TÚ, MI DESTINO

Capítulo 3

**Designios**

Debía de olvidar a esa mujer de una vez por todas, no era conveniente que alguien sepa que se apareaba con alguna hembra saiyajin; podrían obligarlo a afianzar alguna unión y eso no estaba ni en el más lejano de sus planes. Él aún no se sentía y quizás se sienta preparado para tomar una compañera, como le exigía el Consejo.

Por la noche intentó dormir pero su cuerpo no se lo permitió, necesitaba desquitarse con algo y acudió a su sala de entrenamiento personal, estuvo allí cerca de dos horas y la rojiza madrugada ya se mostraba en su total expresión, pero su rastreador detectó un poder de pelea cercano. Aquella Saiyajin que lo había molestado anteriormente en su habitación aún merodeaba los pasillos del castillo, a esas altas horas de la noche. Su cuerpo respondió a los estímulos de su mente, recordaba el apetecible cuerpo de aquella hembra y supo en ese instante que no sería tan mala idea tomarla, sólo hasta saciar su latente deseo. Hubiese tomado a cualquier otra, pero era Lenussy la que estaba allí cerca de él y aprovecharía esa cercanía.

Salió rápidamente de la sala de entrenamiento y la ubicó merodeando las habitaciones de sus escoltas. Aquello llamó mucho su atención pues todos sus subordinados sabían que él tomaba usualmente a esa hembra y a algunas otras más. No le gustaba compartir a las mujeres que poseía. Por eso fue sigiloso al observar cuidadosamente hacia dónde se dirigía esa mujer. La vio abrir cuidadosamente la puerta de la habitación de uno de sus guardias personales, pero al instante salió de allí, la hembra seguía sigilosamente su camino y nuevamente se detuvo frente a una puerta, era la habitación de su hermano Tarble. ¿Qué hacia Lenussy merodeando en la habitación de su hermano?, ¿Acaso él también tomaba a esa mujer? Si fuese así, decidió no volver a tocarla; el simple hecho de saber que su hermano también había usado su cuerpo lo llenaba de asco.

Quiso matarla en esos instantes pero no lo concretó, se dio cuenta de que sería una pérdida de tiempo y energía sin un verdadero motivo; esa mujer no le importaba en lo absoluto, regresó a su habitación y decidió hacer a un lado la lujuria que aún invadía su cuerpo.

Despertó muy temprano en la mañana, ansioso por ir nuevamente hacia un enfrentamiento; la misión era muy peligrosa, pero él amaba aquello, la adrenalina recorría cada una de sus terminaciones nerviosas. Salió desperezándose de la cama y se dirigió al cuarto de baño, preparó el agua y se dispuso a tomar un rápido pero relajante baño. Lo necesitaba, necesitaba erradicar de su cuerpo aquellas sensaciones que lo pertubaron durante la noche. Recordaba que hace unas semanas el Consejo y su padre le habían exigido que tomase cuanto antes a una compañera, que ya tenía la suficiente edad como para aumentar la progenie, pero no estaba dispuesto ni de broma a tomar a alguna por ahora.

Ninguna llenaba siquiera una pizca de las expectativas que tenía. Ninguna sin excepciones.

Se enfundó el traje spandex azul y su armadura, la elegante capa roja caía por su espalda. La insignia real adornaba el lado izquierdo de su armadura; salió rápidamente de su habitación y se dirigió hacia la arena, donde se hallaban todos los guerreros saiyajin convocados para la misión, esperando por sus indicaciones. Al llegar ahí observó a por lo menos un ciento de guerreros, entre élites y de menor rango. No era lo que esperaba, esperaba un ejército mucho más numeroso. No entendía qué estaba pasando, ¿Acaso estaban desobedeciendo una de sus órdenes?.

– ¿Dónde se supone que están todos los demás?, ¡Acaso se están burlando de mí! – Espetó colérico captando la atención de todos los guerreros presentes.

– Príncipe Vegeta, son todos los guerreros que apoyan ésta misión – Contestó Nappa nervioso – Muchos de ellos no quisieron unirse ya que el Rey no está autorizando el ataque.

– Me importa una mierda lo que opine el Rey, ¡Di una maldita orden y no pudieron cumplirla como era debido! – En sus ojos podría verse arder el mismo infierno, no cabía en sí y tenía unas inmensas ganas de matar a todos los presentes.

– No pudimos hacer nada , eso se lo advertimos ayer Príncipe – Contestó Bardock mirándolo fijamente, sabía que el Príncipe ahora mismo estaba conteniendo la ira.

– Les adelanto que los que no hayan venido hoy a pesar de haber sido convocados, serán duramente penalizados. Si mañana salimos victoriosos, créanme que yo mismo me encargaré de hacerles pagar por ésta desobediencia.

– Lo haremos saber en todo el planeta, Príncipe – Contestó Nappa, en el fondo estaba orgulloso del carácter tan duro y dominante del Príncipe, lo seguiría sin dudarlo.

Se dirigió a sus soldados, cada uno reflejaba en su mirada aquel sadismo, aquellas ganas de torturar y asesinar. Eran seres violentos y sanguinarios por naturaleza, ¿Cómo negarse a pelear al lado del Príncipe?, ¿Cómo perder la oportunidad de apagar alguna vida?

– El bastardo de Freezer nos tendió una trampa en Zarg. Aquel trato que nuestro Rey firmó fue sólo un engaño, el maldito lagarto no se retiró de este cuadrante, ese miserable sigue reclutando soldados para su ejército y se prepara para atacarnos y liquidarnos. Quiere acabar con Vegetasei y tiene un arma poderosa a su favor. Tiene a un traidor de su lado – Sentenció finalmente robando la atención de absolutamente todos los presentes.

– ¿De quién está hablando? – Demandó Bardock al oírlo, ¿Un traidor? ¿Un saiyajin atentando contra los suyos? Nunca lo hubiese imaginado.

– Del hijo de Paragus, Brolly está aliado con esos miserables. No combatió en Zarg pero pude rastrear su poder de pelea, se ocultaba en la base. Está allí y lo más seguro es que ésta vez sí se muestre ante nosotros.

– ¿Acaso Brolly no estaba muerto? A todos se notificó de su muerte… ¡Esos malditos nos engañaron! ¡Ese maldito no puede estar vivo! – Al fin Bardock pudo reaccionar y comprender la magnitud de las cosas. Freezer les había notificado que había encontrado a Brolly muerto en un planeta lejano, hasta les había ofrecido enviar el cuerpo para un funeral, pero el Rey no quiso saber nada sobre ese asesino, muerto ya no le servía de nada. Algunos estaban satisfechos con la noticia de su muerte y en el fondo los entendía. Ese Saiyajiin tenía un serio problema de control de ira y asesinó a muchos en su planeta, incluyendo a su propio padre. Incluyendo a su compañera.

Entre las víctimas de su ataque estuvo la madre de sus dos hijos, Gine.

– Lo está, comprendes ahora la importancia de atacar lo antes posible…es el momento, he tomado una decisión y partiremos hoy mismo hacia Zarg, todos deben estar en dos horas en el área de despegue, llevaremos dos de las naves madre. Sepan de una vez que vamos dispuestos a todo, a morir si es necesario y a terminar con cada uno de esos insectos sin contemplaciones ¡¿Quién está dispuesto a acabar con Freezer?! – Gritó enérgico, su alma desbordaba odio y adrenalina, iba dispuesto a todo.

Los saiyajin alzaron la voz y se unieron a sus argumentos, todos y cada uno iba con la sólida idea de acabar con todos en aquella base, iban comandados por los mejores guerreros del imperio y confiaban su alma al destino.


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Pasadas las dos horas todos los guerreros se presentaron en los hangares para abordar las naves, muchos acompañados de sus compañeras e hijos; ellas, orgullosas de la decisión tomada. Pero Vegeta a pesar de eso no se sentía del todo pleno, no tenía muchos soldados bajo su mando y esperaba que ésta vez no sea una derrota para los suyos, no se perdonaría jamás el fracaso.

– Hermano – Escuchó la voz de su hermano menor, no esperaba que despertase tan pronto.

– Tarble, ¿Qué haces aquí? ¿En qué momento despertaste?

– Hace unos minutos y vine de inmediato al saber que partirían hoy mismo hacia Zarg – Miró a su hermano detenidamente y como le habían dicho, su brazo no estaba en buenas condiciones.

–Iré contigo, tengo que redimir mis errores hermano – Le dijo seriamente, al parecer Tarble quería venganza por el ataque que recibieron. No esperaba que su hermano mayor se negase a su petición.

– No irás Tarble, no estás en condiciones para combatir en estos momentos – No quiso ser duro con él, no podía evitar no tratarlo como a los demás e internamente se maldecía por eso.

– Vegeta, tengo que combatir a tu lado…es lo que nuestro padre quisiera.

– No – Le dijo firmemente, no estaba dispuesto a verlo morir. Sabía que de ir en esas condiciones su destino era inminente.

– ¡Por favor! Necesito combatir, demostrarle a Vegetasei que puedo hacerlo…por favor Vegeta – Le suplicaba a su hermano, sabía de su condición; lo supo apenas volvió a la conciencia, pero necesitaba esa oportunidad de demostrarle al pueblo saiyajin que él también podía dar la talla y combatir junto a su hermano.

– Serás más necesario aquí para controlar a tu padre y a los saiyajin que de seguro van a protestar por ésta misión – Lo miró seriamente – Si de verdad quieres ayudarme, te pido que permanezcas aquí Tarble. Si muero alguien tiene que gobernar Vegetasei, ¿No lo crees?

– No morirás Vegeta, sabes que eres el saiyajin más fuerte que existe...pero está bien hermano, me quedaré. Te mantendré informado de todo lo que ocurre en tu ausencia. Acaba con esos miserables – Le dirigió una mirada cálida, que el saiyajin mayor no pudo sostener por mucho tiempo. Se dirigió hacia la sala medica donde se encontraba su padre, quiso saber de su estado. Trataría de ayudar a su hermano y como él se lo había pedido se quedaría aquí para enfrentar a su padre cuando despierte, ya sabía que no estaría de acuerdo con las decisiones de su hermano mayor y alguien tendría que persuadirlo, él era bueno para eso.

Los soldados partieron sin contratiempos, el planeta Zarg se encontraba a cinco horas de viaje, era un planeta cercano y por eso es que causó tanto recelo en Vegetasei, Freezer cada vez lograba acercarse más a ellos sin que lo supieran. Sus intenciones estaban claras, quería tomar posesión de su planeta.


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Base espacial Zarg

Pensaba en las opciones que tenía de escapar, quizás someterse ante el tirano sería lo mejor en esos momentos, así ganaba su confianza y cuando menos lo esperase podría encontrar algún método de huir. No estaba dispuesta a ser tomada como una prostituta, no permitiría que aquello suceda, pensaba en cómo podría lograrlo, tampoco quería que Milk o las demás pasen por ese suplicio. Haría dote de su inteligencia y convencería a Freezer de que podría ser un elemento importante por todo lo que sabía, ella era una científica, una de las mentes más ingeniosas y sorprendentes de su planeta, claro que hallaría alguna forma de ganarse al enemigo. Se prepararían para esperar al lagarto, no llegaría al amanecer como lo habían avisado anteriormente ya que se desviaría de su camino, según lo que había oído. Por el momento estaban a salvo ya que aquellos soldados no las lastimarían con la excusa de ser las nuevas mujeres para Freezer, nadie se atrevería a dañarlas a no ser que quieran que él los asesine. Se reía de su suerte, estaba en lo más bajo en la escala de poder.

Pero demostraría que no solo la fuerza bruta vencía, ella podría sobrevivir.

Recordaba a sus amigos de la Tierra, quizás no los vuelva a ver jamás y esto alimentaba sus ganas de encontrar la manera de vencerlos, no quedaría impune todo el daño que causaron tan sólo por obedecer un capricho. Se aventuró al mundo de los sueños, tendría opción de descansar un poco más; recordaba aquella noche con sus padres y las veces en que pudo demostrarles que los amaba y no lo hizo. En que había peleado airadamente con su madre aquella maldita mañana y se arrepentía en el alma por eso, deseaba que su madre la perdonase donde sea que ahora esté. En el fondo de su alma esperaba que su hermana Tighs también haya sobrevivido, algo dentro de su corazón le decía que ella seguía con vida.

Dormía profundamente hasta que un fuerte estruendo la despertó, no sabía que ocurría exactamente pues no esperaba que el infierno empezase tan pronto.

– ¡Bulma despierta! Parece que están atacando la base – Escuchó los gritos de Milk, el lugar donde estaban era una especie de habitación o lugar donde parecían almacenar algunas provisiones.

Pudo observar a través de la pequeña rejilla que permitía la ventilación hacia el exterior. Eran otros guerreros luchando contra el ejército de Freezer, estos no se veían tan diferentes de los humanos de no ser porque lograba darse cuenta de que eran bastante poderosos, llevaban unas armaduras extrañas y unos aparatos que les cubrían un ojo, además de volar y descargar ataques desde sus manos...y que tenían cola.

– ¡Milk, mira eso parece que han venido a derrotarlos! ¡Es nuestra oportunidad de huir!

– Es cierto son muchos de ellos, ¿Te has dado cuenta? Se parecen mucho a los humanos.

– Pero no lo son, ¡Hasta pueden volar! – Una luz de esperanza se despertó en ese momento dentro de su corazón. Si esos guerreros desconocidos lograban acabar con estos malditos tendrían oportunidad de regresar a su planeta o al menos sobrevivir.

– Tengo miedo y… ¿Si son peores que ellos? ¿Qué haremos? – Le contestó su amiga, era justificable que sienta miedo, pero ella estaba segura de que ésta era su oportunidad.

– Este es el momento en que debemos actuar. Tratemos de salir de aquí.

Rápidamente se organizaron y todas seguían a ambas jóvenes que deseaban con toda el alma liberarse de aquel encierro. Al recorrer los pasillos observaron a varios de los soldados asesinados. El terror invadió sus nervios pero continuaron su recorrido. Atravesaron la sala de monitoreo y vieron a ese soldado que intentó asesinarla. Habían acabado con Dodoria, dentro de su alma se sintió libre y agradecida por eso. Afuera la batalla seguía, pudieron escuchar las explosiones y los grandes destellos de luces aparecían desde el exterior y supieron que al salir sería la última oportunidad, pensó con detenimiento y prefirió esperar un poco.

Llegaron hasta la entrada de la cueva, por donde ingresaron la noche anterior. Desde allí se apreciaba mejor el panorama de la contienda, el ejército desconocido enfrentaba sin temor a su enemigo, intentó buscar con la mirada a aquel soldado verduzco que la había lastimado; esperaba que esté muerto. Pero lo vio peleando con otro guerrero desconocido. La batalla en un primer momento parecía pareja, aún quedaban soldados de Freezer que se negaban a rendirse, vio a un guerrero atacarlo sin contemplaciones en ese momento aquel hombre que aún desconocía parecía tener cierta ventaja ahora, Zarbon se notaba bastante lastimado.

– ¡Detente ya Vegeta! Yo también quiero acabar con Freezer – Lo escuchaba decir – Si ambos unimos nuestras fuerzas podremos derrotarlo - ¿Qué intentaba hacer? ¿Persuadir a ese guerrero para que no acabase con él?

– Cierra la boca, esperaste hasta el último día de tu vida para reaccionar, insecto estúpido – Le dijo mientras lo golpeaba fuertemente en el estómago haciendo que se retuerza de dolor.

– Creíste que olvidaría tan fácil todo lo que hicieron...

– P-or fa-vor…Vegeta – Zarbon tenía la suerte en contra, sería derrotado en cualquier momento.

– Ahora contéstame infeliz, ¿Dónde está Broly? ¿Dónde se esconde? – Le cuestionó iracundo, acabaría con ese sujeto y quería saber dónde se escondía ese traidor.

– Fue con Freezer, ellos planeaban atacar Vegetas-ei …créeme, déjame vivir Vegeta y te ayudaré a derrotarlo – Decía con mucha dificultad, se encontraba demasiado débil, debía de suplicar por su vida.

– ¿Y dónde está Freezer? – Le cuestionó.

– Están en el planeta cuarenta y cuatro. Dejarás que me marche ¿Verdad?

Vegeta lo pensó por unos segundos y decidió liberarlo. Zarbon era insignificante para él ahora, no era un oponente digno.

– Lárgate ahora…

– No lo hagas Vegeta, este maldito nunca dejará de seguir al lagarto…te lo ha demostrado antes – Escuchaba la voz de otro guerrero ahora, era de gran tamaño y se le veía temible.

– Lárgate Zarbon – Dijo finalmente.

No podía ser.

No podía dejar a este individuo con vida, podía reconocer esa mirada de ilusión cuando hablaba del tirano, lo adoraba, hablaba de él como si fuese un ser perfecto…ella conocía bien esos sentimientos de atracción. Decidió intervenir, de todas maneras si la asesinaba ahora al menos sus amigas podrían salvarse, confiaba en Milk; ella podría guiarlas.

– ¡No lo dejes escapar! ¡Él nunca dejará de servirle, si lo dejas huir irá a encontrarse con él! – Se atrevió a gritar desde su posición. Sus compañeras la miraban pasmadas, supo que había puesto en peligro su vida, se atrevió a caminar unos pasos y acercarse a ese guerrero desconocido, sola. Milk trató de detenerla pero ella no lo permitió, esto es lo que debía de hacer.

– Por favor…no lo dejes escapar – Le dijo mirándolo fijamente, ahora podía apreciar mejor a esos guerreros, eran idénticos a los humanos, pero podían hacer cosas increíbles. Aquel hombre correspondió su mirada, pudo ver en sus ojos incertidumbre y sorpresa, ella sentía lo mismo; pero no debía dejarse dominar por el miedo.

– ¡Cállate maldita miserable! – Zarbon le apuntó con una mano dispuesto a matarla, estaba segura de que sería su fin y ella sería la única culpable por arriesgarse de ésta manera. Pero ya estaba hecho, se encontraría con sus padres y sus amigos probablemente. Cerró los ojos ante lo inevitable y se preparó para recibir a la muerte, pero el impacto nunca llegó y no dudó en abrir nuevamente sus azules ojos.

El guerrero desconocido había atravesado el corazón del maldito en menos de un segundo, un frío helado recorrió su cuerpo ante la perturbadora imagen que tenía ante sus ojos.

– ¡Bulma! ¡Bulma! ¿Estás bien? – Vio que sus compañeras se acercaron a ella preocupadas por su estado.

– No me hizo daño – Contestó mirando aun fijamente a aquel hombre que había evitado su fin – Gracias – Le dijo, él sólo desvió la mirada y se alejó de ellas. Lo vio hablando con otro de los soldados cercanos y se fue volando hasta desaparecer de su vista.

– ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué hacían en este lugar? – Le preguntó un guerrero con una cicatriz en el rostro – ¿De qué planeta son?

– Somos del planeta Tierra, los hombres de Freezer llegaron hace varias semanas y acabaron con todos…nos tomaron como prisioneras – Contestó Milk ante el cuestionamiento del guerrero.

El guerrero presionó algo en el aparato que tenía en el rostro y frunció el ceño con desagrado.

– Su poder de pelea es mínimo – Lo escuchó decir ¿A qué se refería?

– No somos guerreras, somos personas…comunes y corrientes – Le dijo su amiga Milk al guerrero.

– De donde vienen, asumo que todos los habitantes eran así, por eso a esos miserables no les tomó nada purgar su planeta.

– Por favor díganos quienes son ustedes – Milk habló por todas ya que todas querían saber la identidad de aquellos guerreros.

– No podemos perder el tiempo de ésta manera, deben venir con nosotros a Vegetasei, el Príncipe dio la orden de que sean trasladadas al planeta.

¿Qué había oído? ¿Un Príncipe? ¿Acaso el sujeto que la había salvado era realmente un Príncipe? Jamás había conocido a uno y se los imaginaba muy diferente, pero se sintió tonta, no estaba en la Tierra y por ende ese prototipo no encajaba en el espacio. ¿Y si las forzaban y obligaban a hacer cosas que no querían?

– ¿Por qué debemos ir con ustedes? – Cuestionó

– Freezer podría llegar en cualquier momento y dudo mucho que quieran estar aquí cuando eso suceda, regresaremos a nuestro planeta y allí podrán tener una audiencia con el Rey o alguno de los Príncipes, también deben tener muchas cosas que cuestionarles.

– ¿No nos harán daño entonces? – Preguntó desconfiada.

– No puedo prometerte que ningún saiyajin intente algo contra ustedes, pero te aseguro que en el palacio ninguno de nosotros las dañará, no hay ningún motivo ya que son indefensas – Sonaba sincero, no podían arriesgarse a quedarse y que Freezer las exterminase, además la voz de este guerrero le daba confianza, por ésta vez confiaría en su instinto y les diría a las demás que era seguro ir con ellos.

– Iremos con ustedes – Dijo con determinación, estaba decidido.

– ¿Qué?, ¿Pero Bulma y si nos están engañando? – Dudaba Milk, no estaba segura de que sea la mejor idea.

– Es lo mejor Milk, no tenemos otra opción – La miró y trató de convencerla, ella tendría que entenderla.

– Está bien, confiaremos en usted – Le dijo al soldado.

Las guio hacia una de las naves madre con las que habían aterrizado, éstas se encontraban un poco alejadas de aquel lugar.

Mientras que en la cámara de entrenamiento del Príncipe no podía dejar de pensar en lo que había hecho ¿Había salvado la vida de una completa desconocida? ¿Por qué? No lograba entender qué le sucedía, primero aquella sensación de protección hacia su hermano y ahora esto. Le costaba entender su proceder, no estaba siendo él mismo de eso estaba completamente seguro. Tendría mucho que explicar al llegar a Vegetasei, pero al menos ésta vez habían vencido sin problemas. Lo que no lo dejaba tranquilo era saber que Brolly aún estaba con el maldito lagarto, nunca descansaría hasta hacerlo pagar por su traición.

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N/A: Hola a todos y nuevamente muchísimas gracias por pasarse por aquí, un abrazo y saludo especial a Naomigomiz, a mí también me encantan los fics de universos alternos y quise probar suerte con este. Gracias preciosa por tu apoyo, este capi va para ti.

De igual manera a Johaaceve y Sandy1, besos muñecas!

Espero que este tercer capítulo les agrade. Nos leemos muy pronto y Au Revoir!