Habían vuelto andando bajo la capa de invisibilidad al castillo, deshaciendo sus pasos hasta el pasadizo. Harry le tenía tomado de la cintura, se sentía tan bien tener su contacto sobre él.
Durante ese trayecto casi no hablaron, realmente no era un silencio incómodo, y le dio a Draco tiempo para pensar.
Para pensar qué iba a ocurrir ahora, ¿aparentarían que no había ocurrido nada delante de los demás alumnos? Por una parte sería lo más cómodo, sin tener que soportar más miradas de la que ambos, por motivos muy distintos eran objeto. Pero hacer como si nada se le antojaba desagradable, era como aceptar que el no era digno de Harry Potter, sin querer hizo una mueca preguntándose si realmente se sentía digno de él.
- No sé en qué estarás pensando.- le susurró Harry al oído, aún le tenía tomado por la cintura, caminando por el pasadizo. .- Pero creo que no es agradable, así que te prefiero pensando en la Casa de lo Gritos y la pared que casi destrozamos.
Draco se rió por lo bajo, saliendo de sus cavilaciones, ese Gryffindor estúpido ya le estaba calentando de nuevo, le gustaba que con sólo su presencia, una frase o un roce, fuera capaz de sacarle del pozo oscuro en el que tendía a convertirse su mente en los últimos tiempos.
Giró su cara hacia el moreno, Merlín, sí, era cierto, el que le tenía bien sujeto era el mismísimo Harry Potter, y parecía no querer soltarle. Él no iba a poner objeciones, una vez probado, estaba claro que era su marca favorita de helado.
- Mucho mejor, prefiero tenerte concentrado en mí.- le dijo con una amplia sonrisa, besando suavemente sus labios.
¿Dónde estaba su mordacidad? Intentaba contestar a Harry pero nada le salía sólo mirar embelesado sus labios. Estaba pensando que ya sólo se iba a derretir estando con el moreno, y eso en realidad no le hizo gracia, no le gustaba estar a merced de otra persona, se había mostrado demasiado a sí mismo en ese momento en la Cabeza de Puerco, no es que se arrepintiera, realmente no cambiaría ese día por nada. Tenía claro que ese día iba a ser uno de los que usaría para convocar su Patronus de aquí en adelante.
Llegaron a la entrada tras la Bruja Tuerta, aún envueltos tras la capa, observaron que no hubiera nadie en el pasillo, habían vuelto antes de que los alumnos estuvieran de vuelta para levantar el mínimo de sospechas posibles.
Harry quito la capa que los envolvía y Draco sintió que estaba quitando con ello mucho más que una simple tela mágica, la protección que aseguraba ese momento vivido.
- Gracias por sacarme de estas cuatro paredes.- dijo el rubio.
- ¿Querrás repetir?.- dijo el moreno, Draco sopesaba esa ambigua pregunta, ¿repetir su salida a Hogsmeade la próxima vez? ¿Besarse? ¿Tocarse hasta volverse locos? Maldito Potter, bien podría ser un Slytherin.
- Sí, me apunto.- contestó a su vez.
Se quedaron mirándose largo rato, ahora qué, Draco quería besarle y perderse en su boca nuevamente, pero no sabía en qué condiciones habían quedado y la verdad, se sentía algo inseguro, y algo vulnerable, así que prefirió salir por la tangente.
- Nos vemos, Potter.- dijo despidiéndose de moreno con una sonrisa al más puro estilo Malfoy.
Su corazón martilleaba, y una vocecita le decía socarronamente que en el fondo era un cobarde por no haberse despedido como hubiera deseado del moreno. Pero también sabía que si volvía a engancharse de su boca quizás cuando pudiera descolgarse tendría un muy animado público alrededor.
No gracias, tenía una reputación que mantener.
"Excusas, excusas" se dijo sonriéndose a sí mismo.
Bueno, no iba a cambiar a Malfoy en un día , pensó Harry volviendo a su sala común.
Le hubiera encantado sellar ese día con un beso, aunque la verdad, si besaba al rubio, no las tenía todas con él que no fuera a volver a empotrarlo contra la pared del pasillo y tomarlo allí mismo.
Iba deleitándose en esa imagen cuando entró a la sala común, allí estaban Hermione y Ron, sentados en uno de los sofás rojos delante de la chimenea, ella leyendo un libro con las piernas sobre las de Ron, él acariciando sus pies mientras ojeaba una revista de Quidditch, aquella imagen le pareció hermosa, ¿algún día Draco y él podrían estar así?
Una tonta sonrisa se le plantó en la cara al imaginarlos así, y la determinación de que eso ocurriera se le clavó en su mente, otra cosa quizás no fuera, pero testarudo era con creces. Y quería verse más con el rubio, ahora que había conseguido que se abriera a él, que confiara, quería demostrarle cuales eran sus sentimientos pero sabía que a Malfoy no se le podía imponer nada, él le iba a demostrar cuan interesado estaba y que tomara si lo deseaba lo que Harry estaba dispuesto a ofrecerle.
- Esa cara es de éxito total, amigo.- dijo el pelirrojo con una sonrisa.
- No lo dudes, estás ante el grandísimo Harry Potter.- dijo imitando la pose con la que el Profeta le había irritado tanto durante el verano.
Los tres estallaron en carcajadas cuando Hermione le lanzó un cojín que le dio en la cara a Harry.
