Disclaimer: La mayoría de los personajes mencionados en ésta historia pertenecen a Akira Toriyama, la historia es mía y alguno que otropersonaje por ahí también.
Advertencia: Lenguaje explícito
CONSECUENCIAS
II
Salas de entrenamiento de Vegetasei
El incansable Príncipe Saiyajin daba rienda suelta a su brutalidad y qué mejor que dándole buenas golpizas a los soldados novatos que lo retaban a combate, creyendo tontamente que podrían siquiera asestarle algún golpe, aunque sus pensamientos en ese preciso momento estaban ausentes, no podía dejar de recorrer en su memoria cada centímetro del cuerpo de esa mujer y aunque se culpó de haber cometido una bajeza, lo cierto fue que desde que se había despegado de ella, no deseaba nada más que volver a acariciar esas suaves y largas piernas.
POV VEGETA
Esa humana era una mujer muy hermosa, hablaba demasiado pero aquello no le quitaba el mérito de ser deseable. En ella pude encontrar aquellas sensaciones de descontrol y de pasión desenfrenada clamando a ser descubierta. Sus glúteos se movían ante mis embestidas, tambaleándose ligeramente con cada profunda estocada, hendiendo el viento con su largo cabello azulado en forma de arietes de batalla. La oscuridad, en armonioso contraste con su pálida piel, transparentaba unos pezones turgentes, más apetecibles aún, de exquisito sabor.
Su cuerpo un poco desacostumbrado por la falta de actividad física, pero ardía de deseo hasta adquirir vida propia a causa de mis caricias, la hacía pasar desapercibida ante los ojos de los saiyajin que buscan entre los senos y bajo las piernas de mujeres saiyajin, cuando la gloria estaba en ella. Sin embargo, mis ojos lascivos se posaron sobre ella al igual que los millares de ojos de una araña hambrienta ante una mosca.
Cuando atrapé con mi tela de araña a mi presa, pude contemplar ante mí la encarnación del desenfreno más absoluto, la carnalidad del deseo salvaje. Aquellos apetecibles y desafiantes senos se habían convertido en dos fortalezas a punto de levantarse ante mí, esparciéndose sobre una serie de colinas y curvas que concluían sobre una frágil zona cálida, perfectamente conjugada. Poseía aquellas colosales curvas, ahora devoradas bajo mis caricias, la belleza etérea de las ruinas de un planeta que envuelve y atrapa con su misterio. Sus piernas largas surcaban entre mi piel, como senderos formados por los caminantes al viajar por un bosque solitario, llegando hasta un espacio dominado por la insensatez de la lujuria que lóbrega como una noche sin estrellas, se extendía llamativamente en mi pecho, portando el estandarte de mi irracionalidad, porque cuando la poseía olvidé totalmente que no debía de hacerlo.
Bajo ese efecto, mis manos viajaban expertas y caían a los costados de su cintura pequeña. El ombligo coronaba una noche perfecta. Bajo toda aquella desmadejada humanidad casi extinta, se ocultaba un sexo altamente adictivo, debo reconocerlo, aún algunos impulsos de volver a tenerla ante mí, me abarcan. Cada mechón de su azulado cabello resplandecía a la luz con el reflejo de la luna y probé su sabor, bebí de ella hasta saciarme. Negar que bebí de aquel néctar de pecado y lujuria sería como negar que la luna sale cada treintena.
Me perdí en ella antes de que fuese consciente de mis deseos concretos. Tanto calor flotaba en el ambiente que no tardó en convertirse aquello en una cruenta batalla sexual. Cada uno se afanaba en extraer al demonio del éxtasis por su vía orgiástica antes de que el otro lo consiguiera. Yo le tendía emboscadas entre las curvas de su cuerpo, escondiéndome bajo la oscuridad de la noche, mientras ella me infligía apasionadas heridas en puntos que hasta yo mismo desconocía.
Hundí mi miembro en su interior, en su boca, en toda ella. Ella se entregó a mí con la misma pasión con que yo a ella. En cuestión de horas, no hubo depravación que no hubiésemos probado, juego al que no hubiésemos jugado, fantasía que no hubiésemos realizado. Nos envolvimos en una espiral de pasión desordenada y nos perdimos en laberintos sudorosos de deseo carnal. Como si fuese un loco, devoré sus pies y sus hermosos senos; como depravado, la forcé a que albergase mi miembro en su boca, obligándola a probar de mí. Ella, como puta, se dejó hacer todo lo que yo quería pero sé muy bien que sólo yo podré tocarla, sólo yo podré tomarla y hacerla mía.
Ella, tan frágil y confiada como esas estatuas que se encuentran en los templos de Kempell y que encarnan a la diosa madre, me absorbía por los innumerables momentos en que acaricié el éxtasis y me perdí en él. Yo, que creía ser amo y señor, únicamente era esclavo de su boca, y fingía dominar la situación cuando en realidad era dominado por ella. El final fue una serie de epílogos orgásmicos. No había parte de su pálida piel que no estuviese marcada por mis manos o mis labios.
Nos separamos tal y como nos encontramos. No hubo palabra alguna que sugiriese tristeza por la despedida al igual que no hubo ninguna que reflejase alegría por el encuentro. La pasión es muda, y ambos lo sabíamos. Nos miramos a los ojos sabiendo que aquello había sido tan sólo el inicio de algo que no sé hasta dónde me arrastrará, aunque ya haya experimentado el placer carnal debo admitir que ésta manera fue quizás más placentera.
Volví a sumergirme de nuevo en esos pensamientos que no me dejan en paz desde que la acaricié en la madrugada, pero debía de apartarlos por ahora, debía controlar mi inagotable libido ahora que nuevamente había despertado gracias a ella.
FIN POV VEGETA
Una voz particularmente conocida lo sacó de aquel mar de pensamientos, había olvidado aclararle algunas cosas a la mujer que tenía en frente, como aquel reclamo de propiedad sobre él, no era ningún idiota como para desconocer sus intenciones y por ahora ya estaba satisfecho con lo sucedido, al observarla frente a él en posición de pelea, no sintió absolutamente nada y una sonrisa no demoró en aparecer en su rostro, aquella mujer había dejado de ser atractiva para sus ojos y le haría pagar por su atrevimiento.
- Príncipe, quiero serle útil aun solamente para ayudarlo en su entrenamiento – Lo miró a los ojos pero sintió y percibió algo diferente ésta vez, no era la misma mirada lasciva con la que el príncipe solía mirarla, ahora la miraba con ¿Asco?, ¿Qué estaba sucediendo?
- Mandarte al tanque de regeneración no será de ayuda Lenusy, ya que mandado a ocho idiotas hoy – Le dijo a la vez que se colocó en posición de batalla e inició una serie de golpes y patadas a la saiyajin.
La guerrera no pudo hacer mucho ante los ataques del príncipe, él la superaba en fuerza y velocidad, no entendía por qué el se comportaba de ésta manera, antes nunca quiso atacarla, nunca quiso tomarla en cuenta en un entrenamiento y ahora mismo sentía como sus huesos eran molidos a golpes, se levantó del piso con mucha dificultad, debía de lograr que se detenga o la mataría.
- Déjeme ir a un tanque de regeneración, no puedo más – La escuchó hablar con dificultad, sólo la observó, era una hembra débil después de todo. Y podría decirse que hasta fue cortés en no golpear ese rostro que sabía bien usaba para conseguir lo que quería.
- Lárgate y no te vuelvas a atrever a interrumpir mi entrenamiento – Espetó demasiado malhumorado, los saiyajins que aún estaban presentes se retiraron de su sala de entrenamiento, sólo vio a su soldado de escuadrón permanecer allí.
- Pensé que la matarías, nunca antes te había visto combatir con Lenusy – Escuchó al hijo menor de Bardock, no sabía por qué pero aunque muchas veces era intolerable, también le había permitido cierta cercanía, era un excelente guerrero y una gran compañía a la hora de entrenar, tenía un gran futuro y quería ser él quien monitoree ese progreso.
- Cierra la boca Kakarotto, que no tengo ánimos, esa idiota se lo merecía – Le dijo continuando con su entrenamiento.
- Vegeta, quiero hacerte una pregunta – Lo escuchó decir.
- Que te quede claro que solo en privado tolero que no te refieras a mí como príncipe Vegeta, dí lo que quieras preguntar insecto y hazlo rápido – Lo miró con el ceño fruncido.
- Quiero saber si… está permitido tomar a una de las humanas como compañera – Lo escuchó decir como si fuese lo más normal, ¿Acaso era idiota?
- Ese asunto no es de mi incumbencia, yo personalmente creo que si alguna de ellas te corresponder, ya es tuya – Le dijo recordando lo que había vivido hace unas horas – Pero, ¿Por qué lo preguntas?
- Porque estoy interesado en una de ellas, no sé si deba decirte esto pero…ya la he marcado, no pude evitarlo – Se sinceró, sin duda su soldado era un idiota para temas que tengan que ver con luchar.
- ¿La has marcado?, ¿Has realizado una unión con una humana? – Su mayor temor, escuchar sobre ellos, sobre unirse a un humano, pero que idea más descabellada, una humana jamás le daría un hijo poderoso.
- Sí, la verdad es que no pude evitarlo, simplemente sucedió y no creo que sea incorrecto, de todas maneras de lo diré al Rey pues no quiero que esto sea un secreto, quiero reclamarla como mi compañera, así si algún otro saiyajin se interesa en ella, sabrá que es mi compañera, con eso de que pronto el Rey aprobará tomarlas como mujeres – Le dijo sin prestarle atención a la sorpresa del príncipe.
- ¿Mi padre piensa aprobarlo? – Él mismo no lo sabía.
- Sí, mi padre me lo comentó, al parecer un gran número de soldados están interesados en ellas y pronto se generará un gran problema si no se les permite tomarlas como compañeras, por eso, yo no esperaba que una de ellas sea mi compañera pero simplemente se dio y ella no estará incluida en eso.
- ¿Darán a todas las humanas? – Cuestionó.
- A casi todas, al parecer hay una que está embarazada, es la muchacha de cabello azul, debo retirarme Vegeta, ya casi es hora del almuerzo – Despidiéndose torpemente de él se retiró de las salas de entrenamiento, dejándolo en la total confusión.
- ¿La humana de cabello azul está embarazada? Pero… ¿Por qué no lo había notado? No podía creer lo que ahora sabía, ella tendría que explicarle eso, ¿Cómo se atrevió a ocultarle algo así? ¿Lo creía un idiota?
Fue en su búsqueda y en sus ojos sólo se reflejaba aquel odio puro que sentía en ese momento, no estaba dispuesto a tolerar que se burlen de él de esa manera.
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Holaaaa aquí la otra parte del capítulo 10, espero que aquellos pensamientos de nuestro príncipe no sean muy grotescos xD, espero que no!
Les agradezco mucho por sus reviews preciosas naomigomiz y Johaaceve 3
Jesswinch, bienvenida linda! :D Que bien que te esté gustando ésta locura :3 y descuida se viene más de ese par que tanto nos encanta!
Besos infinitos para todas y cada una de ustedes lindas, cuídense mucho :D Au Revoir!
