Haruka y Seiya han escapado al patio trasero para besarse como han deseado hacer desde que se reencontraron la mañana anterior.

Pegado a la pared, él la atrae a su cuerpo.

Cada vez le cuesta más trabajo al joven mantener a raya su deseo por ella. Por las noches sueña con el momento en que se unieron por primera vez en Escocia.

Se casaron en secreto bajo la luz de la luna. El sacerdote católico Bautizó a Meredith y aceptó oficializar la ceremonia solo por el hecho que como Kendrick, él también odiaba al invasor Marqués de Marlowe.

Los testigos fueron Bruce y Anabella, quienes se convirtieron en sus cómplices y más allá de eso, también se enamoraron.

Partieron hacia el norte, a la parte más inhóspita de la región. La madre de Kendrick, le dio en heredad una pequeña casa de piedra con corral de ovejas y una considerable cantidad de oro para que nada les faltara. Bendijo a Meredith y le encargó a Bruce que los cuidara.

Partieron con la luna llena tan pronto terminó la ceremonia.

Cuatro caballos con jinetes, y uno con alforjas fue todo lo que los acompañó. Viajaron toda la noche, Meredith sucumbió al cansancio y permitió que Kendrick la colocara sobre su montura delante de él, durmió con la protección de su abrazo.

La mañana de espesa neblina los atrasó, teniendo que permanecer resguardados bajo varias capas de mantas debido a que el frío se hacía intenso. Bruce enseñó a Anabella a preparar una fogata para mantener a su ama caliente, mientras él fue a pescar y buscar frutos silvestres.

Alcanzaron su destino muy tarde dos noches después. Meredith suspiró de felicidad al ver el edificio de piedra de varias centurias. Un lacayo de avanzada edad salió con una lámpara de aceite a recibirlos.

-Amo Mackenzie, bienvenido a su hogar – Dijo viendo el medallón que su madre le entregara.

-Prepara las recámaras Perkins. Anabella y Bruce te asistirán, -Dijo sin mucha educación, ganándose una mirada de censura de su esposa.

-¿No tienes más qué decir? -Meredith le preguntó. Kendrick la miró como si no comprendiera. -Dar las gracias no te matará. -Dándole la espalda, tomó la vela que el anciano ofrecía a Bruce y se dirigió a la escalera de piedra que llevaba a los pisos superiores -Quiero que Anabella duerma cómodamente.

-Como ordene Milady. -Responde el anciano -Los dormitorios de los sirvientes...

-Dormirá en una habitación del piso superior, cerca a las escaleras de la servidumbre.

Kendrick subió detrás de ella caminando por el oscuro pasillo apenas iluminado por dos teas. Halló a Meredith en la puerta contemplando la alcoba. Acercándose, colocó sus enormes palmas en los delicados hombros cubiertos por la capa de viaje. Ella suspiró.

-Siento no estar a la altura de tu educación -Dijo sincero besando su mejilla. Acarició el cabello rojo libre del velo que su padre la obligaba a usar –Prometo cambiar para ti. -Le quitó la vela -¿Qué te parece nuestra alcoba?

Meredith lo miró de reojo.

-¿Nuestra alcoba? -Preguntó temblorosa. -Ningún noble duerme acompañado. Mis padres jamás...

Kendrick puso un dedo en los labios rosados.

-Tus padres no se amaban -Calmado le indicó. -Dos seres que se aman como nosotros, jamás deberíamos separarnos. -Empujándola suavemente, entraron a la recámara. La pelirroja se despojó de la capa mientras él encendía la chimenea. Podía sentir los nervios de su esposa. -¿Sucede algo?

Meredith negó con la cabeza.

-No, es solo que... -Se mordió el labio inferior -No se... lo que...

Sonriendo, Kendrick se incorporó, acercándose lentamente.

-No necesitas saber nada, seré tu maestro. -Tocó la tersa mejilla femenina, haciendo que ella levantara su rostro. -Te amo Eshe, te amo más allá de la eternidad -La besó suavemente, sin apuro.

Ella abrió la boca para recibir un beso más intimo que los anteriores, entregando de esa manera su vida a él

Kendrick no había conocido una mujer más inocente que la que tenía en sus brazos. Meredith temblaba al sentir sus manos en su talle, buscando los amarres de su vestido.

-Kendrick... -Gimió cuando él deslizó su vestido hasta el suelo, los ojos verdes brillaban expectantes, viendo con temor al hombre que la contemplaba con solo una delgada camisola de satén

-Eres tan hermosa. Tomándola en brazos, la llevó hasta el lecho donde la depositó con gran ternura.

Meredith lo abrazó cuando se sentó a su lado y la besó mientras sus manos reconocían el tembloroso y suave cuerpo femenino...

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Haruka se separa de Seiya y lo mira sorprendida.

Él reconoce su mirada. Los labios rojos por los besos tiemblan mientras estudia el rostro masculino.

-¿Kendrick...?

-Meredith -Dice sin advertir su desliz.

-¡No es posi...!-Toca su mejilla antes de ruborizarse intensamente -Tú... No puedes haber soñado... -Abre exageradamente los ojos - ¿Soñaste lo mismo que yo?

Seiya mira el escote de la camisa de su uniforme. ¿Cómo explicarle a Haruka que sus sueños no son tales sino fragmentos de sus vidas pasadas?

La música estridente se apaga, se escucha la voz desconocida de una mujer.

-Me parece que la madre de Hihara ha llegado -Seiya mira hacia la casa.

Haruka, confundida asiente.

-Seiya...

-Hablaremos más tarde -Promete él.

Se separan en el instante que la madre de Kazuki sale a buscarlos. Asombrada, se detiene y los mira fijamente.

-¡Vaya! -Pestañea varias veces. -No pensé que sería cierto, pero... respira agitada.

-¿Qué sucede mamá? -Kazuki, seguido de sus amigos pregunta a Sitti.

La dama voltea, paralizándose nuevamente al ver a Abby.

-¿Vienes... con ellos? -Alguien más le eriza los vellos, es otra alma vieja, no como los tres chicos que acaba de descubrir, pero si lo suficientemente antigua para sentirla. Pasea su mirada hasta dar con Jedite. -Interesante -Comenta volviendo su atención a Haruka y Seiya.

-¿Qué le pasa a tu mamá? -Samantha le pregunta a su amigo en un susurro.

-No tengo idea alguna, es la primera vez que se aletarga tan pronto. -Rascando su cabeza, Kazuki se acerca a su madre -¿Estás bien?

-Prepara té, hijo mío -Ordena la dama sin perder de vista a los novios y Abby.

-¿Estás molesta porque traje a mis amigos? -Preocupado, Kazuki le pregunta.

-Al contrario hijo mío. Estoy satisfecha con tus acciones -Misteriosa responde.

Haruka y Seiya comienzan a sentirse nerviosos por la mirada penetrante de la mujer.

-Creo que deberíamos irnos Eshe...

-¿Eshe? ¿Como la princesa que caminó con Ra? -Sitti se acerca más, sin tocarlos -¿Cuál es tu nombre? -Interroga a Seiya.

-Creo que a tu madre se le safó un tornillo -Murmura Mina.

-Les dije que no debíamos venir -Darien les recuerda -No solo estamos en un capítulo de "Dimensión Desconocida" sino que seremos amonestados cuando no tengamos respuesta por nuestra tardanza.

-¡Ey, ustedes! -Lita llama a Haruka y Seiya -¡Es hora de emigrar!

Asintiendo, los novios avanzan hacia sus amigos.

-Pueden quedarse un rato más -Sugiere Sitti.

-Vinimos sin permiso de nuestros padres -Andrew responde en nombre de todos. -Tal vez...

-Vengan el sábado, Kazuki hará una fiesta.

-¿De veras? -Hihara pregunta pasmado.

-De veras -Sitti le dice prestando atención a Abby -Me pareces conocida.

-Es la gimnasta número uno de Japón -Jedite contesta orgulloso, sintiendo que se le eriza la piel cuando Sitti fija su atención en él. -Eh... Debemos irnos.

Sitti entrecierra los ojos.

-Sigue entrenando, salvarás tu vida si lo haces.

La chica la mira con curiosidad.

-¿Por qué lo menciona? -Antes de recibir respuesta, Jedite la hala por la mano.

Tomando el bolso de Haruka y su mochila, Seiya y su novia son los primeros en abandonar la residencia, seguidos de los demás.

Confundido, Kazuki se aproxima a su madre.

-Cuéntame de tus amigos, la gimnasta, el niño rubio y los chicos que estaban acá atrás. -Le pide la mujer...

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Apartamento 3-B

Haroto camina como león enjaulado, se asoma al balcón esperando ver a su hija, pero no tiene éxito.

-Lo mataré, juro que mataré con el alcornoque si toca a mi hija -Murmura regresando a la sala. La puerta se abre, él ansioso espera ver a Haruka. -Eres tú -Le dice a su mujer.

Michiru lo fulmina con la mirada antes de abrir más la puerta y permitir la entrada a los visitantes.

Haroto se detiene viendo al desconocido.

-Querido, te presento al detective Artemis Yoishiro -Ambos hombres hacen una reverencia.

-¿A qué se debe su honorable visita? -Pregunta el rubio.

-Creo que deberías sentarte -Taiki le recomienda a Haroto.

Haciendo un ademán para que Artemis se siente, el rubio lo emula. Michiru y Natzu los acompañan. Mientras el castaño se mantiene alerta en la puerta, en caso de gritos por parte de los niños o la llegada de los jóvenes.

El detective saca una grabadora de su gabardina y graba la declaración de los padres de los jóvenes.

-¿Saben si su hija tiene enemigos? ¿O el joven Seiya Kou? -Artemis va al grano. Entregándole las mismas fotografías que le mostró antes a Taiki -Un hombre fue asesinado ayer, tenía estas y otras fotografías en su poder.

Michiru tiembla al ver la imagen de su hija encerrada en un círculo.

-¿Dónde halló esto? -Haroto pregunta sin aliento.

-Este hombre las tenía –le muestra la imagen del occiso --¿Lo reconoce?

Haroto niega con la cabeza, sin embargo Michiru sujeta la imagen, viéndola fijamente.

-Creo haberlo visto en Tokio -Con la voz cortada declara -Pernoctamos en un hotel cerca de la Agencia de Publicidad donde nuestra hija hizo unas pauta publicitarias, lo recuerdo porque tropecé con él en el elevador. No se si se hizo pasar por ebrio, pero... -Jadea mirando a su esposo -¿Alguien quiere hacerle daño a nuestra bebé?

-No lo sabemos -Artemis se levanta, toma una fotografía de la chimenea, -¿tienen enemigos? ¿Su hija le quitó el trabajo a otra modelo?

Ambos niegan en silencio.

El interrogatorio continúa también para los Kou. De vez en cuando, Taiki debe ir a poner orden a las gemelas y Alan. Lizzy se quedó dormida en la alfombra, teniendo que llevarla hasta su cuna.

Artemis termina el interrogatorio.

Taiki se asoma cuando se escucha la voz enojada de Brisa.

-¿Saben qué hora es?

Seiya y Haruka miran sorprendidos a la madre de los Chiba, Darien Armando está junto a ella.

-Se nos hizo tarde -Justifica Darien.

-¿Tarde? -Pregunta Brisa fuera de sí - ¡Son las ocho menos cuarto de la noche! ¡Y te llevaste a Zafiro que es un niño!

Su esposo la toma del brazo cuando ve a las gemelas en la puerta.

-No lo avergüences querida...

Artemis ve sorprendido a Haruka y Seiya, son muy altos y atractivos.

-¿Esos son los adolescentes? ¿Con qué los alimentan?

-¡Haruka Tenoh!

-¡Seiya Kou!

Los jóvenes se encogen ante los gritos de Michiru y Natzu...

.-

Es entrada la noche cuando Haruka escucha a Seiya saltar a su balcón. Rápidamente abre la puerta.

-¿Cómo te fue? Le pregunta dejándolo pasar.

Seiya la abraza.

-Papá logró calmar a mamá antes de que me arrancara el arete de la oreja -Susurra -Dejaste la puerta sin seguro -Le indica.

La rubia se suelta, va a cerrar cuando tocan. De inmediato Seiya se esconde en el ropero.

-Haruka, -Michiru la llama.

-Queremos hablar contigo -Haroto.

Asustada, la chica mira sobre su hombro. Abre la puerta permitiéndoles la entrada.

-Pensé que ya habían dicho todo -Disgustada se sienta frente a la computadora.

Michiru acaricia el cabello rubio.

-No quisimos castigarte...

-Pero lo hicieron, y para demostrar el sometimiento que debo vivir, lo hicieron frente a ese extraño hombre.

-Nos asustó que apagaras tu teléfono -Justifica su padre. Espera una respuesta de ella, sin obtenerla. -Han ocurrido cosas.

Haruka piensa que así ha sido, pero en su vida, sigue preguntándose por qué Seiya la llamó Meredith. Y esos sueños donde ella se deja seducir por él.

Las mejillas se le colorean de solo pensarlo. No escucha el sermón de Michiru ni los consejos de Haroto, concentrada en cada recuerdo del sueño. Por fin y luego de prometer no volver a apagar su receptor, Haruka despide a sus padres, cerrando la puerta con seguro. Pega el oído a la madera esperando escuchar el sonido de la puerta de sus padres.

Después de una eternidad suspira. Michiru y Haroto se han ido a dormir.

-Así que te castigaron -Seiya la toma de la cintura dándole la vuelta.

-Una nimiedad -Se encoge de hombros.

Seiya se inclina para besarla, pero Haruka coloca su palma en la boca de él.

-¿Qué sucede?

-¿Por qué me llamas Eshe y esta tarde me nombraste Meredith?

El jovencito la mira a los ojos.

Es el momento de confesarle toda la verdad...