No se que estoy haciendo con mis vacaciones, pero bueno... alguien tiene una petición o un consejo, no tengo idea de con que fanfic incompleto deberia empezar.

Creo que lo solucionare, por mientras esto lo escribi hace una horas.


Stanley besa a esta versión más joven de Ford. Los rasgos se dispersan, no es más el chico que le dio la espalda, es ahora el hombre mayor, el que es dulce por las mañanas, siempre besándolo aun cuando no está de ánimos. El que lo abraza y rodea con sus fuetes brazos, y besa su espalda justo donde el tatuaje permanecerá para siempre.

Es el gentil hombre que le cuenta historias, con el que intercambia anécdotas y pasa las tardes pescando. El viejo anciano que está cubierto de la barba frondosa, de los botones oscuros florecidos al pasar las horas, en todas partes de su cuerpo, las heridas de la cama.

Es el hombre de las futuras hojas en blanco, hojas ilegibles para Stanley. Intenta probar a leerlas y algo sale a la superficie.

Sus ojos lloran, sus labios mienten. Son confusos, pero el cabello, el cuerpo, rompen con las olas de la ilusión. Menos suave, menos alto, más torpe e ingenuo. Parece pedir la respuesta sabiéndose portador de la verdad.

Ese momento es imprescindible para Stanford. No puede anhelar a este Stanley que llora mientras lo besa. No porque no lo ame, no porque no es correcto. Su razón es siniestra, se oculta en su habitación, encerrado gritándole a la almohada, golpeando los puños contra el colchón y seguramente rompiendo las cosas a su paso.

Stanley su versión joven, él chico de su edad que acaricia su espalda mientras duerme. Que entrelaza sus dedos cuando nadie los mira en la playa y piensa "Todo a su debido tiempo"

Cuando por fin se aleja, el hombre mayor le da un sonrisa de comprensión, limpia sus lágrimas con sus dedos. Stanley lo abraza con fuerza hasta ser insoportable, espera y permite que el hombre se aferre a todo lo que le queda.

Es ahí cuando entras.

Stanley mira desde la puerta, sus ojos relatan en la oscuridad. Incapaz de soportar más, de aguantar la enferma la idea trasplantada. Solo mirar enciende en él la sensación, lo llena de ira. Sus manos toman consciencia propia, no razonan, se vuelven puños, listos para destrozar los huesos de ese anciano.

Ford no puede moverse, no lo nota, está siendo asfixiado.

-Hijo de puta!- Escucha gritar de la boca invisible de su hermano

Stanley sonríe a la mirada original, al génesis de su afecto. Sabe lo que vendrá a continuación y la verdad es que es tarde para detenerlo, ni siquiera va a intentarlo. Stan no lo deja ir. Ford trata tan mal, su fuerza no alcanza, su voz no se escucha, pero sigue porque sabe que su hermano lo malinterpretara.

Sin importar cuanto forceje Stan no lo suelta.

Y no se detiene

Y yo...

confió en ti