ETAPA CUMBRE
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-¡Rayos! -Haroto golpea el capó del Jeep.
No tenían más de cinco minutos inspeccionando el oeste antes de regresar al Cairo cuando el vehículo se detuvo sin razón alguna.
-Los turistas que podían auxiliarnos se han marchado -Su esposa temerosa observa el horizonte de dunas a un lado y la necrópolis del otro.
Sitti se ha mantenido silenciosa observando una fotografía de Seiya y Haruka. Algo no está bien con ellos. Su mente se oscurece cuando intenta pensar.
De pronto Haroto comienza a gritar furioso. Su paciencia ha caducado por ese día.
-¡¿Por qué mi hija no pudo ser una persona normal?! -Exclama a todo pulmón -¡No! - Se mueve de un lado a otro - ¡Tenía que ser la reencarnación de quien sabe qué!
-Haroto... -A Michiru le preocupa que su histeria moleste a Sokar.
-¿Y a dónde nos ha llevado esta locura de sus mil vidas? -El hombre está fuera de sí. Da grandes zancadas hacia el oeste -¡Al mismo...! -La tierra se mueve bajo sus pies.
-¡Haroto! -Michiru y Sitti corren en la dirección donde desapareció.
Parte del terreno donde transitaba el rubio cedió por su peso cayendo él dentro de una fosa profunda. Arrodillándose cautelosas en la orilla, intentan ver adentro.
-¿Se encuentra bien, señor Tenoh? -Sitti pregunta.
-Haroto, mi amor... -Con el corazón desbocado Michiru se inclina peligrosamente.
-¡Estoy bien! -Su voz se escucha desde la oscuridad. -Creo que alguna deidad egipcia quiso darme un escarmiento.
Su mujer se dirige al vehículo donde busca tres linternas de mano, una en un casco y sogas. Regresa con Sitti.
-Tengo esto. -Señala los artefactos.
-Bajemos la linterna atada a la soga para que tu esposo se ilumine, luego trataremos de empujar el Jeep más cerca para atar la soga al parachoques. -Sugiere la mujer.
Michiru asiente.
-¡Amor, te bajaremos una linterna!
-Que sea rápido, estoy a punto de convertirme en el hombre araña.
Ambas mujeres se ponen en la faena.
-¿Qué hacen?
La voz detrás de ellas casi las hace caer al hoyo. Ambas giran para ver a la recién llegada.
-¡Abby! -Michiru está entre aterrada y sorprendida.
-¿Cómo llegaste? -Sitti pasea su vista por el desierto, no hay más vehículos que el Jeep, tampoco hay camellos o dromedarios.
-Maat abrió una especie de agujero de gusano en la Villa y al cruzarlo estaba allá -Señala la necrópolis.
-¿Qué ocurre allá arriba? -Haroto grita...
Yamagushi, Japón.
Cere sale cautelosa del apartamento. Está aburrida sin su gemela y planea reunirse con ella en el burguer.
Desciende por las escaleras encontrándose en el trayecto con un espectáculo. Zafiro y Azumi se besan apasionados mientras se funden en un fuerte abrazo.
-Del beso se llega a eso -Dice burlona.
Los adolescentes se separan de inmediato, ruborizados y apenados.
-No... -Azumi busca en su ofuscado cerebro una excusa.
Se suponía que quería mantener su reciente noviazgo en secreto por una semana.
-¿Te molesta? -Zafiro pregunta retador a Cere.
-A quien debería hacer correr es a ti. Con eso de que odias los gérmenes y todo. -Ironiza.
Él se encoge de hombros.
-Puedo soportar los de Azumi -Recibe un fuerte zape.
-¡Desgraciado! -Gruñe ella.
-¿Qué hice? -Pregunta ofendido.
Cere se dobla de la risa.
Ese romance no llegará a la planta baja con ese par de explosivos caracteres.
-¿Sabes algo? -Azumi pasa por su lado, deteniéndose junto a su gemela girándose a verlo. -Ya no me agradas así que ¡Vete a la m...!
-¡Achu! -Cere cubre su boca. -Mamá ya te amenazó con encerrarte todo el verano si te escucha esas palabras.
-¿Te molestaste por lo de tus gérmenes? ¡Quise decir que...!
Azumi hace un mohín.
-Vámonos Cere, hay chicos más guapos y menos torpes en el burguer.
-¿Cómo el idiota de Kakashi? -Zafiro también se enoja.
-Una mosca se mueve a mi alrededor. -Desaparece escaleras abajo.
Zafiro, frustrado y furioso regresa a su apartamento. Entra y cierra de un portazo.
-¡Zafiro! -Brisa grita.
-¿No aprendiste a cerrar decentemente una puerta? -Ironiza su padre.
-Veo que no conseguiste nada de la Koucita -Rei se divierte. -Regrésame mi chocolate.
Mirándola de mala gana él pasa por su lado.
Brisa mira a uno y otro.
-¿De qué me estoy perdiendo?
-Nada importante -El menor de los Chiba replica.
-Está colado por Azumi desde que eran niños. -Rei lo delata. -Pero su fobia a los gérmenes y mal genio mantienen alejada a la pequeña dragón.
-¿Quién te pidió tu opinión? -Zafiro se enoja más.
-¿Se dan cuenta? Su hijo menor se enoja hasta bebiendo agua.
Los padres cruzan miradas.
-Ya es hora. -Darien Armando sentencia -Hemos retrasado la visita al psicólogo por mucho tiempo.
-¡No necesito un loquero! -Se defiende el adolescente.
-Mi pequeño, tu misofobia te aislará del mundo.
-No tengo miedo a nada -Los mira retador.
Rei se levanta del sofá.
-Si sabes donde está el dragón de tu vida iremos a enfrentarla, pero antes demostrarás que estamos equivocados -Va a la cocina, regresando con el pote de la basura arroja el contenido sobre la cabeza de Zafiro...
Desierto de Sahara, Egipto.
Mientras las mujeres hacen maniobras en la superficie para rescatarlo, Haroto enciende la linterna. Salta hacia atrás al descubrir que cayó entre algunos huesos de animales del desierto. Habituándose sus ojos a la escasa luz, dirige la linterna hacia las paredes rocosas, solo que éstas no son tales.
-¡Santo... ! -Colgada en la soga detrás de él, Abby queda petrificada.
Reconoce los jeroglíficos esculpidos en la pared. Cierra los ojos, la oreja le duele un infierno y el sabor del líquido viscoso y amargo que fue obligada a beber antes de ser sepultada regresa a su boca.
Salta al suelo.
Sitti y Michiru la siguen.
-¿Cómo descender a rapel puede parecer fácil en las películas? -Se queja Michiru sintiendo que las palmas de las manos le queman por el roce de la soga.
Silenciosa, Sitti se acerca a la pared. Sin tocarla lee silenciosa los símbolos.
- "Aquí yace la princesa que caminó con Amón Ra y su esposo". -Son las primeras palabras que expresa luego de unos minutos.
-¿Esposo? -Brama Haroto.
-Pueden haber efectuado el matrimonio en post mórtem -Expresa Sitti.
Saca de una mochila cruzada una cámara fotográfica y una lámpara fluorescente.
Abby se dirige a la pared contraria.
-Adom está aquí, con los soldados que acompañaron al príncipe Ptahhotep cuando asesinó a mi... -Inspira temblorosa.
-¿Cómo haremos para traspasar ese muro sin ser acusados de destruir el patrimonio antiguo de Egipto? -Michiru dirige su linterna la suelo temerosa de que hayan serpientes anidando allí.
-Rayos, me acabas de quitar la diversión. -Haroto estaba a punto de golpear la pared con una enorme roca.
-¿Alguna sugerencia, Abby? -Sitti la interroga.
La chica niega lentamente. De pronto, recuerda algo.
-Inicialmente esta tumba sería para la esposa del Rey. Se decía que era desobediente y rebelde – Camina hacia la pared arrastrando la palma por el relieve. -El sello de su sepultura sería un enorme medallón que él le obsequió el día que ella anunció su embarazo. -Encuentra el círculo.
-¿Dónde está ese medallón? -Michiru pregunta.
Acercándose, Haroto ilumina el orificio.
-Por los testículos microscópicos de el idiota Ptahhotep, ¿Qué podemos usar...? - Mira sorprendido el pecho de Abby
La medalla olímpica ha duplicado su tamaño y grosor. Los cinco aros unidos han dado paso a un perfil egipcio.
Sin perder el tiempo, le saca la medalla por la cabeza y la coloca en el orificio. Al instante los cuatro escuchan un ruido ensordecedor...
Cairo Antiguo- Barrio Copto.
Seiya despierta con un fuerte dolor de cabeza.
Abriendo los ojos descubre que está en una habitación pequeña. La ventana tiene unos barrotes como si de una prisión se tratase.
-Vaya, vaya, vaya. El campesino ha despertado.
Voltea hacia la puerta. Diamante sonríe malévolo desde una pequeña ventanilla.
-¿Qué ocurre? ¿Dónde estoy? -De pronto recuerda el mercado al aire libre -¿Dónde está Haruka?
-La antigua princesa está siendo atendida como tal. No te preocupes, mi jefe la está cuidando personalmente -Dice burlón.
De un salto, Seiya se levanta del pequeño catre para acercarse a la puerta. Diamante cierra la pequeña ventana y ríe a todo pulmón, alejándose de allí.
Angustiado, Seiya se asoma a la ventana. El sol comienza a descender hacia las dunas del desierto. Colgándose de los barrotes intenta moverlos sin alcanzar su objetivo.
Volteando nuevamente, observa la habitación. El pequeño catre ocupa el rincón, junto a ésta una mesa y una solitaria silla de madera. Del lado contrario una letrina y un lavabo, además de una tina muy pequeña. Aparte de eso, no hay nada más en la celda.
-Maat, -Susurra luego de intentar forzar la cerradura -Protege a Eshe de el monstruo Ptahhotep.
