Disclaimer: Nada ni nadie me pertenece, excepto mi alma que ya no sé ni cómo sigue conmigo la pobre. No saco beneficio de esto excepto mi saneamiento mental y espiritual, o mi hundimiento en el lado oscuro más todavía.

Perdonad las posibles salidas de tiesto-personalidad de ambos personajes, las erratas y zarpas propias.

Advertencias: lenguaje, ¿adorabilidad?

Echo TANTO de menos a este par. Echo TANTO de menos escribir sin que parezca que me están torturando mientras lo hago.

Gracias a Gato por su asistencia con esta escena*_*


No podía ver nada. El patio de butacas estaba envuelto en la completa oscuridad. Podía ver siluetas pero ninguna cara conocida o desconocida. Simplemente, escuchaba sus voces… Sus risas contenidas.

Podía sentir el sudor frío recorriendo su espalda desnuda. El maquillaje aplicado en su cara diluyéndose a cada giro que daba sobre la punta de su zapatilla.

Sus ojos buscaban ese punto fijo sobre el que apoyarse para continuar con las piruetas pero las risas… Las risas no se quedaron entre una pequeña porción del público. Se extendían, poco a poco, paso a paso hasta alcanzar el escenario, hasta enredarse del telón y descender sobre él como un jarro de agua fría.

Estaba paralizado. No recordaba qué debía hacer. ¿Debía poner los pies en tercera posición o…? ¿Y qué hacía su brazo izquierdo a su espalda? ¿Por qué avanzaba y…? ¿Por qué no dejaban de mirarle? ¿Por qué no dejaban de sonreírle cuando la pieza no lo pedía? ¿Por qué le señalaban y…?

Las risas atronadoras silenciaron la pieza clásica que la orquesta tocaba. La sonrisa brillante de Michonne, aferrándose a la cintura de Patricia le hizo trastabillar, perder el equilibrio y caer de bruces contra el suelo.

El dolor, las lágrimas de impotencia se mezclaron con las risas, los pisotones sobre su espalda.

Daryl abrió los ojos de golpe, su mano derecha contra su pecho desnudo, un puñado de la sábana en el interior de su palma cubría su cuerpo evitando que la brisa nocturna le alcanzara. Tragó grueso sintiendo su boca pastosa. Cerró los ojos su antebrazo contra ellos, el rápido repicar de su corazón ensordeciendo sus oídos.

— Una pesadilla… Solo…— Susurró en la oscuridad intentando calmar sus nervios, esa desazón que anudó su estómago provocando una ligera picazón en sus ojos.

Odiaba esos sueños. Odiaba esa sensación. Odiaba el terror escénico, las posibles risas, la posibilidad de fracasar.

Sus dedos se abrieron y cerraron varias veces entorno a la sábana y finalmente los abrió alzando el brazo hasta apoyarlo sobre la almohada bajo su cabeza.

Daryl ladeó la cabeza parpadeando extrañado ante la ausencia de su pareja en la cama que compartían desde hacía meses, casi cada noche. Extendió el brazo hacia su parte de la cama comprobando que casi había perdido por completo la calidez del cuerpo que debería estar ahí.

Clavó el codo izquierdo sobre el colchón echando un rápido vistazo a la habitación. Sus ropas seguían ahí, incluido su uniforme, así que no había tenido que irse por un asunto del trabajo. No es que fuera habitual que le llamaran en mitad de la noche para que fuera a la comisaría (realmente en el tiempo que le conocía nunca había ocurrido), y tampoco es que creyera que Shane se hubiera marchado sin avisarle previamente.

Pero era extraño.

El profesor apartó la sábana y sin molestarse en calzarse las zapatillas de felpa salió de la habitación rumbo a la cocina.

Una luz brillante y fantasmagórica que conocía bien, inundaba el pasillo, atrayéndole hacia la sala de estar olvidándose del vaso de agua que probablemente le iría bien en esos momentos.

Daryl se movió sigiloso sobre el suelo de madera apartándose el pelo de la cara hasta alcanzar la puerta entornada de la sala de estar. Asomó la cabeza por el hueco viendo a Shane en el sofá, su codo derecho apoyado en el reposabrazos, ambos pies sobre el mueble, su cabeza sujeta en su mano mientras resoplaba.

— Eso lo sabe un cadete de primer año, por Dios.— Daryl aguantó las ganas de soltar una carcajada al escucharle.—¡Pero pregunta a los vecinos!

Su voz fue silenciada por un puñado de…

— ¿De dónde han salido esos cacahuetes, Shane?— El final de su pregunta fue rematado por la tos repentina que le entró al aludido al atragantarse, sorprendido por su aparición.

Daryl entró en el saló viendo la mesa del café que ocupaba el centro de la sala, llena de cáscaras de cacahuetes, un paquete de patatas fritas a medio terminar, una botella de refresco y un vaso con hielos lleno.

— Eh….— Shane se limpió la comisura de la boca con el dorso de la mano mirándole intentando buscar alguna excusa razonable.— ¿Quieres…?— Le preguntó tendiéndole su bol con una media sonrisa, una ceja arqueada.

— Sabes que no puedo comer estar cosas a las…— Miró la hora en el reproductor de dvd bajo el televisor.— Las 3 de la mañana, ni tú deberías.

— ¡Oh, vamos! ¡Son fruta!

— Frutos secos, Shane, no fruta.— Terció él dejándose caer en el sofá a su lado ocupando la plaza central.

— Por unos pocos que comas no vas a girar más lento cuando hagas tus piruetas.

Daryl bostezó acomodándose contra el costado de Shane, imitando su postura.

— Solo uno…— Dijo sin mirarle hundiendo la mano en el bol llevándose un puñado a su regazo.

— Todos los que quieras.

Daryl sintió el beso de Shane contra su cabeza antes de ofrecerle una patata frita del bol que había dejado sobre el reposabrazos.

— Eres una mala influencia para mi mantenimiento.— Gruñó Daryl masticando un cacahuete con ganas, sus ojos mirando con suspicacia la escena del programa que Shane estaba viendo en la televisión.— ¿No es repetido este episodio?

— Sí…— Concluyó Shane con un suspiro masticando varias patatas.

— ¿Y por qué lo ves de nuevo? Sólo te haces mala sangre por lo inútiles que son.— Daryl rodó los ojos esperando el comentario de Shane a lo que sucedía en ese momento en la pantalla.

— Albergo la estúpida esperanza de que hayan regrabado estos casos y que no metan tanto la pata.— Daryl contra el brazo de Shane sintiéndole vibrar a su lado cuando rompió a reír el también.— Lo sé, es triste.

— Na, en parte es ¿admirable? que pienses eso.— Daryl le miró de reojo con un asomo de sonrisa en la cara, antes de fruncir el ceño ligeramente bajando la mirada al bol de cacahuetes para coger varios más.— ¿Por qué no les… escribes o llamas o… intentas, ya sabes?— Preguntó encogiéndose de hombros sin mirarle.

— ¿Qué?— Preguntó Shane girándose hacia él, pero Daryl no hizo lo propio sus ojos fijos en cualquier lado menos él.

— No sé… Es… Siempre te adelantas a lo que hacen y… No sé, se te da bien, eres observador, pillas los detalles y… Eres buen poli, ya sabes.—Se humedeció los labios saboreando la sal pegada a ellos.— Eso dice Rick, en fin. Olvídalo, es una tontería…— Murmuró limpiándose las manos en el pantalón, preparándose para levantarse e ir a dormir dejando a Shane con su programa de policías y maldecirse mentalmente por abrir la boca a esas horas sin pensar antes qué decir.

— Hey, espera.— La mano de Shane contra su estómago le impidió levantarse (bueno, de haberlo querido podría haberse levantado, Shane no le habría detenido de quererse marchar, lo sabía).— ¿Crees que… soy bueno?

Daryl le miró finalmente escuchando el tono sorprendido en su pregunta, como si no creyera que él pudiera pensar algo así.

— No soy un experto, Merle lo es más pero…— Se mordió el interior de la mejilla asintiendo en silencio.

El bailarín tragó grueso arañando la tela de su pantalón alternando su mirada entre los ojos de Shane, su cuello, sus labios que se curvaron de forma paulatina. Una risa queda escapó de entre sus labios.

Shane se llevó una mano a su nuca, rascándola con un gesto más propio de un chico de quince años hablando con su primer amor adolescente, despreocupado.

— Nunca se lo he dicho a Rick pero… Porque, fuimos juntos a la academia, y decidimos pedir una plaza aquí juntos y…— Daryl le miró con atención.— Pero, hace tiempo que… Quiero intentar ser detective, ¿sabes?— Fue el turno del bailarín de sorprenderse pero era algo genuino e inocente.— Lo sé, una locura pero…

Shane se encogió de hombros entrelazando sus dedos entre sí, desentrelazándolos de nuevo segundos después. Estaba inquieto. Daryl cubrió sus manos con las suyas.

— ¿Por qué no lo haces? Por intentarlo no pierdes nada…—Le dijo Daryl con vehemencia, su pulgar formando círculos en el envés de la mano de Shane. Éste le miró con la cabeza gacha y el rostro ladeado. Una sonrisa incrédula en la cara.

— ¿Tú crees que…?

— Bueno, si lo haces, deberías hacerlo para conseguirlo.— Terció con voz seria dándole un apretón a su mano.

— ¿Te vas a poner en plan Yoda conmigo, ahora?— Daryl soltó una carcajada negando con la cabeza. — No me vendría mal un poco de su sabiduría y apoyo la verdad…

— De acuerdo.— Le contestó con un asentimiento serio, una ceja arqueada encogiéndose de hombros.

— De acuerdo.— Imitó Shane mordiéndose una sonrisa mirándole incrédulo antes de apartar la mirada de nuevo hacia la pantalla.

Poco después, Shane soltó su mano izquierda de la de Daryl y le pasó el brazo por los hombros al bailarín pegándole contra él para continuar viendo su programa favorito; criticándolo cada pocos minutos escuchando la risa queda y ronca de Daryl comiendo cacahuetes un miércoles a las 3 de la mañana.


Gracias a quienes continuáis leyendo estas escenas sueltas. No olvido el fic del que sale todo esto, no hay día que no lo recuerde… En fin, mis neuronas y mis ganas me están dando por **** de una manera que, no os hacéis idea.

Si alguien tiene una idea, o escena, o lo que sea, que le gustaría ver reflejado en este submundo, no prometo nada porque estoy como estoy (hablando de inspiración y tal), puedo intentar darle vida :)

Un abrazo oso.