo claro-
El gryffindor tardó unos pocos segundos para comprender lo que el ex profesor quería decir. -Ellos no tenían esa información. Lo que significa que hay alguien nuevo entre ellos que funciona como su fuente de conocimiento- dijo más para sí mismo.
-No sólo es su fuente de conocimiento- expresó Draco con cierto aire reflexivo. -Por todo lo que está pasando, es obvio que el nuevo integrante de los mortífagos se coronó como el "nuevo líder", es por ello que los ataques se reanudaron. Así que, como comprenderás Potter, es prioridad saber quién es-
-Bueno, al menos hay luz entre tanta oscuridad- expresó Kingsley con cierto alivio al saber un poco más acerca de la misteriosa masacre.
-Muy bien, ya les dije lo que tenía que decirles- la morena se levantó de su asiento. -Kingsley será mejor que nos vayamos, mientras más rápido sepa a qué atenerme mejor-
-Muy bien- el ex auror se levantó de su asiento.
-Le diré a Sirius que disponga de algunos aurores para su resguardo- el ojiverde siguió el ejemplo de su superior. -Muchas gracias por tu ayuda Jessica, si no fuera por ti estaríamos ciegos en esta investigación-
-Ciegos es poco- murmuró el rubio con burla. Jessica lo reprendió con la mirada a la vez que él sólo se encogía de hombros.
-No fue nada Harry, sólo te pido que los atrapes lo más pronto posible. No sabemos a qué alcance puedan llegar si transcurre más tiempo- expresó la intercesora con preocupación. Si era cierto lo que sospechaba, la situación era bastante grave, en especial la diplomática.
-Los atraparemos, tenlo por seguro. Con permiso- el ojiverde tras despedirse se retiró de la oficina.
Después de unos minutos de pequeñas aclaraciones, los demás siguieron el ejemplo del auror. Kingsley salió primero conversando con Draco sobre la inesperada reunión del ojigris con la Confederación ese día, quedando de últimos Jessica y Severus. La castaña estaba por salir cuando el pocionista la agarró del brazo y la acercó a él.
-¿Qué ocurre?-
-¿Es... necesario que vayas a ese lugar?- el rostro del pelinegro mostraba seriedad y preocupación.
-Por supuesto que sí Severus. Si he de interceder ante Raynor, debo conocer qué tan grave fue la destrucción y para ello debo informarme personalmente- enfatizó la última palabra al ver las intenciones de protección del mago.
-En ese caso voy contigo-
-No Severus, tienes asuntos pendientes en el Consejo y es algo que no puedes ni debes descuidar-
Después de unos segundos de batallar con la mirada, el pelinegro suspiró con resignación.
-Está bien, pero ten mucho cuidado- le dijo a la vez que acariciaba su mejilla.
-No te preocupes, todo estará bien- la morena le dedicó una sonrisa tranquilizadora.
Los dos estaban tan ensimismados en su conversación que no se percataron de que unos recién llegados ojos verdes los miraban con incredulidad. "No puede ser" pensó aún en shock por la clara muestra de cariño del ex profesor a la castaña. Y no sólo era eso, también sus miradas mostraban una gran calidez, mostraban... ¿Amor? "Acaso ellos..."
-¿Estos son los aurores que irán con nosotros, Harry?- le preguntó Kingsley al ver llegar a tres magos con el uniforme, sacando al chico de sus pensamientos.
-Eh así es- respondió aparentando normalidad. Al voltear nuevamente a la entrada de la oficina, Severus se dirigía al ascensor mientras que Jessica se dirigía a ellos.
-¿Nos vamos?- preguntó la joven al llegar al grupo.
-Por supuesto. Nos vemos después Harry-
El ojiverde se despidió y el moreno mayor comenzó a guiar al grupo a donde se encontraba el traslador que los llevarían a su destino: Las Islas Hébridas.
El reloj marcaba las diez de la noche.
Severus se encontraba recostado en el mullido sillón del despacho con un vaso de whisky de fuego y un libro que llevaba más de media hora tratando de leer, por más que tratara de concentrarse no podía. Y es que ya comenzaba a impacientarse por la ausencia de la castaña.
Desde la mañana que la había dejado a duras penas en el ministerio no sabía nada de ella. Y estas eran las horas que todavía no había llegado. ¡¿Dónde está?!
Como si Merlín lo hubiese escuchado, se escuchó un leve sonido de aparición en el salón, seguido del característico pálpito que lo precede al utilizar el anillo.
-Conforta Neartu- recitó Jessica, produciendo el refuerzo del escudo.
Por un instante la chica sintió como su instinto le decía que mirara hacia el sofá, y al hacerlo dio un pequeño brinco al ver al pelinegro mirándola con reproche.
-Severus no te esperaba aquí- la morena se colocó una mano en el pecho, como si con ese gesto pudiera calmar los acelerados latidos de su corazón por la sorpresa. -¿Por qué no estás en la habitación?- decía a la vez que dirigía al pequeño bar y se servía una copa de vino.
-¿Estas son horas de llegar?- dijo con reproche.
-¿Estás sustituyendo a Phillipe?- replicó divertida.
-No te hagas la graciosa- el pelinegro la miraba fijamente. Y gracias a ello se percató de que la chica tenía unas pequeñas ojeras que no estaban antes y que estaba levemente pálida, haciendo que su preocupación volviera. -¿Qué te pasó?-
Jessica lo miró sin entender a qué se refería. -¿Dé que hablas?- preguntó a la vez que dejaba la copa en la mesa y comenzaba a revisar su túnica. Gran error.
Gracias a los agraciados movimientos de su capa, sus botines quedaron al descubierto, mostrando en uno de ellos una pequeña mancha roja. "Mierda" pensó al ver la poca sangre que había caído, sin percatarse, en el grisáceo calzado.
Severus se levantó de golpe de su asiento. -¿Y esa sangre?- siseó cada palabra con lentitud, mirándola inquisitivamente.
Ella llenó nuevamente su copa, se sentó en el sillón donde había estado el slytherin y le hizo señas a éste para que volviera a sentarse.
-¿Y bien?- inquirió impaciente mientras se sentaba nuevamente.
-Kingsley tenía razón, la frontera está en una ruina total- su voz se tornó sombría. -No sé cómo lo hicieron pero... lograron desestabilizar la entrada a Aqcuarius en un obvio intento de abrir el portal- suspiro con cansancio. -Y ya que Raynor no quiere a Marian metida en los asuntos de su reino, me tocó a mí renovar las protecciones; así que comprenderás del porqué de esta sangre- decía a la vez que mostraba el manchado calzado.
-Entiendo-
Severus tenía conocimiento acerca del antiguo pacto de sangre requerido para el encantamiento de protección de las fronteras. Un encantamiento de origen asariano y el cual había resguardado los portales por milenios. Mala suerte que los soberanos de Aqcuarius y Asarath no tuvieran una armoniosa y estrecha relación ya que, por sus diferencias, todo el peso mágico del encantamiento recaía en Jessica al ser la intercesora y la otra representación que estaba preparada para tal conocimiento.
Jessica tomó un sorbo de su bebida y continuó. -Después de eso tuve que ir a Aqcuarius para recuperar fuerzas y para saber qué tan enterados estaban. Raynor estaba furioso. Y después de algunas horas de explicaciones y gracias a la intervención de Patrick, se calmó y desistió de romper los tratados- la morena suspiró, vaya que había sido difícil. -Luego de eso fui a Asarath a hablar con Marian para consultar algunas dudas. Después de su acostumbrada charla sobre mi atuendo y de hablar con ella, terminé aceptando su invitación a cenar. Por cierto, preguntó por ti y te envía sus saludos-
El pelinegro sonrió de lado, a pesar del poco tiempo que pasó en los reinos, Emerick y Marian siempre lo trataron con mucha familiaridad. No era que Raynor lo tratara de mala manera, todo lo contrario; solo que el rey no permitía que se rompiera el protocolo en su trato.
-Tus dudas eran sobre si existían desertores en Asarath- afirmó el pocionista al percatarse de la intención de la chica.
-Así es-
-¿Y...?-
-Tal como lo supuse, no hay desertores... No vivos al menos- el mago frunció el ceño, a lo que ella prosiguió. -¿Recuerdas cuando le dije a Harry que no podía contarle sobre la historia del mecanismo?- él asintió. -¿Sabes por qué no es así?-
-Por la descripción que diste... Es el mismo mecanismo que usan en Asarath como pena máxima-
-Así es. Un mecanismo que cayó en manos de los Koriak por una asariana que se enamoró de un integrante del oscuro grupo, y que por ese motivo desertó sin que el reino se diera cuenta-
-¿Y cómo una simple asariana poseía tal objeto?- preguntó intrigado.
-Ese es el detalle, que no era una simple asariana. Era la hija menor del Juez principal del reino. Fue un escándalo en su época- dijo riéndose. -Dicen que la chica conoció al Koriako en una pequeña salida al mundo mágico y que se enamoró perdidamente de él, tanto que decidió unirse al grupo sólo para poder estar con él. Pero para que eso pasará ella debía llevar una ofrenda valiosa al grupo para su iniciación-
-Y qué mejor ofrenda que una Moltrena... Vaya forma de traicionar a su pueblo- dijo con sorna.
-Cierto, muy cierto- se dijo para sí misma. -En fin, después de años de terror e incierto y de que los druidas habían demostrado que no podían detenerlos...-
-Dijiste en la reunión que fueron enjuiciados y eliminados- el pelinegro la miraba interrogante.
-Y así fue... pero no en manos de los druidas. Los asarianos... tuvieron que romper con el tratado de no intervención en el mundo mágico y atrapar a aquellos que estaban haciendo estragos con aquel sistema. Después de eso reanudaron el tratado y cerraron los portales para que nadie pudiera entrar ni salir del reino. Ni modo que les dijera a ellos está información ¿o sí?- la morena ahogó un bostezo.
-No, claro que no- dijo pensativo, asimilando la información. -Si… los asarianos fueron los encargados de enjuiciar a los Koriak, la Moltrena que estaba en su poder fue regresada a Asarath ¿no es así?-
La morena movió la cabeza lentamente de lado a lado. -Eso pensaba yo, hasta el día de hoy. Marian me contó que al momento de capturarlos y enjuiciarlos, ninguno tenía el objeto. Revisaron sus campamentos y... nada. Buscaron por años pero no tuvieron resultados así que desistieron. Esa moltrena llevaba siglos desaparecida... hasta ahora-
-¿Le contaste la situación a la reina?-
-No es... conveniente que lo sepa aún. Suficiente fue con Aqcuarius, esperaré a ver que obtiene Harry en los próximos días- explicó con un gran suspiro. -Sólo espero que esto no trascienda a más-
Él, al ver a la castaña bostezar nuevamente, le quitó la copa y la colocó en la mesilla de al lado. -Será mejor que descanses- se levantó y la ayudó a levantarse.
-¿Dormimos... juntos otra vez?- preguntó la castaña con el rostro levemente sonrojado.
-¿Te gustaría?- preguntó con picardía a la vez que la abrazaba.
-Sí, demostraste ser una fantástica almohada y un excelente masajeador- decía a la vez que acariciaba su cubierto pecho.
-Y todavía me faltan muchas cosas por demostrarte- y sin más la besó apasionadamente, y ella ni corta ni perezosa le correspondió con la misma intensidad. Había extrañado con locura sus labios, su calidez, su voz. Tan solo sentirla junto a él lo hacía sentir vivo, dichoso, completo. La intensidad de sus sentimientos era grande, superior a lo que alguna vez sintió por Lily. Ella poco a poco se había convertido en su motivación para seguir, en su principal pensamiento, en su máxima necesidad.
Sonrió internamente, como había cambiado su vida de forma tan sorprendente.
