N/A: Buenas noches Damas, Caballeros y almas en pena que pasean por éste lugar. Una eternidad después y por pura mala intensión, traigo ante ustedes un capítulo de ésta historia. No les pido perdón ni comprensión porque seamos sinceros, no lo merezco. Han pasado ya ¿3, 4 años? desde que la primera parte vio la luz ¿cuantos años más pasarán para que la continuación a ése capítulo sea publicada? Tal vez nunca lo sabremos... O quizás sí. Espero que disfruten estas pocas letras, sus amenazas y gatos bomba siempre son bien recibidos.

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Capítulo I

¿Has estado fantaseando conmigo?

Una mujer de cabello castaño y grandes ojos verdes, miraba a través de la ventana la inclemente tormenta de verano que se cernía sobre la región, pensando que de continuar por mucho más, era probable que se produjera una inundación. Conocían la situación incluso antes de partir desde el cuartel general de la BSAA; sin embargo, esperaban que el pronóstico climático no se cumpliera hasta después que culminaran su misión, lo cual por supuesto, no ocurrió.

La joven giró sobre su eje, observando a sus acompañantes en distintos puntos del almacén en el cual se resguardaban de la lluvia; estos en su mayoría más jóvenes que ella, y si mal no recordaba, era la primera misión del que se encontraba más cercano a su posición; un chico de cabellos y ojos oscuros de apellido Moore. Como si leyera sus pensamientos, éste levantó la mirada y realizó un asentimiento, dando a entender que se encontraba bien.

Tampoco es que se tratara de algo del otro mundo; el grueso de las tropas de la BSAA, ya se había hecho cargo de limpiar la zona de la mayoría de los infectados y demás armas biológicas, por lo que la labor de Rebecca Chambers y compañía consistía en recuperar muestras de tejido perteneciente a los B.O.W. para su posterior estudio; además de eliminar a cualquiera que haya sobrevivido la purga, habiendo encontrado sólo un par hasta el momento justo en que se desató la tormenta.

Y esperaba que la situación continuara igual.

Aunque confiaba en la eficiencia del trabajo de sus compañeros, no dejaba de preocuparle el hecho de que una de las características reportadas de los infectados registrados en la zona, fuera exactamente la facilidad para transportarse a través de las cañerías y otros medios acuosos. A pesar de que el equipo se encontraba bastante bien provisto de armamento y municiones, no sabía que podría ocurrir si otra de las características de esta clase de bioarmas fuera precisamente la regeneración al encontrarse en un medio idóneo.

- Claro que sabes lo que puede ocurrir, sólo esperas que no pase.

Susurró la misma voz en su interior que desde hace varios días no cesaba de recordarle que pronto se cumplirían 10 años desde la fatídica noche en la que por obra del destino y del infausto Albert Wesker, se vio obligada a luchar por escapar con vida del centro de entrenamiento de Umbrella.

Rebecca nuevamente dirigió sus ojos hasta la figura del soldado Moore, quien despreocupadamente yacía recostado contra un contenedor; tal vez fuera sólo su imaginación, pero el chico tenía un aire a cierto fugitivo/condenado a muerte, que la acompañó durante esa primera travesía de pesadilla, y cuyo nombre se había prometido no volver a repetir, más que nada para no buscarse problemas.

La joven de ojos verdes sacudió ligeramente su cabeza, obligándose a volver al presente, recordando la situación en que se encontraba junto a su equipo, considerando que lo más prudente sería encontrar la oportunidad de salir de allí a terminar su trabajo y en parte rogando que su teoría de la regeneración de los infectados sólo quedara en eso.

Giró nuevamente sobre sí misma inspeccionando el panorama. A través de la sucia ventana daba la impresión de que la caída de agua amainaba, decidiendo al instante que no le importaba mojarse un poco siempre y cuando terminaran lo que les había sido encomendado antes del anochecer. Indicó al equipo que se preparara, a la vez que informaba por radio sus intenciones. Al escuchar las palabras que le autorizaban para abandonar el temporal refugio, se abrieron paso nuevamente hacia el exterior.

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La reciente lluvia había formado pequeños riachuelos que fluian a través de las desoladas calles. Rebecca marchaba a la cabeza de su equipo, con los sentidos alerta a cualquier movimiento o sonido fuera de lo normal. Dejándose guiar por el mapa de la zona, se dirigió hacia el sur. Tras un poco más de marcha, encontró lo que se suponía sería el final de la misión. Los restos casi intactos de un Scagdead se hallaban a unos metros de distancia frente a ellos.

Con una señal indicó al equipo que se desplegara alrededor del B.O.W, con sus armas listas en caso de que se diera alguna señal de encontrarse aún con vida. Rebecca se acercó con su equipo listo, mientras observaba no sin asombro la cabeza del huésped que sobresalía por el costado derecho del cuerpo. A pesar del tono rojizo y múltiples perforaciones, pudo notar que pertenecía a un niño. Un niño que había resistido el virus por más tiempo; tal vez incluso fuera el paciente cero.

Ensimismada como estaba en su labor, apenas se inmutó cuando un enorme relámpago acompañado por un ruidoso trueno surcaron el cielo, siendo la voz de sus compañeros junto el sonido de las armas lo que la devolvió a la realidad.

Con su agilidad innata y la práctica adquirida con los años de entrenamiento, se levantó rápidamente desenfundando su arma y apuntando a los múltiples objetivos que rápidamente se acercaban. De las alcantarillas rebosantes por la lluvia, surgían arrastrándose Oozes, uno tras otro. La fuerte lluvia se desencadenó nuevamente, limitando la visión. Los enemigos cada vez se acercaban más, a pesar de la potencia de fuego descargada en su contra. Si continuaban de esa manera no sería mucho lo que podrían resistir.

Con una señal, la ojiverde indicó al equipo que concentrara su ataque en la zona menos hacinada, derribando las criaturas que se acercaban por ese costado, con el fin de tener un espacio por donde escapar. Uno tras otro fueron derribados los engendros, consiguiendo los soldados, abrirse paso entre la horda y emprender la huida hasta el punto de extracción acordado.

La escuadra avanzaba a toda la velocidad que sus pies les permitían, volviendo solamente para neutralizar alguna BOW que les siguiera muy de cerca. La lluvia dificultaba el avance, limitando la visión a sólo unos pocos metros, por lo que fue el grito de uno de los soldados quienes alertó al resto de una amenaza aún mayor.

Un nuevo relámpago iluminó la escena, permitiendo vislumbrar un par de altas figuras recortadas contra el nublado cielo. De apariencia humanoide, cubiertos con una resistente coraza, Rebecca pudo identificarlos como Scarmiglione. En otras circunstancias, el estar en un espacio abierto significaría una ventaja. Sabía que la mejor manera de acabarlos era utilizando descargas eléctricas; sin embargo, si intentaba algo así en ese momento, solo conseguiría freírse ella misma y al resto del equipo. Debían mantenerlos a raya, pero con una horda de oozes pisandoles los talones, era algo difícil de lograr. Especialmente porque contra todo pronóstico, la munición comenzaba a escasear.

Debían llegar al punto de extracción cuanto antes.

La distancia entre los BOWS y el grupo se reducía rápidamente, a medida que se acercaban al lugar indicado. Por radio les avisaban que el transporte se encontraba en camino, solo debían resistir.

Era más fácil decirlo que hacerlo.

La última bala fue disparada, dejando al equipo de la BSAA indefenso ante sus atacantes. Con gallardía todos empuñaron sus cuchillos de combate.

Aunque sabía que todo ocurría en fracciones de segundo, Rebecca sentía que la escena transcurría en cámara lenta. Empuñó el arma blanca, consciente de que tal vez fuera lo último que haría. Todo se había ido al traste en fracciones de segundos. Lo que se suponía era una misión de rutina estaba a punto de terminar en tragedia.

Dio un paso al frente, dispuesta a enfrentar su destino. Fue en ese momento cuando el sonido de armas automáticas la hizo reaccionar por segunda vez.

Mientras intentaban mantenerse al margen de la línea de Fuego, Rebecca se preguntaba la identidad de sus oportunos salvadores. Se supone que el suyo era el último equipo de la BSAA en la zona.

Un grupo de hombres fuertemente armados y ataviados de negro, cuyos rostros se encontraban cubiertos con pasamontañas del mismo color, neutralizaba las criaturas que seguían en pie; estas volcaron inmediatamente la atención en sus nuevos agresores, acercándose hacia ellos, dejando espacio al grupo de Rebecca para ponerse a salvo.

La chica se dio cuenta de que en la indumentaria color noche, resaltaba una insignia que identificaba a sus benefactores como parte de una contratista de defensa. El Logo de un lobo sobre un fondo anaranjado.

Al caer el último engendro escuchó el sonido de un helicóptero acercarse, lo que significaba la retirada. Aunque le hubiese gustado, dentro del protocolo no se encontraba agradecer. Mas aún, antes de irse volvió la mirada hacia el grupo de hombres. Todos comenzaban a retirarse salvo uno que la miraba fijamente, despertando su curiosidad. Al elevarse en el helicóptero, aún podía notar como en el hombre permaneció en el mismo punto, observando la retirada de su equipo, antes de seguir los pasos del propio.

Intrigada y agradecida, Rebecca se recostó junto al resto de su equipo, mientras se trasladaban hacia un lugar seguro.