Seiya mira la decisión en los ojos de Haruka.

-¿Por qué me llamaste Meredith? -Pregunta ella. De pronto se ruboriza sorprendida y jadea. -¿Has soñado...? -Se ahoga de la vergüenza, apartándose de su lado.

-Esh... Haruka -La llama él, pero ella no lo mira. -Mírame por favor.

Suena su teléfono celular.

Haruka se asusta por el sonido.

-¡Apaga eso! -Susurra aterrada.

Seiya reconoce el número de su casa.

-¿Hola? -habla lo más bajo que puede.

- "Ven de inmediato".-Es la voz de Azumi.

-Estoy en mi habitación, pequeño virus.

- "¿Desde cuándo la alcoba de Haruka es tu habitación?" -Pregunta irónica la niña.

Seiya mira sorprendido su teléfono.

-¿Qué dijiste?

- "Dije que vengas de inmediato, necesito que me ayudes con las caligrafías"

-Hazlas tú -Se pasa la mano por el cabello.

Haruka vigila su puerta.

- "Tú lo quisiste... ¡Mamá!" -Grita.

-¡Cierra la boca, pedazo de mocosa!

- "Pedazo y lo que tú quieras, pero ven a ayudarme" -Dice decidida.

-Dile a tu cincuenta por ciento...

- "Cere no quiere, dice que como hermano mayor te corresponde ayudarnos a las dos".

-¡Demonios! -Murmura para sí.

- "Le diré a mamá que me dijiste una grosería".

-¡No te dije nada!

-Creo que escucho ruido en el pasillo -Haruka dice asustada.

El joven abre la puerta del balcón, cerrándola de inmediato cuando descubre a alguien en el balcón de al lado.

Mira desesperado a todos lados.

- "Estás atrapado, veo al señor Haroto con la señora Michiru en el balcón... ¡wacala! Están amapuchándose.

Seiya se detiene.

-¿Dices que los dos están en el balcón?

- "Si, mirando a la luna... ¿La gente enloquece cuando crece? ¡Uy, le está besando la oreja".

Silencioso, Seiya escucha las imprudencias de su hermana mientras se acerca a Haruka, la besa brevemente antes de abrir la puerta.

-¡Seiya! -Consternada lo sigue.

El moreno rápidamente se lanza a la puerta.

- "La señora Michiru entró".

-¡Rayos! -Impaciente no logra quitar el seguro de la puerta.

Haruka se asusta al escuchar la puerta de la alcoba de sus padres.

-¡Oh no! -Sin pensarlo dos veces, lo empuja detrás del sofá, y corre ala cocina.

- "Uno, dos, viene por ti..." -Azumi canta a la oreja de su hermano la célebre tonada de Pesadilla en la calle del infierno.

Michiru camina hacia la cocina, sorprendiéndose al ver a su hija hurgar entre los dulces.

-¿Qué haces?

-Buscando algo qué comer -La chica evita milagrosamente que no le tiemble la voz.

- "Tres, cuatro, cierra la puerta".

-¿vas a comer eso a esta hora? -Pregunta mirando el enorme plato.

-Espero que no me hayas castigado quitándome los dulces.

-Tú no comes más de dos cucharadas semanales y hoy... -Tiembla al ver la exageración.

Haruka se exaspera.

-No puedo salir con los amigos, no puedo ir al cine, no puedo ir al parque, no se me permite asomarme al balcón... ¿También me quitarás el placer de alimentarme?

- "Cinco seis, mira el crucifijo".

-Uy, pero estás que muerdes -Haroto se reúne con ellas.

Haruka siente que la sangre se le congela en las venas. Mira hacia el sofá, palideciendo al descubrir que un pie de Seiya se halla visible.

-¿Te encuentras bien hija? -El rubio la mira preocupado.

- "Siete, ocho, no duermas aún".

A Seiya le encantaría meter la mano por la bocina y apretarle el cuello a su hermana para que calle.

-Está enojada -Michiru habla impaciente -Cree que estamos...

-Odiándome -Los acusa ella -Deberían enviarme de una vez a una prisión y así quedarse solos. -Deja el plato en la mesa y se va a su habitación, esperando que ellos la sigan.

Lo cual no ocurre.

Michiru se sienta a la mesa.

-Odio tener que mentirle -Esconde el rostro entre las manos.

-Será peor si le decimos la verdad.

Seiya corta la llamada, le quita el sonido al teléfono antes de apagarlo para que Azumi no vuelva a molestarlo. Le interesa saber qué es lo que le ocultan a Haruka.

-¿Quién puede querer hacerle daño? ¿Por qué ese hombre la seguía? -Con voz angustiada le pregunta a su esposo.

-¿Cómo saberlo? -Suspira frustrado -Si pudiera esconderla de todo, lo haría sin pensarlo dos veces. Quien asesinó al que la vigilaba, puede estar también tras ella...

-¿Qué vamos a hacer Haroto? ¡moriré si a mi hija le sucede algo!

Seiya escucha, analizando el diálogo de sus suegros. Tiene una idea de quien puede estar siguiendo a Haruka.

Tocan a la puerta.

Michiru y Haroto saltan asustados.

-¿Quién puede llamar a esta hora? -Susurra la mujer.

Haroto, incorporándose se acerca a la puerta, mira por el ojo mágico sin ver a nadie. Voltea hacia su mujer, encogiendo los hombros hace un gesto negativo. Se sobresalta cuando vuelven a tocar.

-¿Estás despierta Haruka?

Ambos sonríen al escuchar la voz de Azumi. Haroto quita los dos seguros de la puerta y abre, viendo a la niña con una libreta en las manos.

-Buenas noches, ¿No es tarde para que estés fuera de casa? -Observa el pijama de dos piezas con estampados de corazones.

-Lo es, pero no entiendo algo de matemáticas y Seiya es muy, muy, muy, mucho con demasiado...

-Azumi -El rubio la llama.

-Mentecato -Termina la niña.

-Muéstrame... El hombre extiende la mano, de inmediato Azumi aleja la libreta.

-Haruka me ayuda siempre. Si lo hace mal puedo culparla a ella y no a usted. Entonces Cere no tendría que cobrársela -Dice inocente.

-Está en su habitación -Michiru dice detrás de su esposo. -Te advierto que no está de buen humor.

-Yo se como alegrarla. Mira para todos lados, como estudiando el lugar. Descubre a su hermano mayor quien le hace un gesto de silencio. Sonriente entra y mira la mesa de la cocina -¿Eso es dulce?

Michiru y Haroto voltean a verla.

-No puedes comer golosinas a esta hora. La mujer le advierte, sin embargo Azumi toma la cuchara y llenándola, la dirige lentamente a su boca.

Los adultos corren a detenerla. Es muy conocida la reacción que el dulce produce en la pequeña.

-Te guardaré un poco en un envase para que lo lleves a la escuela. -Michiru le ofrece.

Seiya ha descubierto la jugada de su hermana. Distrae a los adultos para darle la oportunidad de escapar. Azumi es terrible, pero nunca desobedecería a propósito una orden de Natzu.

Rápidamente, gatea hacia la salida. Se incorpora y regresa al 3-B, tocando la puerta.

-Buenas noches, ¿Está mi hermana por aquí? -Pregunta inocente.

Michiru y Haroto respiran aliviados.

-Vine a...

-Mamá quiere que vayas a dormir, te ayudaré en la tarea, aunque no debería ya que te la pasas diciendo que soy torpe -La acusa.

Azumi, sin arrepentimiento le entrega de mala manera la libreta, toma el envase de dulce y hace una reverencia.

-Perdonen a mi hermano, es un torpe sin... -Ladea la cabeza -estilo. No se por qué las chicas dicen que es lindo.

Sujetándola por el cuello, Seiya se despide y van a su apartamento.

-Te debo una, pequeño virus.

-Que bueno que lo reconoces, termina las quince caligrafías que me faltan, las quiero para mañana a las seis. -La niña le da la espalda y encierra en su habitación.

Seiya no sabe si reír o pelearle, por lo pronto está agradecido de que lo haya salvado de ser asesinado por Haroto.

Se encierra en su habitación. Poniéndose los audífonos, abre el cuaderno de Azumi, preguntándose cómo confesarle a Haruka toda la verdad, sin enloquecerla en el proceso...

A las seis y cuarenta de la mañana, Natzu aún enojada con Seiya lo instruye mientras le sirve okazu.

-No quiero que vengas un minuto más tarde de lo habitual.

-Si mamá -Comprendiendo ahora la preocupación de sus progenitores, el adolescente asiente. -Pero ayer me inscribí en el equipo de fútbol de la preparatoria, hoy tengo entrenamiento para la admisión.

Natzu voltea, quiere oponerse, pero no puede truncar el futuro de su hijo.

-No salgas del colegio hasta que tu padre vaya por ti... Haruka está en algo de eso?

Seiya asiente.

-Atletismo y básquet. -Confirma -Pero la selección será la próxima semana. -Come feliz porque las gemelas aún se están acicalando.

Mordiéndose el labio, Natzu piensa en quien puede acompañar a la chica hasta la casa.

-¿Y Darien?

Seiya traga antes de responder.

-El muñequito de torta probará suerte en básquet junto con Eshe... Haruka.

Natzu se sobresalta.

-¿Si te pregunto algo no me mentirás?

Seiya limpia su boca.

-No mamá, no le he faltado el respeto a mi novia. -Se adelanta a responder.

-No es eso, aunque como hijo de tu padre, espero que te comportes educada y respetuosamente como él.

Se escucha la algarabía de las niñas acercándose.

-¡Hiciste trampa, Azumi!

-No fue así cereza radiactiva, no dormí hasta que terminé mi tarea.

Seiya ríe por su mentira.

-¡Mamá! ¡Dile a Seiya que deje de hacerle la tarea a este... cactus! -Dice la pelirroja a la mujer que les sirve el desayuno.

-Si leyeras más en vez de suspirar por Yano-nené, -Azumi -sabrías que los cactus dan un fruto muy dulce, ¿Verdad mamá?

-¡No suspiro por nadie!

Azumi une las manos al pecho e imita a su gemela-

-Ah, -Suspira y mueve las pestañas -¿Verdad que mi tutonto (tutor) es bello como el trasero de un camello?

Seiya y Natzu no pueden con tanta payasada, sueltan las risas.

-¿Ustedes también se van a meter con Yano? -Cere está que llora.

-Lo siento, -Su hermano mayor se levanta de la mesa -Voy por Haruka y de allí al colegio.

Besa a su madre.

-Al terminar los entrenamientos llamas a tu padre, -Natzu le indica. Deja el delantal a un lado y lo acompaña hasta el apartamento 3-A.

-Lo haré -Promete él tocando el timbre.

Michiru abre la puerta.

-Buenos días amiga, Seiya -Mira al joven con sospecha.

-Buenos días señora Michiru, ¿Haruka está lista?

-Ya está por salir, ¿Por casualidad no perdiste algo? -Le pregunta dulcemente.

Él la mira pensativo.

-No que yo recuerde.

Metiendo la mano dentro del bolsillo de su delantal, Michiru saca algo.

Haruka sale de su alcoba y sonriente saluda con la mano a su novio, hasta que mira lo que su madre tiene en las manos

-Encontré esto detrás de mi sofá, ¿Sabes cómo llegó allí? -Blande el teléfono en su nariz.

Natzu gira la cabeza y mira intrigada a su hijo.

Ruborizado y turbado, Seiya no sabe qué decir...