Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
-Padre ¿A dónde va Dominique?- preguntó con desesperación una joven de cabello negro azulado y ojos verdes al entrar al despacho principal del palacio.
-Ha tomado la decisión de irse del reino- respondió el hombre sin despegar su mirada de los papeles que estaba leyendo minuciosamente.
-¿Irse? ¿Por qué habría de irse?-
El rey dejó lo que estaba haciendo y fijó la vista en su hija.
-Ya le informé sobre mi decisión-
-¡¿Por qué hiciste eso?!- exclamó molesta mientras se acercaba rápidamente al refinado escritorio. -Pensé que ya habíamos hablado de ello. ¡Él es el mayor de la dinastía y por lo tanto es el heredero al trono!-
-Su posición real es como líder de la Comarca Norte y él la ha rechazado-
-Pero padre...-
-Ya todo está aclarado con tu hermano Marian, tú serás la próxima gobernante una vez que te cases ¡y es una decisión tomada!- dijo imperativamente, mirándola con severidad.
-Madre-
Marian salió de sus pensamientos y miró en dirección a su hija.
-¿Madre estás bien?- preguntó Selene con preocupación.
-Por supuesto que sí querida ¿Por qué la pregunta?-
-Desde la visita de Jessica, has estado... pensativa-
La soberana suspiró, su hija tenía razón. Habían transcurrido dos semanas desde la inesperada visita de la castaña y de la conversación sobre los Koriak. Y desde entonces sus pensamientos no habían dejado de rondar en su hermano Dominique. ¿Qué habría pasado con él y su familia en todos estos años?
-Solo estoy nostálgica cariño, es todo- respondió la mujer con una sonrisa. -Y... ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías leyendo en el jardín-
-Eso estaba haciendo- la expresión de la princesa pasó rápidamente de la preocupación al fastidio. -Hasta que a Elliot se le ocurrió la gran idea de llevar a Alice al jardín a "hablar"- bufó mientras tomaba asiento en el diván.
-Selene, Alice es su prometida. Es normal que quieran pasar tiempo juntos, y más aún si están enamorados-
-Eso lo entiendo madre. Pero no creo que sea necesario que él vaya al jardín a restregarme su felicidad en la cara- espetó la rubia a la vez que soltaba una gran bocanada de aire, como si de esa forma pudiera soltar la insatisfacción que cargaba en su interior. Al ver que su madre la veía con rostro inexpresivo, suspiró. -Lo siento, sé que mi hermano no tiene esa intención es sólo que...-
-Quisieras sentir también la dicha del amor- la reina terminó la frase, a lo que su hija asintió con desgano.
La pelinegra se sentó al lado de la joven y le dirigió una sonrisa tierna.
-A ver cariño ¿Quién fue la que rechazó la petición de mano de Sir Antoine hace un mes?-
-A Antoine lo quiero como un amigo y tú lo sabías. Todavía no entiendo como no evitaste semejante espectáculo- le reprochó.
-De la amistad al amor hay un solo paso- canturreó la monarca.
-Pues ojalá ocurriera eso con Patrick- susurró con tristeza.
-¿Todavía con eso hija?- preguntó mientras la confortaba con un abrazo.
-No puedo evitarlo, lo amo- dijo mientras correspondía al abrazo. -Por un tiempo había perdido la esperanza de tenerlo, pero ahora que sé que él no tiene oportunidad con Jessica, no quiero resignarme. Siento que debo luchar por él hasta el final-
-Y... ¿por qué estás tan segura de que no hay oportunidad entre Patrick y Jessica?-
-Porque ella ya tiene novio- respondió la rubia como si nada, arrepintiéndose en el acto. Para cuando se dio cuenta, su madre ya se había levantado de golpe y la miraba inquisitivamente.
-¡¿A qué te refieres con eso?!-
-P-pues...- la chica suspiró, había metido la pata. Lo que le faltaba es que también se le hubiese salido que el susodicho era Snape. -Bueno... Confórmate con saber que, en su última visita, ella me confesó que ya tenía a alguien y que estaba muy enamorada de él. Y no me preguntes quien es porque le prometí no decir nada- advirtió apresuradamente al ver la intención de su madre de seguir con el interrogatorio.
La reina entrecerró los ojos y la miró con reproche por soltar sólo una parte de la información. Sin embargo eso no era problema. Si no podía conseguir toda la información con su hija, tendría que buscar la manera de conseguirla con la fuente principal. Y tenía la ocasión perfecta para ello.
Ministerio de Magia
-¿Esa es la verdadera historia del anillo?- preguntó Draco Malfoy atónito al escuchar el relato de Jessica sobre el anillo de Merlín, joya que ella actualmente poseía y que le otorgaba el título de Heredera de Merlín.
-Así es. ¿Por qué lo dudas?- preguntó Jessica mientras escribía su informe de los tratados del Tridium con Gran Bretaña.
Ambos magos se encontraban en la oficina de intercesión finiquitando detalles sobre los tratados. Y a raíz de ello y del tema de los Koriak, mencionado hace dos semanas, Draco estaba saciando su curiosidad con su amiga sobre diversos temas antiguos.
-No es que lo dude, es sólo que me habían contado de que el anillo incrementaba los poderes del mago Merlín, no que absorbiera los poderes del mago para que pudiera controlarlos. Como comprenderás es bastante... impactante la información-
-Pues ya sabes la verdad, y espero que seas discreto con ella- advirtió mientras lo miraba fijamente, a lo que el ojigris asintió.
-Entonces eso de la "Heredera de Merlín" va muy bien contigo, los poderes del mago Merlín ahora son tuyos- afirmó con admiración. La castaña asintió. -Y... ¿No te preocupa el peligro en el que puedas estar por esa "herencia"?-
-¿A qué te refieres?- preguntó intrigada, sin dejar su escritura.
-A que si no temes que alguien te quite el anillo-
La morena lo miró unos momentos pensativa, dejó lo que estaba haciendo y le extendió la mano que tenía el anillo.
-Intenta quitármelo-
-¿Q-qué?-
La morena señaló su mano mientras sonreía maliciosamente al ver lo pasmado que estaba su amigo por la petición.
Draco se acercó lentamente a la mano de la chica, como si temiese que el anillo fuera a atacar de un momento a otro. Al verlo más de cerca se maravilló con la belleza que irradiaba el anillo, "toda una joya real" pensó él. Con cuidado rodeó el anillo con sus dedos hasta hacer contacto con él. Soltó el aire que sin querer estaba conteniendo, el anillo no le había hecho nada. Tomando más confianza comenzó su intento de retirarlo, pero su intento le costó una especie de descarga eléctrica.
-¡Maldición!- exclamó a la vez que se apartaba con rapidez. -¿Qué fue eso?-
-Eso querido Draco, fue una de las diversas defensas que posee el anillo- dijo Jessica con una gran sonrisa, disimulando las ganas de reír.
-Pues bien por él- expresó con asombro, sobándose la mano afectada.
-Yo tampoco me lo puedo quitar- la morena hacía el intento de quitárselo, pero parecía que estaba pegado a ella. -Sólo cuando muera, el anillo me dejará libre-
-Entonces solo cuando estés muerta... podrán retirarte el anillo- dijo pensativo.
-No precisamente. Si muero, el anillo desaparece inmediatamente hasta que el próximo heredero esté listo-
-Un anillo muy inteligente, sin duda alguna-
En ese momento la puerta se abrió, entrando por ella un hombre de cabello negro que le llegaba hasta los hombros, tez blanca y ojos oscuros como una noche sin luna, claramente malhumorado.
-¿Ya lograron descubrir algo?- preguntó Draco con interés.
-Las sospechas de Potter fueron acertadas- respondió Severus a la vez que se servía un vaso de whisky de fuego. -Los mortífagos que atraparon están bajos los efectos de un extraño y poderoso encantamiento de seguridad que modifica la memoria permanentemente al ser capturados. Es por ello que al interrogarlos con Veritaserum no pudieron extraerle la información necesaria sobre su nuevo líder o de sus escondites, y alegaban fervientemente que su único líder era Voldemort- explicó mientras tomaba asiento y le daba un gran sorbo a su ardiente bebida.
-Eres un gran oclumante Severus, podrás hacer algo...- inquirió la joven al ver su expresión seria.
-No hay nada que hacer, es magia antigua e irreversible. Quien quiera que sea su nuevo líder, es más astuto de lo que pensamos-
-Eso quiere decir que Potter y compañía van a tener que comenzar desde cero, buscar otro plan- expresó con fastidio el ojigris.
-Por desgracia, así es- el pocionista también estaba molesto por el descubrimiento.
Unos golpes a la puerta llamaron la atención de los presentes.
-Adelante-
-Disculpe Excelencia- la secretaria se asomó con cautela. -El señor ministro la solicita con urgencia en su despacho-
-Muy bien, ya voy para allá-
-Con permiso- la mujer se retiró.
La morena recogió algunos pergaminos. -Ya regreso- y así también se retiró.
-Además de la mala suerte de los de Seguridad Mágica ¿Qué lo puso de mal humor?- preguntó el joven slytherin, sospechando lo que podía ser.
-...Lynette- dijo con molestia.
"Bingo" pensó el rubio.
-Desde que estoy en la investigación no ha dejado de fastidiar. Pensaba que había madurado, pero sigue siendo una caprichosa insoportable- espetó, dándole otro gran sorbo a su bebida.
-Es una Byron, caprichosos por excelencia- se mofó el chico. -Aunque he de admitir que mi prima es muy guapa y tiene a muchos lamiendo el piso por ella- dijo pensativo, luego se acercó a su padrino con ojos inquisitivos y preguntó en tono confidencial. -¿En serio no tuvo una aventura con ella?-
-Admito que, cuando era joven, tuve la tentación de tenerla por una noche. Sin embargo, sabía que era una idiotez. Le daría la excusa perfecta para atraparme, y ni loco me unía con ella- culminó con una mueca de terror. El rubio soltó una sonora carcajada.
-Bueno, al menos ahora se encuentra en muy buenas garras- dijo Draco con picardía, mientras se secaba algunas lágrimas.
El pelinegro enarcó una ceja.
-¡Hey! Quiero a Jessica como a una amiga, pero no soy ciego- replicó con las manos en alto en señal de paz. -Y le aseguro que muchos tampoco lo son- susurró con fingida indiferencia. El pelinegro lo miró peligrosamente.
-Si tienes algo que decir, dilo de una vez- siseó con una mirada amenazante.
-Solo digo que tiene que cuidar muy bien de ella eso es todo- dijo tranquilamente. Y antes de que Severus decidiera quedarse sin ahijado, el ojigris cambió de tema. -Por cierto ¿Aceptará pasar las navidades con nosotros?-
-Tus padres no me han dejado muchas opciones ¿o sí?-
-Pues... Sería la primera navidad juntos después de la derrota de "Quien-usted-sabe". Para mi madre es importante, quiere ver a la familia reunida. Mi tía Andrómeda prometió estar presente, también invitó a Sirius Black pero él, gracias a Circe, se excusó ya que quería pasar las fiestas con Potter. La familia de Astoria se fue a Gales así que no podrán estar, Jessica también está invitada...-
-Pero ella no irá- dijo el pelinegro con un dejo de decepción. -Su familia la invitó a pasar las festividades en Alemania, es la primera navidad con su sobrina así que no puede liberarse del compromiso-
-No lo sabía- Draco no se molestó en demostrar también su decepción. -En fin- suspiró. -Lo bueno es que Lynette no pasará las fiestas con nosotros, ya que tiene que irse a Francia en esos días. Así que tendremos una navidad tranquila-
-Es bueno saberlo- dijo con sorna.
Se abrió la puerta nuevamente, dándole paso a Jessica quien venía leyendo unos pergaminos.
-Draco, Kingsley quiere hablar contigo sobre las negociaciones en América- dijo sin dejar su lectura.
-Cierto... nos vemos después tórtolos- y antes de irse agregó. -Y por favor respeten el lugar de trabajo- y con rapidez se marchó.
-Tonto- murmuró la morena mientras dejaba los documentos en el escritorio.
-¿Te falta mucho?- preguntó Snape con aburrimiento.
-Por hoy ya terminé ¿por?- inquirió mientras se sentaba en el regazo del pocionista.
-Porque quería invitarte a cenar-
-¿A cenar? ¿Fuera?- él asintió. -¿Acaso se te olvidó que no puedes estar por ahí así sin más? Eres un blanco importante para los mortífagos Severus, tienes que tener cuidado. Y recuerda que dijiste que por ese motivo todavía no podíamos hacer público nuestra relación...-
-¿Ya terminaste el reclamo?- preguntó divertido, a lo que ella frunció el ceño. -Por supuesto que me acuerdo de todo lo que te dije, y es por eso que cenaremos en Collinwood-
-Mmm bien pensado-
-Me ofendes-
-Lo siento- se disculpó dándole un beso. -Severus-
-¿Qué ocurre?-
-¿Estás seguro que no puedes pasar las festividades conmigo en Alemania?- preguntó con ojos de cachorrito.
-No es que no quiera, es que ya estoy "comprometido" con los Malfoy-
-Cierto- suspiró. -Esta mañana Lucius me pidió por carta que te dejara libre por estos días, que no tenían ninguna intención de dejarme sin pareja, que tú eras parte de su familia y que Narcissa en esta navidad tenía mucha ilusión de tener a su familia reunida-
-¿Aceptaste?-
-Después de semejante explicación ¿tú crees que iba a tener corazón para decirle que no?- suspiró resignada. -En fin- la chica se levantó y le tendió la mano a su novio. -Nos tocará disfrutar de esta noche-
-¿Es una invitación para algo en especial?- preguntó en tono seductor mientras la abrazaba por la cintura y comenzaba a pasar su nariz por el cuello de la chica, produciéndole un delicioso hormigueo en su cuerpo.
-Es una lástima que no disfrutes las navidades conmigo, te... hubiera dado un regalo muy especial- en esos momentos los ojos de la castaña mostraban el ardiente deseo que sentía por aquel enigmático hombre.
-Ya... habrá tiempo para que me des ese "regalo especial"- le dijo con una sonrisa mientras le colocaba un mechón detrás de la oreja.
-Lo sé- respondió también con una sonrisa. -Ya vámonos-
-Sirius ¿Ya te vas?- preguntó Harry al entrar a la oficina de su padrino y verlo ordenando los papeles de su escritorio.
-Sí, tengo asuntos que arreglar en el callejón Diagon, y tengo que buscar un presente especial para Jessica- respondió con una gran sonrisa.
Y esos momentos eran los que hacían que Harry maldijera su ocupado tiempo. Debido a que los ataques no habían menguando en las últimas dos semanas, se encontraba muy ocupado y cada vez que tenía oportunidad de hablar con su padrino sobre otros temas que no fueran laborales, siempre terminaban hablando de otros asuntos que desviaban su atención de su propósito principal. Tenía que hablar con él ahora, decirle que, lamentablemente, quizás ya no tenía oportunidad con Jessica. El problema era ¿cómo abarcar el tema?
-¿Necesitas algo?-
-En realidad... Quería hablar contigo sobre Jessica-
El ojiazul lo miró intrigado y le indicó el asiento de enfrente. -¿Qué ocurre con ella?- preguntó mientras se sentaba en su lugar.
-Pues...- Harry se sentía incómodo por ser él quien viniera a destruir sus ilusiones con la chica. Quizás lo que vio aquella mañana no era lo que parecía y le arruinaba una gran oportunidad a su padrino... No, él estaba seguro de lo que vio, entre Snape y Jessica había algo más que una relación de colegas, estaba casi cien por ciento seguro de ello.
-¿Le ocurrió algo malo?- inquirió el castaño preocupado por el repentino silencio de su ahijado.
-¡No! No es eso es que...- el ojiverde respiró profundamente, era ahora o nunca. -¿Qué pasaría si te dijera que Jessica...ya está saliendo con... alguien?-
-... ¿Qué me estás queriendo decir Harry?- preguntó Sirius con un brillo peligroso en sus ojos.
-Pues... que es muy probable que Jessica este saliendo con alguien más-
-... ¿Con quién?-
-N-no sé- dijo tratando de aparentar seguridad. Lo que menos quería era una guerra en pleno ministerio y eso podía ocurrir si le decía que era nada más y nada menos que con Snape.
-La mentira se te da tan bien, Harry- el animago mostró una sonrisa sarcástica. -No me hubieras dicho esto si no tuvieras la certeza de lo que dices, así que ¿Qué viste para llegar a esa conclusión? Y...- lo miró fijamente. -Quiero la verdad, toda la verdad-
-Bueno... Hace dos semanas... no me mires así que bien sabes que han sido unas semanas de locos- se apresuró a decir el ojiverde al ver que su padrino lo miraba con reproche por el tiempo que tardó en decirle tal información. -Como te decía, después de reunirme con Jessica en su oficina, vine a solicitarte a algunos aurores para que custodiaran a Kingsley y a ella en su salida...-
-Si esa parte la recuerdo, ve a la parte interesante- apremió el mago. Harry rodó los ojos, su padrino jamás iba a cambiar.
-Bien. El caso es que cuando iba llegando a la oficina, ella estaba hablando con... esa persona, y "esa persona" estaba muy cariñosa con ella y...-
-¿Y ella qué?- preguntó con impaciencia. -¿También estaba cariñosa con él?-
-No pero...-
-Entonces él estaba cariñoso con ella mientras que ella estaba tranquila... hablando con él-
-Eh sí pero...-
-¡Entonces "esa persona" estaba coqueteando con ella!- exclamó con fastidio, sin prestar atención a los intentos de explicación del chico. -Bueno, era de esperar que no fuera el único que quisiera tener una oportunidad con una ninfa como ella- se dijo con tono reflexivo.
-Sirius...-
-La pregunta es ¿Quién se ha atrevido a llegar tan lejos?-
-Sirius no me estás enten...-
-¿Quién me quiere hacer la competencia, Harry?- Inquirió el hombre a la vez que aquel peligroso brillo se reflejaba nuevamente en sus ojos.
-Ya te dije que no lo sé, no lo reconocí-
-Harry, Harry, Harry- canturreó mientras se acercaba a su ahijado y colocaba las manos a ambos lados del asiento. -Hasta que no me digas quien es ese imbécil, no te moverás de aquí, y creo que te consta lo muy testarudo que puedo ser- esbozó una gran sonrisa. -Así que sé un buen ahijado y dime... ¿quién es?-
Harry lo miraba fijamente y sabía que su padrino no estaba bromeando. Suspiró, ardería Troya pero tarde o temprano se iba a enterar.
-Está bien- dijo resignado. -Era... Snape quien estaba con ella-
Sirius abrió los ojos, asombrado por lo que acababa de escuchar.
-¿Snape? ¿Te refieres a Quejicus?- preguntó sin podérselo creer. Harry asintió. -¿Me estás tomando el pelo cierto?-
-No, Sirius- respondió con fastidio.
El castaño se sentó en su silla sin salir todavía de su asombro. Para cuando lo hizo, al cabo de unos minutos, le dio un ataque de risa. Ésta reacción descolocó por completo a Harry, pensaba que su padrino se pondría furioso pero en lugar de eso ¿se echó a reír?
-Pero quién lo diría- expresó mientras intentaba calmarse y se secaba las lágrimas. -El amargado e insípido Snape tratando de conquistar a alguien-
-¿No estás molesto?- Ahora Harry era el que estaba asombrado por la relajada actitud del ojiazul.
-Lo único que me molesta es que ese murciélago no se cansa de ser un estorbo- el castaño se levantó como un resorte. -Primero fue un obstáculo entre Lily y James, y ahora pretende quitarme mi oportunidad con Jessica- bufó con fastidio. -Aunque... Ahora con Snape como competidor, la situación se ha vuelto más... interesante- dijo con una sonrisa maliciosa.
-¿A qué te refieres?- preguntó Harry suspicaz.
-Snape piensa que podrá vencerme en el arte de la seducción, cuando en ese ámbito soy un maestro- expresó con arrogancia. -Si él piensa que puede conquistarla, gustosamente lo sacaré de su error-
-Sirius pero quizás ellos...-
-Viste mal Harry- dijo el ojiazul a unísono. -Jessica es una chica tierna, cariñosa. Lo más probable es que mientras Quejicus estaba en su absurdo intento de conquista, ella estaba siendo amistosa con él, al fin y al cabo son colegas- sonrió satisfecho.
-Puede ser- murmuró pensativo el ojiverde. -Pero...-
-Pero eso no significa que baje la guardia. Ahora más que nunca tengo que poner en marcha mi plan de conquista. ¿Snape piensa que puede enamorarla?... Eso lo veremos-
