Apartamento 3-A
Natzu se acerca a la puerta, escucha a dos jovencitas discutir en el pasillo.
Asomándose por la mirilla observa a una chica de cabello rojo, la otra es de color caoba.
-Llegaremos tarde a la escuela y por tu culpa ya tenemos dos amonestaciones -Indica una.
-No te pedí que me acompañaras, pudiste irte directamente y esperarme en el salón.
Se hace un breve silencio
-Estás extraña.
-¿Extraña?
-Pareces... normal.
Tan concentrada está Natzu , que no escucha a su hijo hasta que le habla al oído.
-¿Algo interesante en el pasillo?
Gritando del susto, Natzu voltea a verlo.
-¡No vuelvas a hacer eso! -le dice con las manos en el corazón.
-¿Hacer qué? -Cere sale de su alcoba con la mochila en la mano – Mamá, Achu dice que si Seiya no va a clases, ella tampoco lo hará, dijo algo de una huelga.
Natzu suspira.
-No se que haré con esta niña.
-Deberías enviarla a un internado -Su hijo mayor dice cerca del pasillo.
De inmediato, Azumi sale sonriente.
-No le crean a Cere, ella es bromista.
Mientras Natzu regaña a las gemelas y se dirige con ellas a la cocina, Seiya se asoma curioso a ver qué tenía a su madre entretenida. Sorprendido ve a Sam y Abby discutir. Cauteloso, abre levemente la puerta escuchando la discusión.
-Vete al colegio, yo tengo que darle una información a Adom -Expresa Abby.
Seiya se cubre la boca para no gritar. ¿Adom? ¿Qué sabe Lalo de él?
-¿Quién rayos es Adom? -Le pregunta Sam.
-No lo se, tuve un sueño donde me decían que viniera a esta dirección y lo buscara.
-¿Qué vas a decirle?
-Es un secreto -Enrolla un mechón de cabello en su oreja -No se por qué me duele mi oreja, es como si alguien la hubiera arrancado y vuelto a pegar.
-Sam se ríe.
-Ya decía que lo normal era solo un segundo, amaneciste creyéndote el monstruo de Frankestein. -Tomándola por el brazo la arrastra hacia el elevador.
-¡No! -Abby forcejea - ¡Debo decirle a Adom que si recuerdan como murieron en sus vidas pasadas jamás serán felices!
-Si que estás grave. Le diré al señor Reb que te busque un buen psiquiatra. -Empujando a la chica dentro de la cabina aprieta el botón de planta baja. -Adom, vidas pasadas, y orejas mutiladas. Esta vez te superaste -Espeta la otra jovencita, sujetando a Abby contra el espejo mientras las puertas se cierran.
Cerrando nuevamente la puerta, Seiya se recuesta pensativo en ella. ¿No pueden recordar como murieron? Tal vez por eso Maat les borra la memoria. Es la única explicación que logra a las pesadillas no recordadas que sus padres le contaran.
Silencioso se dirige a su habitación. Tropieza con Taiki.
-Tienes cinco minutos para vestirte, ya hice cita con el doctor.
Si papá.
El castaño lo observa especulativo.
-¿Te sientes bien? Estás pálido.
-No es nada -El adolescente mueve la cabeza -Iré a vestirme.
-Entrégame el informe para dárselo a Darien -Su hijo lo busca en la recámara y se lo entrega -Ahora ve a vestirte.
Encerrándose en su alcoba, se sienta frente al escritorio. ¿Por qué Lalo tuvo un sueño donde le daba su dirección y nombre anterior? ¿La oreja le dolía? Frustrado rasca su cabeza. Levantándose camina hacia el armario, se viste con unos pantalones gruesos y un suéter de cuello alto, saca su gabardina y las botas de cuero. De la puerta toma una bufanda blanca.
Todo lo hace mientras su cabeza comienza a dolerle al intentar obtener las respuestas a sus interrogantes.
Se sienta nuevamente frente al escritorio. Piensa en Haruka.
Un fuerte rubor maquilla sus mejillas al recordar cuando despertó y la halló en su cama. Olía deliciosa y su suave cuerpo estaba entre sus brazos. Sintiendo endurecerse su entrepierna, abre las gavetas en un intento de desviar su atención de su novia.
Toma las revistas que guardó el día anterior y no tuvo tiempo de hojear. Observa las imágenes del evento de modas. Las modelos son hermosas, pero no se comparan con la juventud e inocencia de Haruka. Lee una entrevista con el responsable del evento. Aburrido pasa la página.
Va a soltar el suplemento, deteniéndose impactado.
En una foto grupal, detrás de Haruka, se halla el príncipe Ptahhotep...
Apartamento 3-C
-¡No impedirán que me vaya con mi abuela! -Rei les dice decidida a sus padres.
-No es la solución a los problemas hija -Brisa la abraza -Me sentiría infeliz si no estás conmigo. Te quiero.
-Yo también te amo mamá, -La chica responde su abrazo -Pero quiero que entiendas que deseo hacer las cosas bien. Me he portado mal. Reconozco que Haruka tenía razón, le rompí el póster, todos los problemas en los que me he visto involucrada han sido mi culpa. -Le dice a su padre.
-Eso significa que también agrediste físicamente a la pequeña hija de Tsukino -La niña asiente sin atreverse a mirarlo. -¿Sabes que por tu causa tengo una entrada en la policía y mis vecinos apenas me saludan?
Rei asiente.
-Amor, -Brisa le toca el brazo -Rei está reconociendo sus errores.
Darien y Zafiro se hallan sentados en el sofá. Iban a abogar por su hermana, sin embargo, no se atreven a abrir la boca al ver a su padre hecho una furia.
-Después que me peleara con Tsukino por ella, y que Tenoh nos retirara su amistad e impidiera que su hija se acercara a nosotros como si fueran unos delincuente. ¡Ni hablar de todas las maldades de las gemelas de Kou! O la niña del quinto piso que se burla de nuestra hija llamándola modelo de radio.
-Lo siento -Dice la chica en un murmullo.
-Yo lo sentiré más -Darien Armando se dirige furioso hacia el estudio, hurga entre sus cosas y al no hallar lo que busca abre en la internet una página específica.
En la sala, Brisas y sus hijos se miran temerosos. No pensaron que Darien Armando se enojara tanto en vista que Rei siempre ha sido su consentida.
Incómodo, Darien se levanta y toma su mochila, Zafiro lo imita.
-Lo siento, se nos hace tarde para el colegio -El mayor de los Chiba hace una reverencia, Hala a Zafiro del brazo marchándose apresurados.
Rei va a seguirlos.
-Alto allí señorita. -Asustada, su hija voltea a verlo -Iremos a hacer algunas diligencias. La primera será sacarte el pasaporte -entrega a Brisa una copia sin dejar de ver a su hija.
-¿Una escuela de señoritas en Florencia? -Su esposa pregunta sorprendida. -¡No...!
-Me dijiste muchas veces que no consintiera a la niña.
-Si pero esto... es un internado -Dice vacilante.
-No hay marcha atrás.-Él dice tajante - Mi hija aprenderá a ser una persona decente, mejorará sus modales y si por alguna razón inexplicable la expulsan de allí, la espera una escuela militar.
-Por favor Darien Armando -Brisa aboga por su hija -No tomes decisiones basadas en la ira.
-No lo hago. Hace días tenía la inquietud de enviar a la niña a una buena escuela, que tuviera una educación completa. Esperaba al próximo año para llamar, pero ella ha acelerado los acontecimientos.
Brisa y Rei se abrazan, Ambas rompen a llorar.
-No te la lleves lejos de mí -Le suplica su esposa a Darien Armando. -Aceptaré que se vaya con su abuela...
-Sería premiarle el mal comportamiento.
-Darien Armando, Recapacita...
Sin mediar palabra, él se marcha al estudio.
Rei sorbe por la nariz.
-Papá tiene razón, merezco ser disciplinada.
-¡Que te de dos nalgadas! -Exclama su madre -No quiero que te aleje de mí.
Rei se separa un paso de ella.
-Prometo que seré la mejor alumna del internado. -Se para de puntillas y besa las mejillas de Brisa -Te he decepcionado, me he portado mal y una vez dijiste que había producido un dolor muy grande en tu corazón. -Brisa mueve la cabeza. -Haré que ese dolor desaparezca, estarás orgullosa de mí.
Darien Armando regresa con el portafolios.
-Nos vamos Rei. -Brisa lo mira suplicante. -lo siento mi amor, me odiarás hoy, pero cuando veas a Rei transformada en una persona honorable, entenderás que esto era necesario. -Busca su gabardina y la bufanda.
Silenciosa, Rei limpia sus mejillas y toma su abrigo, la boina y la bufanda. Brisa la ayudar a colocárselos. Tan pronto la puerta se cierra tras ellos, la madre de Rei vuelve a llorar...
10:00 AM.
-Adelante,-Michiru les dice a sus vecinos. -Haruka salió un instante a ver algo de un invernadero en la azotea.
-No sabía que tuviéramos uno -Expresa Taiki.
-Tampoco yo -Haroto dice pensativo.
Natzu y Michiru se miran significativamente.
-Iré por la tetera -Michiru indica.
-Te acompaño -Natzu la sigue -Seiya tiene desaparecido unos quince minutos. -Susurra muy bajo.
-¡Oh cielos! Esos dos nos sacarán canas arcoiris -Gime su vecina. -Haroto casi sufre un síncope a causa del beso de pajarito que Seiya le dio a nuestra hija. Imagina si se entera que son novios. -Coloca la tetera en el fuego.
-¿Ya te enteraste?
Michiru asiente.
-Las madres somos tontas, pero no tanto. Solo espero que mantengan sus hormonas locas bajo tratamiento psiquiátrico.
-No creo que Seiya se atreva a hacer algo que provoque que nuestros maridos lo maten.
-Si no lo hacen ellos, lo haré yo -Advierte su amiga. -Nuestros hijos son un par de mocosos que no sueltan aún el cordón umbilical.
Natzu coloca las tazas en la bandeja.
-¿Por qué le permites a Haruka tener novio? Yo estaría hecha una furia si algunas de mis hijas me saliera con que tengo yerno.
Michiru suspira. Toma varios trozos de pan de melón, colocándolos en una fuente que contiene mermelada.
-Lo he pensado. Pero conociendo a Haruka, se que intentará verse con Seiya y allí si harán lo que no deseamos que suceda. -Cierra los ojos -También está la enorme interrogante de anoche.
-Las pesadillas. -Natzu tiembla.
Su amiga la observa con el miedo en su mirada.
-¿Qué sucedería si nos marchamos, separándolos?
-No lo se... -Natzu recuerda algo importante -¿Cómo sabías que los chicos reaccionarían al estar junto?
Michiru la mira a los ojos.
-Dirás lo mismo que mi marido, que estoy loca, pero escuché una voz. -Sacude su cabeza -Fue clara. Me dijo que debía unirlos o morirían -Hace el intento de reír, sin embargo comienza a sollozar -¿Qué es lo que sucede Natzu? Comienzo a ver fantasmas donde no los hay.
Haroto se acerca al escuchar llorar a su esposa.
-¡Otra vez! -Se acerca y abrazándola la lleva a la sala.
Natzu sirve el te y los sigue con la bandeja y la fuente con los panes.
-Te ayudaré amor. -Taiki toma la bandeja colocándola en la mesa frente al sofá.
-Tranquila querida, no hallaremos solución alterándonos. Haroto acaricia el cabello de Michiru. -Ya escuchaste al doctor, es la etapa de su desarrollo lo que los tiene...
Michiru se aleja enojada.
-¿A su edad sufriste algo parecido? -Furiosa le pregunta.-¿Tuviste pesadillas y hablabas dormido idiomas antiguos? ¿Necesitabas tener cerca alguna niña para despertar?
-Tu esposa tiene razón amigo -Taiki señala -Esto que han pasado nuestros hijos en dos oportunidades no es normal. He buscado en internet casos como este, aparte de un par de fraudes descubiertos, no he hallado nada parecido.
-La primera vez pudo ser una broma de los chicos, así lo creí en un momento, pero anoche no era broma su desvanecimiento -Natzu indica -Seiya es pésimo hasta en la ortografía japonesa, ¿Cómo podría hablar siquiera cantonés? Menos ese extraño...
-Lo que hablaba en medio de la pesadilla era árabe -Taiki les dice.
Michiru y Haroto se miran.
-Haruka comenzó a hablarlo cuando viajamos a Francia, la primera vez fue en pleno vuelo mientras estaba dormida. No despertaba y discutía. -Haroto les informa. Lleva sus manos a la cabeza -Creo que estaré de manicomio en cualquier momento.
Michiru duda un instante.
-No se si esto tiene algo que ver... -Muerde su labio -Nuestras reservaciones del hotel donde estaríamos alojados se perdieron.
-¿Dónde estuvieron estas dos semanas? -Pregunta Natzu.
-En casa del presidente del evento, el señor Chatebriand nos trató con mucho respeto y decoro... Pero su hijo... -Observa a Haroto desviando la mirada de inmediato -Ese joven parecía querer estar cerca de Haruka todo el tiempo, en las comidas se las arreglaba para sentarse a su lado.
Haroto se alarma.
-No me había percatado de eso.
-No te dije nada porque nuestra hija evitaba en lo posible todo contacto con él.
Haroto piensa un instante.
-¿Es por esa razón que dormías con ella y ordenaste turnarnos para no dejarla sola?
-Así es, creí que lo comprendías. Michiru le responde.
-Debiste... -El rubio se levanta llevando sus manos a la cabeza -¡Él también habló en ese idioma extraño y mencionó los nombres de Adom y Eshe!
-¿Qué es lo que dicen? -Preguntan asustado Natzu y Taiki..
-¡Cielos, cielos, cielos! -Haroto está cercano a crisis nerviosa -¡Me llevaré a mi hija de aquí y la esconderé...!
Natzu grita frustrada.
-¡Si haces eso condenarás a muerte a nuestros hijos!
Los cuatro sufren la incertidumbre de lo incompresible...
En la azotea, Seiya interroga a Haruka.
-No me has dicho si conociste algún franchute impertinente -Comenta.
La chica deja de mirar el horizonte y lo mira.
-¿Celoso? -Pregunta coqueta.
-Hasta la médula -Le dice cerrando el abrigo rosa de ella -Deberíamos escondernos en las escaleras, el frío del otoño pronto nos impedirá subir.
-Ya lo he pensado. He estudiado la posibilidad de que saltes del balcón de tu sala al de mi alcoba. -Ladea la cabeza al verlo sorprendido -No me digas que eres gallina.
-Sobreviviente querrás decir, el señor Haroto es capaz de despellejarme vivo si me ve en tu recámara. -Se entretiene en los zarcillos de su novia.
Haruka hace un puchero.
-Serena y Darien lo hacen todo el tiempo.
El adolescente enarca las cejas.
-¿Lo hacen?
Haruka asiente, deteniéndose al darse cuenta del significado de lo que dijo.
-No eso... -Enrojece -Digo de estar escondidos en la recámara de ella.
-Sus padres son tontos; los tuyos, un par de tigres -La abraza besándola profundamente.
Minutos después, sentados en la protección de las escaleras, Haruka vigila los pisos inferiores.
-Hay franceses atractivos, hablan con un acento provocativo, pero ninguno de los que vi eras tú novio mío.
-¿No hubo ninguno que se enamorara de ti? -Insiste él.
Haruka desvía la mirada.
-No creo que sintiera por mí nada más que el sentimiento de hermano mayor. -Suspira -Eros Chatebriand parecía un hermano mayor tedioso. A veces deseaba golpearlo.
-¿Por qué no lo hiciste?
-Nos hospedamos en su casa, si yo le hubiera hecho una zancadilla, seguro y papá se habría visto en problemas. Pero ya se acabó. -Lo mira sonriente -Olvídate de la gente indeseada y planifiquemos lo de la fiesta.
Seiya asiente.
El peso que se instaló en sus entrañas desde que reconoció a Ptahhotep no desaparece...
Capítulo 31
Tres días antes de la fiesta
Michiru, Haruka, Seiya y las gemelas terminan de colocar el último panel de cristal en el invernadero.
Diciéndos
