¡Hola a todos!
Me he retrasado un poco con este capítulo, lo siento, entre una cosa y otra no he tenido tiempo para escribir.
Gracias por vuestros comentarios, estos dos parece que no se van a entender en la vida...
¡Espero que os guste!
¿Cómo se puede torcer algo que al inicio había sido tan bueno?
Draco no daba crédito, no había esperado ese caliente encontronazo con Potter en el campo de Quidditch, no lo había buscado tampoco, pero, ¡Merlín! no había desaprovechado en corresponderle, acariciarle, frotarse contra él, sólo con recordarlo volvía a calentarse.
Seguía atónito por ello, pero el giro final le había hecho mella, la cara de decepción de Potter le había herido, le había hecho sentir sucio, y lo que es peor, se había dado cuenta que todo lo que pudiera pensar el chico sobre él le hería más que cualquier otra persona en el mundo. Había tenido que enfrentar a muchos en los meses posteriores al fin de la Guerra, amigos que nunca volvieron a hablarle, vivir sin su familia, que su apellido fuera sinónimo de mortífago y traidor, estar sólo en el mundo. Nada de eso le afectaba ya, gracias a Lucius Malfoy, el carácter de su hijo había sido férreo. "Gracias, Papá, me lo enseñaste de la peor manera" pensó con una sonrisa agridulce.
Toda esa fortaleza, rota por esos ojos verdes decepcionados, "Jamás" se dijo a sí mismo, no podía dejar que otro dominara su autocontrol. Nadie que le hiciera de menos ante sí mismo. Nadie que le hiciera sentir vulnerable.
Harry se sentía abatido, ¿cómo había podido estropear un momento tan glorioso por su propia inseguridad?
No quería pensar en que podría haber estropeado todo con Malfoy, no estaba en su naturaleza ser pesimista, intentó pensar en qué momento podría nuevamente encontrar al chico a solas, el solo recuerdo de sus labios, sus nalgas entre sus manos era suficiente para hacerle aullar de excitación. Estaba claro tenía que hablar con él y aclarar las cosas. No es que fuera un As hablando pero tenía que hacer un esfuerzo para hacerse entender ante el Slytherin.
Llevaba varios días usando el mapa de los merodeadores como la tarde en la que encontró a Malfoy en las gradas de Quidditch. Le había costado, el chico era difícil de localizar retirado y a solas, estaba convencido que no sería fácil abordarle con gente, no quería exponerse a sus tan bien conocidas burlas hirientes.
La ocasión sucedió una tarde lluviosa de diciembre, estaba en su sala común leyendo una vez más aquel galimatías que tenía delante sin dejar de echar una ojeada al mapa donde aparecía Malfoy en su sala común.
El chico estaba saliendo y recorriendo los pasillos de las mazmorras, apostaría lo que fuera porque Malfoy se dirigiría a la Biblioteca, no le había pasado por alto que muchas veces cuando había ido a por algún libro, principalmente arrastrado por Hermione, le había descubierto en una mesa sólo y concentrado estudiando. Debía echar de menos la compañía de sus amigos, Crabble y Goyle. Sintió un nudo en el estómago al acordarse de este último consumirse por las llamas en la sala de los menesteres, nunca fue santo de su devoción, pero no le deseaba ese final a nadie.
Ese pensamiento le hizo levantarse y seguir su intuición, tenía necesidad de volver a verle, de explicarse, de dejar que le besara nuevamente.
Esgrimió una excusa ante sus amigos que ya ni recordaba y salió de su sala común, intentaría interceptarlo en los pasillo, en algún lugar dónde pudiera hablar con él a solas y se vio corriendo por los pasillos casi chocando con los pocos alumnos que deambulaban por allí.
Le vio doblar una esquina, y el corazón le dio un vuelco, había tenido mucho valor, allí en su sala común, pero enfrentar la mirada del rubio sí que iba a requerir de todo su valor.
Se acercó por detrás y le tocó el hombro al Slytherin, éste sorprendido se volvió, sus grises ojos resplandecieron por un momento, tornándose glaciares instantes después.
- ¿Qué quieres Potter?- dijo hoscamente Malfoy.
- Hablar contigo.- comenzó, tenía la oportunidad.- Explicarme y pedirte disculpas.
La cara del chico demostraba sorpresa pero también resentimiento.
- No hay nada que explicar ni por lo que disculparse.- le dijo fríamente.- Yo ya lo he olvidado, tú también deberías.
- No quiero olvidarlo.- dijo enfrentándolo, contaba con que se resistiría. Pero quería intentarlo, se aproximó un tanto más.- No puedo olvidarlo.
- No puedo olvidarlo.- dijo Potter, casi anhelante. Aquello estaba haciendo que su resistencia estuviera a punto de flaquear.
No había podido dejar de pensar en el moreno, se había dicho que jamás dejaría que pasara nada, pero no había dicho nada sobre fantasear…
Los ojos verdes del chico lo miraban como no había sido mirado nunca, aquello le perturbó, se sintió débil, el que pedía era el otro, pero él se sabía incapaz de no darle lo que quisiera, le daría todo si tan sólo no tuviera tanto miedo.
No se había percatado de que el moreno se había ido aproximando paso a paso, los mismo que él estaba dando hacia atrás, cuando tocó la pared del pasillo con la espalda, se dio cuenta de lo cerca que estaba el Gryffindor.
- Parece que el-niño-que-vivió también es el niño-que-no-aceptá-un-no.- soltó con toda la malicia que le quedaba, esperaba que esto le hiciera retroceder, pero no fue así.
- Sólo quiero hablar contigo.- pidió el otro nuevamente.
- ¿Y si yo no quiero hablar contigo?.- dijo algo exasperado.- ¿Qué vas a hacer?.
Se maldijo cuando se dio cuenta que acababa de retar a Potter, sabía cómo podía reaccionar, llevaban 7 años con ese juego, no debería haberle retado, o ¿es que se estaba autoboicotenado para forzar al otro?
Una sonrisa cruzó los labios del moreno, "jodido cabrón sexy" no debería poder sonreír así, jamás le había visto sonreír así.
- Si quieres te demuestro lo que puedo hacer.- dijo Potter, con una voz baja y ronca, demasiado cerca de él, Draco comenzaba a marearse, estaban demasiado cerca, estaba demasiado excitado, estaba a punto de saltarle en los brazos.
- No eres tan increíble besando, aceptado - soltó desdeñoso. "Mentiroso" dijo una vocecilla en su cabeza, le recordó ligeramente a Snape.
- Soy rápido aprendiendo.- dijo el otro levantando una ceja. ¿Es que no pensaba rendirse?
- Soy rápido aprendiendo.- dijo Harry. Estaba tan centrado en sus ojos plateados, en sus labios finos y húmedos, podría haberle dicho cualquier cosa, tenía un objetivo y no se iba a acobardar. Y siendo sincero con sigo mismo, no podía obviar lo que le había excitado siempre que el rubio le retara, jamás había podido controlarse.
- ¿Piensas volver a tirarte sobre mí?.- dijo Malfoy, eso había sonado tan a una invitación que casi lo hace literalmente.
- No parecías molesto por ello el otro día.- estaba adquiriendo una seguridad pasmosa sobre algo que no tenía nada claro. Le estaba empezando a sorprender esa faceta de sí mismo. Sobre todo al haberle podido pillar al rubio en un renuncio.
Malfoy no parecía tener réplica, le miraba atónito, justo había llegado a la pared del pasillo, y no poder salir de allí tendría que sobrepasar a Harry, no parecía convencido a hacerlo. Pero él no iba a dejarle tampoco, ni muchísimo menos.
