Vale, sólo había sido sincero, parecía que ese había sido el acuerdo tácito entre ambos durante las semanas de clases que llevaban. Pero no había tenido en cuenta el orgullo de Malfoy, se dio cabezazos contra la pared de su mente, él mismo había sentido cómo otros le habían tenido pena por la situación que vivía en casa de sus tíos, lo mal que se podía sentir al verse sólo en el mundo y que alguien le mostrara compasión, todo ello sin tener en cuenta el orgulloso linaje del rubio.

Sí, se había dejado llevar por sus emociones, se felicitó al solo haberle sostenido del brazo, si llega a abrazarle cómo hubiera deseado no podía imaginar cómo habría acabado la situación. Se felicitó por el control sobre si mismo. Bien hecho Potter, salvando el detalle que había excedido los límites que tenía con el Slytherin.

- Harry, no es que me quiera meter en dónde nadie me llama.- le dijo Ron tiempo después, él había presenciado toda la escena en Pociones pues se sentaba justo detrás de ellos con Hermione. Llevaba toda la comida dándole vueltas al asunto y parecía que su humor se había trasladado a la lucha enfurecida que mantenía con su filete.

- Suéltalo.- le dijo a su amigo.

- Bien, no sé que te traes con Malfoy,.- se veía algo incómodo al tratar el asunto.- Pero sería buen momento de aclarar las cosas entre ustedes.- se volvió a aclarar la voz, cada vez más incómodo.- Cualquier decisión que tomes respecto a tu vida sentimental, te apoyaré.

Harry no daba crédito, su amigo al cual el pelirrojo no hacía más que acentuar el sonrojo que tenía en esos momentos, ¿realmente le estaba hablando de eso? ¿Realmente había un "eso"? ¿Por qué le brincó el corazón de ese modo al saber que sus amigos se habían dado cuenta de que el interés que sentía hacia Malfoy era algo más?

- No sé de qué me hablas.- dijo, oh venga ya, ¿estaba jugando a ese juego con sus amigos?

- Harry, por favor.- apuntó Hermione, poniendo los ojos en blanco.- Tú y Malfoy, vemos cómo le miras, como le sigues con los ojos en cualquier lugar que se encuentre aunque tú no seas consciente de ello, cómo has espantado a medio Slytherin para poder sentarte con él en todas las clases de Pociones.

Harry estaba cada vez más enfadado, no sabía si con ellos o más contra sí mismo teniendo una conducta tan estúpida.

La idea de que Malfoy hubiera huido no sólo por sentirse expuesto sino por haber percibido los sentimientos que tenía por el, le congeló el corazón. Malo era darse cuenta que empezaba a tenerlos y que hasta que sus amigos habían nombrado a aquel enorme elefante blanco que había tratado de no ver, pero peor era ese sentimiento de rechazo.

- Sólo queremos que sepas que somos tus amigos y te apoyaremos en todo.- concluyó la chica sonriéndole con toda la sinceridad del mundo.

- Y también te aconsejamos que no pierdas el tiempo con estúpidas peleas queriendo evitar lo que sientes.- sentenció el otro.- Créeme, Herms y yo sabemos bien lo que son perder años por no hablar claramente.

No contestó, ya que realmente no sabía qué actitud tener sobre lo que ellos le estaban diciendo, según parecía ellos veían algo posible, comparándolo con su prolongada relación que sólo cuajo cuando la situación se puso tan intensa y dramática que la vuelta del pelirrojo hizo que Hermione saltara todas las barreras que se habían estado poniendo.

¿Debería él saltarlas también? Aunque un pequeño detalle, nimio, sin importancia, claro, los diferenciaba, ¿desde cuando Harry era gay? ¿qué reacción podría tener Malfoy si él le mostraba sus sentimientos? El estómago le dio un vuelco sólo de imaginarlo, ya tenía suficiente con ser el maldito Harry Potter, para ser también el maldito Harry "gay" Potter, rechazado por el Slytherin.

- No es tan sencillo, chicos.- claudicó a hablar del elefante blanco.