El pasadizo había sido descubierto por mera casualidad, cuando algunos años atrás Lizzie y él se habían entretenido en un juego de escondidas y en su intento por ganar el pequeño Ciel se había deslizado "accidentalmente" a través de un hueco en la pared que en su momento le resultó el mejor de los escondites al quedar oculto entre el ras del piso y el viejo armario que desde hace tres generaciones había sido colocado en ese sitio, y que se convertía en su pase al triunfo en el juego, pero que a la vez despertó a fondo su curiosidad.
Sin revelar a nadie – ni siquiera a Lizzie – su escondite secreto, Ciel decidió que necesitaba explorar a fondo su nuevo hallazgo y así esa misma noche, cuando todos los demás dormían plácidamente, tomó una lámpara y penetró en la obscuridad de las entrañas de la mansión decidido a averiguar hasta donde era capaz de llegar.
Esa noche los pies de Ciel lo llevaron por largas y estrechas escaleras hasta un cuarto escondido detrás de una de las paredes de la cocina y de ahí encontró un segundo acceso a esa cámara que al seguirlo lo hizo bajar un poco más y después siguió en línea recta hasta un segundo juego de escaleras que resultaron desembocar en una salida justo debajo de las ruinas de la que ahora era conocida como "la vieja mansión" y que más de trescientos años atrás había sido el hogar de sus antecesores.
Por casi dos meses ese pasadizo había sido el secreto mejor guardado de Ciel Phantomhive pero, la noche que su vida cambió a causa de una irrupción fortuita que destruyó lo que más amaba, en lugar de deslizarse hacia su seguro escondite, el primer impulso del niño había sido correr hacia la habitación de su hermano para advertirle del peligro que corrían… gran error ¿verdad?
Sin embargo, aún al paso de los años y a pesar de todo lo que le había sucedido, el arrepentirse de haber tratado de salvar a su hermano era una idea que jamás se había cruzado por la mente de Ciel… independientemente de las mudas de su carácter y de lo que otras personas pudiesen pensar.
Desde el día que regresó después de ese mes de cautiverio el "escondite" había dejado de ser para él una forma de ganar juegos infantiles y se había transformado en el único camino seguro que lo conectaba con Sebastián sin que el demonio corriera peligros innecesarios y sin que el pequeño corriese el riesgo de ser descubierto por los sirvientes de la mansión.
Aún así, Ciel nunca se había atrevido a utilizar ese pasadizo estando su padre en casa… no hasta ahora.
Sólo que esta noche el hablar con Sebastián era más importante que cualquier riesgo, y por lo mismo se deslizó suave y sigilosamente a través de los estrechos túneles enfrentando el frío de la noche sólo con su abrigo obscuro y sus guantes negros. A decir verdad que a pesar de estar cansado no tenía sueño pues las constantes exigencias de su padre, en combinación con las clases y visitas que su tía programaba, mantenían su mente demasiado ocupada como para poder conciliar un sueño tranquilo a pesar de que había logrado pasar toda la semana sin contratiempos ni llamadas de atención.
Después de un largo rato de caminata sus pasos lo llevaron hasta las ruinas de la vieja mansión y ahí era esperado no sólo por Sebastián, sino también por Mey-Rin, Bard y Finnian, quienes lo miraban fijamente y con sonrisas radiantes y sinceras en sus rostros.
-Asumo que la misión que les encomendé ha sido exitosa ¿verdad?
-Localizamos el sitio en que se encuentra la base de operaciones de la banda de secuestradores – explicó Bard con su sonrisa de oreja a oreja destacando a pesar del cigarro que ocupaba su boca.
-Y también conseguimos identificar a los principales líderes de toda la operación – agregó Mey-Rin con el mismo tono alegre.
-Tal cual fueron las órdenes del joven amo acabamos con todo – añadió Sebastián en un tono ligero que bien podía ocultar el obscuro significado detrás de sus palabras.
-Perfecto; entonces supongo que ahora podemos dedicar tiempo a prepararnos para nuestra siguiente misión.
-¿Tan pronto tenemos un nuevo trabajo en puerta?
-Mi progenitor regresó al día siguiente de nuestra última conversación – explicó el niño en su mejor tono indiferente – y así me enteré de la existencia de una rebelión al interior del ejército principal de su majestad… se desconoce el verdadero objetivo de estos rebeldes pero sí se sabe que miembros de las familias de los hechiceros y líderes militares leales a la reina han sido raptados o asesinados.
-Y la total lealtad que el padre del señorito tiene para con su majestad es bastante conocida, lo que convierte al joven amo en un blanco probable para los rebeldes.
Ciel se convenció de que el estremecimiento que recorrió su cuerpo fue a causa del frío y no del miedo.
-Las medidas de seguridad alrededor de la mansión se han endurecido por instrucciones de mi progenitor, pero sospecho que ni siquiera eso detendrá a los rebeldes, y él debe pensar lo mismo o de otra forma ya habría regresado al campo de batalla.
-El padre del joven amo es uno de los hechiceros más prestigiosos del reino – concedió Sebastián – la amenaza que representan los rebeldes debe ser realmente importante si lo han hecho sentir amenazado.
-Oh, no – gimió Finnian – esto es malo.
-Tienes razón – se preocupó Mey-Rin.
-Bueno, por mi parte no me importa lo fuertes o peligrosos que sean esos rebeldes – intervino Bard – porque nosotros nos encargaremos de ellos.
-¿Qué? – Ciel disimuló lo mejor que pudo la sorpresa que tenía pero aún así su expresión regalaba el desconcierto que tenía.
-Bard tiene razón – lo apoyó Finny – nosotros juramos proteger al señorito y así lo haremos sin importar quienes sean los enemigos.
-No se preocupe joven amo – agregó Mey-Rin con expresión ingenuamente decidida – nosotros lo protegeremos.
-Vaya – Sebastián rió – debo reconocer que no esperaba este tipo de arranques por parte de estos humanos pero no niego que me complace verlos tan decididos.
-¿Qué quieres decir con que te sorprende? – preguntó Bard con tono ofendido.
-Bueno, en realidad pensé que sería necesario que diéramos la orden de proteger al señorito pero ustedes plantearon la cuestión por propia iniciativa. Ahora, antes de que llegue la hora de partir para el joven amo debemos darle otra noticia ¿no es así?
-¿Otra noticia? – se extrañó Ciel.
-Sí – respondieron los tres humanos a coro.
-¿Y bien? – se impacientó el niño.
-Bueno, Sebastián nos mostró las fichas que querías que rastreáramos…
-Y mientras buscábamos el escondite de la banda de malhechores nos encontramos con un viajero que reconoció las fichas…
-De acuerdo con él un par de meses atrás se hospedó en una posada del pueblo vecino y mientras hablaba con el posadero un hombre pelirrojo se acercó a ellos y entregó a dicho posadero un saquito de cuero…
-No habría sabido lo que había dentro de él si el cordón no hubiese estado suelto, pero por mera casualidad una pieza de cobre se deslizó fuera del envoltorio…
-Según sus palabras del viajero que interrogamos las piezas de cobre eran diferentes de estas, pero el escudo era el mismo que el de las monedas que nos mandó.
-¿Qué? – Casi gritó Ciel – ¿están seguros de lo que dicen?
-El hombre estaba muy seguro de sí mismo – se llenó de nervios Mey-Rin.
-En todo caso valdría la pena investigar – agregó Finnian.
-Sí – admitió Ciel – supongo que tienen razón.
-De momento debemos asignar tareas – habló Sebastián – Mey-Rin, Finny y Bard deben quedarse lo más cerca que puedan para proteger al señorito, mientras tanto yo buscaré a Snake para que me ayude a indagar respecto a la conexión que esa posada tiene con el escudo que desea investigar el señorito, y una vez que lo encamine en la investigación volveré para verificar que todo aquí esté en orden.
-Sebastián piensa en todo – se maravilló Finnian.
-Sí. Pero es una lástima que Snake no vaya a reunirse con nosotros – dijo Mey-Rin.
-Ya encontraremos otro momento para reunirnos. – Se incluyó Bard – Nos guste o no el plan de Sebastián es el mejor que podemos seguir por ahora y debemos permanecer concentrados si queremos que las cosas resulten a nuestra conveniencia.
-La cuestión aquí es que yo tengo otros planes – interrumpió una voz autoritaria.
-¿My lord? – inclusive Sebastián fue tomado por sorpresa ante las palabras de Ciel.
-Sé que la idea de Sebastián es buena, pero dentro de dos días se efectuará una partida de caza a la que están invitados algunos de los más importantes aliados de mi padre… junto con sus respetables familias, claro está.
-Tengo la impresión que el joven amo no menciona esto como un simple comentario al azar – sugirió Sebastián con una sonrisa maliciosa.
-¿Crees que dentro de dos días podrías tener aquí a Snake? – cuestionó a Sebastián sin siquiera molestarse en responder sus insinuaciones.
-Si es el deseo de mi amo puedo hacerlo – replicó el demonio "amablemente".
-La seguridad de la partida de caza será impecable, pero sinceramente no confío en que la partida transcurra sin ningún tipo de incidentes.
-Tener a tantos posibles objetivos juntos representaría una tentación demasiado grande como para ser pasada por alto – concedió Sebastián.
-Y sin embargo a nosotros también se nos presenta una buena oportunidad con esta partida de caza – añadió Ciel.
-¿Cómo podría ser eso, señorito?
-Sencillo Finny: si en algún momento mientras cazamos llego a distanciarme del resto de la partida los rebeldes seguramente me verán y tratarán de emboscarme. Es verdad que los riesgos serían altos pero si el plan de ejecuta de manera correcta ustedes conseguirán convertir su intento de atraco en la trampa perfecta.
-Y sin embargo el más mínimo error podría desencadenar la muerte del joven amo – dijo Sebastián con perspicacia.
-Sí bueno, todos ustedes sirven y combaten en mi nombre, y yo como Ciel Phantomhive no puedo tolerar cualquier cosa inferior a la perfección de aquellos que trabajan para mí.
-¿Usted es perfectamente consciente de los riesgos que corre de intentar su loco plan, my lord?
-Soy consciente de los riesgos que enfrento, Sebastián. Del mismo modo estoy seguro de saber las ganancias que puedo obtener.
-Muy bien, señorito entonces ¿puede explicarnos cómo podremos tender una emboscada a personas desconocidas para conseguir salvarlo cuando no sabremos ni el momento del ataque ni tenemos una manera de unirnos a la partida de caza debido a que nadie sabe que trabajamos para usted?
Los labios del joven Phantomhive se curvaron en una sonrisa ante la pregunta del pelinegro.
-Sebastián ¿qué clases de demonio eres si no puedes idear una solución para este simple problema?
Y el demonio respondió con lo que era una mezcla de un suspiro con una sonrisa, ya que no entendía como Ciel lograba ser a la vez una persona llena de ingenio y autoridad, y un pequeño niño mimado que esperaba que otros resolviesen sus problemas.
…..
Lejos de ahí, en el reino de los demonios, una figura femenina se deslizaba sigilosamente por entre los rincones de grandes tallados, columnas de humo y rocas minerales, y después, cubriendo su cuerpo con telas satinadas se presentó ante una figura vestida de blanco que se sentaba en un trono tallado en obsidiana, y ante ese ser y ese trono se inclinó tocando el suelo con la frente.
-Has tardado mucho en venir – le recriminó la figura de blanco.
-Una disculpa, su alteza, pero su mensaje tardó mucho en llegar a mí.
-Bien, hoy no voy a castigarte por tu descuido, sin embargo – de la nada empuñó un látigo y lo utilizó para azotar con rudeza a la figura femenina, la cual ni siquiera trató de esquivar el golpe – no esperes que sea tan benevolente si vuelves a retrasarte el día de mañana ¿queda claro?
-Queda claro, su alteza. Ahora ¿qué es lo que puedo hacer por mi gobernante?
La figura de blanco esbozó una sonrisa cruel que dejaba en auténtica duda su naturaleza de ángel.
-Las cosas han sido clamadas últimamente – explicó con desdén – y pensé que serías la persona ideal para llevar algo de caos al reino humano.
-¿A qué tipo de "caos" se refiere, su alteza?
-Por supuesto eso lo dejo a tu criterio, pero eso sí: roba por lo menos cien almas y tráelas ante mí dentro de tres días o de lo contrario serás destruida ¿queda claro?
El estremecimiento que pasó por el cuerpo de la figura femenina pasó totalmente desapercibido gracias a su posición humillante.
-Queda perfectamente claro, su alteza. Si me disculpa debo retirarme a cumplir su orden.
-Hazlo sin demora.
Retrocediendo sin levantar la vista la figura femenina dejó el salón del trono y llegó hasta un terreno desértico en el que desplegó sus enormes alas con la intención de partir hacia el mundo humano. Emprendió el viaje sin demora, pero eso sí, sin dejar de maldecir en sus adentros el nombre de ese ángel que se había atrevido a esclavizarlos y al que daría hasta la última gota de su sangre por poder derrocar.
