-¿Por qué lloras?
-No lloro, estoy sudando por los ojos -Azumi le responde a Zafiro.
Escapó del apartamento, refugiándose en el invernadero, no se dio cuenta de que la siguieron.
-Por culpa de Cere, Seiya y yo estaremos castigados hasta navidad –Temblorosa responde antes de esconder el rostro entre los brazos y llorar.
Conmovido, Zafiro acaricia su cabello.
-Abogaré por ti, para que el señor Taiki no sea severo contigo.
-Me duplicará el castigo y entonces me la cobraré.
Buscando entre su chaqueta, Zafiro encuentra un bollo de pan relleno con crema de vainilla.
-¿Quieres un trozo?
-No te gusta que nadie pruebe de tu comida –Niega con la cabeza –Además, mamá compró de chocolate y esos son más deliciosos.
Zafiro coloca el pan en la boca de la niña.
-Muerde un trozo.
-No quiero –Hace un puchero.
-Si comes, te sentirás mejor.
-Pasaré mi cumpleaños castigada, -Dice entre sollozos –Nunca me sentiré mejor.
Conmovido, el jovencito la abraza. Azumi llora con el rostro escondido en su rostro, olvidando en ese momento la razón de su enemistad con Zafiro…
Casa Reb.
6:00 PM.
-¿Qué sucede afuera? -Alfred Reb pregunta al escuchar un alboroto en el portón de la propiedad.
Llegó del Departamento de Policía cuarenta minutos atrás. Planeaba llevarse a su hija esa misma noche, sin embargo la declaración de Mary contradiciendo lo expresado por Dafne y, el hecho de que Anny haya muerto camino al hospital han provocado que retrase su viaje a Tokio hasta nuevo aviso.
En ese instante conversa con su abogado las posibles consecuencias en caso de que los progenitores de Anny demanden a su hija por un juzgado de menores.
Abby se acerca a su padre.
-Son los chicos del colegio -Dice sonriente.
-Vamos por ellos –Samantha toma la mano de Abby corriendo hacia fuera.
-¡No les permitan entrar! –Las palabras de Alfred caen en saco roto.
Las chicas ignoran al empleado apostado en la puerta. Abren una de las enormes puertas.
-Pasen a la alberca –Ordena Samantha, viendo maravillada como los amigos abrazan a Abby, aún a costa de vaciar sobre ella los recipientes y paquetes que traen con ellos.
-¿Qué hacen aquí? –Abby está impactada.
-Vinimos a darte nuestro apoyo incondicional, -Haruka le informa –La fiesta que haríamos, será una reunión de despedida.
-¡Lalo, estamos contigo! –Grita un chico.
-¡Si, Lalo, estamos de tu parte!
Alfred Reb escucha a los jóvenes, conmoviéndose por la solidaridad que muestran hacia su hija. El abogado estudia la posibilidad de que las autoridades los escuchen.
-Si tuviéramos a un fiscal de menores, podría tomar las declaraciones de estos chicos –Le comenta a Reb.
-Tengo algunas influencias con el Ministro de Justicia. Lo llamaré. Regresa a la casa.
A Haruka y Seiya los acompañan Haroto y Taiki, más atrás y contra la voluntad de su hijo, Sitti estaciona fuera de la propiedad, llevando toda la comida y bebida que preparó para la fiesta en su casa. Planea reunirse con los cuatro chicos y no cejará en su empeño de descubrir si ellos ya conocen su pasado.
Las doncellas se mueven apresuradas hacia el salón de fiestas. El cielo de Yamagushi está nublado. Los jóvenes colocan los alimentos y bebidas sobre las mesas dispuestas con premura para ello.
Una dama de mediana edad, ataviada con un vestido largo de color verde los saluda como si los conociera de toda la vida.
-Es mi madre –Dice orgullosa Abby.
-Excéntrica como mi amiga –Explica Samantha.
Jedite ha esperado a que todos saluden a Abby antes de acercarse a la jovencita. La chica de pronto se siente tímida. Su característica espontaneidad desaparece para dar paso a la seria y metódica Anabella.
-Te extrañé esta mañana –Solemne el joven comenta.
-No me gustan las peleas, lo sabes bien. -Sin elevar la mirada.
El rubio sorprendido la observa.
-¿Anabella? –Susurra esperanzado.
Abby eleva la mirada asintiendo.
-Estando en peligro mi vida, recordé todo Bruce –Dice con voz temblorosa –Se por qué Maat me dio una nueva oportunidad para enmendar mi error.
-¿Maat?
-Ahora no podemos conversar. Pronto te diré lo que quieras saber.
-Mi Anabella –Acerca la mano a su mejilla, para su sorpresa, Abby se aleja de él.
-Lo siento Bruce, no puedo entretenerme. El príncipe Pahhotep ha renacido y mi deber será proteger a la princesa.
-¿Qué princesa? ¿Por qué me alejas de ti si sabes que morí amándote? –El adolescente se encuentra confundido.
-Te prometo que si vencemos al príncipe Pahhotep, seré tu novia. Por ahora no podemos distraernos de nuestras metas.
-¿Me dirás quién es la princesa que proteges?
Abby dirige su índice a un grupo de jóvenes.
-Haruka es la princesa Eshe de Sakarah, mi ama y a quien traicioné para salvar mi vida en el tiempo que fui su esclava. Por mi culpa no ha sido feliz y murió junto con Adom.
-¿Adom? –Jedite está cada vez más desubicado. Se pregunta si su Anabella estará divagando.
La chica, masajeando alrededor de su oreja dolorida, lo observa.
-Haruka y Seiya no se conocieron en este tiempo, tampoco cuando éramos adultos en Escocia. Las personas que conociste como Meredith y Kendrick son en realidad tan antiguas como las ruinas de Thebas. Y yo fui la responsable directa de sus muertes y de que estén renaciendo cada cierto tiempo para poder cumplir la promesa de estar juntos para siempre.
-¿Y el príncipe ese que mencionas…?
-Fue el prometido de la princesa. Con la brutalidad que lo caracterizaba, los asesinó clavándolos a una roca.
-¡Santo cielo! –Exclama viendo a sus amigos - ¿Qué ocurrió con él?
-Antes de que yo fuera ejecutada y enterrada con mi ama, grité al faraón quien asesinó a su hija. Fui testigo de cómo los cuatro corceles lo desmembraron. Desafortunadamente, él y mi princesa Eshe fueron colocados en el mismo sepulcro. A mí me acostaron en otra cámara luego de darme de beber un líquido viscoso. No recuerdo nada más.
-¿Qué edad tenías?
-La princesa, catorce años, yo, la misma que tengo en este momento.
-"Una niña" –Piensa Jedite. Se le ocurre una idea. -¿No recuerdas dónde están sepultados?
-En Thebas –Se encoge de hombros --¿Por qué?
-Tal vez, la primera acción que deberías tomar en cuenta sería la de alejar el cuerpo mortal de ese fulano príncipe de… -Observa a Haruka. Se le hace difícil pensar que ella esté hablando animadamente con Seiya y la madre de Abby, y a la vez repose en un sepulcro en Egipto.
Abby ladea la cabeza, cavilando en lo que acaba de escuchar.
-¿Crees que esa es la razón por la que no hayan encontrado la felicidad?
-No lo sé, pero si debemos tomarlo y quemarlo como a una bruja para debilitar su espíritu, ten por seguro que lo haré. Todo por proteger a Kendrick y Meredith.
-Adom y Eshe –Lo corrige ella.
-Y cuando estemos libres, te casarás conmigo, no aceptaré estar lejos de ti nunca más. Es una promesa.
-Es una promesa, -Dice la chica antes de acercarse a su padre, el abogado y los padres de Haruka y Seiya…
Cuatro años después.
Yamagushi, Japón.
Nicolás desciende del tren que lo lleva de regreso a su casa. Pasará las vacaciones de verano antes de regresar al ejército. Ya se acostumbró a la disciplina férrea de la milicia, y ese año ingresó a la Escuela Superior de Oficiales del Ejército Imperial.
Aburrido camina hacia la parada de taxis, una morena alta esbelta ataviada con una falda blanca de flores rojas y del color de las flores. Sus zapatos altos levantan su derriere de manera que los hombres se detienen para verla caminar con gracia.
La mujer, de ojos azules, se detiene sorprendida al descubrirlo. Turbada, da media vuelta, regresando sobre sus pasos.
-¿Qué le sucede? –Se pregunta confundido. La chica es una preciosidad de pies a cabeza.
Nicolás aborda el taxi, girando su cabeza para tratar de divisarla una vez más. ¿La conocerá? Se pregunta mientras se endereza y da su dirección al taxista…
Rei, con el corazón desbocado se mantiene oculta hasta que el taxi desaparece. Debería haber superado el temor, pero al encontrarse de frente con el chico que le produjo pesadillas el primer año de su internado, emergió el miedo de la secundaria. Neflyte Sanjoin y Nicolás Kumada son los protagonistas de sus peores pesadillas.
Ignorando al público a su alrededor, la joven, con piernas temblorosas y ganas de vomitar se acerca a una banca. Inspira varias veces, evitando recordar la fiesta de otoño. No sabe qué habría sido de ella si Darien y Lita no la hubieran rescatado de esos chicos que intentaban embriagarla.
-Pensé que no habías abordado el tren, te busqué por todo el andén.
Rei levanta el rostro, descubriendo a su hermano menor frente a ella. Zafiro, con dieciséis años es un joven muy atractivo.
-Ah, hola Zafiro –Saluda suavemente. Hace un año regresó al país. De inmediato ingresó a la universidad de Osaka y estudia Comunicación social, trabajando en un estudio de doblaje de novelas y caricaturas para demostrarle a su padre que sola puede salir adelante. Brisa es la que se opone más de Darien Armando. Alega que Rei ha estado lejos del hogar mucho tiempo y la quiere de regreso.
-¿Hola? ¿Me saludas de esa manera después de dejar de hacer algo importante para venir a buscarte?
-Lo siento –Se incorpora, haciendo una reverencia –Gracias por pasar por mí.
Zafiro, la mira de mala gana. Su temperamento se ha tornado un tanto explosivo, gracias a las discusiones que mantiene a casi diario con Azumi. Por cualquier cosa discuten, y como dice Azumi, si no existen problemas Zafiro los crea.
El joven no logra pasar la muralla de mal genio de la joven pelirrosa. Sabe que debe dejar los celos que tiene de todos los jóvenes que estudian con ella. Su madre le ha aconsejado hasta la saciedad que no moleste a la jovencita vengativa. Alega que Azumi no tolera tener a alguien respirando en su nuca, menos que la obliguen a hacer algo en contra de su voluntad.
Ha pedido ayuda a Cere, pero ella tiene sus propias vicisitudes con su enamorado, Malachite Zinchi, un platinado amigo de Toya y enemigo público de Yano.
Natzu hace esfuerzos sobrehumanos para mantener a Taiki ignorante de la vida sentimental de las chicas. El hombre ya tiene bastante con las reiteradas travesuras de Alan en el colegio y el edificio.
-¿Dónde está tu equipaje?
-No traje nada. Tengo en casa lo que necesito. Solo pasaremos por la farmacia para comprar algunas cremas.
-¿Me haces venir a buscarte para que te sirva de chofer y ni siquiera tienes la decencia de traerme un presente? – Pregunta enojado el joven.
-Prometo comprarte lo que quieras, siempre que no sea para Azumi.
-Entonces toma un taxi –Se gira para marcharse.
-No soportas una broma –Rei reconoce en Zafiro su propio mal genio. –Le compraré un lindo collar…
-Haruka le ha obsequiado miles de collares.
-Maquillaje…
-Tiene franceses, italianos, ingleses.
-Zapatos.
-Es de mala suerte. –Acercándose a la camioneta de Darien Armando, desactiva la alarma.
-¿Quién lo dice?
-Lo digo yo. –No le abre la puerta del copiloto.
Rei cuenta hasta diez para abrir la puerta y abordar.
-Perfumes… -Zafiro va a protestar –Me rindo. Te daré el dinero y comprarás lo que creas que la hará olvidar tu último berrinche.
Enojado, Zafiro aprieta el volante antes de quitar el freno de mano y apretar a fondo el acelerador…
Egipto.
Los juegos olímpicos se llevan a cabo en el país de los faraones. Abby representando a Japón está defendiendo a su país para la primera medalla de oro que se disputa en esa especialidad.
Jedite, Haruka y Seiya están en primera fila cruzando los dedos para que logre el mayor puntaje.
Protegidos por los guardaespaldas de la joven modelo, los novios respiran tranquilos. Como las pocas veces que logran estar juntos en público.
Viven en Tokio occidental. Haruka con sus padres, mientras Seiya está residenciado en las residencias del Instituto tecnológico de Tokio donde cursa la carrera de mecánico automotriz computarizado y electricidad. Él y Darien estudian y trabajan como mecánicos en una automotriz de gran renombre.
Tres años antes, Darien de dieciséis años huyó con Serena de catorce hacia Mito. La jovencita había quedado encinta y Kenji quería que abortara y confesara el nombre del responsable de su ruina. Serena jamás le dijo nombre de su novio, Una noche antes de la cita con el médico salió por la ventana, encontrándose con Darien en la estación del tren.
Haruka les proveyó el dinero para su huida y posterior renta de un pequeño apartamento en la zona popular de Tokio para que culminaran sus estudios. La pequeña Serena a quien nombran como Rini, es el sol de sus padres y padrinos. Haruka y Seiya fueron los escogidos para serlo y tienen la obligación de criarla en caso de que sus padres no puedan completar su educación.
Mina y Yaten no tuvieron la misma suerte. Kanade envió a su hijo a Reino Unido para que perfeccione su inglés y se matricule en Estudios Internacionales. Por su parte, la rubia prefirió irse por la música, debutando por todo lo alto. Hoy día es una estrella del pop muy famosa a la que se le vincula con muchos hombres. Ella solo ríe y asegura a su amigo Jedite que a más de la mitad de sus conquistas no ha conocido y el resto son solo caballeros que se aprovechan de decir mentiras para surgir de las sombras.
Lita y Andrew estudian carreras diferentes en Yamagushi. El joven rubio se matriculó en Medicina, la castaña prefirió la carrera de Educación Física.
Kazuki y Samantha son una pareja de rockeros que tocan y cantan en un grupo de Rock cuando ella no está entrenando o como ahora, defendiendo a su país en los Juegos Olímpicos.
Amy estudia con Andrew, Seijuurou eligió ser piloto del Ejército Imperial, prometiéndole a la chica que volverá por ella en cuanto se gradúe.
La que sorprendió a todos, fue Penny. La jovencita apenas terminó la preparatoria, dejó todo atrás, trasladándose a Tokio para lanzarse como actriz de cine porno. Convirtiéndose en una porno-star.
Gracias a las declaraciones de profesores y amigos de Abby, la jovencita fue absuelta de la muerte de Anny. Mary tuvo que pagar servicio social hasta que cumplió diecisiete años por perjurio e injuria contra la gimnasta. Esta última aprovecha la sede del evento deportivo, para colarse por las noches con sus amigos y guardaespaldas a los museos egipcios y conocer si algunos sepulcros fueron descubiertos en Thebas. Esperan tener una oportunidad para explorar la ciudad antigua.
Haruka es modelo profesional de la marca Gucci en Japón. Sus padres saben que mientras sea una figura pública el Chatebriand no podrá atentar contra ella. Taiki y Haroto convencieron a Seiya y la rubia de posponer la boda hasta que él tenga tres semestres de carrera aprobada.
Eso no le agradó mucho a Haruka, que esperaba pasar al siguiente nivel con su prometido. Ser perseguida por los dos guardaespaldas en todo momento, le quita el romance hasta a los besos castos que ha tenido que aceptar por parte de su novio.
En ese instante, suena el silbato. Abby corre veloz y salta sobre el potro haciendo un triple mortal, tensión y cae recta sobre la colchoneta con los brazos extendidos hacia arriba.
La multitud aplaude festejando el salto.
-¿Tienes planes para esta noche? –Seiya le pregunta a Haruka mientras esperan la puntuación.
-Invitar a mis guardaespaldas a jugar canicas –dice enojada. –Solo les falta dormir conmigo… -Se ruboriza intensamente –Junto a mí. –Corrige.
-Que no se les ocurra siquiera imaginarlo. –Suficiente tiene con los fanáticos de la rubia.
Haruka se ha transformado en una mujer hermosa, alta y muy esbelta sin rayar a la anorexia, no puede dar un paso por la calle sin que sea rodeada por hombres y mujeres por igual.
-¿Para qué deseas saber qué haré esta noche?
-Pensé que podías escapar…
-O tú escabullirte a mi habitación –Sugiere esperanzada, ignorando la promesa que hizo a sus padres de mantenerse virgen hasta el matrimonio..
En ese instante se escucha la puntuación. Los jueces dan un diez perfecto a Abby dándole la medalla de oro.
Todos celebran, no así Seiya. El joven de diecinueve años acepta mentalmente pasar la noche con Haruka y hacerle el amor como ha estado planeando desde que fueran unos niños…
