Primaria.

-¿Vendrás a buscarme? El bolso pesa mucho. –Azumi le pregunta a Kakashi.

Cerecita se gira para reírse. Su gemela está aprovechando al tonto para recoger piedrecillas y lo que crea necesario para mejorar el invernadero.

-Pensaba leer…

-Podremos tomar chocolate con rosca de pan dulce después. Mamá siempre lo hace cuando comienza a descender la temperatura. –Negocia la chiquilla.

Detrás de un árbol, Zafiro escucha indignado. Desde que se mudó al edificio e hizo amistad con Azumi, el chocolate y la rosca de pan azucarado han sido de él, y ahora este ácaro de libros se apodera de su vecina, de su amistad y de su alimento.

-Yo lo llevaré –Yano dice detrás de Cere, asustándola –Deja en paz al chico princesita del terror.

-¿Vas a dejar que tu profesor de plastilina me ofenda? Azumi le pregunta a su hermana, la otra está muda mirando al chico con expresión embobada. -¡Cere! –Grita furiosa.

-¿Qué?

-¡Te digo que tu profesor de recortes me está molestando!

-Ah, si. ¿Verdad que es inteligente?

Zafiro se cubre la boca para no ser descubierto. Ya es conocida la metamorfosis de Cere cada vez que Yano está en su campo visual.

-Hola Zafiro ¿Viniste a verme? –Le pregunta Hotaru.

-No… Si –Responde el jovencito –Quería decirte que este verano pensé bien en las relaciones de chicas y chicos. Ya no quiero ser tu novio, te deseo buena suerte con otro tonto. –Le da la espalda marchándose feliz al edificio adjunto.

Planea dejar de temerle a los gérmenes y solo hay una persona con la que quiere superar su fobia…

.-

Preparatoria Mixta.

-¿Te gusta golpear niñas? Veamos qué te parece pelear conmigo –Darien empuja a Diamante.

-¿Defendiendo a tu ex novia? -Pregunta burlón.- ¿Y el chico B lo permite? –Le da la espalda y se esconde en la institución.

- ¡Pusilánime! –le grita Darien. Gira para encontrar a Seiya tratando de reanimar a su novia -¿Qué le sucedió?

-No lo se, tal vez el pelafustán si la tocó –Murmura acariciando su rostro. -¿Por qué no despierta?

Treinta minutos más tarde, Michiru y Haroto atraviesan la puerta de la dirección.

-¿Qué sucedió? –Haroto observa a su alrededor.

-¿Dónde está mi hija? –Pregunta su esposa.

Natzu entra tras ellos con Lizzy en brazos.

-Buenos días señores Tenoh, señora Kou. -La directora les dice calmada –La señorita Tenoh está en la enfermería. Sufrió un desmayo a las afueras de la institución y no reacciona. –Michiru se asusta - El joven Seiya Kou no ha querido desprenderse de ella, hemos hecho cuanto podemos para enviarlo a su aula de clases sin obtener éxito. Como último recurso llamamos a la ambulancia para que la trasladen a un hospital y que le hagan los análisis correspondientes.

-¡Haruka! -Haroto abraza a su esposa –Queremos verla.

-Síganme.

A los Tenoh y Natzu les parece que la directora se toma su tiempo para caminar. Por fin llegan al consultorio médico sorprendiéndose al escuchar a Seiya hablar en otro idioma. Ocupa una silla junto a la camilla y no parece estar bien.

-Eshe… Reacciona mi amor, mi dulce princesa, por Maat. Si mueres te perderé por toda la eternidad.

La directora llama a la doctora.

-¿Qué sucede? –Le pregunta.

-No lo se, de pronto entró en un letargo y comenzó a hablar ese extraño idioma. Le tomé el pulso, y a él no pareció importarle, es como si no supiera que existo en su tiempo y espacio. -Mira al estudiante –Está debilitándose lentamente.

Los padres de ambos se asustan.

-¡Oh Haroto! – Gime Michiru.

Se escuchan pasos en el pasillo. Taiki fue notificado y corre pálido al encuentro con su esposa.

-¡Taiki! –Natzu lo encuentra a mitad de camino halándolo hacia el consultorio. – ¡La pesadilla se repite!

El castaño toma a Lizzy de los brazos de su esposa y se apresura al encuentro de sus vecinos.

-¿Qué sucede? –Escucha a su hijo susurrar a Haruka -¿Cómo sucedió? ¿Por qué él si está despierto?

La directora los escucha interesada.

-¿Ha ocurrido este episodio con anterioridad? –Los cuatro asienten.

Michiru le resume las experiencias pasadas, escuchando la sirena de la ambulancia.

-Si los separamos, caen en una especie de coma –Concluye Natzu.

-Es lo que harán si los llevan al hospital –Michiru ha comenzado a llorar. –Los matarán.

La directora observa hacia el lugar por donde entrarán los paramédicos. Busca entre sus bolsillos su teléfono y escribe un número en la palma de Michiru.

-Llame a ese Número y pregunte por Sitti. Es parapsicóloga. –Mira al interior del consultorio. -Estudié tres semestres de cultura egipcia antes de cambiarme a educación, el idioma que su hijo habla no se ha escuchado en tres mil años. Si alguien puede darles una clave de lo que sucede es Sitti. -Entra al consultorio y firma la ficha de los chicos –Envía estas a coordinación –Aconseja a la doctora –Yo recibiré a los paramédicos.

-Como ordene –Sale apresurada.

La directora se acerca a Seiya, el joven ya no tiene fuerzas y se deja llevar…

Seiya abre los ojos en el lugar lleno de luz y avestruces, miles de almas se hallan de rodillas frente a la mujer que sostiene una balanza.

Se postra ante su presencia percatándose que Haruka también está allí.

-Adom, Eshe. Levántense. -Ambos obedecen. Haruka viste como la princesa Eshe, piedras preciosas sobre su kalasiri y saya de lino fino. La peluca oscura cubre su cabeza, sus ojos verdes están perfectamente ás de ellos está el río de la vida. –Los convoqué para decirles que se acerca el tiempo en que deberán luchar. El príncipe Ptahhotep hace planes para tenerte Eshe. Ustedes decidirán si cruzan el río y parten a la eternidad perdiendo su amor o pelean a muerte.

Eshe y Adom se miran. Unen sus manos antes de volverse a Maat.

-Lucharemos. –Responden a dúo.

Maat asiente.

-Sabía que dirían eso. Pero debo advertirles algo. Si uno de los dos muere, el otro también lentamente. Sus vidas están entrecruzadas con el cordón de plata. Lo que significa que al romperse, ambos se perderán por la eternidad y no tendrán derecho de estar con sus hijos –Indica señalando un niño rubio de ojos azules y dos gemelas pelirrojas. –Es su hijo, el que tuvieron en su segunda encarnación, las niñas nacieron en la tercera. Ninguno sobrevivió más de una semana después de sus muertes. Si logran vencer sobre Ptahhotep, ellos se reunirán con ustedes. –Hace un gesto para que los niños se acerquen. –Pequeños, conozcan a sus padres.

Los niños corren felices hacia Eshe y Adom quienes maravillados los abrazan.

-Son preciosos –Murmura emotiva Eshe.

-Como tú mi amada princesa. –Adom alza en brazos al niño.

Juegan despreocupados hasta que Maat los llama.

-Deben regresar antes de que sea demasiado tarde. Les enviaré a Masika para que les sirva de aliada, es su oportunidad de enmendar el error que cometió. –Levanta el cetro –Despertarás en unos días, princesa de Sakkarah. Tengan paciencia.

Eshe y Adom asienten, son envueltos por una espesa niebla mientras se despiden de sus hijos…

-Tengo pulso. –El paramédico indica al auscultar a Haruka.

-El chico también.

Michiru y Natzu se abrazan a sus esposos y lloran de felicidad.

Sus hijos estuvieron muertos durante cincuenta eternos segundos.

Los curiosos se han apostado alrededor del consultorio para ver lo que sucede. Observaron sorprendidos cómo los paramédicos hacían maniobras de resucitación a los dos alumnos nuevos, más al conocer la identidad de la chica.

-¡Es la modelo!

Fueron corriendo la voz hasta las aulas de Yaten, Mina y inmediato los jóvenes se apersonaron a la enfermería. Yaten llamó de inmediato a su padre para contarle la situación de Seiya.

A lo lejos Diamante sonreía soberbio.

-Han de estar dando un espectáculo para llamar la atención.

Eso fue hasta que escuchó gritar a las madres al escuchar que sus corazones no latían. No le importó el destino de Seiya, pero si el de Haruka.

-"Ella no te pertenece, humilde sirviente. Es de tu señor Ptahhotep".

Sorprendido, el desteñido voltea no habiendo nadie cerca.

-Las majaderías del chico B se me están contagiando –Murmura concentrándose en los aplausos de júbilo cuando los estudiantes son reanimados. –Mi adorada modelo, ya estás entre los vivos nuevamente. –Se marcha a su aula.

-Los llevaremos al hospital para que los evalúen –Un paramédico indica a la directora y los padres. –No es normal que ellos se hayan desvanecido de esa manera ni que sus corazones se paralizaran. –Observa a Michiru y Natzu –No les extrañe que un equipo de laboratorio les haga un test y revise lo que ingirieron sus hijos hoy.

-Pero… -Michiru va a contradecirlo prefiriendo callar cuando su esposo carraspea. –Está bien.

Acompañan a los paramédicos fuera. De inmediato regresa la calma al colegio…

Meredith levanta la mirada del libro que lee, cuando Anabella entra apresurada a su recámara.

-Leidy Meredith, asómese por la ventana.

Curiosa, la noble obedece, riendo divertida al ver en un árbol fuera del castillo a Kendrick Mackenzie colgado en una de las ramas más altas.

-¿Qué hace allí?

-No lo se, pero si Lord Marlowe lo descubre, habrá violencia.

La joven dama admira la valentía del escocés. Luego del incidente de las presentaciones, su padre aceptó las visitas del Conde Mackenzie más no la de su hijo.

-¿Qué podemos hacer para que el salvaje se baje del árbol antes que las flechas sean despedidas hacia él? –Pregunta preocupada.

-Si perdona mi atrevimiento, le sugiero que hable con él.

-No tengo permiso de abandonar esta área del castillo, menos acercarme a la puerta.

Anabella se acerca más.

-Conozco un pasadizo en los sótanos, los soldados lo usan cuando quieren salir a divertirse con las cortesanas del Pub.

Meredith duda.

-¿Y si mi padre requiere mi presencia?

-¿Su padre ha venido lo la ha llamado desde la semana pasada? –Su ama niega en silencio –No lo hará hoy, está distraído en sus aposentos con… -Se ruboriza notablemente –Si habla con Lord Mackenzie, tal vez lo regrese a la cordura y decida irse a hacer lo que sea que hacen los escoceses.

-¿Qué es lo que hacen los hombres en un Pub?

-Beben mucho vino. –La doncella desvía la mirada.

-¿No pueden beber en sus casas?

-Vamos Milady, Si no se apura, el Lord Mackenzie morirá y su padre llamará a la guerra.

Convencida por su doncella, Meredith se deja llevar por el oscuro pasaje alumbradas por una vela. Gotas de agua producto de la humedad que causa la filtración del canal superficial le indican que está saliendo de los dominios del castillo. Entrecierra los ojos al salir a la intemperie.

-¿Cómo hacemos para hacer que el salvaje sepa que estamos aquí? Pregunta mirando la copa del árbol.

Anabella piensa hasta que se le iluminan los ojos.

Levanta la falda de su uniforme y arranca el dobladillo del fondo. Toma dos piedras y colocando una sobre la tela gira el brazo varias veces antes de arrojar con fuerza el pedrusco hacia el noble. Pasa rozándole la cabeza.

Enojado, Kendrick dirige la mirada al lugar de donde provino el proyectil, conmoviéndose al ver a la dueña de sus sueños.

Con destreza desciende rápidamente para ir a su encuentro.

-Eshe…

-Lady Meredith –Lo corrige ceñuda.

Kendrick avanza un paso hacia ella, desconfiada Meredith da un paso atrás.

-¿Huelo mal? –Pregunta él, levantando su brazo y oliendo su axila –No, no huelo mal, me bañé antes de venir a verte, cada día he tenido que bañarme antes de venir a saber de ti.

La noble se sorprende

-¿Ha venido en otras oportunidades antes de hoy?

El escocés asiente.

-Eshe…

-Lady Meredith. –Comienza a enojarla que quiera llamarla como alguna de sus novias.

-Te llamaré amor, en vista que no deseas que te llame por tu nombre.

-Me pregunto si en este lugar del mundo no enseñan modales a los hombres. No le he permitido tomarse libertades como tutearme, para usted soy Lady Meredith Marlowe –Indica con voz helada.

Busca a Anabella tras ella, la doncella se ha retirado a una distancia prudencial y está de espaldas a ellos.

-Amor te queda mejor. -Kendrick observa las murallas del castillo, al ver un guardia asomarse, toma a Meredith y la arroja al suelo, cubriéndola con su cuerpo.

-¿¡Qué es lo que hace!? –Lo golpea asustada.

-No te muevas si no quieres que nos descubran. –La chica forcejea por liberarse de su peso, desprendiendo el velo de su cabeza. Kendrick queda admirado por el cabello rojo que contrasta con su piel blanca como la leche. Los ojos verdes lo miran con una combinación de ira y miedo –No te haré daño amor –La besa en los labios paralizándola por la impresión…

Haruka abre los ojos. No logra reconocer el lugar donde se halla. Las paredes blancas y frías le producen miedo.

Intenta levantar la mano.

-Tranquila hija, estás bien. –Michiru le sonríe serena confortándola.

-¿Dónde estoy?

-En el hospital, -Haroto se inclina y besa su frente. –Nos diste un buen susto.

-¿Yo? –Mira a su alrededor -¿Dónde está Seiya?

-Acaba de despertar –Taiki entra a la habitación, trae el teléfono de su hijo en la mano -Pregunta por ti.

-¿Qué sucedió? –Haruka trata de sentarse siendo impedida por su padre.

-¿Has visto este auto antes? –El castaño le acerca el teléfono.

-Si, esta mañana frente al edificio, luego en la preparatoria. Se lo dije a Seiya y él tomó esas fotos.

Sus padres se miran preocupados.

-¿Les dijeron o dieron algo que los enfermara? –Pregunta Haroto.

-No, en cuanto Seiya tomó las fotos el auto huyó –Observa su bata de hospital -¿Qué sucedió? ¿Por qué estamos aquí? ¿Nos atropellaron o qué? ¿Qué es lo que tiene Seiya?

Los adultos no saben qué decir.

Estuvieron reunidos mucho tiempo con los especialistas, respondiendo las preguntas que les formularon, desde la condición de sus gestaciones hasta la última comida que ingirieron.

Sus encefalogramas y electrocardiogramas no mostraron anormalidad alguna, por lo que no se explicaban la razón por la que Seiya y Haruka estuvieran inconscientes más de cinco horas. Las pruebas de reflejo visual y muscular que les hicieran para prever una broma de juventud no dieron resultado positivo.

Haroto enfureció cuando ordenaron una prueba de embarazo a Haruka.

-¡Ella es una niña! –Les gritó a los médicos.

-Debemos descartar todas las posibilidades. –Respondió calmado el jefe de servicio. –Es negativa –Dijo calmado rato después.

En ese instante observa a su hija tratar de quitarse la vía.

-No lo hagas hijita.

-¿Por qué estamos en el hospital?

-No lo sabemos, tú te desmayaste fuera de la escuela, Seiya perdió el sentido en la enfermería –Responde él tomando su mano.

-Quiero ver a Seiya.

-Estoy aquí –Responde él desde la puerta. Está pálido y arrastra el trípode que sujeta el suero.

Natzu le confesó que estuvieron sin vida casi un minuto, no logró convencerlo de quedarse descansando.

-¡Oh Seiya! –Haruka extiende la mano hacia él.

El joven se acerca y besa a la rubia en los labios.

-Estoy bien, estaba preocupado por ti mi amor.

Haroto con expresión tragi-cómica lleva su mano al pecho.

-Por favor, díganme que están dormidos como la otra noche… -Suplica viendo como Seiya acaricia el cabello rubio y consuela a Haruka con palabras de amor.

Los otros se miran culpables.

-Lo cierto amigo… No vayas a matar a mi hijo –Le pide Taiki.

-Papá –Haruka mira a Haroto –Quiero que sepas que Seiya es mi novio.

-Así es señor Tenoh. Amo a su hija y deseo casarme con ella en cuanto tengamos la edad legal para hacerlo. -Seiya le informa.

Incapaz de resistir la noticia, Haroto pierde el sentido…