ETAPA CUMBRE
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Yamagushi, Japón.
-Mañana a primera hora pediré cita con el doctor. -Brisa anuncia a Darien Armando.
Zafiro tiene más de quince minutos bajo la regadera mientras insulta a la humanidad, especialmente su hermana, deseándole que las gemelas Kou la torturen.
-¿Sigues insistiendo que no tienes problemas? -Rei pregunta desde el pasillo.
-¡No tenías que hacer eso! -Grita el adolescente.
-Ajá. Sigue negando tu condición que otro galán domesticará al dragón. -le advierte la chica.
No hay respuesta por parte de él.
Brisa espera pacientemente en la puerta.
-¿Desde cuándo sabes que tu hermano anda detrás de una de las hijas de Natzu? -Interroga a Rei.
-Desde que nos mudamos a este lugar -Va por una escoba y pala -Y les aseguro sin ánimos de ser malintencionada a que Serena está escondida con Darien.
-¿Qué? -Darien Armando la sigue -¿Cómo te atreves a afirmar tal atrocidad?
-No es posible... -Brisa jadea.
De ser cierto eso, significa que su hijo les ha estado mintiendo los últimos años y los Tsukino tendrán un nuevo motivo para declararles la guerra.
-Solo piensen -Rei continúa -¿Cuándo desapareció Serena?
-¡El día que Darien se fue a Tokio! -Gime Brisa.
Su padre se da con la palma de la mano en la frente.
-¿Por qué no pensé eso antes? -Corre a la alcoba regresando de inmediato -Quedas a cargo -Indica a Rei -No pierdas de vista a Zafiro. Vamos Brisa.
-¡Pero no sabemos dónde vive Darien! -Exclama su mujer. - ¡Y es tarde!
Darien Armando la toma del brazo para llevarla a la recámara.
-Tenemos su número de teléfono, con el código de área podremos guiarnos.
-Rayos -Murmura Rei. Ser niñera de su hermano temperamental no era la manera como planificó pasar sus vacaciones -¡Si van a dejarme a cargo, quiero suficiente dinero y todo por escrito!
La puerta del tocador se abre violentamente.
-¿Qué ocurre? -Con el gel anti-bacterial en la mano, Zafiro pregunta...
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Burguer
Cere espera pacientemente en la mesa a su gemela y el pedido. Aburrida pasea su vista por el recinto encontrándose con una desagradable sorpresa.
Levantándose furiosa, toma el vaso de refresco de la mesa más cercana y caminando presurosa hasta la mesa del fondo arroja el contenido frío sobre las cabezas de dos jóvenes que se besan.
-¡¿Qué diablos?! -El chico de cabello azul platinado se levanta furioso, cambiando su expresión de ira a una de terror en una fracción de segundo. -¡Cerecita! -El timbre grave de su voz se transforma en agudo. -¿Qué haces fuera de casa a estas horas? -
-¡Traidor! -La chica más pequeña que él por veinte centímetros le da un puntapié en la pantorrilla doblándolo de dolor.
Azumi, que había sido detenida por una amiga al confundirla con Cere por su nuevo color de cabello, se dirige calmada a la mesa que antes ocupaba su hermana, come las papas fritas sin perder detalle del acontecimiento.
-Hazme sentir orgullosa y transfórmate en una cereza radiactiva -Murmura entretenida.
Los jóvenes que pernotan en el local de comida rápida están pendientes de la mesa en cuestión, divertidos cuchichean que Malachite, el galán de la preparatoria acostumbrado a tener varias novias a la vez aprenderá a ser fiel a partir de esa noche.
-No es lo que parece...
-¿Ahora me dirás que no le estabas midiendo la lengua a esta pisa pasito? -Señala a la chica morena más alta que ella.
Nadie más que Hotaru se ha atrevido a enfrentar a las gemelas Kou, por lo que la mencionada se mantiene silenciosa rogando que las diablillas se marchen para poder escapar.
-Ella me abordó y...
Cere suelta una sonora carcajada.
-Vaya, por un momento pensé que me veías la cara de tonta y resulta que no eres más que una víctima patética. -Malachite asiente asustado -Me he llevado un gran susto. -Se aleja de él.
-Cerecita... - El joven no pierde de vista como ella hace un gesto afirmativo a Toya y Tomy que han vuelto a casa para el verano.
Cere vuelve sobre sus pasos
Nada bueno le avecina. Es lo que el manual de sobrevivencia a las Kou le diría si existiera. Caminando hacia atrás para escapar, no advierte la zancadilla que Azumi le hace, cayendo pesadamente en el piso.
-Por nuestra amiga -Los amigos de las gemelas vacían sobre Malachite todas sus bebidas.
Uno más osado le da una patada en la costilla.
-Si te acercas a ella más de treinta metros te las verás conmigo. -Yano replica al joven antes de sentarse junto a Azumi.
Enojada hasta la médula, Cere se acerca con los brazos en jarras.
-¿Quién te pidió tu ayuda? ¡Lo tenía controlado!
-Seiya me pidió que las proteja y no pienso faltar a mi promesa -Le hace un mohín -¿Qué te hiciste en el cabello? -Juega su única carta, ignorar a Cere para que ella lo tome en cuenta.
-Me lo teñí -Informa sin perder de vista a Malachite.
Empapado, se acerca a Cere.
-¡Hemos terminado!
-¿De veras?-Simulando sorpresa, la adolescente pregunta. - ¡Oh, pobre de mí, estaré llorando por los rincones golpeándome contra las paredes porque me has dejado! -Ironiza con malicia. -No te golpees con el cristal de la puerta al salir.
Más que dolida por descubrirlo traicionándola, está furiosa por las palabras de Yano. ¿Cómo se le ocurre decir que solo cumple una promesa?
-Cerecita... - Malachite duda. Es la primera chica que lo manda a pasear.
-Márchate ya, muñequito de plastilina -Azumi tiene sus propios problemas en qué pensar, uno de ellos es Zafiro y su torpeza, el otro es investigar qué es lo que ocurre alrededor de Seiya y por qué sus padres creen que está en peligro...
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Desierto de Sahara. Egipto.
-¡Cielos! -Michiru exclama cuando se abre la enorme pared que los separa de la siguiente cámara.
Su esposo ha quedado sin habla, Sitti silba admirada.
-La princesa era muy amada por sus padres y el Rey -Afirma Abby. -Tenían grandes esperanzas en su descendencia. La voz se le apaga -La que no llegó a ser.
La cantidad de objetos de oro y piedras preciosas se pierde de vista en el enorme recinto.
A Michiru le dan deseos de llorar y no detiene las lágrimas que se deslizan por sus mejillas como manantiales.
-¿Cómo pudieron comprometer a mi niña con un monstruo si era amada?
-La costumbre en las clases sociales jerarquizadas hasta el siglo diecinueve fue comprometer a las mujeres tan pronto tenían su menarquia. -Sitti está abrumada. Miles de almas gritan por justicia- En las regiones más apartadas de nuestro país se siguen concretando matrimonios por beneficio económico y social.
Abby camina lentamente por la cámara cuidando de no tropezar ningún objeto. Alcanza la pared del fondo. Asustada retrocede un paso.
-¿Qué sucede pequeña? -Con dificultad debido a su altura y cuerpo musculoso, Haroto llega a su lado.
-Creo que... -La voz le tiembla -No lo se...
-Hay una fuerza oscura que mana del otro lado de la pared -Kitty anuncia al tocar el muro con relieves.
-Comienza a caer la tarde, es ahora o nunca -Michiru está cada vez más nerviosa.
-Busquemos como abrir esta puerta -Haroto.
-¿Qué haremos cuando encontremos los cuerpos? -Michiru pregunta sintiendo un frío que recorre su columna vertebral produciéndole escalofríos de terror.
-Masika debe buscar el alma atrapada de Eshe y reunirla con la de Haruka.
A Abby no le sorprende que Sitti conozca lo que Maat le dijo en la Villa Olímpica.
-¿Quién es Masika? -Haroto jadea al intentar mover algo parecido a una palanca de piedra.
-Yo soy Masika -La gimnasta ilumina los jeroglíficos con la tenue luz de la linterna. -La que entregó a mi princesa al horrible Ptahhotep. Ahora debo salvarla así me cueste la vida.
-Estaremos guiándote desde aquí, solo no debes confundir nuestras voces con las de Osiris y Sokar -Sitti la estimula
-Creo que encontré... -Haroto hala una manecilla en un hueco de la pared, se abre el suelo debajo de los cuatro tragándoselos.
El piso vuelve a su lugar sin dejar más rastros de los japoneses que el Jeep en la superficie...
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En algún lugar de Egipto
Desde que Haruka fue liberada de la cesta ha tratado de buscar una vía de escape ignorando que Seiya está atrapado en una celda de ese opulento lugar.
La recámara donde fue confinada es de color blanco.
Una enorme cama con dosel se encuentra al fondo de la habitación, sin embargo se hace minúscula por el tamaño de ésta. A cada lado de la cama se halla una puerta de madera. La rubia descubre un tocador del tamaño de su alcoba en Tokio detrás de la puerta derecha, y un amplio vestidor con vestidos de lino, seda y algodón, zapatos de muchos colores, velos, maquillaje y bisutería en la otra. Al final del vestidor hay una vitrina de cristal donde puede admirar las más maravillosas creaciones en oro y piedras preciosas. Haruka toma en sus manos un collar semejante al que Ptahhotep le obsequió la tarde en que fue prometida a él.
Hastiada coloca la joya en su lugar, regresando a la recámara.
El suelo de mármol blanco pulido es frío. Cortinas de seda cubren las ventanas de cristal ahumado y los doseles de la cama. Una mesa de café de ratán con dos sillas está dispuesta junto a una de las ventanas.
Haruka se aproxima, descorriendo la cortina descubre que está en lo que parece la torre alta de un fuerte. Observando el edificio pequeño al pie de la torre puede notar que es nuevo comparado con toda la arquitectura que ha visto antes.
Va a alejarse de la ventana, cuando un movimiento llama su atención.
Es un hombre. Por la altura no puede distinguir sus rasgos, sin embargo esa manera de caminar...
-¡Jedite! -cubre su boca con las palmas para evitar que alguien fuera de la habitación la escuche.
¿Estará confabulado con los locos que la secuestraron?
El Bruce que ella recuerda no traicionaría a Kendrick y la protegería a ella con su vida.
Observando concentrada como el rubio camina de un lado al otro como si estudiara la fortaleza y la altura de su muralla que no se percata que alguien ha llegado hasta que habla a su espalda.
-Su alteza, hemos venido a asistirla con su baño.
La voz femenina la hace girar y gritar de impresión.
Observa al séquito de siete mujeres pequeñas ataviadas con el traje típico egipcio ingresar al tocador. Ninguna se atreve a mirarla al rostro.
-Puedo bañarme sola -Camina cautelosa hacia la puerta esperando escapar.
Está casi afuera cando unos brazos fuertes la rodean.
-Nada de eso, belleza.
-¡Diamante! -forcejea con él hasta liberarse. -¿Qué haces aquí?
-No seamos tan formales, -sonríe maligno -Puedes decirme Korihor (enemigo de los dioses), como tu adorado campesino me decía -Se jacta.
La chica estudia sus gestos.
-Eres el escudero de Ptahhotep -Haruka reconoce el el platinado al sirviente personal del príncipe.
Un hombre envidioso que buscaba mal poner a Adom para que lo ejecutaran. La ironía de la historia es que precisamente él fue decapitado por hacer insinuaciones contra ella sin testigos que lo avalaran.
Diamante se detiene frente a ella obligándola a levantar el rostro para mirarlo. Haruka no retrocede un paso, no está dispuesta a demostrar debilidad.
-Dime algo Tenoh, princesa o Lady Meredith ¿Qué fue lo que viste en ese campesino que era inferior a mí?
-¿Lady Meredith? -Está impactada.
Diamante suelta una risotada.
-¿No me reconoces? Te recuerdo la noche que apareciste en mi puerta, no tenías derecho a ser feliz, padecí esos meses viéndote llevar en tu vientre al bastardo de Kendrick. Fue placentero divulgar donde se ocultaban y recibir oro a cambio.
Esta vez Haruka retrocede un paso.
-Eras...
-El bueno y servicial Perkins -Simula la voz de un anciano. -Estando con Chatebriand pude recordar. -Toma fuertemente la muñeca de la rubia produciéndole dolor al pegarla contra su cuerpo -Siempre despreciándome, considerándome poca cosa cuando al campesino insignificante que no valía ni la espada que mi amo le obsequió, lo colmabas de atenciones y tu amor -Hay desprecio en sus palabras.
-Suéltame -Haruka masculla temblando.
-Ese sangre inmunda, aborto de la tierra pudo besarte -Con la mano libre acaricia la mejilla pálida y fría. -Te acarició, te hizo el amor...
-Lo siento señor, pero su alteza debe prepararse para cenar con mi señor -La doncella los interrumpe.
Diamante suelta violento a la rubia.
-Ponte hermosa como si fueras a cenar con Kou -Expresa venenoso dándole la espalda -Tendrás todas las puertas abiertas de la torre, puedes visitar los jardines y la biblioteca de ésta área ¡Ah! -Gira para verla - Si por tu hermosa cabecita pasa la más remota idea de escapar, te informo que Seiya está bajo el poder de Chatebriand y no dudará en acabar con él.
Abandona el aposento dejando a Haruka más aterrada que nunca...
