Hola a todos y a todas, perdonen la demora, tenía un avance de este capítulo desde hace unos días pero decidí trabajar un poco más en él, espero su comprensión (:
Les agradezco muchísimo su apoyo en mi nueva historia, son unas linduras! :3 sin más aquí les dejo este capítulo, espero sea de su agrado y descuiden que pronto pronto habrán sorpresas.
Disclaimer: Los personajes utilizados en ésta historia son obra y arte de Akira Toriyama.
VENGANZA Y VACÍO
A pesar de que toda su vida luchó en contra de sus propios impulsos y se reprimió infinidad de veces el atacarlo, ésta vez era diferente. Por su cuerpo fluía un poder desconocido, una fuerza que jamás había sentido, sintió que al fin la hora de su ansiada venganza estaba cerca y jamás se sintió más miserable, el rostro horrorizado de aquel demonio sólo le dejaba saber que ésta vez lo acabaría, pero algo destrozaba su pecho y aunque en un primer momento no quiso reconocerlo, dolía. Dolía inmensamente ese vacío, sólo eso podía sentir, un enorme vacío en su interior. Al fin su venganza había llegado pero jamás pensó que tuviese este sabor tan amargo, que tenía que perder algo que sólo él sabía, era suyo.
Los humanos habían desaparecido con la explosión y eso significaba que la mujer que trastornaba su razón, también; su humana, la loca mujer de cabellos azules y mirada oceánica, no volvería a verla nunca más, ¿esto era lo que en verdad merecía por haber causado tanto daño en el pasado? No encontraba otra respuesta, siempre fue malo. Pero ella lograba sacar de él, un lado que jamás mostró ante nadie. Con ella era él mismo y ahora no quedaba nada, el monstruo se lo había arrebatado todo, su mirada estaba perdida, ensimismado en sus pensamientos una certera idea cruzó por su mente, Freezer se convertiría en polvo, en malditos recuerdos, en nada. Observó a Kakarotto y lo vio llevando sus manos a la cabeza, maldiciéndose, lo notaba desesperado y lo comprendió todo. Sabía que su soldado había creado un vínculo con la humana a la que había elegido y también supo que el dolor por haberla perdido era demasiado, sentía como la ira y frustración se mostraban en el ki de su soldado y por primera vez en su vida se identificó con él, ellos no habían creado un vínculo, pero se sentía igual de doloroso en su pecho.
¿Acaso ella era la pareja destinada para él? Vacío, un oscuro vacío recorrió su alma y acrecentó ese odio que atesoraba en su interior, si había un culpable de esto era ese maldito, era él y lo pagaría.
- No te perdonaré lo que hiciste – Ingresó a la cúpula principal donde se hallaba el emperador horrorizado con lo que veían sus ojos, no era posible.
- La basura…sólo causa molestias – se atrevió a decirle, sabiendo posiblemente que no se libraría ésta vez, pero ¿en qué había fallado? Jamás creyó que el pequeño mono pudiese sobrepasar sus poderes.
- ¡No debiste hacerlo miserable!, ¡no debiste atreverte a venir aquí! Nunca entenderás que eres un gusano que pronto dejará de existir en mis manos, ¿sabes cuantas veces soñé con este momento? ¡Lo sabrás ahora! – asestó un puñetazo en el vientre del lagarto haciéndolo palidecer, los ojos desorbitados del emperador salieron de sus orbitas, pero no dejaría que lo derrote tan fácilmente.
-¿Qué pasa? ¿Dónde quedó toda tu altanería? – No dejaba de propinarle golpes al lagarto, se estaba desfogando en ese momento del dolor que sentía, porque sí, la pérdida de la humana le había lastimado el alma, más de lo que él hubiese imaginado.
- Maldito, ¡ningún asqueroso saiyajin podrá vencer al emperador del mal! – trató de defenderse de los golpes que el príncipe le otorgaba, aunque era muy difícil, el maldito había obtenido unos poderes muy elevados y le estaba causando molestias.
Se elevó un poco por los aires y salió de la cúpula de su nave nodriza, el saiyajin salió tras él, preparó un ataque hacia el mono pero antes de terminar una bola de energía le impactó, causándole grandes quemaduras en el rostro y el torso, esto era demasiado, mucho más de lo que pensó, era demasiada humillación y jamás lo toleraría, era el momento de mostrarle a ese mono su transformación, así reunió las energías que le quedaban y se transformó, su idea nunca fue el pelear con él cuerpo a cuerpo pues le resultaba una pérdida de tiempo, él quiso hacer estallar toda Vegetasei desde su nave, pero las cosas se habían torcido y este sería el fin de esos bastardos, una vez caído el nuevo Rey, los demás serían demasiado fáciles. Quiso transformarse a su primera fase pero, no tenía mucha energía que desperdiciar, así que correría con los riegos, concentró toda la energía que le quedaba y decidió transformarse en su tercera fase de una vez, los ojos del saiyajin mostraban sorpresa, pero al instante cambiaron a burla.
-Parece que estás desesperado, entonces no hagamos esto más largo de lo necesario – Concentró su energía y la sintió fluir a través de sus músculos y su piel, ¿acaso había logrado ser un súper saiyajin? Los ojos del monstruo se posaron sobre él, jamás sintió tanto odio.
Se acercó al maldito y comenzaron a luchar, aunque él era más rápido y más certero que el lagarto, quizás aún no dominaba del todo aquella forma, a lo lejos observaba a sus soldados combatiendo con los soldados de Freezer que quedaban, en sus manos estaba el futuro, un futuro que no quería, no quería seguir allí sabiendo que no volvería a ver aquellos ojos azules. ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de todo seguía sintiendo esto? Golpeaba al lagarto, le asestaba golpe tras golpe, pero su mente estaba ausente, pensando en la noche anterior, en que se permitió la debilidad de poseer el cuerpo de la mujer, en que, no supo por qué, pero se había sentido completo, aunque sabía que lo demás se desmoronaba a su alrededor, él se había sentido bien. Quizás fue egoísta pero, ¿Qué más daba? La deseaba, la necesitaba. ¿Y ya todo había acabado?
-¿Crees que puedes controlarlo todo, Vegeta? – Los ojos del maldito emanaban furia - ¿Acaso piensas que matándome se acabarán tus desgracias? No te equivoques pequeño mono – hablaba con dificultad – yo los odio, de eso no tengas dudas pero…hay alguien que los odia aún más y no es un ser mortal como tú o como yo, jamás podrás ir en contra de los…dioses – escupía sangre, el líquido púrpura recorría las comisuras de sus labios – disfruta por ahora pero pronto, aunque te transformes en el saiyajin legendario, nunca podrás hacer nada, Bills vendrá por ustedes – Sintió que la ira lo dominaba, ¿Bills? ¿Quién era? Ya tendría tiempo de averiguarlo, sujetó fuertemente el cuello del tirano, apretándolo con toda su fuerza.
-¡Cállate! De tu boca sólo salen palabras sin sentido y asquerosidades, guarda silencio gusano – Apretó hasta quebrar el cuello del lagarto, las muecas de dolor de su rostro no hacían más que alimentar su odio – Lo soltó con brusquedad, estaba dispuesto a pulverizarlo y acabar con todo esto, quería irse lejos, marcharse donde nadie lo encuentre – ¡Ya me harte de ésta estúpida conversación!
Y tal y como lo había soñado muchas veces, con un rayo de energía perforó el corazón del lagarto, lo observó palidecer, llevó una de sus manos al lado derecho de su torso y con su mano trataba de contener la sangre que manaba a borbotones, lo vio caer de rodillas al suelo y mirarlo con el más puro odio, sabía que estaba acabado y esto lejos de hacerlo sentir bien, lo hizo sentir miserable, uno más en la cadena del poder. Esto en algún otro momento le hubiese sabido a gloria pero en este preciso instante, sólo quería terminar con esto.
-Te arrepentirás…Vegeta – De uno de sus dedos empezó a brotar una energía extraña, la hizo crecer un poco y miró al saiyajin, al instante Vegeta regresó de sus pensamientos y lo observó.
-¡Todos morirán! – Las palabras del lagarto retumbaron en su cabeza, las recordaba.
Lanzó la bola de energía, pero no hacia él, la lanzó hacia su planeta, hacía Vegetasei, sus ojos se abrieron ante la sorpresa. ¡No podía ser posible!
-¡Maldito! – Le arrojó una bola de energía pulverizándolo finalmente, pero su cuerpo se movió inmediatamente en dirección de la bola de energía que se dirigía hacia su planeta. Iba creciendo con los segundos, ¿cómo podría detenerla?
Observó a su soldado volar hacia la bola de energía, su sorpresa no se hizo esperar, lo vio allí casi frente a él. Su cabello era rubio, su musculatura había aumentado y sus ojos de un color esmeralda, ¿Qué estaba sucediendo? Lo vio expulsar un poder inmenso desde su interior a la vez que lo concentraba en un ataque, lo entendió, iba a contrarrestar el ataque de Freezer. Voló inmediatamente hacia donde se encontraba su soldado y aunque por unos instantes lo dudó, supo que probablemente no podría detenerla él solo. Los ojos de su soldado también expresaban sorpresa, pero se posicionó junto a él y concentró su energía en sus manos y llevó su ataque a la bola de energía de Kakarotto y ésta creció impresionantemente de tamaño, esperaban el impacto y poder resistirlo.
-Vegeta… - escuchó la voz de Kakarotto – no pude hacer nada…no pude detenerlas – Los ojos del saiyajin menor se tornaron distintos, estaba perdiendo las fuerzas – jamás me perdonaré no haberla salvado, nunca podré perdonarme – sus fuerzas se debilitaban, el cabello de su soldado cambiaba de rubio a negro y sus ojos también ¿Qué le estaba pasando a Kakarotto? – usa mi poder Vegeta y destruye…destrúyelo – Lo vio caer inconsciente en el aire, ¡Maldita sea!
Jamás dejaría que Freezer los derrote, él lo había asesinado, por eso decidió concentrar aún más su energía y canalizar el poder de Kakarotto concentrado en la bola de energía, preparándose para el impacto y por primera vez sentir la liberación de su poder, lo sentía fluir por sus venas, como si fuera parte de su sangre. La bola de energía que sostenía incrementó casi al triple su tamaño y colisionó contra el ataque de Freezer, y lo redujo a ruido, a un intento frustrado y desesperado. Un silencio sepulcral invadió su razón, a pesar de que caía a gran velocidad hacia la superficie de Vegetasei, se encontraba agotado, cerró los ojos y en su mente se dibujaron una vez más esos inmensos ojos azules, el rostro pálido y los labios de esa mujer, ¿Por qué tuvieron que alejarla de su lado? Silencio, oscuridad pudo observar a su alrededor y perdió el conocimiento.
.
.
.
Después de la gran batalla librada entre los saiyajins y Freezer, donde la caída del tirano había sido el fruto. Algunos saiyajins se encontraban reunidos en la sala de consejo del palacio, junto al Príncipe Tarble, que había sido uno de los principales afectados con la muerte de los humanos. Los apreciaba, con el paso del tiempo aprendió a valorarlos y les tomó afecto, aunque nadie lo sabía. Pero la muerte de Bulma fue un duro golpe que no sabía si sería capaz de superar, se había refugiado en los brazos de Lenusy pero nada lograba mermar el dolor que sentía en el alma.
-Encuentro prudente que se realice la ceremonia de coronación cuando el Príncipe recupere el conocimiento – Uno de los miembros del consejo habló, los demás asintieron dando su visto bueno. Pero el soldado de cicatriz en el rostro decidió tomar la palabra.
- Ésta decisión se debe tomar cuando el Príncipe Vegeta despierte, recuerden que ahora es el nuevo Rey y él toma las decisiones, además creo que deberíamos esperar unos días por respeto a la muerte de los terrícolas – expresó sus ideas, sin miedo y sin titubear ante los demás que lo miraron como si estuviese loco.
- ¿Es una broma, hermano? – Escuchó a su gemelo replicar – eran sólo humanos, nada del otro mundo.
- Pienso igual que tú, Bardock – Tarble tomó la palabra por primera vez en la reunión – Sé que mi hermano tendrá la misma consideración, debemos esperar a que despierte y consultarlo con él, yo me retiro en este momento y doy por terminada la sesión – Se puso de pie y al ser el único miembro presente de la realeza, todos tuvieron que marcharse del salón, se dirigió hacia Bardock que aún se encontraba allí.
- Gracias Príncipe, por su apoyo – le dijo mirando al pequeño príncipe, lo cierto era que lo apreciaba.
- Bardock, supe que tu hijo menor estaba unido a una de las humanas y es lo mínimo que puedo hacer por él, después de todos a él y a mi hermano les debemos el seguir aquí con vida, y sé lo que debe sentir Kakarotto, yo también perdí algo muy valioso ese día – Le dedicó una mirada comprensiva y una leve sonrisa – Esperemos a mi hermano, ya debe despertar en una hora según me comunicó Irsus – se dirigió hacia la puerta del salón, caminando hacia las salas médicas.
- Sí, príncipe – correspondió ese gesto y salió tras él.
Estaba preocupado, por sus hijos, no sabía por qué pero incluso Raditz estaba distinto, Kakarotto estaba devastado, no quería salir de su vivienda, no quería comer, incluso lo escuchó maldecir y hasta llorar durante la noche pasada, como padre, le hubiese gustado tener una palabra de consuelo para su hijo, pero como saiyajin sabía que tenía que dejarlo luchar contra el dolor de perder a tu compañera, a la mujer con la que te uniste, él mismo tuvo que luchar con eso en el pasado y era un proceso doloroso y desgarrador. Aún ahora había veces en que Gine aparecía nuevamente en sus sueños. Aunque trató nunca pudo olvidar del todo esa unión. Por eso debía dejar que Kakarotto logre entender que debía de aceptarlo, no entendía a Raditz, debería de hablar con él cuando decida hacerlo por él mismo.
Y el príncipe Vegeta, no sabía con exactitud que le sucedía con la humana científica pero creía intuirlo, lo supo tras su reacción y además por muchos otros síntomas anteriores, durante los días en que supo que la ignoraba. Al parecer la pérdida de los humanos traería muchos cambios y aunque en un primer momento quiso que escaparan en una de las naves, la visión cambió pocos segundos antes de que suban a la nave, trató de convencerlas de que no debía irse, trató de explicarles, pero estaban en un estado de pánico terrible, el doctor Brief estuvo al mando y decidió despegar, no supo por qué en esos momentos se sintió frustrado y culpable, pocos minutos después lo entendería al ver la nave desaparecer tras el ataque de Freezer.
.
.
.
