ADAPTACIÓN. Ni los personajes ni la historia me pertenecen, está adaptado por Martasnix.
Capítulo 2
Clarke entró en la sala con su padre justo cuando Lexa y su madre salían de la habitación de enfrente. Lexa lucía más atractiva que nunca, que era mucho que decir. El estómago de Clarke se tensó cuando sus ojos se encontraron. Había visto a Lexa justo la noche anterior, cuando habían tenido una cena tardía con Callie y Arizona en la mansión Torres. Ella y Lexa habían dormido separadas la noche antes de la boda, de acuerdo a la tradición que añadía algo especial a la ocasión. Doce horas o doce días no hacían ninguna diferencia, cada vez que se encontraban después de estar separadas, era impresionada por la fuerza de su conexión. El aire alrededor de ella cobraba vida y su corazón latía más rápido. La mirada de Lexa sostuvo la de ella por un instante, con firmeza y sin duda como una caricia, antes de dirigirse a su padre.
"Señor" Lexa asintió con la cabeza al presidente.
El padre de Clarke dijo "Buenos días, Lexa" y se alejó unos pocos metros para saludar a la madre de Lexa.
"Hola, cariño" dijo Clarke en voz baja, deslizando su mano por el brazo de Lexa para estrechar sus dedos. Eran cálidos y fuertes, encajaban perfectamente con los de ella. Al igual que Lexa.
"Hola, bebe" murmuró acercándose más a ella.
"¿Alguna duda?" preguntó Clarke en broma, pero una pequeña parte de ella aún estaba maravillada de que Lexa quisiera estar con ella, en cuerpo y alma, para siempre. Su cabeza podría tener pequeñas inseguridades insignificantes. Pero su corazón nunca las tuvo. Lexa siempre le hacía sentir completa y totalmente amada.
"Ni siquiera una" respondió Lexa con absoluta convicción y le dio una mirada que decía que quería besarla. Por un instante fugaz, Clarke se preguntó si no era demasiado tarde para fugarse. Cuando Lexa tenía esa mirada turbia en los ojos, todo lo que Clarke quería era tener a Lexa en su interior. Sin embargo, supuso que no habría forma de abandonar la isla sin ser notadas, así que trató de no suspirar en frustración. Los ojos de Lexa brillaron con diversión y con una promesa. Clarke sonrió. Lexa la conocía demasiado bien.
"Está bien, fue sólo un pensamiento pasajero" dijo Clarke "Realmente tengo ganas de esto"
"Te ves hermosa" Lexa levantó su mano para besar sus dedos
"Tú también" Clarke se sorprendió al escuchar su voz temblorosa. La boda era importante por un montón de razones, no todas ellas personales. Amaba a Lexa y quería decírselo a todo el mundo. Quería usar el anillo de Lexa y poner el suyo en la mano de Lexa. Pero hoy había más en juego que sólo su celebración privada. Incluso hoy, no era una mujer cualquiera. Toda su vida había sido la hija de su padre y no cambiaría eso por mucho que el escrutinio público hubiese sido duro, algunas veces o con frecuencia, cuando ella rozaba las restricciones. Él era el presidente de los Estados Unidos y su hija estaba a punto de casarse con otra mujer, con su bendición. Su boda era histórica. Clarke apretó la mano de Lexa, sacando todo de su mente, excepto a Lexa "Solo para que quede claro, quiero pasar el resto de mi vida contigo"
"Soy tuya, para siempre. Cuenta con ello"
"Acepto"
"Yo también acepto" dijo Lexa.
"Entonces, te veo abajo y podremos decirlo de nuevo para que todo el mundo lo escuche" Clarke soltó la mano de Lexa y se reunió con su padre "¿Listo, papi?"
"Absolutamente" dijo su padre.
Clarke miró sobre su hombro a Lexa y levantó una ceja
"¿Comandante?"
"Todo lo que Usted diga, Sra. Griffin" dijo Lexa tras ella.
Sus pasos tan ligeros como su corazón, Clarke rió.
….
"¡Lauren!"
Lauren dio la vuelta, miró a Nicole Haught corriendo hacia ella y abrió los brazos "Hola, Ni"
"Hola a ti también" los brazos de Nicole rodearon su cuello y sus cálidos labios rozaron su mejilla. Nicole la abrazó con fuerza.
"Es grandioso verte" dijo Lauren con voz ronca, su garganta estaba apretada ¿Por qué era tan difícil mantenerse en contacto con las personas más importantes en tu vida? No había visto a Nicole en meses, el tiempo que había pasado desde que había estado en casa. Extrañaba a Nicole como a su familia. Nicole era familia. Lauren tenía amistades en el trabajo, colegas que le gustaban y respetaba, personas con la que hablaba cada día. Pero nadie con quien compartiera. Nicole, su madre y sus hermanas, eran en quienes confiaba
"Te ves hermosa"
Lauren dio un paso atrás, manteniendo las manos de Nicole entre las de ella. El vestido azul brillante de Nicole resaltaba los aspectos más destacados de sus ojos oscuros y cabello negro brillante que le llegaba hasta los hombros. Lucía, como siempre, completamente deslumbrante, mientras irradiaba total confianza y seguridad en sí misma. Algunas personas probablemente pensaban que su calma, incluso cuando era rodeada por algunas de las personas más influyentes en el mundo, venía de ser alabada en las portadas del Time and People, por los descubrimientos en su laboratorio sobre las células madre, pero Nicole se había sentido segura de todo, en todo el tiempo que Lauren la había conocido. Nicole nunca perdía de vista lo que quería, a dónde se dirigía, lo que iba a lograr. Lauren amaba su perseverancia y total confianza. Nicole siempre había dicho lo mismo acerca de ella, pero Lauren sospechaba que ella sólo parecía segura de sí misma en el exterior, como resultado de su altura y su complexión atlética y las lecciones que había aprendido temprano en la vida, nunca mostraba miedo, nunca mostraba debilidad y nunca jamás se había avergonzado de quién era. La pobreza tenía una manera de crear dignidad, por lo menos así había sido en su casa. Pero ella sabía que era camuflaje. Incluso después de tantos años, todavía se preguntaba dónde encajaba en el mundo y siempre estaba al tanto de lo que tenía que hacer para asegurar su lugar en él. Su trabajo era su tabla de salvación, su seguridad y su satisfacción. Nicole pasó la mano sobre el fruto de su trabajo por encima del corazón de Lauren, con las yemas de los dedos hizo que las cintas y medallas se balancearan contra la tela azul inmaculada en un tono más oscuro que el vestido de Nicole
"Mira quien habla. Estás francamente elegante en este uniforme, capitán. Me temo que podría desmayarme"
Lauren rió y una mujer de pelo castaño, ojos agudos en un traje oscuro y una camisa color café tosió discretamente y se ubicó junto al codo de Nicole, su lenguaje corporal posesivo sin ser demandante "Estoy parada justo aquí, bebe"
El rostro de Nicole se iluminó con una expresión que Lauren nunca había visto anteriormente. Puro gozo. Nicole tomó a la recién llegada desgarbada por la cintura y la atrajo hacia sí. "Lauren, esta es Waverly. Ella es mi…" Nicole miró a Waverly con una ceja levantada "… ¿prometida?"
Waverly se echó a reír, una risa gutural profunda "Propuesta aceptada" le tendió la mano a Lauren "Waverly Earp. Estoy con Nicole"
"Sí" dijo Lauren "Creo que he escuchado tu nombre siendo mencionado un par de veces...cientos, de hecho"
Waverly sonrió "Lo mismo digo"
"Lauren…" dijo Nicole "…no esperaba verte aquí. Pensé que tenías entrevistas y todo eso"
"Las circunstancias están presionando un poco" dijo Lauren indirectamente. Nicole era su mejor amiga, pero su nuevo trabajo exigía discreción del más alto orden "Las cosas se mueven un poco más rápido de lo normal"
La expresión de Nicole se ensombreció "Me sentí tan apesadumbrada al oír sobre Leonard. Qué tragedia"
"Lo fue" Lauren no conocía a Leonard O'Shaughnessy personalmente, pero a pesar de que trataba con la muerte diariamente, a veces la injusticia aparente de la vida desafiaba la racionalidad. Un giro repentino del destino, podía enviar tantas vidas, incluyendo la suya, a toda velocidad por caminos no previstos. Ella sacudió la nube de tristeza "Mis órdenes eran reportarme inmediatamente, así es que…"
Nicole rió "¿Ellos tienen alguna idea de a quién designaron? Dra Puntualidad por sí misma"
"Probablemente no" dijo Lauren esperando que alguien en algún lugar hubiese mirado realmente en su expediente, o esto podría ser una muy corta designación.
"Bueno, es maravilloso verte y ahora que estás…" Nicole se interrumpió ante un profundo "¡Oh!" que se había escapado de la multitud.
Lauren siguió su mirada. En el otro extremo de la habitación, los miembros del cortejo nupcial descendían las escaleras. Curiosamente, no había cámaras destellando. Ella había estado en un montón de bodas, incluyendo algunos extraordinariamente elaboradas. Había esperado que la boda de la hija del presidente de los Estados Unidos fuese un asunto de Estado. Pero entonces pensó en Clarke Griffin, a pesar de su conocida personalidad pública, había muy poco acerca de su vida privada en el dominio público. Clarke rara vez concedía entrevistas y evitaba la ostentación de los medios de comunicación y los paparazzi. Su relación sentimental con Lexa Woods había creado un poco de controversia en las noticias de los medios nacionales, pero Clarke había tenido muy poco que decir, excepto para reconocer la verdad de los rumores. Ella podía ser el rostro público de la familia presidencial, pero su vida personal era un misterio. La reunión de hoy era pequeña, tomando en cuenta la importancia del evento y Lauren apostaba que todos los presentes, con la excepción de la seguridad, eran amigos personales de la primera familia o la familia de Lexa Woods. Había pocos dignatarios extranjeros, ni estrellas de Hollywood, ni expertos políticos. Sólo gente común que se reunían para celebrar el día especial de alguien a quien amaban. Por un momento, Lauren se sintió como una intrusa. Estaba acostumbrada a los límites, claros y sólidos. Estaba a punto de presenciar un momento muy personal en la vida de extraños, sin ni siquiera tener la excusa del compromiso profesional para excusar su presencia. Luego reconoce un rostro en el lado opuesto de la habitación, a partir de los documentos de información que le habían dado antes. El Dr. Dyson Chang, jefe en funciones de la Unidad Médica de la Casa Blanca. Un bolso voluminoso de cuero negro se ubicaba junto a su pierna, un bolso que lleva un desfibrilador, equipo de reanimación de emergencia, instrumentos quirúrgicos y medicamentos. Esta reunión podría parecer una boda ordinaria, pero no lo era. Nada acerca de cualquier evento con la asistencia del presidente era ordinario. Chang estaba presente junto con una enfermera de vuelo y un asistente médico para garantizar la seguridad y el bienestar del presidente de Estados Unidos, un deber que Lauren estaría asumiendo en cuestión de días. Como jefe de la unidad médica de la Casa Blanca, su nuevo destino, su cargo era asegurar la salud y el bienestar de todos los empleados, visitantes y dignatarios en la Casa Blanca y sus alrededores. Pero, sobre todo, su responsabilidad número uno era el presidente de los Estados Unidos. En una situación de crisis, sería su único paciente, lo que le daba el título de la Primera Doctora de los Estados Unidos. Tendría que acostumbrarse a presenciar momentos privados, así como aquellos que cambiarían el mundo, ya que ella nunca estaría lejos de su lado. A donde él iba, ella iba. En este momento, el presidente Jake Griffin lucía como cualquier otro padre orgulloso que jamás hubiese visto. Vestía un traje azul oscuro, camisa blanca como la nieve y corbata roja. Su rostro aún tenía un toque de bronceado del verano y su espeso cabello rubio le hacía parecer más joven de sus cincuenta años. Clarke, su brazo enlazado con el de su padre a medida que descendían la escalera, tenía los mismos ojos azules de medianoche, aunque su cabello era de un dorado más profundo. Su vestido color crema de cuerpo entero, con un corpiño de corte cuadrado con diseño ajustado al cuerpo, acentuaba su esbelta y atlética figura. Sus brazos eran elegantes y musculosos, su porte seguro y elegante. Ella era hermosa. Lexa Woods estaba justo detrás de ella, de la mano de una hermosa mujer que se parecía mucho a ella. Anya Casells, la madre de Woods. Woods, alta, de cabello negro y grueso peinado hacia atrás de su rostro, intensos ojos como la esmeralda, formalmente vestida con un frac gris de mañana, camisa de esmoquin plisada de color gris plateado y un pantalón oscuro con una franja de raso por el lado. Su mirada seguía a Clarke como si no hubiese nadie más en la habitación. En la parte inferior de la escalera, Clarke y su padre se volvieron hacia un área rodeada de arreglos de flores silvestres y rosas blancas en frente de las puertas de vidrio que daban a la terraza. Un capellán del ejército les esperaba. El presidente se alejó unos pasos de su hija, permitiendo que Lexa Woods tomar su lugar al lado de Clarke. Los invitados ocuparon los asientos instalados en la mitad de la habitación. Lauren hizo su camino alrededor del perímetro hacia Dyson Chang. Todavía no era oficialmente el jefe de la unidad médica. Hasta su autorización final de seguridad, ella estaba en el limbo. No se había sentido tan desplazada, desde el día en que su madre la había esperado en la parada de autobús después de la escuela un día de finales de junio, cuando tenía ocho años y le había dicho que se mudaría con su abuela. No podían darse el lujo de vivir en la casa donde habían crecido por más tiempo. Lauren echó a un lado la incómoda sensación. Ya no tenía ocho años y había aprendido desde entonces que ella era quien determinaba su destino. Chang asintió con la cabeza cuando ella se acercó a su lado. Obviamente también había sido informado, pero no había tiempo para una conversación. La voz profunda del capellán llenó la habitación.
Queridos amigos...
La hija del presidente y Lexa Woods estaban una al frente de la otra, con las manos ligeramente entrelazadas, los ojos fijos.
Yo, Clarke Griffin, te tomo a ti Lexa Woods, para ser mi amiga, mi amante, la madre de mis hijos y mi esposa. Seré tuya en tiempos de abundancia y en tiempos de necesidad, en tiempos de enfermedad y en tiempos de salud, en los momentos de alegría y en los momentos de dolor, en los momentos de fracaso y en los momentos de triunfo. Prometo atesorarte y respetarte, cuidarte y protegerte, consolarte y animarte y quedarme contigo por toda la eternidad.
Una pelirroja esbelta se puso al lado de Clarke y Clarke levantó una banda de oro brillante de su palma. Ella levantó la mano izquierda de Lexa y deslizó el anillo con seguridad en su tercer dedo.
Con este anillo, me uno a ti.
La mirada de Lexa Woods nunca se apartó del rostro de Clarke, su voz sonaba fuerte y clara.
Yo, Lexa Woods, te tomo a ti Clarke Griffin, para que seas mi amiga, mi amante, la madre de mis hijos y mi esposa. Seré tuya en tiempos de abundancia y en tiempos de necesidad, en tiempos de enfermedad y en tiempos de la salud, en los momentos de alegría y en los momentos de dolor, en los momentos de fracaso y en los momentos de triunfo. Prometo atesorarte y respetarte, cuidarte y protegerte, consolarte y animarte y quedarme contigo por toda la eternidad.
Woods aceptó el anillo a juego de una mujer joven de cabello oscuro que se apoyaba en un bastón de madera y lo deslizó en el dedo de Clarke.
Con este anillo, me uno a ti.
Una respiración de anticipación estremeció la multitud. Seis agentes uniformados de la Guardia de Honor, se ubicaron sincronizados para formar un camino desde la zona de la ceremonia, uno frente al otro en una línea, las manos con guantes blancos brillantes empuñaban un sable.
Por el poder que me confiere el Ejército de los Estados Unidos, el Presidente de los Estados Unidos, y la Comunidad de...
Los tres hombres y las tres mujeres de la guardia sacaron sus sables con una capa de acero, sus sables elevados y en contacto para formar el Arco de Sables.
...las declaro casadas.
La pareja se besó, la multitud aplaudió y Lauren se volvió hacia Dyson Chang.
"Supongo que sabe quién soy"
Chang le tendió la mano "Bienvenida a la zona caliente, Capitán"
