Las ventajas de estar temporalmente muerta es que no necesitas aire para respirar, piensa Abby mientras forcejea con Ptahhotep.
-Arrodíllate ante mí, esclava y dame la honra que me debes. –Gruñe con voz sepulcral.
-En tus sueños –Gesticula la chica. Ágil, levanta las piernas colocándolas en el pecho del Príncipe jalando la cadena con sus manos. Ptahhotep reacciona, aventándola hacia las almas jadeantes de carne, sin embargo, Abby se mantiene aferrada a la cadena, enrollándose en ella y jalándola con más fuerza. Horrorizada, ve cómo los dientes del Príncipe se alargan asemejando dentadura de cocodrilo. Su piel se vuelve escamosa –Eras feo, pero con esa mala cirugía, empeoraste. –Jadea.
-Te devoraré. –Ruge atrayéndola.
Abby busca desesperadamente de dónde sujetarse, cuando de pronto, alguien coloca sus manos sobre las suyas, ayudándola a jalar.
-Princesa –Murmura solemne viendo sus ojos que comienzan a adquirir una extraña tonalidad dorada. La intervención de su ama le infunde nuevos bríos.
Haciendo un gesto afirmativo con la cabeza, ella y Eshe comienzan a jalar…
-.
Haruka siente un leve mareo que se acrecienta a medida de que continúa avanzando junto a Seiya.
-Seguro que existen momias sedientas de mis órganos internos –Protesta Jedite desde que emprendieron camino por los oscuros laberintos en que se han convertidos las grutas –Bastante tenía con el examen de ingreso a la carrera de Medicina, pero por otro lado…
-¿Quieres hacer el favor a los vivos de callarte? –Seiya murmura cansado de tantas tonterías –O seré yo quien extraiga tu cerebro por las orejas.
-Aguarden –Haruka se recuesta en la roca.
-Olvidé que estás indispuesta. –Su prometido toca su frente, descubriendo que está muy fría -¿Cómo te sientes?
-De pronto me duelen las articulaciones –Murmura desconcertada.
-Has estado sometida bajo mucha presión –Reconoce él inclinándose de espaldas a ella –Apóyate en mí. – Haruka obedece silenciosa pasando sus brazos sobre el pecho masculino, trepando sobre él
–Tan pronto salgamos de aquí nos casaremos aunque tengamos oposición de nuestros padres.
-Primero debemos salir de aquí –Jedite es quien responde esperando a sus amigos -¿Habrán trampas o virus que nos asesinen en segundos?
-Puedo darte el gusto a la última opción –Gruñe Seiya. –Puedo acabar con tu miseria en un pestañear-No…
-¡Esto es una horrible broma!
Los pasos veloces acompañan la voz conocida, despertando la curiosidad de Haruka.
-¿Papá?
Las tres personas que llegan en sentido contrario se detienen frente a los jóvenes.
-¿Qué rayos hacen aquí? ¿No pudieron escoger otro lugar para visitar? –Haroto pregunta deseando golpearlos.
-¿Qué haces vestida de esa manera? –Michiru ilumina con la linterna el thawb.
-¿Qué hacen aquí? –A su vez, Haruka les pregunta.
-Podríamos pedir té y galletas, pero Eshe no se siente bien. –Seiya la ayuda a sentarse en el suelo.
Haroto se inclina frente a ella, gruñendo por la presión de su tobillo.
-No es momento de enfermarse, bebé.
-No tengo fuerzas…
Michiru aprieta sus manos.
-Si te desmayas, pondrás en peligro nuestras vidas, nos siguen los antiguos esclavos del desalmado príncipe hechos muertos vivientes.
-Osiris está detrás de esto –Sentencia Seiya -¿Seguirás llorando o te comportarás como el Bruce que conocí? –Interroga a Jedite.
Inspirando y exhalando un par de veces, Jedite asiente.
-Vamos a aplastar cráneos.
-Necesitarán esto –Haroto les ofrece una especie de bastón en el que ha estado apoyando –Estaba en el tesoro.
Reconociéndolo, Seiya lo sujeta por la empuñadura.
La escasa iluminación de las linternas se opaca ante el millar de luciérnagas que aparecen mostrando la metamorfosis del joven japonés en un soldado de piel aceitunada y ojos negros. Su ropa se desvanece dando paso al traje blanco y dorado de un oficial de alto rango.
Haroto cree que enloquecerá. El cabello de Haruka se torna largo y oscuro. Ella se levanta mientras cambia de apariencia, mostrando el verdadero rostro de la princesa Eshe de Sakkarah.
-Mi maravilloso y valiente Adom –Murmura Haruka, viéndolo con adoración.
Poniendo rodilla en tierra, el hace una reverencia antes de tomar su mano y besarla amorosamente.
-Princesa Eshe, daré hasta mi última gota de sangre por ti. –Afirma contundente.
Ella acaricia su mejilla, Adom se incorpora y la besa suavemente antes de levantarse y correr al encuentro con los espectrales seres.
-¿Alguien más siente que está bajo la influencia de las drogas? –Pregunta Haroto perplejo.
Adom llega hasta los cadáveres vivientes a quienes comienzan a formarse los tendones y músculos. Con un movimiento ágil, mueve la empuñadura del bastón de manera que descubre una filosa hoja de espada con la cual comienza a partir los cráneos en varios trozos mientras las antorchas que nadie había visto antes, se encienden proporcionando una clara visión del lugar. Sitti se aproxima a una serie de jeroglíficos que no había visto.
-Parece ser un mapa para llegar hasta Eshe y… -No puede creer lo que ve –No la casaron con Ptahhotep.
-¿Qué? –Michiru deja a su hija con Haroto y se aproxima a ella.
-Por fallarle a la nobleza y no seguir con el pacto de su padre, a ella le fue quitado el título de princesa por el mismo Faraón, –Lee lentamente –pero su padre no aceptó la orden de dejarla a su suerte en el más allá y contradiciendo el edicto real le realizó una pompa fúnebre digna de una reina y ordenó que el cuerpo de Adom fuera tratado como el de un príncipe. Sus sacerdotes oficializaron la unión de ambos para que se encontraran más allá de la muerte…
-¿Adom es quién yace con ella? –El sonido de huesos partirse y las instrucciones los gritos entre Adom y Jedite le encoge las entrañas.
-No es tan sencillo –Continúa examinando –El Rey se enteró de su rebelión y lo asesinó junto con su esposa y sirvientes. Y para compensar su error, ordenó que junto a los amantes fuera colocado el príncipe Ptahhotep para que no les diera paz. Los nombres de los sarcófagos fueron borrados y sellada la tumba para siempre. Antes de obstruir la puerta que acabamos de descubrir arrojó los cuerpos de los padres de Eshe, sirvientes y los constructores de la tumba a los cuales se les quebraron las piernas y cortadas sus manos para que tuvieran un final aterrador.
-Ese Rey era peor que Ptahhotep. –Tiembla impresionada por tanta maldad.
-Era su pariente –Concluye la parapsicóloga.
Michiru regresa con los suyos relatándole lo descubierto.
-¿Cómo diantres sabremos quién es Adom y quién Ptahhotep? –Gruñe Haroto –Podríamos acabar con Adom por equivocación y dejar el alma de nuestra hija atrapada por la eternidad con él.
Eshe camina lentamente con porte real. Sitti les hace señas para que no la toquen, por lo que silenciosos la siguen a corta distancia. Asustados observan cómo se aproxima a dos muertos vivientes cuya regeneración está casi completa. Cruza algunas palabras con ellos antes de dirigir su atención hacia Adom.
-¿Qué dijo? –Pregunta Michiru a Sitti.
-Los llamó padre y madre y lamentó que el Rey los haya condenado a muerte. Juntos esperan que Adom termine con los sirvientes de Anubis para que abra las dos últimas puertas que nos separan de los sarcófagos.
A Jedite le cuesta seguir el ritmo de Adom, éste último tiene la única arma que los atraviesa con facilidad.
-El chico está en desventaja –Cojeando, Haroto busca algo entre el enorme tesoro. Un escudo real y una espada de con piedras preciosas en la empuñadura le son ofrecidas por el padre de Eshe. –Gracias… Colega –Hace una reverencia al hombre cuyas cuencas oculares aún están vacías. –Cuide de nuestra hija. –Atrápala Kimore –Llama al joven.
-Gracias, señor Tenoh. –Feliz, se une a Adom.
-¿No los ayudarás? –Michiru le pregunta.
-¿Ves a esos dos guerreros? –Haroto admira la destreza de ambos, viendo que Adom es más fuerte y experto. –Y mi experiencia en el arte de la guerra se basa en un libro y películas épicas.
Los cráneos destrozados vuelven a unirse. Los muertos vivientes se hacen más numerosos.
-Muy bien, esposo cobarde. Yo los ayudaré. –Tomando una vara de oro ataca a dos seres que se acercan. Sitti, los antiguos padres de Eshe y ésta se unen al fragor de la batalla.
Deseando desaparecer del lugar, Haroto se apodera del asta de un estandarte, atacando solo cuando alguno de los muertos vivientes se acerca a él.
-Pulvericen los cráneos, no dejen trozos grandes –Ordena Adom.
Sitti traduce lo dicho por él.
-Es una vergüenza que nuestra hija use las armas mejor que tú –Espeta Michiru viendo que es la tercera vez que Haroto deja caer su arma.
-Ella tuvo varias vidas para aprender a pelear, yo solo he contado con cinco minutos. –Protesta el hombre –Taiki no me creerá cuando le cuente esto –Murmura aplastando un cráneo. De pronto se le ocurre una idea. Saca su teléfono y activando el modo nocturno toma varias fotos de los chicos, Michiru y Sitti y varias selfies con los antiguos padres de Eshe en el fondo. –Para el Facebook.
-¡Haroto! –Michiru grita indignada -¡No es momento para eso!
-¡Es para dejar constancia de que no soñamos este momento!
-¿No tenemos que sobrevivir primero? –Ironiza ella, golpeando una cabeza.
-No es momento para esto, no hagas aquello, ponte a pelear –Remeda él regresando a la batalla.
Por fin terminan con el último sirviente, quedando de pie los padres de Eshe.
Adom les hace honores antes de avanzar con paso firme hacia el final del salón con una antorcha en la mano.
-¿Sabrá que no está realmente en su tiempo? –Michiru le pregunta a Sitti.
-Aunque la personalidad de Adom domina en este momento a Seiya, sigue presente la memoria actual en él: lo mismo ocurre con Eshe. –Señala a la princesa –Por ahora se siente más unida a sus anteriores padres por la obligación y la pena que les causó. –Se escucha el sonido de la roca moverse y la voz poderosa de Adom –Vamos, ha abierto la última barrera.
Los siete caminan hacia él, entrando en una cámara funeraria de techo abovedado muy alto y con incrustaciones de piedras preciosas que asemejan las estrellas de la constelación de Orión. Las paredes llenas de jeroglíficos muestran a Maat recibiendo a un difunto y el paso de éste por la travesía y peligros hasta alcanzar la felicidad en el Duat.
-Vaya… -Susurra Jedite
-Esta tumba fue concebida originalmente para los padres de la princesa. –Explica Sitti revisando el sarcófago central –El más pequeño pertenece a Eshe, los de los lados… -pesarosa mueve la cabeza – Tendremos que echar suerte para no acabar con la momia equivocada.
-¿No puedes adivinar cuál es el maldito príncipe? –Pregunta Haroto –Debería estar arrojando energía oscura.
-Estoy rodeada de mucha energía y no logro enfocarme en una sola.
-Mala hora para que su wifi esotérico no sintonice la energía correcta –Protesta Jedite.
Michiru recelosa se acerca a Eshe que al verla cruza unas palabras con sus padres. Ellos le sonríen y hablan animados sin que la madre de Haruka sepa de qué se trata.
-Te agradecen el esfuerzo que has hecho por protegerla y socorrerla para vencer a Ptahhotep –Sitti traduce.
-Diles que ha sido todo un honor apoyarla para que alcance su destino junto al hombre que Maat escogió para ella. –Sitti les traduce -¿Podrías preguntarle al príncipe si hay alguna manera de identificar a Adom? Tal vez lo hayan sepultado con un objeto específico que fuera de la familia.
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-Hallamos un vehículo abandonado –Anuncia un sicario a Eros. –Está unos kilómetros adelante.
Encendiendo el Jeep, Eros hace un gesto para que lo guíe.
-Cortaré las piernas y manos de Adom para que no toque ni vuelva a robar a mi princesa –Gruñe sin darse cuenta de que se ha transformado en Ptahhotep…
