Capítulo 2: Muéstrate Marionetista
(Normal Pov)
El niño caminaba de un lado a otro de la tienda donde estaba esperando su turno, en su mente pasaban todos los sucesos del primer trimestre de este año, donde esperaba ser libre aunque sea una vez y poder disfrutarlo, estar en paz consigo mismo y s nuevas "amigas" pero todo había ido de mal en peor desde lo de la copa de Quidditch donde si bien había comenzado bastante genial, sentir la euforia de disfrutar el partido, ver un increíble desempeño aéreo de parte de ambos equipos y disfrutar el momento con sus dos mejores amigos más allá de las molestias que ocasiono su conocido Nemesis, el blondie molesto de Malfoy; todo iba de maravilla hasta más entrada la noche, cuando se empezaron a escuchar los gritos de desesperación y miedo que congelaba el alma y erizaba la piel, con temor y varita en mano el chico salió de la tienda de campaña con los demás, vio como el fuego consumía todo lo que estaba su alcance, un grupo de encapuchados con mantas y báculos lanzando hechizos mortales, desde los hexágonos de corte y voladura hasta algunas maldiciones que nunca había escuchado con resultados bastante macabros, necrosis, hemorragias, amputación, enfermedad, entre muchos otros, aun al lado de los suyos no pudo evitar ser separado por la muchedumbre temerosa que trataba de huir por su vida dejando atrás sus pertenencias y de vez en cuando compañeros y familias, muchos hombres trataron de luchar pero habían sido tomados por sorpresa, la batalla iba desproporcionada, termino corriendo entre las tiendas tratando de encontrar un punto para tomar un respiro y analizar su situación cuando al menos vio a cuatro sujetos en manto negro con dos chicas como prisioneras, el chico pensó en un primer momento que debía hacer algo pero era uno solo así que reacciono de golpe, lazo dos hechizos en rápida sucesión, el primero era un Bombarda que impacto en la tierra cegándolos y distrayéndolos cuando uno de ellos lo había notado mientras que el segundo fue un poderoso Máximo Reducto que aprovechando que estaban fuera de foco por la energía cinética que impacto la onda expansiva se los llevo lejos de ahí unos cuantos metros, pero no había terminado ahí.
Esos mismos sujetos se levantaron con varita y apuntaron a l niño, lanzando un imperdonable, la muy conocida maldición asesina…en ese momento el niño recordó lo de tercer año, cuando al estar cerca de una de las bestias de pesadilla recordó algo que estaba muy encerrado en su psique, escucho la voz de su madre pidiendo por él, suplicando que lo dejara ir, que lo dejar estar a salvo mientras ella sacrificaba su vida por él, más sin embargo su asesino nunca la escucho lanzando esa misma maldición en su dirección dándole de lleno terminando así su vida para siempre, el niño sintió el dolor pero ese mismo dolor dio paso a algo nuevo, el odio, la rabia la mente y la corrompe, el corazón latiendo con tanta fuerza que dolía en su pecho, su sangre hirviendo y una sola cosa como objetivo…
La venganza..
Lanzo un hechizo que no esperaba, uno que había leído en un tomo de magia negra de la sección prohibida de su biblioteca escolar, un hechizo que llamaba a las manos de los muertos y atrapaba a los vivos en un área determinada enfermándolos y quitándoles su energía vital y dársela al lanzador…
Manus ad ínferos
Esas tres palabras salieron de su boca y la tierra tembló unos segundos, los sujetos se callaron para estallar en risas molestas y pomposas creyendo que el chico estaba asustado y solo quería hacerles lo mismo pero de golpe manos esqueléticas y largas con unas como garras brotaron debajo suyo tomándolos de los tobillos y el resto de las piernas, trataron de escapar, lanzaron explosiones, cortes, voladura, fuego, hielo pero nada, las manos eran muy resistentes a la magia invasora y además la estaban absorbiendo, no tardo mucho para que los cuatro sujetos fueran tragados sin dejar rastro y solo silencio; segundos después de la tierra broto una especie de miasma negro y verde enfermizo que floto con cuidado donde el niño, este sin pensarlo mucho sintió la mano y sintió como su cuerpo absorbía el miasma, cerró los ojos ante la sensación invasora pero de a poco se fue dejándolo renovado y lleno de energía, ahora estaba decidido, tomo no solo una vida, sino cuatro y no sentía nada más que indiferencia, recordó todas las palabras que le fueron dichas en sus años en el mundo mágico, como era considerado un héroe pero querían utilizarlo, como trataron de seducirlo con palabras dulces y amables pero eran fácilmente influenciados por otros sucesos tachándolo de oscuro, hereje y mago sombrío, como lo señalaban y juzgaban sin saber nada, estaba harto, decidió tomar su destino y labrarlo esa noche de gritos y fuego, pero algo lamentaba, no tener a sus damas con él presente, esta noche sería una perfecta prueba para ver hasta donde llegaban sus habilidades con él y sin él presente.
Tomo a las chicas luego de lo sucedido y las llevo con un grupo que se estaba refugiando en una tienda, todos los hombres miraron con desconcierto pero cuando vieron a las chicas casi inmediatamente su atención fue en su dirección, esto tomo por sorprendido al chico de ojos esmeralda pero le resto importancia, decidió que debía salir y buscar a sus amigos entre todo el caos que generaban los mortifagos, los partidarios del mago oscuro más poderosos de todos los tiempos.
Corriendo entre los restos de tiendas en llamas y uno que otro cuerpo, la sensación de desear devolver todo su estomago con lo que veía y contemplaba con fascinación horrorosa, restos de cadáveres, quemados, cortados, desnudos y con claros signos de violación tanto en hombres y mujeres así como en niños, el chico solo quería desaparecer, irse de ahí lo más rápido posible, pero algo lo movía en su interior, lo instaba a seguir con su camino sangrante, infestado de muerte y putrefacción, el chico continuo ahora a paso calmo pero alerta , con la varita en alto lanzo un silencioso Lumos para tener algo de luz enfrente suyo ya que se había dentado en el bosque al oír los signos claros de una batalla que estaba tomando lugar, lo cancelo y se acerco con cuidado para ver como sus dos mejores amigos con los hermanos mayores Fred y George luchaban contra media docena de los mortifagos manteniéndose gracias a los escudos que levantaba y mantenía con bravura pocas veces vista en Hermione, Ron por otro lado apenas podía seguir el ritmo pero se mantenía a duras penas, tratando de bloquear y devolver los hechizos con poco éxito, lo gobernaba el miedo y la desesperanza, pero los que sobresalían eran Fred y George, ambos siendo batidores les daba muy buenos reflejos a la hora de dueliar contra varios oponentes y además eran carne y hueso, si uno defendía el otro atacaba, ambos usan hechizos para desorientar y engañar a sus oponentes para que otro descargue una nueva andana precisa y certera de hechizos ofensivos, el chico de ojos esmeralda salto de su lugar y lanzo un hechizo de corte, el Máximo Diffindo que iba dirigido directamente al torso del más cercano a él, el resultado un profundo tajo que no paraba de sangrar, seguidamente le arrojo un reducto que hizo escuchar como al menos tres de las costillas de su caja torácica se quebraron pro el impacto tirándolo al suelo tratando de respirar.
Todos los presentes se quedaron anonadados por esta pantalla de sadismo y violencia fría, pero Harry no se había detenido, el recordar como esa gente fue asesinada y violada sin piedad alguna, el pensar en lo que hubiera pasado si su madre fuera tomada como prisionera….
Eso lo lleno de furia, los mortifagos restantes miraron con horror como sus ojos antes de un suave y bello tono esmeralda ahora parecían brillar con el poder puro sin adulterar, de un tono enfermizo y brillante neón, como la maldición asesina. Harry levanto su varita y lanzo un potente Aguamenti seguido de un glacie que lo congelo, los látigos de agua se transformaron rápidamente en hoces dentadas gélidas que volaron hacia los mortifagos, levantaron un Protego y Velus para cubrirse pero fue asediado con bombarda y Diffindo, tomo poco para quebrar esos escudos, Harry aprovecho el momento en que los escudos se quebraron para mover su varita en un swing como si tuviera una espada y lanzar un Máximo Diffindo seguido de otros dos Diffindo más, el primero atravesó la cintura y corto la mano del más cercano, el segundo voló con una dirección oblicua cortando el brazo pero no cercenándolo obligando al mortifago a dejar caer su varita mientras trataba de detener el sangrado, el tercero tomo lo peor ya que el tajo mágico corto varios de sus dedos junto a su varita que estaba de costado, el ultimo lanzo un hechizo de voladura en dirección a Harry, este espero hasta que estaba a solo centímetros y giro el cuerpo esquivando, lanzo de contraataque un poderoso incendio que lleno de llamas su brazo quemándolo gravemente junto a su varita, los demás quedaron completamente en shock cuando vieron a Harry luchar así, nunca había sido tan frío y carente de emociones para con su oponente, si, era fuerte y lo demostró tres años seguidos pero esto…esto era algo nuevo.
El quinteto camino dejando a sus enemigos retorciéndose en su propio dolor hasta lo que quedaba de las tiendas de campaña cuando algo los detuvo a ellos en seco y todo el mundo pudo ver, una señal que se elevaba alto en el velo de la noche sin luna ni estrellas, como si la madre y sus hijas se habían ocultado de algo tenebroso, en medio de la oscuridad una calavera verde como miasma se formo y de su boca abierta broto una larga serpiente que rectaba por el aire enroscándose en sí misma para seguir sus movimientos alrededor del cráneo etéreo.
Esto era algo muy malo, era el símbolo de que el Señor Tenebroso había regresado; por estar contemplando con miedo esto los chicos no se dieron cuenta de que fueron rodeados por agentes de la ley del Ministerio, eran los aurores, la policía Magica que trato de llevarlos detenidos al acusarlos de ser los autores de la señal en el cielo pero fueron salvados por el padre de Ron, Arthur Weasly…
Luego de esa noche fatídica Harry comenzó a aislarse un poco, pasaba mucho más tiempo con tomos de magia y auto estudio en diversos temas, runas, glifos, defensa, duelo, entre otro temas, seguía con sus amigos pero vio que estos lo juzgaban en silencio no queriendo escuchar su lado de las cosas, al principio lo molesto pero luego dejo de darle importancia, llego a la conclusión de que debía sobrevivir a esta guerra por sus padres y no perder el tiempo en sentimentalismo. Cuando regreso a la escuela esperaba algo de calma, llegaron a sus oídos de que otras dos escuelas también vendrían por algo muy especial, el llamado Torneo de los Tres Magos, una competición amistosa entre tres de las mejores escuelas, Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang, cada escuela elegiría a su campeón que combatiría en tres pruebas y el ganador sería coronado con gloria, fama y riqueza pero esto no le interesaba a Harry. Para él esto era la oportunidad de ser el mismo y seguir con sus experimentos en silencio solo para sí mismo y sus cuatro damas durmientes, solo un poco más pensaba con cuidado, solo un poco más y ellas despertaran para ayudarlo con su cruzada en esta batalla que desea derramar su sangre y reclamar su cabeza pero el destino decidió jugar con él de nuevo de la peor forma, el ostracismo.
La noche en que los tres campeones fueron elegidos la copa que los eligió, el Cáliz de Fuego salto a la vida, demostrando que había otro campeón en el contrato vinculante, el director anciano, un hombre de gran sabiduría que había visto muchas cosas en su larga vida se puso pálido cuando leyó el contenido del trozo de pergamino en voz baja para luego levantar la voz y decir el nombre, ese condenado nombre que era sinónimo de cosas mala y penurias.
HARRY POTTER
Rugió y todo el salón que en el más completo silencio, Harry a duras penas se levanto de su asiento con la ayuda de Hermione, este se levanto y a paso lento cruzo el largo camino hasta la mesa de los profesores donde con cada paso se escuchaban los susurros de los demás compañeros que lo repudiaba, lo llamaron cobarde, tramposo, busca fama, entre otros, esa noche fue interrogado de varias maneras creyendo que fu su idea de poner su nombre en el cáliz, o si fue alguien más quien lo hizo..
Durante dos meses fue dejado de lado, juzgado y llamado de miles de nombres, las tres escuelas lo repudiaban, ya no dormía en la torre de Gryffindor con sus demás compañeros leones ahora dormía y vivía en su taller, La Cámara Secreta, durante ese tiempo donde era molestado e incluso desafiado Harry saco más de esa violencia que cargaba en lo más profundo de si, ganado cada duelo dejando a su oponente mal herido, contusiones, cortes, incluso huesos rotos, pero nunca se le escucho su lado, nunca, el odio dio paso al miedo decían que se estaba volviendo oscuro, que pronto seria su primer asesinato.
Tch
Inútiles y cobardes todos ellos…
Era lo que pensaba Harry cuando solían hablar de él por lo bajo y callarse cuando las miraba y se daban cuenta de su mirada, esa mirada fría de ojos verdes brillantes como el Avada; los únicos que se quedaron a su lado fueron Hermione, Neville, y la extraña pero agradable Luna eran el poco confort que le brindaban además de que no debía estar con la guardia en alto cada segundo por la molestia de ser atacado en cualquier momento en cualquier lugar del castillo, ahora parecía que todos deseaban un trozo de él y demostrar que derrotaron al temible Potter, el Niño que Engaño como lo llamaban ahora.
Abrió los ojos para ver el estadio donde se encontraba ahora. Aquí se daría a conocer su primer desafío, la primera prueba de este condenado torneo, escucho como muchos apostaban y querían verlo caer, humillado y secretamente muerto, perdió la confianza y el respeto de los adultos, los profesores parecían darle la ley de hielo, los compañeros deseaban derrotarlo y humillarlo, hacerle creer que no era nada, un ser patético y basura propiamente dicha en todo sentido de la palabra, Harry gruño de odio por todo lo sucedido hasta ahora, su infancia con los Dursley, la gente fala que lo deseaba solo para su propio beneficio, al asesino de su familia y los locos que le seguían, la decepción y el asco en la mirada de los demás para su persona….
Pero no más, ya no más, es mi turno de golpear.
Cerró los ojos y levanto su varita hacia el cielo, pensó en las cuatro damas que descansan en su taller, cuatro guerreras esperando el llamado del cuerno de batalla de su general para despertar y desatar su verdadero poder en esta tierra, tres años, tres años estuvo trabajando en ellas, crearlas, modificarlas, perfeccionarlas con lo mejor de su conocimiento y solo lo mejor en cuanto a materiales que podía conseguir, cada una de ellas diferente de la otra, cuatro hermanas, cuatro reinas artificiales en su campo que dominaban con una maestría digna de envidiar, respiro profundo y canto por lo bajo solo para sí ignorando los abucheos de la gentuza diciendo que se apresure a perder y morir…
Veni ad me, et quatuor reginae vitam aeternam
Y el silencio se instauro de a poco ya que vieron como objetos estaban volando hacia donde su convocador, al principio eran puntos que se acercaban con velocidad pero ahora el silencio era de muerte ya que no esperaban esto.
Harry Potter había convocado cuatro ataúdes, cada uno de madera de caoba negra finamente pulida y trabajos en plata brillante con la forma de vides, rosas, armas, cadenas con espinas, llamas y cuchillas, cada una tenía un número, desde el uno hasta el cuatro romano, se irguieron majestuosamente atrás de Harry y este comenzó a caminar de un costado a otro, pasando la mano por la madera, el publico miraba expectante, sin parpadear ya que esto nunca se había visto además de que nadie hablaba espernada con ansia el desempeño del cuarto y más joven campeón en todo el torneo.
Harry detuvo su camina y saco de sus bolsillos, eran guantes negros con un grabado que no se podía distinguir pero era especial, entonces se los coloco para lo posar la mano en el ataúd con el número dos, deposito su mano con suavidad y cerró los ojos para apoyarse en ella mientras susurraba con cariño y respeto.
-Es hora de despertad mi bella dama, muéstrate en toda tu infinita gloria Morrigan-dijo con cuidado y dulzura, luego se escucho un click que provenía del ataúd demostrando que se estaba abriendo, Harry retrocedió dos pasos y estiro su mano cuando el ataúd se abrió dejando ver su interior, era puramente negro, como un abismo, a muchos les recordó el armario donde estaba guardado el Bogart en tercer año…
De a poco una mano salió, era un guantelete negro con los dedos como garras con decoraciones en rojo que iban desde tallos espinosos con rosas rojas escarlata, le siguió una greba del mismo material pero con el diseño de llamas y rosas flameantes, se abrió paso un bello vestido negro con una larga falda roja que poseía varios volantes en rojo oscuro y rojo vino y arriba una coraza que cubría solo el pecho de obsidiana con el símbolo de una espada que estaba siendo apresada por una vid, donde debería estar el pomo era una gran rosa y arriba de esta una corona, todo en rojo sangre; se notaba debajo de la coraza un vestido rojo oscuro con toques en negro, la figura obviamente femenina salió con paso firme pero se dejo llevar por la guía de su amo, Harry, este miraba con una sonrisa sincera en el rostro. La fémina salió dejando ver más de ella, su piel de alabastro blanco estaba marcada con tatuajes en los brazos, tallos llenos de espinas salvajes con rosas cada tanto que iban hasta su pecho, su cabello era largo y rebelde pero simplemente cautivador y hermoso a la vista, una larga melena de un rojo más oscuro que la sangre misma con los ojos tan dorados como el oro mismo, sus piernas largas y bien torneadas era un manjar para la vista según muchos de los hombres presentes ahí, su falda larga y ancha solo llegaba hasta las rodillas y con el viento se movía armoniosamente exponiendo los suaves pero firmes muslos de la joven que sumada a los tatuajes se veían como un pecado, la fruta prohibida que muchos desean; en su cuello estaba una gargantilla de cuero con un dije en forma de espada, tenía un grabado en la hoja falsa, era H.P; sus labios son de un color rosado como el melocotón, sus mejillas se ven sumamente suaves, su nariz pequeña y pómulos altos, pero sin duda lo más hermoso de esta fémina que mira con una bella sonrisa y sonrojo a su maestro es su mirada, sus largas y delgadas pestañas de un color ébano tan oscuro como una noche sin luna, la sombra de ojos de un tono negro obsidiana y los orbes que brillan en amor puro solo por aquel que está sosteniendo su amo, en su cintura esta envainada una espada larga de vaina roja con mango de plata, y guardia negra. Cuando la mujer está completamente fuera del ataúd hace algo que nadie se lo esperaba, desenvaina su hoja que es tan negra como el abismo y la empala en el suelo para inclinarse en una reverencia tan profunda hacia Harry, este acepta su reverencia y le ordena que se levante luego comienza a caminar hacia el nido con el huevo de oro que debe reclamar para poder seguir hacia la siguiente ronda.
-Vamos Morrigan, acabemos con esto-le indica con suavidad Harry hacia su compañera, esta se levanta con elegancia y le sigue el paso justo a su lado.
-Como ordene maestro-le responde con una voz dulce como la miel y tan suave como la melodía, con pocos pasos se escucha un rugido tronador que sacude la tierra, Harry y Morrigan se detienen para ver que en frente suyo cae con un sonido estridente un gran dragón que se veía furioso por ser molestado, era una madre cuidando de su nido, al ver a los dos rugió en advertencia ya que estaba preparando su fuego para rostizarlos a ambos, Morrigan preparo su hoja y se puso en una posición de combate mientras que Harry metió las manos en los bolsillos y se acerco a su compañera con paso lento y aburrido, una sonrisa labrada en su rostro, cuando estaba lo suficientemente cerca la tomo del mentón para que lo mirara, Morrigan se perdió en los orbes verdes de su Maestro, su piel de porcelana adquirió un tono rojo con prisa que saco una risa pequeña a Harry, este acerco su cara a ella para depositar un suave pero amoroso beso en la mejilla que le hizo sentir un fuerte escalofrió de placer que apenas pudo contener, luego acerco su boca a su oído para susurrarle, Morrigan temblaba por esto pero no se aparto bajo ningún aspecto.
-Demuéstrame a mí y solo a mí tu magnificencia y belleza, baila para mí La Danza de las Espadas una vez más, mi bella rosa escarlata-con eso dicho Morrigan dio unos pasos delante de Harry contra el dragón, este bajo y dio un último rugido antes de preparar su aliento flamígero, Morrigan por otro lado cerró los ojos y susurro algo que hizo que su espada negra adquiriera runas rojas que brillaban a lo largo del cuerpo de la hoja, la potente llamarada no se hizo esperar, un cono de llamas que cruzo el aire con demencia directamente hacia Morrigan engulléndola, Harry no se vio asustado ni preocupado por ella, solo sonrió, de golpe cuando todos creían que esa mujer estaba muerta las llamas adquirieron un tono rojo mucho más oscuro con tonalidades de un completo negro azabache, era como ver llamas sangrantes y con un movimiento se convirtió en espadas de fuego dejando a Morrigan de pie ilesa, las espadas volaron hacia arriba con gran velocidad surcando el cielo en una bella y letal acrobacia para detenerse cerca de su ama.
El dragón miro esto sorprendido pero no se detuvo, volvió a lanzar otra llamarada y Morrigan esta vez lo esquivo en un fluido movimiento de gimnasia rítmica cayendo a varios metros de las flamas, sus espadas de fuego brillaron para ser absorbidas por su hoja que se lleno con las llamas, la espada llameante despedía una sensación de batalla, un anéelo por el combate, Morrigan miro a su oponente y sus tatuajes brillaron con el rojo carmesí, sonrió con sadismo y locura antes de arrojarse sobre su víctima…
La Danza de Espadas había comenzado….
