Notas:

Quiero agradecer especialmente a dos personas, hasta ahora:

Yoruko Nakahara: gracias por revisar la historia! Siempre me das ideas y me motivas a mejorar ;DDD

JimeHyuuga37: ¡Gracias por comentar en todos los capítulos sin importar las babosadas que leas! En verdad me haces feliz ;A;


Capítulo 6


-Bien, comencemos

Asintió ante esa mirada

Había llegado el tiempo

-¡Todos a sus puestos! –gritó con autoridad, caminando a lo largo de la cubierta para que todos lo escucharan - ¡Smith, te quiero junto con Ryan cerca de la proa! ¡Connor, Richard y James, dejen de perder el tiempo y suban a las velas! ¡Charles y Will, vayan a la popa y aseguren el ancla de una maldita vez! ¡ALISTEN LOS CAÑONES Y ESPEREN LA SEÑAL! ¡Si dan un tiro antes de tiempo, yo mismo los colgaré del malnacido cuello en las puertas de la ciudad! – sacó su espada de la funda, mirando cómo poco a poco se acercaban lo más posible a tierra - ¡A excepción de Roy, Connor, O'Neil y de los encargados de los tiros, quiero a todos fuera de aquí en cuanto estemos al alcance!

Cada hombre abordo lo obedeció. Cada uno corrió sin demora y sin chistar

Cada quien sabía lo que tenía que hacer, y una sola impertinencia ameritaría la ejecución a cargo del temido Capitán Kirkland

-¡Muy bien, señoritas! – habló desde lo alto el susodicho - ¡Ya hemos hecho esto antes, y el resultado no será diferente! ¡Este puerto no es nada ante nosotros! –se oyeron exclamaciones de emoción que hicieron eco por el sitio entero- ¡Quiero que maten! ¡Quiero que roben, asalten y despedacen a cualquiera que se interponga! ¡Quiero que hagan todas esas cosas hermosas que les han dado la jodida reputación de piratas! –otra exclamación resonó con más fuerza. Era impresionante - ¡Listos! ¡A MI SEÑAL!

Ese sitio no tenía oportunidad

No con el manejo tan incompetente de los cañones. No con esos soldados que huían a la primera posibilidad. No contra la experiencia que los precedía

Ese tal Capitán Fernández, por muy bueno que fuera, no encontraría tan rápido la manera de armar una estrategia eficiente, y si lo hacía, no duraría demasiado

Suspiró, sintiendo con abrumadora presición la forma en que el aire se le escapaba del cuerpo

No existía la forma de evitar aquello…

BOOOOOOOM

Una poderosa detonación se apoderó del ambiente en un sólo segundo

Ojala Alejandro estuviera a salvo

De un momento a otro, la proa del Black Gold se vio severamente dañada, y los hombres que se alistaban ahí salieron volando pronunciando gritos que nadie entendió

¡¿Qué demonios…?!

Ojala no tuviera que hacerle daño

BOOOOOOOOM

Otro disparo se escuchó. Otro. Otro. Y otro más

Los cañones de la popa quedaron inhabilitados. Los hombres en estribor fueron alcanzados por el impacto y varios terminaron muertos, atravesados por el material que se deshizo o al caer al mar sin remedio

No quería hacerle daño

Un par que estaba sobre las astas de las velas cayeron y se quebraron el cuello. La zona debajo de sus pies, en que descansaba el arsenal, parecía invadido por miles de pasos sin control

Madera volaba, el agua resonaba, y el aire se llenaba de quejidos que no entendían lo que pasaba

Hubo caos

-¡Mantenga sus posiciones, sabandijas malnacidas! – se percibió la imponente voz de Arthur entre los sonidos revueltos - ¡Leonard, sal de mi camino y has algo útil! –aventó a uno y se apoderó del timón para dirigir la nave y ejecutar maniobras evasivas - ¡Reaccionen! ¡O'Neil, Smith, suban y deságanse de lo que está estorbando en el mástil! ¡Quiero a cuatro sobre la popa y a tres en lo que quede sobre la proa! – reaccionaron a la vez - ¡Que los cañones estén preparados!

Él mismo salió del shock

No podía quedarse como si nada

-¡Quiero un recuento de daños! – gritó en medio de la histeria - ¡No dejen que la pólvora haga contacto con el fuego y salven las armas de la bóveda! ¡Estén atentos a desembarcar!

Una nueva oleada de disparos los atacó, una que movió agresivamente el agua que los rodeaba y que destruyó la zona de carga. Los soportes donde descansaban las velas se agitaban con furia, y los botes en que se transportarían a la playa amenazaban con hacerse pedazos

El de ojos verdes se mordió el labio con ira

¡¿Qué diablos pasaba?! ¡Nunca habían recibido antes una respuesta del puerto! Además, sólo tenían defensas obsoletas, ¡ni siquiera sabían cómo preparar una carga con eficiencia! ¡CARAJO, NO LO DERRIBARÍAN ASÍ!

-¡FUEGO! – gritó con fuerza el Capitán, sintiendo claramente el rezumbar de la base y ese golpe de sonido característico de la detonación

BOOOOOOOM

BOM BOM BOM BOM

La carga completa fue ejecutada, distinguiendo en la muralla que derribaban varias partes y algunas de las armas de calibre pesado

-¡FUEGO! – exclamó de nuevo. El par de cañones de repuesto con mayor alcance ya estaban preparados y dieron tiempo a los anteriores de preparar su munición - ¡Es la oportunidad! ¡Suban a los botes y lleguen a la costa como sea!

Obedecieron sin chistar y con toda la velocidad posible

Alrededor de 6 navecillas se llenaron y comenzaron a remar, escoltados por la lluvia de tiros que continuaba sin piedad en ambos frentes

Abordó el último junto con el inglés, quien ya había dejado instrucciones que los ayudarían a facilitar su entrada a la ciudad

Ninguno habló. Ninguno tocó el tema de la inesperada respuesta del fuerte

Se concentraron sólo en llegar y en cumplir sin equivocación la táctica… aunque no aguantarían solos en tierra: dependían del Black Gold para abrirse paso en todo el terreno

El zumbido que sobrecogió sus oídos no le impidió apreciar todos esos ruidos que se le grabaron en el cerebro

No existía la forma de volver atrás

Y en medio de ese caos, finalmente tocaron la playa

Se apresuraron a desembarcar, a la vez que preparaban los tiros de sus pistolas y las espaldas que se erguían con amenaza

Kirkland guió a todos detrás de unas enormes rocas oscuras que daban la perfecta vista del muro, mientras que él se detuvo a observar rápidamente los alrededores en busca de señales de emboscada

… nada, todo despejado… todo, porque lo único que se apreciaban eran las embarcaciones pequeñas atadas a los mástiles principales, aunque vacías y abandonadas…

Uhn, parecía que habían evacuado a la mayoría de los civiles, así que no habría alguien que deseara hacerse el valiente. Perfecto

Esperaba que todos adentro hubiesen hecho lo mismo

Regresó con su grupo junto con los que salieron del último bote en encallar… pero fueron sorprendidos por más disparos, esta vez de pistolas de largo alcance que provenían de la parte media de la muralla

Unos cayeron muertos, otros se quedaron heridos en la arena que ya se teñía de rojo, y los más afortunados alcanzaron a resguardarse detrás de varias rocas

-¡Arthur! – se acercó a él, quien lucía muy atento a las enormes paredes de color claro - ¡Tenemos que hacer algo! ¡No podemos quedarnos aquí todo el tiempo!

-¡Lo sé, lo sé! – estaba tranquilo, pero sus dientes podían escucharse crujir - ¡Sólo esperen un momento! –ordenó a los presentes - ¡En cuanto la única puerta sea derribada y disparen el resto de la carga, entraremos a toda prisa! ¡No quiero que nadie se quede atrás, ¿entendido?!

Eso no era por preocupación, sino por orgullo

Si caían, sería la tripulación completa. Quisieran o no

Se sintió de repente el aire temblar, junto con la tierra. Piedra voló, un sonido metálico chocando contra lo sólido formó un eco, y se acallaron los gritos de aquellos que perdieron la vida con la explosión

El Black Gold había apuntado directamente contra la puerta y consiguió derribarla, ¡el camino estaba libre! En tanto, los otros ataques se dirigieron a la parte superior para distraer a los que les disparaban

-¡Ahora!

Corrieron el tramo que, en un segundo, se convirtió en el más largo para algunos. El más corto, para otros

Y él solamente podía sentir curiosidad y emoción atravezando cada tramo de su cuerpo

Quería ver

Quería desesperadamente ver lo que encontrarían adentro

En cuanto cruzaron el umbral, varios dispararon su primera carga de pólvora y eliminaron a los soldados que de inmediato se aparecieron a defender esa… esa…

… ¿qué era aquello…?

¿Dónde estaba la ciudad?

… ¿Dónde estaban los civiles corriendo de un lado para otro…?

… estaba ese espacio… ese enorme patio donde se distinguían muchas escaleras, corredores en la parte superior, cuartos pequeños sin ningún tipo de insignia y las diversas entradas de las que sólo salían más guardias…

El inglés imaginó algo parecido, pero lo había contemplado muy remotamente…

… quizá esas construcciones que describió Alfred la primera vez no se trataban de reparaciones, sino de modificaciones, ¡armaron todo ese complejo militar para separar la ciudad de la parte inmediata de la muralla!

… no creyó que lo conseguirían en tan poco tiempo, y menos que ya pudiera funcionar

… en serio, ahora más que nunca quería conocer a ese tal Capitán que había planeado todo aquello y que lo hacía ver como un maldito novato

El resto de los hombres comenzó a pelear con los soldados que se aparecían

Hubo combates en cada rincón de esa área, luciendo con mayor fuerza las habilidades que todos habían adquirido en aventuras anteriores

Así que se volvió un reto para todos

No fue tan fácil deshacerse de los que defendían la zona, empero: ninguno huyó al momento de atacar; respondían con toda su fuerza cada estocada y cada cortada al aire; se movían con más velocidad; no caían ante los golpes bajos que intentaban infringirles, y sobre todo, cumplieron un objetivo básico: retener al enemigo lo más que se pudiera

Fue una sorpresa general toparse con tal determinación, pero ninguno se rindió

No en ese momento y no frente a militares que siempre les habían parecido tan patéticos y cobardes

Tenían una misión dentro de todo: apoderarse de la codiciada Caja Real, el maravilloso cofre que estaba repleto de monedas, piedras preciosas y objetos valiosos de las más sofisticada manufactura. Tesoros formaban el Quinto Real de parte de la ciudad y que debían entregar a la Ciudad de México

Esperaban encontrárselo en el Ayuntamiento, como siempre, pero ahora que estaba esa área militar, seguramente ellos lo tendrían

Oh, por supuesto que sí, ¡no se irían con las manos vacías! Aunque la labor se tornaba más complicada de lo previsto, al grado de que ninguno de la tripulación se encontraba en condiciones de cumplir con la orden en vista de defender su propia vida

No se trataba de la misma situación para el Capitán Kirkland, sin embargo

Aunque tuvo algunas dificultades al inicio, no significó nada para él pelear contra uno, dos, tres, cinco soldados a la vez, ¡ninguno se comparaba a sus habilidades! Eliminó a uno, a otro, a cualquiera que se le acercara e impidiera su camino a la parte superior, donde ya había visto una habitación del lado noroeste con un escudo en la marquesina del techo

Cayó uno por atravesarlo con su espada

Cayó otro por cortarle la garganta

Uno más al privarle de su mano y pisarle la garganta…

Quería ese tesoro. Quería un pago por todas las estupideces por las que lo estaban haciendo pasar

Subió por una rampa mientas tiraba a los que se cruzaban por el camino, ya fuera estando vivos o muertos

Miró hacia abajo y notó a todos sus hombres peleando, en especial a Alfred, que lucía tan divertido como él

Curveó los labios sintiendo algo parecido a la satifacción

No eran diferentes en lo absoluto

En los momentos de mayor necesidad se demostraba que se habían convertido en lo mismo

Lo lamentaba

Continuó el camino… ¡y allí estaba! ¡La cámara que contenía el tes…!

BANG

Se detuvo súbitamente al escuchar ese sonido de disparo

Percibió algo que resbala por su mejilla, no teniendo dudas de que era sangre gracias al maldito roce de la bala

No tenía sentido esconderse, menos cuando ese corredor no ofrecía algún elemento para hacerlo, así que observó a toda velocidad alrededor para identificar al tirador

Dio con él cuando subió un poco más la mirada

Había… un chico sentado en una viga del techo del cuarto al que deseaba llegar, con una pistola bastante larga que se notaba modificada por carecer de cubiertas básicas… nunca antes vio un modelo así, por lo que se contuvo de hacer algún movimiento innecesario que provocara una nueva detonación y así ganar algo de tiempo para identificar un punto de ofensiva

El otro pareció entender su prudencia, o quizá le importó poco… pero dejó el arma justo ahí y saltó sin problemas, desenfundando enseguida un sable de color plateado… aunque eso no fue lo que llamó precisamente su atención

Cuando se acercó, lo supo

Supo de inmediato que ese chico de no más de 23 años, de pupilas inundadas por un carmesí oscurecido que le recordaba a la sangre de un cadáver putrefacto… y con aquella sonrisa relajada y tan insolente, tan perdida y amenazante posible…

Lo supo. Fue imposible no hacerlo

Ladeó la boca con sorna cuando estuvieron separados por un par de metros

Las insignias en el uniforme terminaron por delatar lo que ya era obvio

-Bien, bien, debo admitir que había ansiado este momento – habló con burlona educación, mostrando los dientes al sonreír – Un placer en conocerlo, Capitán Fernández – ejecutó una elegante reverencia mientras se quitaba el sombrero, con galantería –Yo soy el Capitán Arthur Kirkland y líder de la tripulación del Black Gold

-El placer es mío – le siguió la corriente, pero por el modo, fue inevitable no chistar de fastidio – Aunque lo reconocí de inmediato: usted no es alguien que pueda pasar desapercibido

Este peligro…

Este acecho…

Lo había esperado desde que escuchó de él

No se dio cuenta en qué instante sucedió, pero ya se encontraban… listos… simplemente así

-¿Algo más que agregar antes de comenzar, Capitán?

Fue impresionante cómo de pronto borró cualquier gesto de su rostro… como si no tuviera nada que sentir, nada que expresar salvo ese vacío a través de sus ojos que ya no parecían estar ahí

-… odio a los piratas

Y se lanzó en tan sólo un parpadeo, extendiendo una hábil y fulminante estocada que bloqueó no sin dificultad, retrocediendo sincronizadamente los pasos que el otro avanzaba y sin perder tiempo para responder cada golpe con intensidad

No hubo cambio en el ritmo. Ni una señal de sorpresa o desconcierto. Nada que alterara ese combate rápido y preciso, fuerte y de habilidad

Ambos estaban calculando conforme luchaban, evitando mostrar todas las cartas que tenían para jugar…

Y no se privó la oportunidad de sonreír en todo momento

Sonreía