Cloud122: muchas gracias por comentar... esta es la tercera y última parte de este fic. Triste, solo eso diré. Gracias por leer!
Gracias por leer y comentar.
Este es el último capítulo de este fic.
DarkSideBlaine
Pánico. Mucho pánico. Acababa de enviar un mensaje a Barry diciendo si iban por un café durante la tarde. Llevaban unos días hablando sólo por mensajes sin tocar ningún tema relevante y a él se le ocurrió invitarle un café ¿Qué había hecho? Definitivamente las decisiones inteligentes no eran lo suyo.
Estaba en su oficina y cada tanto se acercaba al ventanal y su propio reflejo le preguntaba en qué pensaba cuando decidió que era buena idea juntarse.
Pero no podía hacer nada. Cancelar todo lo dejaría como imbécil y un ser desalmado y no quería seguir siendo eso a ojos de Barry.
Se encargó de trabajar como si el mundo fuese a terminar ahora y dos horas antes de su encuentro respiraba con fuerza tratando que un ataque de pánico no lo invadiera.
¿Qué iba a hablar con Barry? No tenía ni la más remota idea y ahí estaba esperando fuera del local acordado. Como era su estilo llegó dos minutos antes de la hora y de Barry ni luces, miró su teléfono y tenía la confirmación de que el velocista iba en camino pero atrasado ¿cómo tenía la habilidad de llegar super atrasado cuando tenía super velocidad? Ya se lo tendría que aclarar algún día.
-Ollie-escuchó a sus espaldas y sintió como el aire le faltaba. Ahí estaba el castaño con una sonrisa y su pierna derecha completamente enyesada y llevando un bastón y bolsa en mano.
-Te ayudo-dijo quitándole la bolsa de las manos y caminando al café, Barry lo siguió.
Entraron y escogieron una mesa en la terraza del lugar, Oliver se sentó y luego vio como el velocista se sentaba por su propia cuenta ¿y lo caballero? Realmente Oliver Queen no tenía nada de galán, era un desastre.
-Estás…-Trato de decir y Barry sólo dijo que todo iba bien. Les llevaron el menú y como siempre el velocista pidió sólo una cosa.
-Quiero la malteada de frutilla-el camarero anotó su pedido y el rubio pidió un café y un croissant.
-Qué le pasó a tu pierna-preguntó al fin el rubio.
-Me la fracture en cuatro partes, entrenando. Pero en tres horas me puedo sacar el yeso y estaré bien-dijo con una sonrisa y Oliver sintió como el corazón se le quería salir ¿había algo más increíble que la sonrisa de Barry Allen? Oliver estaba perdido y nervioso, muy nervioso.
Estuvieron hablando de cosas algo superficiales e incluso Barry le contó que su hijo estaba de vacaciones con Iris en algún lugar fuera del país, se alegraba por el pequeño Henry.
-Disculpa-dijo el rubio acercando su mano al rostro del velocista para limpiar algo de malteada de sus labios y sintió como dejaba de respirar. Barry sólo cerró los ojos y una sonrisa se extendió por su rostro. Fue sólo un momento que no avanzó a más.
Luego siguieron conversando y Oliver pagó la cuenta, por lo que cuando se pusieron de pie inconscientemente el rubio enlazó su mano con la del castaño y cuando se dio cuenta de lo que hizo se sonrojo fuertemente, miró a Barry y él sólo se le acercó y lo besó.
Fue un beso suave acompañado de un abrazo.
-Quería hacer eso desde que te vi-susurró contra su oído, Oliver estaba congelado en su lugar.
-Mi auto está por allá ¿vamos?-dijo algo impactado y sin soltar la mano del forense, quien no respondió y noto la incomodidad de Oliver.
Ambos optaron por el silencio. Después de todo no había otro modo de interpretar lo que estaba ocurriendo.
Oliver abrió la puerta para Barry y lo ayudó a acomodarse en su auto. Sólo vio como las mejillas del velocista se teñían mientras él subía al asiento del piloto. Luego de unos minutos comenzaron una conversación algo más densa.
-Qué es todo esto, quiero decir que no entiendo nada Barry-dijo de golpe y en un segundo su cerebro volvía a recriminar lo poco acertado de sus palabras.
El velocista no dijo nada, sólo miraba por la ventana. Por lo que Oliver supo que había lanzado una pregunta estúpida y decidió comenzar a conducir, lo mejor sería llevar al castaño a su hogar. Así que salió a la carretera en dirección a Central City.
Estuvieron una hora en silencio y cuando sólo quedaban unas cuadras para su destino fue que Barry habló.
-¿Te quedarías unos minutos?-susurró mirando sus manos-necesito hablar.
-Sí, no hay problema-dijo estacionando el vehículo y bajándose para ayudar a Barry.
Luego de unos minutos se encontraban en el ascensor y cuando llegaron al piso del forense, este enlazó su mano con la del arquero y caminaron juntos hasta la puerta, realmente necesitaban un momento a solas, lejos de todos. Un espacio en el que se pudieran sincerar y tal vez arreglar las cosas.
Pero después de que se abrió la puerta, Oliver sólo sintió como su espalda golpeaba la puerta y los labios de Barry se apoderaban de los suyos. Sólo pudo tomarlo por la cintura y profundizar el beso, realmente había extrañado al velocista.
Sólo se separaron cuando les hizo falta el aire y él se atrevió a tomarlo en sus brazos y depositarlo sobre el sofá que estaba en la sala, allí se arrodilló delante de él y sintió que podría morir en ese momento ante la imagen del forense, estaba sonrojado y con una sonrisa en sus labios, sin contar el brillo en sus ojos. Definitivamente seguía amando a Barry Allen.
-Ollie-susurró, pero el arquero acarició su rostro.
-No fue justo todo lo que dije, pero no estoy preparado para el compromiso ni para algo tan grande como vivir juntos.
-Tampoco estoy preparado para eso-dijo el castaño con la desolación en su mirada. No esperaba lo que Oliver le decía, pero no podía mentirle, porque su pensamiento y sentir era el mismo que el del arquero.
-No estamos bien, pero…-no sabía qué más decir, porque sus palabras habían sido para Barry como una flecha directo al pecho.
-Lo intentaremos y no tenemos que vivir juntos, ni tu tienes que compartir con Henrry si no quieres o…-pero las lágrimas ya corrían por el rostro del velocista y el rubio lo tenía atrapado en un abrazo que los tenía a ambos en el sillón.
Sólo se escuchaba el llanto de Barry en esas cuatro paredes. Oliver lo sostenía contra su pecho mientras sus propias lágrimas bajaban por su rostro. Ambos estaban en lados opuestos de sus vidas y ya no lograban sintonizar. Pero se amaban y con eso podrían superar lo que fuera ¿cierto? Sólo el tiempo lo diría.
