Disclaimer: La mayoría de los personajes mencionados en ésta historia pertenecen a Akira Toriyama, la historia es mía y alguno que otro personaje por ahí también.
INICIO
Jamás pensó que aquel día terminaría de ésta manera, que lo volvería a ver tan pronto y frente a ella, que inesperadamente se entregaría nuevamente a él, sin que le importe nada más que vivir plena el momento, pensó en arrepentirse y huir, pero nada de eso tendría sentido, mientras aún sentía las manos del guerrero sobre su cintura, ahora se encontraban ambos sobre el pastizal, observando la inmensa luna de aquella noche, nadie decía nada quizás por miedo, un absurdo miedo de quebrar aquella tibieza, aquel momento sublime. Ella lo observó de reojo, él miraba fijamente la luna, sus orbes se notaban concentrados en un punto fijo en el cielo. Desde que había llegado a este planeta, nunca permaneció fuera el castillo por tanto tiempo, pero estar aquí con él la hacía sentir totalmente segura entre sus brazos.
Tenía miles de interrogantes en la mente pero, no se atrevió a arruinar aquel momento, aún se sentía un poco avergonzada de lo sucedido, pero ¿qué importaba? Ambos se habían entregado sin restricciones a la pasión y el deseo, pero estaba consciente de que era probable que él en cualquier momento rompa ese hechizo y arruine todo con alguna frase que la saque de aquella ensoñación y la regrese súbitamente a la realidad, una realidad donde ella no era importante, donde sólo era un objeto más para saciar sus deseos. Pero aún no se marchaba de su lado, aún la mantenía aferrada a él, a pesar de su ausencia, aún mostraba posesión sobre ella.
- Vegeta… ¿Por qué pasó todo esto? – se atrevió a cuestionar, aun sabiendo que recibiría una respuesta ofensiva.
- Porque tenía que suceder…ambos lo queríamos, ¿No? – respondió sin dejar de mirar la luna.
- Sí…lo sé, pero…nada de esto tiene sentido si mañana volverás a ignorarme, como hiciste hasta ahora – no supo por qué lo dijo, pero decidió también observar hacia el infinito.
- Me confundes – escuchó la voz masculina, ¿Lo confundía? ¿De qué estaba hablando?
- No comprendo.
- Lo que escuchaste, mujer – respondió incómodo, no era extraño para nadie que los saiyajin no eran seres sentimentales ni prestos a sentimientos, él especialmente tenía serias dificultades para expresarlos, jamás lo hizo abiertamente – me confundes de tal manera que…me cuesta entender por qué actúo así – decidió mirarla, pero ella ahora observaba fijamente hacia la luna, sus inmensos ojos azules parecían grises con el color plateado invadiéndolos.
- Tu hermano me pidió un compromiso – le confesó sin miedo a su respuesta.
- ¿De qué hablas? ¿Un compromiso? – se sorprendió ante lo dicho por la humana, ¿cómo se atrevería ese mocoso?
- Sí, hoy me lo dijo en su lengua materna, quizás pensó que no lo entendería, pero…he logrado entender su idioma, claramente me dijo que quería unirse a mí y tener un compromiso, eso significa que…quiere casarse conmigo, ¿Verdad? – cuestionó finalmente, volteó el rostro y observó los ojos del saiyajin que la miraban fijamente.
- ¿Y tú quieres eso? – le preguntó, ella se sorprendió ante la pregunta, ¿Acaso le importaba?
- No sé qué pensar, Tarble es…alguien a quién no termino de entender – murmuró – Me siento estúpida contándote esto, sé que no te importa, lo siento – sonrió, pero unas cuantas lágrimas ya amenazaban con salir.
- Deja de decir estupideces, Tarble jamás se unirá a ti, olvida eso – lo escuchó.
- ¿Por qué?, ¿Por qué no, vegeta? – se sorprendió ante su afirmación, pero era ella quién tendría que decidir eso.
- ¿No lo recuerdas? Hace pocas horas gritabas que eras mía y ahora me sales con que Tarble… ¿Qué esperas que te diga? ¿Que lo mataría si te atreviese a tocarte?... ¿Aún lo dudas?, por supuesto que lo haría – sentenció finalmente.
- No quiero eso, no necesitas lastimar a nadie, yo jamás dejaría que alguien más me toque – fue una respuesta impulsiva – ¿Pero qué será de mí? Tú vas a casarte con una mujer de Kempell, yo…no quiero ser tu concubina o alguien a quién uses para satisfacerte.
- ¿Cómo te enteraste de eso? – su ceño se frunció aún más.
- Eso no importa, ¿es verdad no?
- No del todo, jamás me uniría a una estúpida mujer de ese planeta, lo que el Rey diga o el consejo me importa poco menos que nada, además si decidí venir sabiendo que estabas aquí corresponde a algo que por el momento es mejor que no sepas, confórmate con saber que no tomaré a ninguna otra mujer – fue claro, aunque quisiese no podría, ella había llenado por completo aquellos vacíos que existían en su vida, ¿Cuándo había hablado con alguien de ésta manera? Jamás, nadie tuvo el valor ni el descaro, ni el tino para dirigirse hacia él de este modo, mucho menos una mujer. Pero aquí estaba ella, diciéndole todo tal cuál pensaba y creía sin importar lo que pueda pensar.
- Eso…me tranquiliza – sonrió, aunque no haya querido ésta confesión la alegró verdaderamente, él no quería tomar a nadie más.
- Aunque la tranquilidad no te durará mucho porque pronto nos atacarán, es cuestión de días o probablemente menos – nuevamente miraba hacia el cielo – Freezer y los kempellianos se aliaron y sumándole a eso que tiene a Brolly con él, es posible que nos derroten – confesó, los gestos de su rostro se endurecieron – Es por eso que quiero que te vayas lejos junto a las demás humanas.
- ¡¿Qué?! ¡No puede ser! – su rostro se horrorizó al oír las palabras del saiyajin, nuevamente ese maldito monstruo.
- Lo harás mujer, tomarás una de esas naves y te largarás de aquí junto con las demás terrícolas, ve a algún planeta lejano, fuera de este cuadrante; donde esa basura no pueda encontrarlas – le ordenó.
- ¡No puedo hacer eso! No voy a dejarlos aquí, ¡No soy una cobarde para huir de esa manera! – contestó al borde del llanto y la desesperación, no era posible. ¿Cómo podría irse sabiendo que aquel planeta podría ser destruido como el suyo? Sabiendo que quizás no volvería a verlo nunca.
- Déjate de estupideces, ¿Qué podrías hacer? Sólo estorbarías en la batalla, te estoy ordenando que lo hagas mujer, no estoy pidiendo una opinión tuya, le daré la misma orden a la humana de las salas médicas, ella parece más centrada – le dijo.
- Ella está unida a Gokú, ¿Crees que se va a querer ir así nada más?
- No me importa, se llevarán a algunas mujeres o niños saiyajin bajo su cuidado, pero todos los demás se quedarán a combatir, a morir por nuestro planeta si es necesario. Y ya no lo discutas, se hará de esa manera – le ordenó.
- Hablaré con el Rey sobre todo esto, algo podemos hacer, podría idear algún arma especial para… - el saiyajin la interrumpió, lo sintió apretar ligeramente su rostro con una mano.
- Escúchame bien humana, el Rey ahora mismo está regresando a Vegetasei en un estado lamentable – su rostro denotaba ira y rabia contenida – Estoy a cargo ahora, así que ahora mismo te irás a preparar alguna nave, hablarás con las terrícolas y harás lo que te ordené, no cuestiones mis decisiones humana.
- Suéltame me estás lastimando – sollozaba, lo sintió apretar su rostro - ¡Déjame!
Él la soltó bruscamente, se pudo de pie y tomó su spándex y armadura para colocárselas, le daba la espalda, veía su cola agitada ir y venir de un lado al otro en señal de enfado. Ella se puso de pie y buscó su ropa, se la colocó rápidamente y se iba a ir de allí en ese momento, pero sintió el fuerte agarre del saiyajin, la atrajo hacia él y por un momento se sintió tan extraña, nuevamente ese calor, esas sensaciones que salían disparadas en todas las direcciones. Él observó sus labios y sin pensarlo más la besó, desesperado, con una gran necesidad y carga sobre sus hombros, quizás vuelva a probarlos y de ésta manera es como quería recordarla. Ella se resistió en un primer momento, pero al sentir a su lengua adentrándose y enredándose con la suya, correspondió el beso del saiyajin, rodeó su cuello con sus brazos y ambos permanecieron así por varios minutos, uno probando el sabor del otro, tratando de que este momento sea perpetuo.
-No importa lo que suceda, trataré de vivir y si eso sucede, voy a encontrarte – le susurró, no pudo aguantar más aquello que sentía oprimir fuertemente su pecho.
Se separó de ella y no supo por qué pero voló rápidamente hacia unas costas olvidadas, dejándola sola en aquel bosque, no podría soportar un momento más esa situación, fue la primera y última vez que se permitía esas debilidades, aunque haya sido cierto lo que dijo, si sobrevivía a esto que ocurriría pronto, la buscaría.
Pero primero debía centrarse en la próxima batalla, necesitaba desquitar aquella frustración, ese rencor que inundaba y fluía por sus venas, destruyó muchas montañas y descargó su furia con la naturaleza que lo rodeaba, aún no era el súper saiyajin legendario y eso sólo le causaba unas ganas más grandes de matar a ese bastardo, si habría alguien capaz de detenerlo sería él, sólo él. Era una deuda pendiente, un largo y sombrío capítulo de su vida que hasta este momento no se había cerrado pues el maldito seguía con vida, entre sus gritos de impotencia, su desfogue de frustración habían transcurrido casi dos horas hasta que la luz del día empezó a golpear en su rostro. Era hora de regresar al castillo y enfrentarse a sí mismo.
Prendió el scouter e inmediatamente se dio cuenta que muchas personas habían intentado comunicarse con él, pero mientras estuvo con la humana no le prestó atención a eso.
- Nappa – intentó comunicarse con su soldado - ¡Maldita sea Nappa! ¡Responde! – no toleraba su descuido.
- Príncipe Vegeta – contestó, pero escuchaba su voz bastante distinta.
- ¿El Rey llegó al planeta? – cuestionó.
- Llegó hace unas horas… – hizo una pausa – Príncipe Vegeta, su padre llegó moribundo y…
- ¡¿Por qué diablos no se me avisó?! – respondió iracundo, interrumpiéndolo.
- Príncipe…intenté comunicarme con usted toda la noche, pero…fue imposible no había comunicación con su dispositivo – recordó en esos momentos que lo había apagado para no ser interrumpido.
- ¡Maldita sea! , Nappa ve inmediatamente a la arena – Le ordenó – Bardock y los demás soldados también deben estar ahí – Cortó la comunicación y alzó vuelo hacia el castillo, por un momento se sintió estúpido por lo que había hecho, pero ya no importaba en estos momentos, un planeta entero dependía de él y de sus decisiones.
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Voló apresuradamente y en menos de quince minutos había llegado hasta el castillo. Su hermano se encontraba afuera de las salas médicas con un semblante que jamás había visto. Se apresuró a entrar a la sala número tres y allí encontró a Bardock y a su hijo menor, su soldado de escuadrón solo le dirigió una mirada confusa que no pudo procesar. Después de un seco y breve saludo vino un silencio agónico. Percibió en el ambiente la muselina engañosa de una falsa serenidad.
- ¿Dónde está el Rey? - preguntó.
El silencio incómodo se vio interrumpido por el Jefe de escuadrones.
- Príncipe…está allí adentro – respondió Bardock, señalándole una puerta específica.
- ¿Qué pasó? – miró hacia aquella puerta, él sabía que allí se encontraban los equipos y enseres necesarios para el estudio de los cuerpos de los soldados fallecidos, algo en su pecho se oprimió fuertemente al mirar hacia aquel lugar.
- Príncipe Vegeta… - pero el príncipe no lo esperó y abrió inesperadamente la puerta, entonces lo vio.
Los médicos de su planeta rodeaban el cuerpo inerte del Rey, el estado en el que estaba era deplorable, los ojos abiertos de su progenitor parecieron augurarle un horrible desenlace. Los presentes se sorprendieron y al instante salieron del lugar aterrados ante su presencia, dejándolo allí, observando a su padre. Su padre había muerto y no supo por qué pero se sintió inmensamente culpable.
No aguanto más tiempo en ese cuarto, al salir de allí todos los ojos se posaron sobre él, caminó y, aún en desconcierto, llamó a su soldado. Lo que se escuchaba del otro lado de la línea era ruido, caos, un bullicio tremendo y entonces una gran explosión lo hizo despertar del trance en el que estaba. Todos los saiyajin presentes se alarmaron y salieron apresuradamente de aquel lugar y observaron que una parte de su cuidad había sido atacada.
Había comenzado.
El odio que mantuvo atesorado dentro de su alma, al fin podría descargarse, al fin; el día de su liberación había llegado. Alzó vuelo dirigiéndose hacia el exterior a la vez que se comunicaba con sus generales y soldados al mando. Formarían una gran barrera, no los vencerían tan fácilmente. El destino de su planeta estaba en sus manos, vio a su hermano volar junto a ellos, pudo ver en sus ojos aquel odio que no había visto jamás en él. Le había afectado la muerte de su padre, pudo notarlo. Todos y cada uno lucharía por motivos diferentes quizás, pero eran una raza dispuesta a darlo todo y morir si debía de ser así por defender lo suyo, sus intereses y sus derechos.
-Matemos a Freezer y a cada uno de esos miserables – El nuevo Rey había dado una orden, y la cumplirían, pelearían al lado de su Rey aún con los ojos cerrados.
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Hola hola :)
Nuevamente fastidiándolas por aquí! Preciosas muchísimas gracias por sus reviews en el capítulo pasado, que bueno que les gustó el lemoncillo, estaba preocupada xD
Les contaré que me he pasado todo el día escuchando al genio David Bowie y unas ganas locas de escribir algo me llegaron de pronto, al escuchar especialmente Heroes, dije. Aquí vamos! :)
Si les interesa búsquenla en youtube, es una canción de los 70's! pero la música no tiene épocas ni edades, un abrazo inmenso nenas preciosas!
Y ya contando los días y los capítulos de DBS para ver a Vegeta como SSJDSSJ otra vez xD ya saben a qué me refiero! Besos infinitos yyyyy graciasssssssss :3
