ADAPTACIÓN. Ni los personajes ni la historia me pertenecen, está adaptado por Martasnix.

Capítulo 3

Zona caliente. El término no era nuevo para Lauren, pero de alguna manera no creía que el Dr. Dyson Chang estaba utilizándolo en el sentido médico habitual, es decir, un área de contaminación, por lo general bacteriano o viral o químico. En combate, el término se refería a la zona bajo fuego. Cuando enseñaba evacuación del campo de batalla, Lauren hacía hincapié en que la zona caliente era la zona donde los heridos se encontraban todavía en la línea de fuego y también los encargados de garantizar su seguridad. Trabajar en la zona caliente era una forma de vida para un cirujano en el campo de batalla y aunque su trayectoria profesional había sido la de la enseñanza, había hecho su gira en el frente. No había tenido mucho tiempo para pensar en los aspectos tácticos de su nuevo trabajo y no estaba segura de que debería hablar acerca de los detalles. Algo que cualquier líder de equipo aprendía rápidamente era mantener su falta de experiencia para ellos mismos. No era muy orgullosa para pedir ayuda cuando necesitaba saber algo, pero tampoco tenía la intención de entrar en su primer día de trabajo actuando como una novata. Nadie necesitaba explicarle la naturaleza crítica de su tarea, ella no tenía más que mirar alrededor de la habitación. El presidente de Estados Unidos, su jefe de personal, su enlace militar, su hija, su reciente esposa, varios altos miembros del gabinete, al menos un miembro del Estado Mayor, el asesor de seguridad nacional y el jefe de seguridad del presidente estaban todos reunidos en una habitación. Un ataque en esta ubicación sería paralizar efectivamente el gobierno de la nación más poderosa del mundo. No era su trabajo preocuparse por la seguridad de la nación, sólo la salud, el bienestar y la seguridad de su líder. En este momento, el líder estaba bailando con su hija, como lo haría cualquier padre de la novia. Ujieres y mozos vestidos con chaquetas blancas y pantalones de esmoquin negro habían escondido por arte de magia las sillas en algún lugar fuera de la vista. Una banda de cuatro miembros se había instalado junto al lugar donde los votos se habían intercambiado y estaban tocando jazz suave. Los camareros pasaban a través de la multitud con copas de champán en bandejas de plata. El ambiente era bullicioso y relajado. Lauren no se sentía relajada. Ella aún no había comenzado oficialmente su deber, pero casi había firmado los documentos, por lo que cada una de las personas en esta sala era su responsabilidad, bien sea que llevara o no la bolsa negra de trauma. No estaba aquí para socializar. No estaba muy segura de por qué estaba aquí, pero mientras lo estaba, tenía la intención de trabajar si era necesario.

"¿Cuál es la ruta de evacuación al centro médico más cercano?" preguntó a Dyson

"Hay un Eurocopter EC145 (Helicóptero de Apoyo y Destrucción) en espera. El centro de trauma de primer nivel más cercano está a unos veinte minutos"

"¿Quién lo vuela?"

"Uno de los pilotos marinos de Jake. Él y nuestra enfermera de vuelo se encuentran en el edificio"

"¿Y ud está a cargo hoy?"

"Sí. Elaboramos la lista de trabajo mensual, dependiendo del itinerario y los eventos programados por POTUS (Presidente de los Estados Unidos de América) en la Casa" la expresión de Dyson se ensombreció "Se suponía que Len iba a tener este detalle"

Se preguntaba si Chang y el jefe médico anterior habían sido buenos amigos, aunque su relación personal realmente no importaba. La muerte de un colega, en particular de alguien con quien trabajabas todos los días, era dolorosa y no había palabras de simpatía que fuesen adecuadas "Sentí mucho oír sobre su muerte"

Dyson asintió, mirando a la multitud "Si. Todos lo sentimos"

"He visto la lista del equipo" a Lauren se le habían proporcionado los expedientes de todos los miembros del equipo, tres doctores, tres enfermeras de vuelo, tres Aps (Personal de administración y equipos). No era un grupo enorme tomando en cuenta que cubría la clínica del personal de la Casa Blanca, visitantes e invitados, supervisión de la atención de rutina y de emergencia de la familia del presidente y del Vicepresidente y acompañaba al Presidente en todos los viajes programados y OTR (viajes tipo tour) "Eso hace que para algunos la programación sea bastante intensa"

"Puede volverse agitado"

"¿Podemos sacar personal de Bethesda si lo necesitamos?"

Dyson se movió un poco y la miró a los ojos "Puede hacer casi cualquier cosa que quiera hacer, capitán. Es su juego"

Buscó en ojos por alguna señal de resentimiento o resistencia o desafío. Él estaba en sus treinta y tantos años, casi de su estatura, bien afeitado con un cuerpo firme y vestido con un traje azul marino, camisa azul clara y una corbata negra delgada. Su cabello castaño recto y brillante se abría precisamente hacia el lado derecho y una mata espesa caía sobre la frente. Sus ojos eran de color marrón chocolate, estables y tranquilos. Discreto, sosegado, con un toque de reserva, él no la conocía y ella ahora era su jefe. Ella iba a necesitar su cooperación, si no ayuda, para hacer la transición más tranquila y para que el equipo siguiera funcionando con la máxima eficiencia. Había demasiado en juego para nada menos. Tomando el riesgo de que el profesionalismo pudiese prevalecer sobre los temas personales, ella expuso su vulnerabilidad "¿A quién le respondo…extraoficialmente?"

El hombre cuyo trabajo probablemente ella había tomado sonrió "Casi a nadie, salvo a la jefa de personal del presidente. Abigail Washburn dirige el horario del presidente, lo que significa que dirige casi todo. Si necesita algo que afecte al presidente, le pregunta a ella. El siguiente en jerarquía es el jefe de su equipo de seguridad personal, Tom Turner" Dyson escudriñó la habitación "Él está por aquí en alguna parte, alto, delgado afroamericano, de unos cuarenta años. Él proporcionará nuestro itinerario semanal y asignaciones generales, actualizadas cada mañana en reunión"

Ante la mención del equipo del Servicio Secreto, Lauren pensó en la agente Dennis. Ella había impactado a Lauren al ser un poco sin sentido del humor y casi a un paso de ser poco amigable, muy parecida a algunos de los policías militares que conocía. Tal vez eso era sólo un rasgo de los que trabajaban en grupos cerrados, con poca consideración para los de afuera "¿Dónde exactamente caemos en la cadena de mando?"

Dyson movió su mano "Tenemos que actuar muy íntimamente en colaboración con los del servicio secreto, porque cuando él se mueve, ellos se mueven y nosotros con ellos"

"¿Separados pero iguales"

Él se encogió de hombros "Así no es exactamente como ellos lo ven, pero técnicamente, sí. Si una situación afecta la seguridad física del presidente, ellos llevan la pelota. Si tiene que ver con su seguridad médica, nosotros la llevamos"

"¿Y si no estamos de acuerdo?"

Él sonrió por apenas un segundo "Depende de quién ladre más fuerte"

"¿O muerda?"

"Eso también"

Lauren suspiró internamente. Odiaba la política ¿En qué demonios había estado pensando?

Bo hizo su camino a lo largo de la terraza hacia la parte trasera de la casa, donde habían establecido su puesto de mando. Después de cuatro horas fuera en el viento y el frío, estaba lista para tomar una taza de café o diez. No tenía idea de cuánto tiempo estaría atrapada aquí en el fin de la nada, pero estaba bastante segura de que estaría fuera nuevamente antes de que se fueran. La hora de salida era flexible, dependiendo de la duración de la celebración post nupcial. No importaba mucho para ella. Aparte de estar afuera en un frío del carajo, no le importaba el tiempo que trabajaba. Cuanto más trabajaba, más sobretiempo haría y tendría menos tiempo libre para descifrar como lo llenaría hasta su siguiente turno. Demasiado tiempo para socializar después del trabajo, con el resto de los miembros del equipo, demasiadas películas que ver mientras sus nervios se agitaban alrededor de su apartamento en Alejandría y demasiadas discotecas que soportar en la búsqueda de un par de horas de compañía. Últimamente habido ido a menos la diversión desde la última vez. A veces la recompensa no valía el esfuerzo. Le gustaba la anticipación física mientras se vestía para salir y se dirigía a un club en DC u otra ciudad. El cosquilleo en el estómago mientras se pasaba un par de horas disfrutando de una bebida y explorando el lugar por las posibilidades, mantenía su mente ocupada. Todo lo que lograra que su adrenalina corriera se sentía bien y era difícil quejarse sobre el sexo de cualquier manera, pero cada vez más, cuando llegaba la noche y se dirigía a casa sola, después de salir de la cama de alguna extraña, en la hora más oscura, se sentía insatisfecha. Tal vez físicamente saciada, pero con la sensación persistente de que lo que había tenido la esperanza de encontrar, no lo había encontrado. Así que en esas noches, cada vez más frecuentes, cuando se sentía perdida, lo mejor que le podría pasar era recibir un mensaje de texto diciéndole que el registro de servicio había cambiado una vez más y tenía que presentarse para un turno extra o POTUS había decidido correr temprano en la mañana y necesitaban más cuerpos para ir con él. Nunca le importaba. Dos de sus compañeros agentes eran casados y se quejaban y murmuraban por los cambios frecuentes en las rotaciones, aunque no tan alto para que nadie más arriba pudiera oírlos. Despuésde todo, estaban en el equipo de protección de primer nivel ¿Qué podría ser más importante que la protección de POTUS? Algunos de ellos trataban de tener una vida normal fuera de horas. Ella no era una de ellos y nunca esperaba serlo. Siempre había querido hacer exactamente lo que estaba haciendo, anhelaba el estrés y el desafío y la satisfacción de su trabajo. Excepto por el maldito frío. Asintió con la cabeza al agente acurrucado en su abrigo en el porche de la mansión, realmente impresionante, golpeó el suelo con los pies para despejar la nieve de sus botas y entró por la puerta de la enorme cocina que ocupaba la mitad de la parte trasera de la mansión. Catering y camareros y ayudantes se afanaban alrededor, reemplazando copas de champán medio vacías por otras llenas, sacando bandejas de entremeses calientes del horno y deslizando canapés fríos de la nevera. Un enorme recipiente metálico de café estaba ubicado en un aparador con una pila de lo que parecían ser auténticas tazas de porcelana china al lado de él. De ninguna manera bebería en una de ellas. Tomó una de las tazas de papel que se sacaban de una de las cabinas y la llenó hasta el borde con café negro caliente. Con cuidado, haciendo su camino alrededor del agitado personal, se deslizó tranquilamente a través de la puerta que daba al comedor, donde varios agentes observaban las imágenes de video que provenían de las cámaras externas, observaban los monitores de las computadoras que mostraban imágenes satelitales y manejaban la central de comunicación por radio. Algunos le saludaron y ella chasqueó un dedo en su dirección. Se quitó la chaqueta, la guardó en el armario al otro extremo de la habitación y deambuló por el pasillo hacia la ruidosa celebración. El café estaba caliente y fuerte y bebió disfrutándolo. Sus dedos comenzaron a calentarse. Tal vez había vida más allá de diciembre, después de todo. Se detuvo en el arco con vista al gran salón y exploró automáticamente el espacio en busca de los otros agentes. Los encontró apostados estratégicamente en todo el perímetro y satisfecha porque todo estaba como debería estar, apoyó un hombro contra el arco y se relajó. Conocía a todo el mundo en la reunión, ya fuese personalmente, de vista o por la revisión de la lista de invitados en la reunión de la mañana. La única persona fuera de lugar era la mujer que estaba al otro lado de la habitación. La Capitana Lauren Lewis. Bo se habría fijado en ella en cualquier circunstancia y ¿quién no? Su rostro era una sorprendente combinación de ángulos elegantes e irresistible geometría, sus ojos marrones brillaban con vida, su cuerpo tonificado se exhibía en el uniforme impecable. Realmente los uniformes no le atraían mucho, ya que estaba rodeada de gente que los llevaba todo el tiempo, pero de todos modos, Lewis se veía bien en el suyo. Muy bien. Delgadas caderas, pechos medianos, cintura estrecha y los hombros ligeramente amplios. Bo no tenía que esforzarse demasiado para evocar una fantasía donde envolvía sus piernas alrededor de esas caderas estrechas y enlazaba sus manos en esos gruesos mechones bronceados. Al instante, desterró la imagen. Lewis no era material de fantasías. Era muy real y probablemente iba a ser un dolor en el culo. POTUS estaba a punto de embarcarse en su campaña de reelección, lo que significaba constantes viajes, horas locas, cambios impredecibles en el itinerario y amenazas muy reales en cada parada. Ya era hora del juego y nadie, ni siquiera la doctora verde a través del cuarto, tendría el lujo del tiempo para adaptarse a las nuevas circunstancias. Lewis tendrían que empezar con buen pie y con un poco de suerte sería capaz de absorber todo lo que necesitaba saber en un tiempo récord.

"¿Ya conoces a la nueva jefa del WHMU?" preguntó una voz estruendosa detrás de ella.

Se volvió hacia Tom Turner, su jefe y jefe del PPD "La vi cuando llegó. Sorpresa, sorpresa"

Tom hizo una mueca "Ya sabes cómo es. Se toman las decisiones, la gente se olvida de compartir"

"Uh-huh" políticas, mismo viejo BS (Bull shit o mierda) "Algo apresurados para sólo dejarla caer de esta manera ¿no crees? Nunca tuvimos una reunión informativa"

"Estoy seguro de que los demás miembros de su equipo le informarán sobre el objetivo médico de las cosas" continuó Tom.

Bo tomó un sorbo de café, viendo cómo Lewis se alejaba de Trick hasta que estuvo sola a un extremo de la multitud. Su rostro estaba sereno, realmente inexpresivo, mientras se centraba cuidadosamente en una persona en la multitud y luego en otra, como si estuviese memorizando sus rostros. Tal vez lo estaba haciendo.

"Ella nunca ha trabajado con un equipo de seguridad" dijo Tom "Va a necesitar instrucción"

"Y muy condenadamente rápido también" dijo Bo ausente, fascinada por la intensa, absorta expresión en el rostro de Lewis. La fantasía en su cabeza había cambiado desde un cuerpo caliente y desconocido presionado entre sus piernas, hacia una visión cautivadora de un bello rostro inclinado sobre ella y esa feroz concentración de sus ojos marrones. Se imaginó cómo se sentiría ser el centro de toda esa intensidad y algo se agitó bajo sus costillas. Su ritmo cardíaco saltó y se aceleró. Alejó los ojos de la capitana de navío, tratando de captar las últimas palabras que Tom había dicho. No hubo suerte "¿Disculpa?"

"Te estoy asignando como su unidad de enlace"

Bo se puso rígida "¿Disculpa? ¿Yo?"

"Va a necesitar un entrenamiento básico para saber cómo funciona la unidad, cómo nos comunicamos, protocolos en diferentes situaciones de amenaza y obviamente, tendremos que evaluar cómo ella va a manejar los diferentes tipos de amenazas y emergencias médicas"

"¿Y tú esperas que sea yo la que haga todo eso?"

Tom sonrió "No te estarás quejando por más o menos una semana fuera de la rotación regular ¿verdad? Debe ser pan comido"

Bo deslizó nuevamente sus ojos hacia Lauren Lewis, quien ya no estaba mirando a la multitud. Estaba mirando directamente a Bo, su expresión evaluadora, pensativa, inescrutable. El aleteo en el vientre de Bo se fundió con un pulso inquietante de excitación ¿Qué demonios? Se sentía como una presa en lugar del depredador, definitivamente un cambio de roles y no uno confortable. Sostuvo la mirada de Lewis y devolvió algo de ardor con la suya. Lewis sonrió y negó con la cabeza ligeramente mirando hacia otro lado. Al instante que Lewis dejó de estudiarla, Bo quiso esos ojos marrones de vuelta. Su piel ardía con tan sólo una mirada. No trataría de imaginar lo que un verdadero toque haría con ella, no cuando estaba en público. Esa pequeña fantasía tendría que esperar.