-¿Por qué nos ocultaste la existencia de nuestra nieta? -Con la niña en brazos, Brisa interroga a su hijo sentado a su lado.
Serena y su madre conversan encerradas en la alcoba infantil. Rei fue a dar una vuelta con su padre para calmarlo y convencerlo de que no golpee a Darien delante de la niña.
-Te confieso que tenía miedo –Cabizbajo, Darien manifiesta.
-¿De nosotros? -mece a la niña -Nunca te hemos dado motivos.
-Teníamos miedo de todos. Cómo reaccionarían ustedes si se enteraban que Serena era mi novia. Sabes que papá y el señor Kenji no son amigos, esa fue una de las razones por las que manteníamos nuestra relación en secreto. Después Serena quedó embarazada a pesar de que usábamos protección.
Brisa no aguanta y le tiempla de la oreja.
-¿Protección? ¡Embarazaste a la niña cuando tenía catorce años! –No eleva la voz para no asustar a su nieta.
-¡Mamá! –Gruñe él. –Nos descuidamos solo la primera vez…
-¿No te dijo tu padre que debías mantener tu bragueta cerrada y no pensaras con tu…? –señala su entrepierna.
-No planeamos cometer errores pero lo hicimos. Si me preguntas si estoy arrepentido, te confieso que al ver a Rini, despertar con Serena y dormir a su lado... –Acaricia el cabello rosa de su hija –No me arrepiento. Las amo y soy capaz de todo por ellas.
-Pero no debías esconderlas. Ellas no merecen estar ocultas como criminales. ¿Pensaste en sus padres? He sido testigo del sufrimiento de Ikuko. Su vida se vino abajo cuando su única hija desapareció.
-Tenía que hacerlo. Su esposo había contactado con una clínica de abortos para deshacerse del problema como llamó a Rini –Toca la manita suavecita de su hija. –Papá me enseñó que los problemas no se ignoran, se enfrentan. Pero ambos éramos menores de edad y nuestras decisiones no serían tomadas en cuenta. El cupo en el Instituto fue la respuesta a nuestra plegaria.
-¿Pensaron y actuaron solos? ¿Sin ayuda? –Pregunta incrédula.
Darien toma aire antes de responderle.
-Prométeme que no te enojarás con ellos, tampoco divulgarás a nadie lo que te diré. -Brisa entorna los ojos. –Conozco esa mirada. Promete que no saldrás a demandar una explicación.
Su madre ya tiene deseos de golpear a alguien.
-¿Quién los ayudó?
Darien toma en brazos a su hija dormida.
-Iré a acostarla y dar explicaciones a la señora Ikuko. A fin de cuentas ella es la única que ha perdido aquí.
Brisa detiene el deseo de gritarle. Contando hasta diez, lo sigue. El trasnocho comienza a hacer efecto en ella.
-Yo me encargaré de mi nieta.
-Sigue usando pañal para dormir –La acuesta en su cuna.
Las únicas cosas que existen nuevas en el apartamento son las de la pequeña. A Brisa no le pasa desapercibida la marca costosa de éstas.
-Le cambiaré el pañal –Su hijo se dirige a la puerta –Darien.
-¿Si, mamá?
-Debes entender nuestra reacción. Pudimos hacer algo por ustedes.
-Hemos sobrevivido con lo que tenemos. No niego que unos amigos nos ayudaron al principio, pero aprendimos a vivir con lo que gano en el empleo de medio tiempo. Los padrinos de Rini le proveen lo que necesita hasta que yo encuentre algo mejor. No he utilizado un yen del colegio…
-No me hagas sentir mal, hijo –Con el pañal limpio en la mano, Brisa se aproxima. –Las cosas pudieron ser diferentes si no nos hubieras ocultado la existencia de mi nieta. Ella no merece vivir en un lugar como éste.
- En ese momento temíamos que nos separaran y se encargaran del problema del embarazo de Serena.
-¿Cómo le hicieron para pagar la cuenta de la maternidad?
-No me has prometido no molestarte.
-Está bien, lo prometo. Pero solo porque sé lo cabezota que eres, como Zafiro. Ese niño me debe unas explicaciones.
-Él sabe mantener su palabra, fue lo que nos enseñaste.
Su madre pone los ojos en blanco.
-Ahora soy la culpable de que tu vida parezca una novela. –Se cruza de brazos –Ya prometí no halarle las orejas a nadie, es tu turno.
-Haruka y Seiya, también son los padrinos de Rini.
-¿Ellos? –jadea, se cubre la boca al ver que la niña se mueve intranquila -¿Cómo? ¿Por qué? –Susurra.
-Es una larga historia, y te agradecería que no digas nada de esto delante de la señora Michiru o los padres de Seiya.
-¿No están enterados de nada?
-Absolutamente.
.-
-Te juro que tengo ganas de matar a ese hijo de su madre. –En el pasillo del piso inferior, Darien Armando camina de un lado a otro -¿Le di mal ejemplo acaso?
-¿Estás molesto porque Darien es padre, o que la madre sea Serena? -Sentada en el segundo escalón Rei le pregunta. Dos vuelos en un solo día la tienen agotada.
-Me molesta que me haya ocultado todo. Ahora debo darle la cara al idiota de Kenji. ¿Tienes idea del temor que me produce que ese hombre acuse a tu hermano de estupro?
-Ambos eran menores…
-En la actualidad Darien es adulto mientras Serena continúa siendo menor de edad. –Le recuerda.
-Rayos, no se me había ocurrido – Incorporándose, sube las escaleras en carrera.
Serena le abre la puerta.
-Tengo la licencia de matrimonio –Darien le está explicando a Ikuko –Nos casaremos el viernes.
-Gracias al cielo –Su hermana suspira. –Eso resolverá uno de tus tantos problemas y papá no temerá que te apresen por secuestro y violación.
-Darien no hizo nada de eso –Serena toma la mano de su marido.
-Explícaselo a tu padre.
-Estaremos con ustedes hasta su boda –Ikuko interviene. –Tienen mi bendición y es lo que debe importarles.
-Cuenten también con la nuestra –Brisa afirma mirando retadora a Darien Armando.
-Qué diablos, -Rezonga éste -los perdonare con la condición que nos dejen cuidar a mi nieta este fin de semana.
-Nunca nos hemos separado… Serena niega con la cabeza.
-Lo toman o llamo al intolerante de tu padre –Advierte D. Armando
-Tomen esos dos días como una corta luna de miel –Aconseja Brisa.
Los padres de Rini se miran.
-Creo que podremos soportarlo –Darien consiente.
-Si ya todo está resuelto, -Rei bufa -muéstrenme donde dormiré…
Desierto de Sahara.
-Es la tercera caverna que inspeccionamos –Con el tobillo hinchado y doliéndole un infierno, Haroto pasa su palma su mano sucia por el rostro sudoroso ennegreciéndolo.
-No hay nada –Gime Michiru. –Esta es una trampa para que los profanadores de tumbas mueran.
-Genial –Abby ilumina el techo en busca de una salida -¿Alguien tiene vendaje? No quiero morirme desentonada con las momias de aquí.
-¿Quién te dijo que eres graciosa? –Gruñe Haroto.
Sitti prefirió apagar su linterna para dejarse llevar por la energía invisible que inunda el lugar. Se siente abrumada por los espíritus que no han podido cruzar el umbral. Sin tocar la pared coloca las palmas de frente a ésta moviéndose hacia donde se acumula la mayor concentración de energía, enciende la linterna alumbrando ese lugar. Abby se encuentra parada allí.
-Ya me morí dos veces, -La gimnasta se sienta en una roca ignorando la sorpresa de Sitti –Lo que lamentaré eternamente será que no pude ayudar a Haruka- Se recuesta contra la pared.
Repentinamente, muchas manos cadavéricas envueltas en vendas mugrientas salen de la roca, atrapándola la sumergen dentro de ésta.
Los otros escuchan su grito.
-¡Abby! -Iluminando donde segundos antes ella estuviera sentada hallan la roca solitaria.
-¿Se esfumó? –Nervioso, Haroto toca la dura roca.
Sitti niega con un movimiento de cabeza.
-Siéntense a esperar, - apaga la linterna –Abby acaba de cruzar al Duat.
-¿El Duat? –Haroto está aterrorizado.
-¿Qué es el Duat? –Michiru logra preguntar después de controlar su hiperventilación.
-Según el Libro de Los Muertos, el Duat es el lugar donde se celebra el juicio de Osiris y el espíritu del difunto debe sortear distintas pruebas y cruzar la puerta al Dat. El Duat es el inframundo situado debajo de la tierra.
-¿Es la razón por la que Abby fue…? –Haroto señala la roca iluminada por su linterna sin saber qué decir.
Sitti asiente.
-Por la cual fue llevada debajo de nosotros
-¿Y el Dat es…? –Michiru quiere toda la explicación.
-El Dat es un mundo celeste situado sobre la tierra y sobre éste se encontraba el reino celeste de Ra a donde solo podía entrar el Faraón fallecido.
-Comenzará a dolerme la cabeza por toda esta tontería que ya no considero así –Haroto se queja.
Se pregunta cómo le estará yendo a Abby en ese lugar, implorando que todo salga bien y ella sobreviva…
.-
Abby abre los ojos. Está acostada en algo suave que la mece infundiéndole paz.
El cielo oscuro está iluminado por miles de antorchas que sobresalen del inmenso mar. Sentándose, se da cuenta de que no está en una barca sino en una angosta vereda de oro que apenas sobresale en la superficie y atraviesa el mar. A donde quiera que mire es agua, sin tierra, sin montañas, solo agua.
Incorporándose, mira a ambos extremos del camino. ¿Ir es venir o viceversa?
Tomando aire, comienza su recorrido confiando que ha tomado la dirección correcta.
No Sabe cuanto tiempo ha caminado, de pronto la senda comienza a hacerse mas angosta hasta que solo puede caminar sobre una soga templada colocando un pie sobre otro sin perder el equilibrio, llegando a una enorme puerta de oro con relieve.
-Has sorteado y salido victoriosa de la primera prueba.
La puerta se abre al tiempo que ella escucha la grave y escalofriante voz que la hace temblar.
Traspasa el umbral encontrando frente a sí un río con una flecha que señala hacia dónde ir. Debe caminar por su ribera hasta su nacimiento.
La niebla de su memoria comienza a disiparse. Ya había estado en ese lugar sin cuerpo físico. El vaho espeso de su aliento indica que la temperatura es muy baja para un mortal. Titiritando y abrazando sus brazos, avanza rápidamente sin pensar en el dolor que le causa respirar.
Extrañamente la temperatura se va normalizando mientras se aproxima a una segunda puerta.
Un hombre con cabeza de halcón custodia la puerta.
-Tu empeño te ha otorgado el privilegio de traspasar la puerta, -Indica con la voz críptica que ella escuchó anteriormente - pero para traspasarla debes dejar tu cuerpo mortal.
-¿Quiere decir que debo morir?
¿Qué debe hacer? Sitti dijo algo que en ese instante no recuerda…
