Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
El sol nuevamente mostraba su radiante faz al mundo, revelando el comienzo de un nuevo día. Aun así, la fría brisa seguía merodeando los diferentes lugares de Inglaterra, mostrando que el invierno seguía siendo la estación reinante en el lugar.
La luz del alba comenzó a colarse en el gran ventanal de la recámara principal de Crystal Manor, dando de lleno a una joven castaña que se encontraba vestida solamente con una camisa amplia que le había quitado a su pareja como nuevo pijama, sumergida en un mar de pensamientos mientras miraba fijamente el gélido paisaje.
Había transcurrido una semana desde la gran mascarada. La relación entre Severus y Jessica se había fortalecido considerablemente después de aquella noche especial, ya no tenían ningún impedimento para disfrutar de su amor y pasión a plenitud, y ese nuevo escalón alcanzado ayudó a madurar aún más lo que tenían.
Dirigió su mirada al lecho y vio que aquel hombre de hebras y ojos oscuros como el ónix aún permanecía dormido, pero a diferencia de otras veces, su rostro no mostraba tranquilidad y en cierto modo un sentimiento de culpa la inundó. Negó con la cabeza varias veces alejando ese remordimiento, ella no era culpable de la situación.
Se concentró en admirar su cuerpo, en aquellos finos y varoniles rasgos de su cara, su nariz aguileña que, aunque muchos lo consideraran poco atractivo, acentuaba aún más su poderosa personalidad. Bajó la mirada a su firme y fibroso torso, aquella parte que le encantaba acariciar y que se había convertido en su almohada favorita... y en su apoyo para ciertas posiciones.
Se mordió el labio inferior al recordar el placer que la invadía al cabalgarlo, de la satisfacción que la abrumaba al sentirte totalmente llena de él y el regocijo que recorría su ser al ver que su hombre estaba disfrutando tanto como ella de su unión mientras la penetraba una y otra vez, acariciando su cuerpo con deleite hasta llegar al ansiado clímax. Maravillosos e invaluables momentos.
Aunque dichos momentos, les causaron uno que otro momento vergonzoso. La morena sonrió al recordarlos y se dirigió al baño.
Uno de ellos fue la primera vez cuando olvidaron silenciar la habitación y a la mañana siguiente Phillipe los reprendió porque sus "indiscreciones" no lo habían dejado dormir. Otro momento fue cuando Draco se percató del chupetón que tenía su amiga escondido en el cuello con una bufanda.
"¡El murciélago te atacó! ¡Mira la gran mordida que te hizo!" había exclamado mientras se partía de la risa. La castaña solo podía agradecerle a la divinidad de que el rubio se diera cuenta en su oficina y no en los pasillos del ministerio.
A pesar de esos momentos incómodos, su pasión no había disminuido en lo absoluto y todo marchaba bien.
Sin embargo, así como en cualquier relación existe la armonía, también existe la discordia. Y esta pareja no escapaba de esa realidad.
En eso pensaba Jessica mientras terminaba de vestirse y se dirigía a su armario para buscar su calzado. Al elevar la mirada, Severus salía del baño con sus pantalones y zapatos puestos. Tras una breve conexión de miradas, el pelinegro de dirigió a la cama para coger su pulcra camisa.
-Todavía sigues con la absurda idea de ir- reclamó el mago colocándose la prenda.
"Y aquí vamos otra vez"
-Amor, ya te dije que tengo la obligación de ir. Es parte de mi trabajo- expresó Jessica, tratando de contener la poca paciencia que le quedaba, colocándose sus botas negras estilo ecuestre.
-No tienes ninguna obligación de ir a Rumania, eso es un asunto de Potter y compañía. Dime ¿Desde cuándo los mortífagos son responsabilidad de Tridium? - Inquirió molesto mientras se arreglaba el puño de su camisa de mala gana.
-Desde el momento en que decidieron utilizar los límites de Arthemius como escondite- "Dios dame paciencia" pensó la castaña acomodando algunas pertenencias en su bolso mientras respiraba profundo. Aunque ya debería de estar acostumbrada, desde ayer estaban discutiendo por lo mismo.
El día anterior, Harry irrumpió en la Oficina de Intercesión para informarle a la morena que habían recibido reportes de que un grupo de mortífagos se habían refugiado en las cercanías del Macizo Rodna en Rumania, el sector F de este país.
Después de reunirse con Kingsley y Draco, la intercesora decidió hablar por red flu con el ministro rumano, solicitando su permiso para una investigación en aquellas montañas. El rumano al plantear algunas condiciones aceptó, pautando su visita para el día siguiente.
Aquella noticia no le hizo ninguna gracia a Severus ya que justamente al día siguiente tenía la presentación de la primera parte de su investigación ante el Consejo, impidiéndole acompañarla a su peligroso recorrido.
-No vas a ir- había dicho imperativamente el ex espía al terminar de escuchar la información, comenzando la disputa que ha durado hasta estos momentos.
El pelinegro se cruzó de brazos y la miró inquisidoramente. -Potter dijo que estaban escondidos, no que habían hecho estragos en el lugar lo cual hace innecesaria tu presencia. Además, Draco puede encargarse de ese asunto-
-Draco no es el intercesor de los reinos, Severus. Además...- se giró hacia él. -Si hay indicios de que los límites están más involucrados de lo que pensamos, estando presente puedo gestionar rápidamente un permiso indefinido para seguir con la investigación. Y antes de que digas que se pudo cambiar la fecha de traslado, te recuerdo que fue decisión del Ministerio Rumano. Y es cuando ellos dispongan, es su jurisdicción no nuestra- agregó apresuradamente al ver las intenciones de réplica del mago.
-Es peligroso que vayas a ese lugar ¿no lo entiendes? - expresó Severus al borde de la exasperación. La terquedad de la castaña le iba sacar las canas que no le sacaron aquellos mocosos en sus años en Hogwarts.
-No me subestimes, Sev, puedo defenderme muy bien, además no voy sola. Kingsley, Harry, Draco, Sirius y algunos aurores también van a ir-
-Y Black también va a ir...- repitió con molestia. ¿Acaso ese pulgoso no dejará de fastidiar?
La castaña frunció el ceño, mirándolo interrogante.
-Solo digo que es demasiada coincidencia que justamente tú tengas que ir a ese maldito lugar, que a Black lo lleven como su maldito perro guardián y que el ministro rumano se haya antojado de permitirles ir el mismo día que yo no puedo acompañarte-
-Intenté que no fuera, pero Kingsley insistió- se excusó la castaña antes de que el pelinegro sacara conclusiones erróneas.
-Por Merlín ¡No dudo de ti, dudo de Black! Tú misma lo dijiste, últimamente ha estado extraño, buscando la manera de estar cerca de ti-
-Pues espero que ese no sea su plan, porque si es así, me va a dar muchos problemas-
El ex mortífago la miró inquisitivamente.
-No hay marcha atrás, Sev, voy a ir y es mi última palabra-
Severus tomó bruscamente su chaqueta americana negra y se dirigió a la puerta. -Haz lo que te venga en gana- expresó antes de dar un portazo al salir.
La heredera suspiró. Sabía que él estaba preocupado por ella y que quería protegerla, pero tenía que ir a ese lugar. Y no solo porque era su deber, sino porque tenía la corazonada de que había algo planeado con esa invasión y que quizás obtendría pistas sobre la moltrena que estaba en poder de los mortífagos.
-Espero que valga la pena-
Ministerio de Magia
-Ya los aurores están listos, Harry. Solo llevaremos una docena de aurores tal como lo requirieron, pero llevaremos a los mejores- comentó Sirius con orgullo al llegar a la oficina de su ahijado. -También le pedí a Ron que nos acompañara-
-Perfecto. Malfoy y Jessica ya nos deben de estar esperando con el traslador- comentó el ojiverde mientras arreglaba unos papeles en el escritorio.
-Es una lástima que Draco vaya, estoy seguro de que hará todo lo posible para que no me acerque a ella-
-No va a tener oportunidad para evitarlo, Sirius-
El animago lo miró intrigado. - ¿A qué te refieres? -
-Digamos que Malfoy, al ser el representante del ministerio en la Confederación, va estar... un poco ocupado en el Ministerio Rumano- explicó el joven moreno con fingida inocencia.
-... ¿Qué hiciste? - el castaño esbozó una gran sonrisa.
El pelinegro se encogió de hombros. -Nada en realidad. Alguien tiene que encargarse del papeleo que concierne al estar en un país extranjero y.… quien mejor para el trabajo que el jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional-
Sirius soltó una sonora carcajada, esa era una excelente noticia. Desde que la castaña había regresado de Alemania, el ex merodeador no había tenido la oportunidad de tener una conversación más... extensa con ella. Cada vez que tenía oportunidad de coincidir con la joven, siempre había un contratiempo ya sea con los reinos, con Kingsley o con Draco, principalmente con el rubio platinado que él sabía claramente que no perdía oportunidad para arruinarle el momento. Pero ahora sería diferente, sin el joven slytherin de por medio, ahora podría confesarle sus sentimientos a la chica.
-Sirius, no tengo que recordarte que no vamos de paseo ¿cierto? - preguntó serio el joven Gryffindor a leerle las intenciones.
-Por supuesto que lo sé, Harry, pero oportunidades habrá para hablar con ella. Y créeme, no desperdiciaré ninguna-
Marcus Flint quedó de piedra al escuchar la noticia de su Lady, pero el susto fue mayor al ver el rostro sombrío de su Lord al terminar de oírla.
- ¿Enviaste mortífagos a Rumania? ¿Y se puede saber por qué demonios hiciste eso? - preguntó Darius levantándose de su elegante sillón y dejaba la prensa en el buró.
-Porque una invasión a esa frontera atraerá a nuestra querida intercesora y así la capturaremos- respondió Tamara con una breve sonrisa sobrada, que rápidamente pasó a una más desdeñosa. -Me cansé de esperar, hermano. Falta poco para la fiesta de Oimelc y todavía no tenemos la distracción principal-
- ¿Y acaso crees que no tengo en cuenta eso? - espetó el rubio visiblemente molesto. -Las cosas tienen que hacerse bien o sino no se hacen ¿cuántas veces te lo he dicho, Tamara? -
- ¡Va a salir bien, no seas pesimista, Darius! - la chica lo miró con fastidio, cruzándose de brazos mientras hacía una mueca.
-No es ser pesimista, es ser realista- el hombre tomó una bocanada de aire, esperando que en ese lote de ambiente hubiera un poco de paciencia. - ¿A qué grupo enviaste? -
-Al grupo M-
-Bueno, al menos no se perderá nada importante- dijo con voz neutra.
- ¡Va a salir bien! - dijo ya exasperada.
Repentinamente, al mago se le ocurrió una gran idea, era el momento de mantener a su hermana controlada de una vez por todas. - ¿Quieres apostar querida hermana? - preguntó con una gran sonrisa.
-Me parece buena idea. ¿Qué apostamos? -
-Si todo sale como tú lo planeaste, dejaré que guíes los siguientes pasos como tú quieras. Pero si yo acierto, tú harás lo que yo diga sin rechistar y sin irte por la tangente. ¿Hecho? -
La rubia sonrió complacida, hace tiempo que quería la toma de decisiones y al fin lo obtendría.
-Trato hecho-
-Bienvenidos al sector F caballeros- anunció la castaña después de recorrer media hora de camino debido a que las apariciones no eran permitidas en esa zona. Llegaron a un gran espacio cubierto de una minúscula vegetación. Frente a ellos se encontraba una mediana elevación de tierra en donde se observaba la entrada de una cueva.
- ¿Allí se encuentra el portal del reino? - preguntó Harry mientras miraba con detenimiento la entrada de la gruta.
-Así es. Esta cueva está conectada con la cueva más profunda de toda Rumania, perfecta para preservar la entrada a Arthemius de los curiosos ya que posee una trampa que los envía directamente a la otra cueva- explicó la morena con orgullo.
-Si es así, entonces ¿Por qué estás preocupada por las protecciones? -
-Porque por desgracia ya no se sabe que esperar de esas personas- dijo más para sí misma y se giró en dirección al grupo. -Bien el tiempo es oro. Pueden comenzar con la búsqueda, mientras yo revisaré las protecciones del portal-
-Tienes razón. ¡Muy bien, es hora de trabajar! - vociferó el ministro a los aurores. -Quiero que peinen este macizo, enfaticen su búsqueda en lagos, lagunas, cuevas y en donde puedan proveerse de alimento. ¿Cuántos grupos se formarán? - le preguntó al ojiverde.
-Se formarán tres grupos- respondió mientras observaba como se dividían los aurores en grupos de cuatro personas.
-Muy bien. Uno de nosotros se quedará con Jessica, los demás guiaremos a las cuadrillas-
-Kingsley, no es necesario que...-
-Yo me encargo de custodiarla, Kingsley- dijo Sirius a unísono.
Jessica lo miró suspicaz a lo que el animago aprovechó para guiñarle un ojo.
-Me parece buena idea, con Sirius estarás en buenas manos- accedió el hombre de color a la vez que visualizaba un mapa de la zona.
-Pero Kingsley...-
-Pero nada, Jessica, sé que eres una bruja excepcional, pero es mejor ser precavidos- cortó el mago con una sonrisa. Luego se dirigió al grupo. -Esta es la zona sur. Harry, te encargo la zona este; Ron, ve a oeste, y yo me encargaré de la zona norte ¿está bien? - Los demás asintieron y tomaron posiciones en sus escobas.
-Ten cuidado, Harry- gritó el animago al ver como las cuadrillas se retiraban para comenzar la búsqueda.
-Sirius- el aludido se volteó hacia la morena. -Si quieres seguirlos bien puedes hacerlo, Kingsley exagera con la protección adicional-
-Él tiene razón Jessica. Estas aquí porque un asunto de nuestro país está interfiriendo en tu trabajo y sería una irresponsabilidad de parte del ministro que no te brindara protección. Además, confío en Harry- explicó el castaño mientras se acercaba con una gran sonrisa. - ¿Vamos? - preguntó señalando el camino hacia la cueva.
Con un suspiro de resignación, la morena asintió y ambos se dirigieron a la mística guarida.
-No encontramos nada- exclamó Harry al unirse al grupo de Kingsley después de la intensa búsqueda. -No había rastro de mortífagos en la zona-
-No has sido el único con mala suerte, Harry- dijo Ron al llegar al lugar con su grupo. -La zona oeste es un lugar abierto, con poca vegetación lo cual lo hace inadecuado para esconderse-
-Pues por acá todavía no encontramos algo, pero tenemos más posibilidades- comentó el ex auror señalando la abundante vegetación a su alrededor. -Necesitaremos toda la ayuda posible-
- ¿Eso creen? - preguntó una voz burlona.
Los aurores se colocaron en posición tratando de divisar de dónde provino la voz.
De pronto una oscura nube se cernió sobre ellos y casi al instante ya estaban rodeados por unos hombres de capa negra y máscara plateada.
-Demonios- murmuró entre dientes el ojiverde, al ver que habían caído en una emboscada.
Uno de ellos dio un paso al frente y con elegancia se quitó la máscara.
-Mulciber- dijo Kingsley sorprendido al ver el rostro del oscuro mago.
- ¡Qué bueno que me recuerdas, Shacklebolt! Así cuando mueras sabrás quien fue el responsable- dijo el mago con una sonrisa macabra. Luego dirigió su mirada a Harry. - ¡Y miren a quien tenemos aquí, al gran Harry Potter! Qué bueno que estás aquí, aprovecharemos para cobrarte algunas cuentas pendientes-
Los mortífagos comenzaron a reírse.
- ¡Los únicos que van a pagar son ustedes asquerosos criminales! - vociferó el joven pelirrojo con varita en ristre.
-Eso lo veremos zanahoria con patas- exclamó sin dejar de sonreír. -Bueno yo me despido caballeros, hay algo más importante que requiere de mi atención. Pero no se preocupen, los dejo en buenas manos-
- ¡No huyas cobarde! - le gritó Harry lanzándole un Desmaius que el mago bloqueó con facilidad.
-No estoy huyendo Potter, simplemente... no eres mi objetivo- y con una falsa reverencia el mortífago se retiró y sus secuaces comenzaron el ataque.
- ¿Objetivo? ¿De qué objetivo estaba hablando? - se preguntó el niño que vivió y venció mientras utilizaba un protego.
-No es momento de pensar en eso- gritó Ron mientras esquivaba un hechizo. - ¡Expelliarmus! -
-Bueno, todo indica que los mantras están en perfecto estado- anunció Jessica al terminar de recitar diversos encantamientos. -Nadie ha pisado esta cueva hasta el día de hoy-
-Media hora para llegar y media hora de encantamientos valieron la pena entonces ya que al menos hay una buena noticia- comentó Sirius mientras se levantaba del suelo. -Es bueno saber que por ahora no habrá problemas con los reinos-
-Así es-
-Eh Jessica- la castaña lo miró. -Quisiera... Quisiera d-decirte algo importante- dijo nervioso.
La morena lo miró preocupada. -Dime-
-Pues...- el animago la tomó de ambas manos y suspiró. -Quisiera darte una pequeña explicación de lo que he sentido y pensado de ti en los últimos meses, pero siempre hay interrupciones que no dejan que te diga la parte más importante, así que en esta ocasión solo diré lo que siento ahora: estoy enamorado de ti, Jessica-
"Ay no" pensó ella mientras lo miraba boquiabierta.
-Eres una chica indudablemente hermosa, inteligente, simpática, noble, elegante, fuerte... La chica que cualquier hombre quisiera tener a su lado. Nunca había considerado en tener una relación, me parecía absurda la idea de atarse a alguien, pero contigo siento que esa idea no es tan... descabellada- el animago acercó su rostro al de ella.
-Sirius...-
-Es por eso que quisiera que me dieras la oportunidad de ser... algo más- el castaño hizo el amago de besarla, pero Jessica lo detuvo empujándolo levemente. El mago se mostró desconcertado y más aún al verla con expresión solemne. - ¿Qué ocurre? -
-Sirius, es halagador que pienses así de mí, pero... Yo no puedo corresponderte como tú quieres-
El rostro del animago pasó del desconcierto al recelo. - ¿A qué te refieres? -
-Pues yo...- soltó una bocanada de aire. - ya tengo pareja, Sirius. Y estoy enamorada de él-
