Haruka aturdida por lo que le sucede y escoltada por Seiya llegó a la enfermería encerrándose en el consultorio con la doctora Marian quien después de darle una charla sobre la menarquia la ayudó a cambiarse el uniforme de educación física por el de uso diario.

-Lamento que te haya sucedido de esta manera –La doctora Marian consolándola escribe en un récipe un permiso especial para salir temprano. Levanta la mirada hallando a la rubia desconectada con la cabeza ladeada mirando sin ver la fotografía del escritorio – ¿Llamo a tus padres?

-¡No! –Reacciona al fin gritando alarmada -¡No quiero que papá se entere!

-Está bien, está bien –Levanta las manos rendida –Entregas esto al potero y vas directamente a casa, al llegar me llamas para estar segura que no te desviaste al Burguer –Le bromea provocando al fin que se dibuje una sonrisa –Así está mejor, te ves más linda cuando sonríes

Haruka se levanta y haciendo una respetuosa reverencia toma sus cosas y su "bebé" marchándose.

Seiya que había estado sentado en una silla fuera de la consulta estaba ocupado viendo en su celular el video que ya tiene mil quinientas diecinueve visitas. No puede hacer más que fruncir el ceño cuando escucha nuevamente que Haruka lo llama Gay, como parece que está enferma y con la amenaza a los dos por parte del Director no hará nada al respecto, pero cuando menos se lo espere ella sabrá que es un verdadero varón y no como el muñequito de torta.

Levanta la mirada al ver que Haruka cruza la esquina hacia el patio central levantándose apresurado para seguirla pero siente que lo sujetan por el hombro

-En este instante la señorita Tenoh no está para pelear –La doctora Marian lo ingresa al consultorio sentándolo en la silla del paciente

-Quería saber si ya está mejor ¿Qué es lo que tiene doctora?

Marian lo mira detalladamente sonriendo ante su sincera preocupación

-Nada que no tenga solución –Escribe un instante entregándole el pase –Regrese a su aula de clases y entréguele esto a su profesor. Agradecería que no use este hecho lamentable contra su compañera de clases

-¡No podría hacerlo doctora! –Expresa ofendido…

Apartamento 3-B

Michiru pintando en su estudio escucha que abren la puerta.

Observa el reloj de la pared extrañándose porque Haruto está en Tokio esperando el vuelo de regreso a Yamagushi y Haruka no regresa sino hasta las cinco.

Sale y sorprendida observa a su hija acercarse a ella arrojándole una muñeca y entrando a su habitación azotando la puerta

-Haruka hija –Toca la puerta antes de entrar viendo a su hija sacar de su bolso el short y la falda ensangrentadas -¡¿Qué te sucedió?

-¡Nunca volveré a esa escuela! –Grita tomando su bata y dirigiéndose al tocador botando su uniforme para luego regresar llorando - ¿Sabes lo que me pasó? ¡¿Lo sabes?

-¡No me digas…!

-¡Me bajó! –Llorosa gime las palabras

Michiru sonriente coloca el muñeco en la cómoda y la abraza

-¡Hija! ¡Que felicidad! ahora eres oficialmente una señorita –Pero su hija llora más fuerte -¿No era lo que querías?

-¡No así! –Grita para luego susurrar -no así…

Michiru le permite llorar acompañándola a la ducha la desviste ayudándola a bañar, mientras Haruka enjabona su cuerpo su madre busca en la gaveta del tocador un paquete de toallas íntimas, va a su alcoba regresando con ropa interior y un conjunto de pantalón y camiseta

-¿Quieres que te diga como se usan? –Señala las toallas

-La doctora me explicó pero me gustaría que me ayudes y… y… ¡Me siento tan avergonzada!

-Ven –Procede a ayudarla a vestirse y la encamina a la cama moviendo el cobertor -¿Quieres comer tu ensalada de frutas?

Su hija niega con la cabeza

-Ahora quiero dormir y olvidarme de mi deshonra –Con voz patética habla buscando a su muñeco -¿Dónde está mi bebé?

-¿Bebé? –Michiru se pregunta que tan mal está su hija cuando escucha el llanto de un bebé. Corre a la cómoda a buscar el muñeco -¿De dónde sacaste esto?

-Es el castigo que nos impusieron para este trimestre disfrazado con el nombre de proyecto escolar –Sentándose en la cama lo mece pero no se calma –Pásame mi bolso por favor

Su madre le alcanza su pedido observando que saca algunas cosas y su libreta de notas

-Tengo entendido que esta tarea se hacen en parejas

-¡Ni me lo recuerdes! –Pone los ojos en blanco –Me tocó un pelafustán, una sabandija, una cucaracha, una plaga… -Hace silencio al recordar como la ayudó y acompañó a enfermería –Pero no nos permiten cambiar –Saca la citación y se la entrega a Michiru que lee la cita a la que debe asistir y el castigo del sábado

-¿Qué hiciste?

-Nada extraordinario –Busca el biberón y lo pone en la boca del muñeco que instantáneamente se calla -¡Es fácil tener un bebé!

Michiru no sabe si sacarla de su equivocación o hacerle confesar que hizo en el colegio. Prefiere dejarlo pasar por ese día debido al percance que sufrió.

Voltea para tomar el uniforme advirtiendo que hay dos chaquetas rojas, una más grande que la otra

-Haruka ¿De quien es este uniforme?

Ruborizándose intensamente la rubia voltea el rostro

-Es del estudiante que me auxilió –No quiere que nadie sepa que fue Seiya –Lavaré la chaqueta y se la regresaré tan pronto regrese a la escuela

-Permite que lo haga yo –Dirigiéndose al tocador toma el uniforme de educación física –Descansa

-¡Mamá! –Haruka levanta la mirada del cuaderno de notas –No le digas nada a papá por favor. Me daría vergüenza –Simula masajear la espalda del bebé antes de acostarse y abrazarlo

-Como digas –Sale de la alcoba revisando las chaquetas quedando paralizada al leer en el bolsillo interno el apellido del "salvador" de su hija ¿Seiya? Pero con ella estudia el primo del jovencito del mismo apellido. Con curiosidad huele el cuello de la chaqueta sorprendiéndose. Es la misma fragancia de la colonia francesa que le regalo a Seiya hace dos semanas – ¿Estaremos llegando por fin al final de sus peleas? –Ruega porque así sea

Dos horas pasan sin escuchar que su hija ni el "bebé" cuando escucha a su esposo entrar y arrojar su portafolio en el sofá dejando la valija junto a la puerta.

-Bienvenido mi amor –Acercándose a él lo besa entregándole una taza de te ofreciéndole un plato con galletas

-Mmm… -Haruto coloca el te en la mesa tomando a su esposa en brazos besándola apasionado –No sabes cuanto te extrañé, sobre todo cuando esas actrices querían ligar conmigo…

-¡Haruto Tenoh! –Simula estar enojada –Tienes un gran diamante en casa para que estés mirando oropel –Golpea suavemente su hombro moviendo las pestañas coqueta

El rubio fija sus ojos verdes en el rostro de su esposa acariciando su cabello aguamarina

-No cambio mi diamante por ninguna fachada. Te amé al verte pintando en esa plaza. Te amé más cuando arriesgaste tu vida para darme a esa hija maravillosa, te amo cada vez te veo, cada vez que te escucho, cada vez que te extraño y te amaré hasta que yo sea un anciano y tú sigas siendo ese sol maravilloso que alumbra mis días

Escuchan los gritos de las gemelas que llegan de clases y la puerta de su apartamento

-No se como este edificio sigue en pie –Michiru bromea soltándose de su esposo

-¿Y nuestra niña?

-Dormida, enfermó y la enviaron a casa temprano –Haruto que va a tomar el te la mira preocupado por lo que se apresura a aclararle –No es nada serio, solo cosas de mujeres.

-Pero si mañana amanece mal la llevo al hospital

-¡No seas exagerado!

-¿Exagerado? Casi mueres durante su gestación, perdiste uno de tus ovarios por el embarazo ectópico y los médicos tuvieron que esterilizarte por el riesgo a morir si te embarazabas nuevamente. No esperarás que descuide a nuestra niña –Bebe su te que ya está frío sin notar la expresión traviesa de Michiru

-¿Sabes? Haruka… -se da cuenta que su esposo camina hacia la cocina buscando que comer en la nevera ignorando las galletas que le hizo esa mañana, suspirando toma el portafolio pero recuerda el proyecto escolar de su hija –Somos abuelos -Dice sin pensar recordando los cuidados que su hija le ofrece al muñeco

Inmediatamente se escucha el sonido de algo quebrarse a lo que Michiru corre a la cocina viendo a Haruto que con expresión horrorizada se acerca a ella

-¡¿Qué has dicho?

-¡Oh! –Se da cuenta que malinterpretó sus palabras –No quise…

-¡Lo sabía! –De dos zancadas llega a la puerta – ¡Les das confianza y saltan al abuso! ¡Ese chico está muerto!

-¡Haruto mi amor, no es lo que crees! –Corre tras él pero el hombre ya está golpeando con fuerza la puerta del apartamento 3-C

-¡Abre la puerta mocoso! -Grita ruborizado por la furia. Su hija tiene el mismo genio impulsivo y él se pregunta a quien salió – ¡Darien!

-¡Haruto no quise decir eso! –Michiru lo hala por el brazo

Se abre la puerta apareciendo brisa sorprendida

-¿Qué manera de tocar la puerta es esa?

El escándalo atrae a los vecinos del apartamento 3-A. Las primeras en salir son Cerecita y Azumi con la pequeña Lizz en brazos que se acercan curiosas a ver por qué el papá de Haruka se está portando como ella. Natzu intenta controlar a Alan que quiere escapar del apartamento y junto a ella Seiya que sale al pasillo para no perder detalle.

-¿Dónde está su hijo?

-Aquí –Zafiro se asoma

-¡El otro aprovechado! –Exclama furioso -¡El infeliz ese!

-¡A mi hijo no lo insultes! –Brisa como osa salta a defender a su hijo -¡Aléjese de mi puerta ahora mismo!

-¡No hasta que él se haga responsable!

-¡Mi amor no es lo que crees! Haruka no…

-¿Responsable de qué?

-¡De ese bebé!

Apenada Michiru se cubre el rostro antes de aclarar sus palabras

-¡No es Darien…!

Haruto voltea sorprendido

-¡¿No es?

-¿Qué no es? –Pregunta Brisa confundida

-Verás, un bebé…

Seiya escucha del bebé e inocente de los pensamientos de Haruto interviene

-Yo soy el responsable de él

Todos sorprendidos voltean a verlo, Michiru porque ni en sus más locos sueños creyó que ellos trabajarían juntos, Haruto al seguir pensando que abusaron de su hija y los otros porque comienzan a creer que alguien enloqueció

-¡Tu…! –Salta hacia el jovencito tomándolo de la pechera -¡Debí imaginarlo!

-¡Suelta a mi hijo! –Natzu salta al pasillo soltando a Alan que aplaudiendo ríe y corre por el pasillo siendo atrapado por Zafiro antes que llegue a las escaleras

-¡No hasta que me diga que le hizo a mi hija!

-¡Amor por favor no te pongas en ridículo! –Michiru toca su brazo

-Yo… -Seiya asustado tartamudea –No fue mi intención… de ninguno…

-¿Qué no fue tu intención? –Natzu está tan confundida que ya también comienza a pensar mal

Azumi, Cere, Brisa y Zafiro se acercan para saber de una vez por todas que sucede

-No lo fue… La culpa fue de la profesora

-¿Profesora? –Corean todos menos Michiru que no sabe como acomodar todo y corre al apartamento a buscar el proyecto

-Si, yo quería a otra chica… pero ella se empeñó que fuera su hija

-¡¿La profesora? -Vuelven a preguntar

-¡Esa mujer…! –Haruto suelta a Seiya que se abraza inmediatamente de su madre

-No fue mi intención…

-Haruto –Michiru sale con el pequeño muñeco en la mano –De "éste" bebé te estaba hablando cuando creíste que nuestra hija y Darien… habían jugado en las mayores.

Se produce un silencio sepulcral roto solo por los quejidos de Lizz

Todos ven al rubio que completamente rojo da un paso atrás sin saber que decir hasta que Brisa estalla en risas que contagian al resto de los presentes… excepto Seiya que por un instante pensó que lo matarían…