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Capítulo 3


Por un momento se sintió flotando en un espacio inerte, vacío, casi arrastrado por una corriente inexistente a la que no tenía interés en poner resistencia

Una extraña suavidad parecía rodearlo, llenándolo de un bienestar que no contemplaba hacía mucho

Olió algo fresco con rastros de sal; percibió unos sonidos a la lejanía que no identificó…

Y en un sólo segundo donde pensó absolutamente en nada… sintió un vértigo agresivo, una caída que lo trajo de golpe a la tierra y justo a esa realidad de la que se había olvidado por un tiempo indefinido

Tomó consciencia, aunque no abrió los ojos, ¡la idea le causaba demasiado cansancio, y estaba tan cómodo que…!

… un segundo…

"Cómodo"

… ¿"Cómodo"? ¿Por qué estaba "cómodo"?

Se encontró acostado sobre algo muy suave, refrescante, casi como terciopelo, de una textura mucho más sencilla y agradable

El olor del mar era inconfundible y venía con una brisa algo agresiva que le quitaba pesadez al calor natural del clima, y que también parecía colarse entre la tela, logrando una combinación por demás deliciosa… algo que le hacía mucho bien a su cuerpo adolorido…¡que ya no lo estaba tanto a comparación del momento en que esos tipos comenzaron a…!

Abrió los ojos de inmediato, con prisa, recordando de golpe todas las escenas de aquel ataque antes de perder el conocimiento…

… sí, los sujetos, la pelea, las palabras…

Lo rememoraba todo, incluso cuando estuvo a punto de ser apuñalado y a ese chico que…

El chico que lo ayudó…

Intentó levantarse, pero todavía no estaba dentro de sus posibilidades, lo que demostró lanzando un quejido leve… y que pronto le arrancó una risilla divertida, no creyendo lo que estuvo a punto de pasarle

Recuperó en ese instante el buen humor, observando la habitación con curiosidad en vista de que, obviamente, no se quedó tirado en aquel callejón: era un cuarto muy amplio, donde entraba la corriente que mecía las cortinas blancas de un par de ventanales abiertos; las paredes y el techo de madera estaban pintadas del mismo color claro, resaltando así los muebles de tonalidad caoba de fina manufactura

Él mismo yacía en una cama grande y ancha, de sábanas incoloras con un bordado en las almohadas bastante cuidadoso, y a un lado, lucía un buró en que descasaban varias vendas y unos frascos oscuros que no identificó

Soltó un leve suspiro y pasó la atención hacia su propio cuerpo: los cortes estaban limpios y cubiertos por una capa de algún ungüento que olía a menta, de la misma forma que los golpes que dejaron una mancha de color típicamente púrpura; no sentía nada roto, ni siquiera en el rostro, pero persistía una molestia en su frente ya vendada; igual pasaba con su hombro derecho, donde recordaba con claridad que se había clavado un puñal…

Aparentemente fue atendido con mucho cuidado… y de igual modo se le permitió descansar, ¿pero en dónde? ¿Y quién asistiría a un completo extraño medio muerto en un barrio de mala muerte?

El chico de mirada rojo sangre, corrompida por veneno…

… ojala él…

Se tensó por completo cuando un chirrido proveniente de la puerta llenó la habitación…

En verdad quiso percibir la necesidad de ponerse a la defensiva, tal vez saltar por la ventana antes de ser encontrado consciente… pero no lo hizo, ¡no pudo ni siquiera moverse! Y dudaba que se debiera a una falta de valor o convicción

No, sencillamente quería quedarse y enfrentar a quien llegara, pues era más grande su curiosidad… y quizá, también su agradecimiento

Quien quiera que fuese, lo ayudó a que conservara su vida, la existencia que tanto adoraba tener, y eso por lo menos se merecía darle la cara a su anfitrión

Así que tomó aire y esperó

No sabría decir qué sintió en aquel momento

Apreciar esa figura apenas conocida, pero tan fija en su mente fue… como volver a flotar en un espacio inexistente, en aquel que no le dejaba ningún tipo de salida que no le interesaba buscar

Reconoció ese cuerpo, ese talle, las manos suaves y ásperas que cargaban una bandeja de agua con algunos paños bajo el brazo

Su andar y la silueta tan natural en ese porte tranquilo, irónicamente atento a todo, era tal y como lo recordaba

No le pareció ni por un segundo desconocido el color de la piel, del cabello, de aquellas pupilas que hicieron contacto con las propias en un instante que no esperó, pero del que no huiría

Quiso reaccionar ante ese gesto leve de sorpresa que hizo cuando lo vio despierto… aunque, para ser honesto, no pudo más que quedarse torpemente paralizado, pensando miles de cosas que no le servían en la práctica. Y para empeorar, sintió que el color se le subía a la cara sin control al notar la ligera sonrisa que realizó al acercarse

Se reprochó con euforia tal desliz… no obstante, prefirió ignorar esa incomodidad y atender la nerviosa emoción, algo que sentía más placentero en vista de que aquello que deseó antes de desmayarse había sido cumplido

El otro dejó lo que traía en el buró, y con un leve movimiento previo, pasó a tocarle la frente

—Parece que ya no tienes fiebre — el tono de su voz sonó bastante relajado, quizá con un ligero deje de burla que despertaba simpatía — Una cosa menos de la cual preocuparse

Acercó una silla a la orilla de la cama y se sentó, como si eso fuera lo más obvio del mundo, pero para él, fue un incentivo más para que ese nudo en su estómago creciera desproporcionadamente y no lo dejara respirar bien

—¿Cómo te sientes?

—E-Eh… — ¡no! ¡No debía mostrarse cohibido! — … m-mucho mejor — aunque era más fácil pensarlo que hacerlo

—Me alegro — pareció auténticamente interesado por él, y eso era fantástico — Dime, ¿recuerdas lo que sucedió?

En su caso, sería lo primero que cuestionaría para quitarse compromisos y tener un punto de partida, así que no se sintió amenazado como normalmente ocurriría, ¡al contrario!

—Creo que sí… incluso cuando pasó esto — señaló su hombro

—Bueno, debo admitir que estoy impresionado — comentó, sonriendo con buen humor — No cualquiera aguanta una golpiza de ese tamaño, menos por tanto tiempo, ¡fue una sorpresa que no te hubieras desmayado antes!

—Supongo que es cierto — rascó su cabeza, curveando los labios con cierta vergüenza — I think I got lucky

—Eso, o que aquellos sujetos eran realmente incompetentes — le quitó importancia al asunto con un leve movimiento de mano —Porque según observé, varios de ellos ya estaban lastimados, ¡seguramente les diste pelea!

—¡Claro que sí! —respondió en un segundo —¡No les iba a ser tan sencillo derrotarme! Sobre todo cuando eran tan cobardes como para atacarme en grupo

—No me sorprendería que te hubieran reducido gracias a un golpe bajo

—¡Eso ocurrió! Uno me pegó en la cabeza mientras estaba distraído, ¡from behind!

—De no ser por eso, hubieras podido encargarte sin problemas —volvió a sonreír — Me hubiese gustado verlo

Aquello era lo último que esperaba escuchar de alguien que lo ayudó, sin embargo, le hizo sentir mejor, pues si hasta lo alentaba compartiendo la misma opinión de la disputa, significaba que no tenía la menor intención de juzgarlo, y menos de descubrir sus intenciones

Sintió de un modo extraño que lo comprendía…

… no sabía cómo explicarlo, tomando en cuenta que apenas habían intercambiado unas palabras

—Fue bastante divertida la forma en que escapaban —continuó — Y que dejaran a sus compañeros, bueno, eso ni siquiera lo hace un perro malparido

—Gracias por no hacerlo — comentó de repente, confundiendo al otro — M-Me refiero a que no me dejaste abandonado en ese lugar

—Ah, no te fijes — dijo con simplicidad — No podía hacerlo después de ver la condición en la que estabas… lo que me recuerda, ¿tienes idea de dónde estás?

Not really

—Sí, claro, que pregunta tan estúpida —rió un poco, acción que imitó — Estás en mi casa en vista de que no sabía a donde llevarte… — lo miró de forma tranquila, sin rastro de impertinencia — Es obvio que no eres de aquí, y como no sabía si tenías un sito donde quedarte, o si conocías a alguien, me tomé la libertad de traerte

¡N-No, it´s fine!

—También te revisó un médico — ¡e-eso era demasiado! — Ya están tratadas todas tus heridas, incluida la del hombro —suspiró levemente — Esa fue la más profunda, pero se trató de un corte bastante limpio que sanará sin complicaciones. De ahí en fuera no encontró problemas

—Entiendo

Tanta atención "desinteresada" le era muy extraña, porque el ritmo de su vida y la fama forjada no le permitían ser foco de un buen trato, ¡el mundo entero estaba más ocupado tratando de colgarlo que de preocuparse por sus heridas! Y aunque Carlos y Madeline se ocupaban de ello –Arthur sólo le daba un golpe diciendo que "no había sido nada" -, no era lo mismo, ¡no a eso!

Era muy raro, y aun así, pensaba que no le importaría acostumbrarse

—Este… — intentó decir, a pesar de saber que haría el ridículo — Muchas gracias por todo

—¡No es nada! De todos modos, podría decirse que te lo debía

—¿Por qué?

—Por eso —señaló su hombro —Recibiste la herida que era para mí, y eso no es algo que pueda pasar por alto

La sonrisa que recibió lo hizo sentir muy aliviado

Sí, no le importaría tener esa sensación una y otra vez

—Apenas has dormido un día, así que te dejo seguir descansando —se levantó despacio — Y me sería muy grato si aceptaras mi hospitalidad hasta que te sientas mejor

—¿N-No tienes problema?

—Está bien, ya te lo dije

Quizá hubiera sido bueno fingir que no quería estar ahí, que sería mejor dejar de involucrarse más de lo debido y continuar su camino borrando aquel episodio… sí, hubiera sido bueno, pero no tenía ganas de hacerlo, y menos con ese chico de mirada rojiza que le había mostrado un trato que alguien como él no merecía

Sería bueno fingir, en cambio, que era un sujeto normal, sin un pasado y sin un presente turbio, uno que veía de buen modo permanecer lo más que se pudiera junto al moreno que le sonreía de aquel modo

—Entonces aceptaré — fue inevitable curvear los labios de una manera alegre — ¡Thank you very much!

—Eso quería escuchar — se acercó a la puerta, aunque antes de salir, volteó un momento — Por cierto, ¿cuál es tu nombre?

—Eh… — lo mejor sería inventar alguno para no levantar sospechas… sin embargo, quería compartir ese único dato con él — Soy Alfred

El contrario pareció entender su necesidad de mantener el resto omitido, o eso lo indicó la ceja que alzó con ligereza, casi divertido

— Mucho gusto, Alfred, yo soy Alejandro — le cerró un ojo con complicidad — Enviaré a que te traigan el desayuno, ¡espero que tengas hambre!

Y con ello se retiró, dejando la habitación en calma… aparentemente

En cuanto se encontró a solas, soltó un respiro pesado, dejando caerse en el colchón en vista de que todas sus fuerzas se habían esfumado de golpe

Miró por algunos minutos el techo como si fuese lo más interesante del mundo, y cuando pensó que había hecho una tremenda estupidez, concluyó que valía la pena aún con los riesgos que implicaba

No quiso pensar por qué de su inmediata simpatía por… por Alejandro, y tampoco la razón de fondo para quedarse poniendo como pretexto una herida tan común como aquella

No se dio razones, no dio motivos a ese revoloteo en su estómago y mucho menos a la falta de aire que salía sobrando en el lugar. Se quedaría hasta que se sintiera mejor en compañía del moreno. Punto

Es lo que haría, y con mucho gusto

Empero, si lo reflexionaba con cuidado, podría ser que la suerte estuviera nuevamente de su lado, ¿por qué? Porque al estar en aquel sitio con servidumbre, existía la posibilidad de escuchar sobre aquellos rumores que tanto le había encargado Arthur, ¡quizá hasta le preguntaría a su anfitrión! Cosa que no despertaría demasiadas sospechas por ser "un sujeto nuevo en la ciudad"

No obstante, también existía la posibilidad de que no descubriese nada, y en ese caso, tendría que salir a la ciudad para no perder más tiempo…

Si en eso rondaban sus opciones, lo mejor sería permanecer un par de días más, sólo para estar seguro, ¡después se iría! Tenía una misión, y que se la hubiese encargado el inglés aún con lo quisquilloso que era, significaba que confiaba en él. No quedaría en ridículo ni pondría su nombre en riesgo

—Disculpe —entró una mujer mayor con una bandeja cargada de alimentos frescos — Le traigo el desayuno

Por supuesto, aprovecharía su estancia al máximo… aunque, por igual, su determinación de quedarse y conocer un poco más al de ojos rojos era muy poderosa

Quería hacerlo, y como dijo antes, las razones no importaban demasiado

—¡Gracias! Me muero de hambre

De todos modos, le gustaba mucho sentirse así, tan atolondrado y nervioso, con la falta de oxígeno y la alegría por sonreírle auténticamente a ese chico

Esperaba que la suerte estuviera de su lado en todos los sentidos


Si había algo que no soportaba demasiado, era quedarse quieto en un sólo lugar y en una sola posición, así que para cuando el sol volvió a inclinarse, se puso una camisa que le dejaron en la silla y reunió fuerza para salir al patio contiguo a su habitación

No necesitaba ir a paso lento puesto que sus piernas funcionaban perfectamente, pero el dolor del hombro era molesto, y como no quería causar molestias en caso de que se abriera la herida, decidió ser un poco más precavido

Así llegó a ese espacio amplio, al aire libre, que estaba definido por una muralla a la altura del techo y que no dejaba ver la calle, detalle que no despertaba el menor problema

Había varios árboles que superaban lo alto de muro, muy frondosos y de tronco delgado que no había visto antes; el césped era abundante y algunas plantas silvestres crecían de forma natural en sitios al azar, además de que varios arbustos se acumulaban en la base del muro y del resto de las paredes; se encontraban otros árboles más pequeños, rodeados por flores de colores que también se alzaban por sí mismas o en enredaderas

Una fuente lucía en el centro, sencilla, simple, con agua clara de la que se distinguía ese sonido característico del líquido corriendo, y el adorno que culminaba en ella era una estatua de… ¿un fraile? Eso creía por el hábito y por el baby Jesus que cargaba

Había otras plantas en macetas grandes y pequeñas, todo dándole más vida al sitio y ese aspecto multicolor que le gustaba. El toque final fue el camino hecho de piedras de río que parecía indicar un sendero en círculos

Era un sitio muy hermoso, bastante fresco y acogedor

No pensó que ese tipo de lugares se pudieran lograr dentro de una casa, que al parecer, era muchísimo más grande de lo que imaginaba, porque la puerta de su cuarto era una de las otras tres que también conectaban a aquel patio, sin olvidar el pasillo que lo rodeaba y que indicaba el hueco para pasar a otra sección

En estos corredores también identificó una mesa, algunos cuadros que colgaban de las paredes, una mecedera, y una especie de marquesina pequeña donde había más flores

Tal ambiente lo hizo sonreír con gran sorpresa, fascinándose por el ambiente que podía conseguirse con un poco de cuidado y dedicación

Si estuviera mejor, seguramente estaría corriendo sin control por todo el espacio, tirándose en el pasto, oliendo las flores y mojándose con el agua. Lamentó no poder hacerlo, pero sí que podía admirarlo con cara de idiota, lo que no se molestó en ocultar

Lo que sí reflexionó con cierto cuidado, fue precisamente la existencia de un lugar así, pues eso sólo se lograba con una cantidad de dinero que no cualquiera tendría, y tampoco sería posible realizarlo en una zona mediocre de la ciudad…

¿Qué significaba? Que Alexander debía ser el hijo de algún hombre rico, lo suficiente para costearle una casa de esas dimensiones y sin ningún tipo de supervisión, ya que de haber otra persona en el sitio de cierta importancia, se la hubiera presentado

Igualmente, por la ubicación costera, seguro que se trataba una residencia de descanso, porque no era tan suntuosa ni extravagante como las que construían los nobles en las grandes capitales… lo que le llevaba a pensar que el moreno debía tener padres comerciantes, ya que de gozar de algún título nobiliario, se comportaría como un jodido bastardo presumido al que le importaría un carajo lo que sucediera con los demás

Ese pensamiento lo hizo sonreír, olvidándose de ese pequeño análisis para finalmente gozar del paisaje a su alcance…

… pero cuando estaba observando una florecilla de color lila que crecía al ras del suelo, algunas sirvientas pasaron hablando con soltura, aparentemente ignorando que se encontraba cerca

—¿No crees que es fantástico?

—¡Por supuesto que sí! — dijo muy aliviada — Ahora me siento más segura, igual que todos los demás

—Finalmente estaremos a salvo de esos desdichados piratas

Esa fue la palabra clave para que pusiera mayor atención

Detuvo todos sus movimientos y guardó absoluto silencio

Esto sí que era suerte

—No lo dudes ni por un segundo, porque si el Capitán eliminó a varios en Europa, los que acechan esta ciudad no tendrán ninguna oportunidad

—¡Supe que capturó a unos muy peligrosos en tan sólo cuatro meses!

—Es realmente sorprendente, ¡así no tendremos nada de qué temer!

—Me alegra que lo hayan enviado

—¡Lo que a ti te alegra, es que sea tan guapo! ¡Vieja coscolina, no creas que no te vi cuando intentaste acercarte!

Y se alejaron emitiendo discretas carcajadas, hablando cosas tan típicas de las mujeres que, francamente, no le interesaban

… así que el capitán… ese tal Fernández… ¿estaba en la ciudad? ¿Ahí, en Campeche? Uhn, y con lo que ellas dijeron, seguro que para asumir la defensa del sitio y el control de los soldados…

Bien, ya tenía información que podía servirle mucho a su tripulación, ¡sabía que no sería tiempo perdido!

Satisfecho, se levantó y volvió a su habitación con la firme intención de descansar y recuperarse lo antes posible, ¡debía irse en cuanto pudiera! ¡Había demasiadas cosas que hacer!

Sin embargo… esperaba que Alex no tardara demasiado en aparecer…

Sería bueno hablar con él lo máximo que se pudiera…