Ha pasado mucho tiempo, y estoy retomando esta historia, el siguiente capítulo está prácticamente acabado.

Gracias a todos por vuestros reviews :Angie Palomo,Lupus Aquam, a-agustina, Rebe Marauder, anonimo8, HeartSun, Jabuns, sailor mercuri o neptune, Fran Ktrin Black, La Dama Arual, dragon de mala fe, Yessenia Sss, Soul, Anonimo7, Alfy-Malfoy.

Como bien dicen por aquí, ¡el review es el alimento de las musas!

A todos los que dejáis la historia en favoritos, y la seguís, o sencillamente la leéis, miles de gracias por darle una oportunidad a este fic.

Un abrazo a todos

Shimi


Podría acostumbrarse a eso, vivir con el calor de ese delicioso cuerpo atrapado entre sus brazos, el olor de Draco, le volvía loco a la vez que le calmaba, extraña combinación, pensó.

—¿Cómo lo has conseguido?—Le miraba con sus ojos plata sin ningún rastro de esa animadversidad que antaño solían dedicarle, sí, a esta mirada podría acostumbrarse para siempre.

—Puedo ser muy pero que muy insistente—dijo besándole la frente.

El rubio alzó una ceja y su cara se transformó en una mueca de diversión, Mierda, iba a tener que comprar kilómetros de pergamino para apuntar a "todo de los que puedo acostumbrarme sobre Draco Malfoy"

—Creo que me puedo hacer una idea—dijo socarronamente el ojiplata, a la vez que besaba sus labios.

Antes de que perdiera el rumbo de sus pensamientos, tenía que organizar las cosas con él.

—Nos iremos el miércoles por la mañana—dijo intentando concentrarse—.McGonagall nos ha dejado utilizar su chimenea para acceder a Grimmauld Place.

El rubio enarcó una ceja ante la concesión que muy rara vez era usada en el colegio, Harry lo sabía y quería tranquilizar al Slytherin que parecía tener recelo.

—Solo pensé que querrías escapar de los periodistas que nos acosaran en King's Cross.

—Has pensado en todo—dijo más complacido—.Al final pensaré que no eres tan bobo como querías hacernos creer a todos durante estos años.—Su mueca sardónica hacia tiempo que había dejado de molestar a Harry—.Alguien podría pensar que eres un Slytherin.

Atrayéndolo hacia su cuerpo, que era la postura preferida de Harry cuando lo tenía cerca, como si fueran piezas de un puzzle que al fin se abrían encontrado y encajaban a la perfección

—He de confesarte que el Sombrero seleccionador tenía intenciones de mandarme a Slytherin.

Draco lo miraba atónito pero no se separó del cuerpo del moreno.

—Eres una caja de sorpresas.

—Aún tengo muchas sorpresas que quiero que destapes—dijo con todo el tono seductor que era capaz. Pensaba que provocaría la risa de rubio pero lo que provocó fue algo mucho más placentero que los tuvo a ambos jadeando en pocos minutos.

Harry estaba deseando saber hasta donde podrían llegar estando realmente solos, ¿querría su rubio ese tipo de relación? Se moría por poder pasar sus días y sus noches con él.

-x-

Le sudaban las manos, estaba nervioso como hacía tiempo que nos se sentía, desde que había cambiado su rol en aquella sociedad. Agradecía el esfuerzo del moreno por evitarle la sobreexposición con los periodistas

Pero eso no le quitaba el nerviosismo de estar dos semana con Harry en su casa, una parte de él lo deseaba fervientemente y otra temía desilusionarse y que todo ese tiempo junto fuera un desastre.

Ante la severa mirada de la Directora MacGonagall sus manos parecían estar viviendo en uno de esos países tropicales que había visitado con sus padres.

—¿Preparado Draco?—le dijo amablemente el moreno, no debían ser solo sus palmas las que estaban comportándose de un modo anómalo. Durante años había perfeccionando la "pose Malfoy" como la llamaban en su familia, inmutable, serenos y bellos, pero en esos momentos estaba con la guardia baja.

Apretó la mano que Harry le tenía agarrada, no se ocultaban ante la directora y Draco le agradecía todos aquellos gestos, para él era muy valiosos.

—Vamos—dijo con su voz más decidida.

Harry pronunció un claro "12 de Grimmauld Place" y se desapareció entre una nube de polvos flu, ahora era el turno de Draco, nervioso entró rápidamente, no le gustaba estar en ese despacho sin el moreno, y bajo la atenta mirada de la bruja, desapareció a su vez.

Los polvos Flu siempre le hacían toser, no podía controlarlo, y dio su primer paso en la casa de Harry Potter entre un mar de toses, notó unas suaves manos dándole palmadas en la espalda.

—Bienvenido a Grimmauld Place, residencia de la noble y ancestral Casa de los Black.—Aunque la presentación era pomposa como debía a la morada de una casa tan antigua como la Malfoy dicho por Harry sonaba incluso mejor—.Y desde hoy tu casa si así lo quieres.

Aquello tomó por sorpresa al rubio, era consciente de la vida que iba a tener una vez abandonara el refugio de Hogwarts, aunque volviera a poder ser dueño de las posesiones de su familia, de estas casi no quedaban nada, habían sido embargadas por el Ministerio como compensación por los crímenes de los mortífagos a la Sociedad Mágica.

No sabía cuanto de esto sabía Harry, pero si había sido capaz de llevarlo allí seguro que se había enterado de su situación.

Era consciente de que ya estaba poniendo esa cara de tonto nuevamente porque Harry le sonreía totalmente sonrojado.

—Gracias, Harry—le dijo sonriéndole.

—Ven, te enseñaré la casa—dijo el moreno con toda la ternura que sus ojos esmeraldas eran capaces de reflejar.

—¿Sabes? Cuando era pequeño vinimos una vez de visita a ver a la tía Walburga.

—No lo recordaba, tu madre era una Black.—Se le veía algo consternado—.Realmente este hogar es más tuyo que mío.

—Realmente mi madre dejó de lado esta rama de la familia—le tranquilizó—.Desde que se casó con mi padre, renunció a todo lo demás.—No podía dejar de traslucir por su tono, lo que aquello había significado para todos ellos.

—Draco.—El moreno les paró a los dos en mitad de su caminar por la casa, agarrándole fuertemente de los hombros—.Tenemos la obligación de seguir adelante, ¿me comprendes?—Parecía que todo el dolor que nunca dejaba salir le estaba consumiendo mientras decía esas palabras y no quería verle así, le rompía el corazón.

—Te comprendo—dijo, mientras le arrimaba a sí mismo cobijándolo en sus propios brazo.

Harry le había brindado su más ansiado anhelo, recibir su amor, Draco no había más que fantaseado con él, jamás pensó que su deseo pudiera cumplirse, y ahora, abrazando al salvador, no tan sólo del Mundo Mágico sino de su propia alma se juró que no echaría más la vista atrás que no se consumiría por la pena de las decisiones tomadas en el pasado, que labraría su propio futuro lleno de esperanza, y si le dejaba, tomado de la mano de la persona a la que más amaba.

—Enséñame la majestuosa residencia de la noble y ancestral Casa de los Black—dijo con un remedo de lo que había sido siempre su pomposa voz, Harry levantó los ojos del pecho de Draco y le miró con una sonrisa en los labios, precioso, pensó el rubio y Mío. Enarcando su característica ceja Malfoy instó a Harry a continuar.

—Ven, tengo que presentarte a alguien.—A Draco aquello lo tomó por sorpresa, ¿vivía alguien más con Harry?

Con un movimiento rápido, Harry tironeó de una sucia tela adherida a la pared. Los gritos que salieron de lo que debería ser un cuadro dejó sordo a los chicos, no había escuchado jamás semejante ristra de insultos con una de las voces más desagradables del mundo.

—Oh, pero que veo, si es el precioso retoño de mi sobrina Narcisa—dijo el retrato de una anciana señora majestuosa, Draco la reconoció enseguida.

—Cuanto placer en volver a verla, Tía Walburga—dijo Draco con su tono más educado, aunque aún le pitaban los oídos.

—Te dejo hablando un rato con esta amable señora—el entrecejo de la mentada se frunció pero se la veía complacida ante lo que ella consideraba alguien digno de frecuentar su casa.

Harry desapareció por unos de los pasillo, llamando a lo que supuso Draco sería el elfo doméstico de la casa.

—Y bien muchacho, ¿estarás en disposición de casarte que una joven sangrepura, verdad?

—HAAAAAAARRRRRYYYYYY