Gracias doy a todos los que me acompañaron en esta aventura, la cual llega hoy a su final.
Capítulo Final
En una plataforma circular con una sola salida y en medio de las almas perdidas se libra una batalla feroz.
Anubis ha provisto a los contendientes de armas para hacer más apta la lucha, otorgando a Ptahhotep dos hachas, mientras que Adom fue premiado con un sable curvo.
Desde una distancia prudencial y encadenado por los tobillos, muñecas y cuello, el dios Seth gruñe deseando unirse a la batalla.
-Déjame libre –Ordena a Anubis –Y te daré poder sobre la tierra.
Ignorando los gritos cada vez más altos, los contendientes se atacan evitando ser el blanco del otro.
-Eshe es mía y un inmundo de la tierra como tú no impedirá lo escrito por los dioses –Dicho esto, Ptahhotep lanzó un zarpazo a Adom quien salta hacia atrás, pero el hacha logra herirlo superficialmente en el abdomen.
La adrenalina impide que el dolor sea percibido por Adom. Él arremete con furia contra Ptahhotep obligándolo a retroceder.
La destreza adquirida por ellos en cada una de sus encarnaciones sorprende aún a los dioses…
,-
-No podemos con él –La última sirvienta en pie jadea las palabras.
Ya el Ptahhotep que aprisiona a Eshe ha aplastado, desmembrado y ahorcado a las otras, quedando solo la princesa, Abby y Aziza, como se llama la sirvienta.
-No es por nada, -Abby levanta la cabeza hacia la nada –Pero Maa't, ¿No pudiste enviarnos corpulentos soldados del tamaño de ese…? –Señala al príncipe –No diré groserías, pero es un verdadero HDP, CDM, C, Perro, sucia sabandija, mamón… aunque no sé qué significa eso, bastardo, molesto como la diarrea… En fin, ¿Por qué no tenemos a nuestro favor gigantes hermosos que lo odien? –Suspira bajando el rostro después de descargar su frustración –Lo siento, princesa. No podemos liberarte.
-Sé que hicieron el intento –Asiente Eshe –Las libero de su responsabilidad, pueden marcharse y salvarse.
-Pero…
Eshe les da la espalda, piensa esperar a Apofis para arrojarse a sus fauces.
Azuza hace una reverencia alejándose, mientras Abby se mantiene inmóvil.
-Vete Masika. Es una orden. –Se arrodilla como al principio.
Abby contempla sus hombros hundidos. Ignorando los insultos de Ptahhotep se aproxima a Eshe acomodándose junto a ella. La otra la mira sorprendida.
-¿Estás contradiciendo una orden?
-Estoy oponiéndome a una necedad –Le toma la mano –Te traicioné una vez –La tutea –No volveré a hacerlo.
Apretando su mano, Eshe le sonríe tristemente consciente de que Ptahhotep se acerca para acabar con Abby. Ambas fijan su vista al frente esperando lo inevitable…
.-
-¿Alguno de ustedes tiene un encendedor?
-¿Necesita fumar? – Pregunta Jedite despojando a la momia de Ptahhotep de toda su riqueza –Porque yo también…
-Para encender esto –Protesta Haroto mostrando las antorchas apagadas –Y no se te ocurra encender un cigarrillo en mi presencia o te lo haré tragar.
-En mi bolso dejé el encendedor –Murmura Michiru –Lo compré para esta ocasión… -Nuevamente sentada junto a su hija inconsciente, Michiru se mantiene alerta a su salud.
-¿Dónde está el bolso?
-En el jeep –Solloza por su torpeza.
-¿Qué hace? –Jedite hace un gesto de asco al ver que Sitti revisa la ropa de los restos humanos.
-Alguno de ellos debió tener el hábito de fumar –Explica sin encontrar nada en el primero. –Veamos aquí –Revisa los bolsillos hallando el control de alarma de un auto, una botellita de licor, polvo de coca y… -Ajá –Extrae victoriosa un pequeño encendedor de oro.
-Lo único que falta es que no encienda.
-¡La boca se te haga carbón! –Espeta Michiru a su esposo.
-Solo digo –Justifica él rodando la ruedecilla del encendedor.
-Hágase la luz… -Comienza Jedite.
-Y la luz se hizo –Termina él sonriendo a la pequeña llama.
Una vez encendida la antorcha, Sitti extiende la mano pidiéndola.
-Su Alteza solicita el honor de quemar los restos del hombre que acabó con su familia, incluyéndolo.
Haroto aleja la flama.
-En primer lugar, ¿No fue él quien vendió a mi niña a este bastardo?
-Debe entender que en ese tiempo el edicto del rey era la ley y solo los de la realeza se casaban entre ellos. Aun entre hermanos se practicaba esa costumbre.
-Tutankamon y su hermana –Comenta Jedite –Eso me pareció tan depravado y sigo creyéndolo. Solo pensar en casarme con mi hermana y tocarla como mujer me da escalofríos –Hace un gesto de asco.
-Eres unigénito –Sitti le recuerda. Vuelve su atención a Haroto -¿Entonces?
-¿Entonces, qué? –Se mantiene firme –No voy a perderme el placer de ser pirómano por una noche.
-Lo haremos nosotras. -Michiru y la princesa están detrás de Haroto.
-¿Por qué? –Hace una pataleta -¡Quiero ser yo!
Jedite ilumina la figura de Anubis estremeciéndose al ver que comienza a sudar sangre. En medio de la discusión de los mayores, arrebata la tea arrojándola dentro del ataúd.
Todos saltan alejándose de la llama.
-¿Por qué hiciste eso?
-¿Quién te dio permiso? –Gruñe la pareja.
-Mientras ustedes discuten, Abby y Seiya arriesgan su vida, y tal vez Haruka no despierte jamás.
Haroto y Michiru desinflan su ira avergonzados…
-.
Abby había sido levantada en vilo y arrojada con fuerza contra el suelo para luego sentir cómo el pie de Ptahhotep le aplasta el tórax, cuando repentinamente el malvado príncipe comienza a desaparecer esparciéndose lentamente hasta quedar un mal recuerdo. De inmediato la cadena que mantenía sujeta a Eshe cae al suelo, liberando su cuello.
-¿Qué pasó?
Abby masajea su pecho.
-Tus nuevos padres lo lograron.
-¿Nuevos padres?
-Es una larga historia que contaré mientras salimos de aquí. –Tomándola de la mano observa a su alrededor, tratando de recordar dónde está la puerta de Horus, notando varias salidas. –Es por allí –Señala a su derecha –No, por allá –Voltea a su espalda.
-Iremos en esta dirección –Eshe se dirige al frente.
.-
Adom ha sido desarmado y herido en varias partes del cuerpo y brazos.
En el momento en que es desarmado y sabiendo que llega su final, nota que Ptahhotep se estremece y cae de rodillas.
Aprovechando el suceso, toma con dificultad la espada curva acercándola al cuello del príncipe.
-Eshe no te pertenece ni te pertenecerá jamás. –Tomando la espada con ambas manos, se impulsa hacia atrás para luego darle una estocada en el cuello, pero Anubis lo ataca arrojándolo al borde de un precipicio.
-¡Eso es deshonesto! –Grita Seth -¡libérame, mortal para darle su merecido a ese guardián de la muerte!
-¿Hablas de ser deshonesto? –Se burla Anubis -¿Lo dice quién asesinó a su hermano y esparció sus restos por todo Egipto, bañando de sangre el reino?
-No distraigas al mono sin cola –Se refiere a Adom -¡Eh, tú! –Sonríe amistoso –Libérame y te daré la riqueza del mundo.
-En catecismo me enseñaron que no debo aceptar la oferta de un diablo. –Los recuerdos de Seiya han tomado posesión del soldado egipcio.
-Levántate, Ptahhotep –Ordena Anubis –Dame el alma de este mortal como lo prometiste.
-¿No puedes hacerlo tú? –Vocifera Seth –Libérame y te la daré en trozos para que no tenga descanso.
-Si eres tan poderoso como te pinta el mito, libérate tú mismo –Levantándose, Adom observa que su espada está distante.
Lejos se escucha el rugido de Apofis peleando con Ra por apoderarse de la Tierra. Los chillidos lúgubres indican que ha sido herido y está cercano a ser vencido una vez más.
-Estoy de tu parte muchacho –Seth insiste en convencerlo.
-Acabaste de ofrecerme en trozos al chacal, así que seguiré mi instinto.
Mientras tanto y aunque débil. Ptahhotep se ha incorporado presto para continuar la lucha.
.-
-Le digo que la salida debe ser por el otro lado –Abby trata de convencer a Eshe de que lo siga, pero ella continúa adelante.
-Mi corazón me lleva en esta dirección –Susurra escuchando a lo lejos el sonido de metales chocando y el gruñido de Apofis.
-Dijiste que la serpiente quiere comer almas y vas en su dirección.
Eshe no la escucha, continuando su camino. Resignada, Abby la sigue vigilando su espalda.
No tiene idea de cuántas millas han recorrido cuando el resplandor que anuncia la cercanía del alba la alarma…
.-
La lucha se ha encarnizado.
Con nuevos bríos otorgados por Anubis, Ptahhotep ataca furiosamente a Adom quien lo repele y embiste a la vez con furia.
Las fuerzas están a la par sin mostrar ninguna debilidad, envolviéndose en una danza de golpea y recibe, salpicando sangre y sudor a su alrededor.
Los albores de la mañana comienzan a verse en el horizonte y el demonio Apofis herido, traga todo lo que halla en su caída. Anubis observa el destino de la enorme serpiente y desaparece.
Seth, sediento de sangre sonríe sádico ante el destino de los enemigos.
-Que tengas buen provecho, mi pequeña mascota.
.-
La vorágine de la lucha atrae a Eshe y Abby hasta la única entrada de la plataforma en el momento en que Adom observa la cúpula oscura.
-¡Adom! –Grita la princesa al ver a Ptahhotep golpear su cabeza derribándolo.
-Es tu fin, campesino. Ya no me estorbarás. –Busca la espada regresando al soldado.
-¡No! –Eshe se ha acostado sobre el cuerpo inerte de Adom como un escudo –Si lo asesinas, me matarás también a mí.
-Y a mí –Abby ha tomado el hacha.
Ptahhotep voltea hacia la adolescente armada con algo que apenas puede sostener.
-Esclava insignificante. ¿Intentas matarme?
-No, solo te mantendré inmóvil –Seguidamente y con fuerza sobrehumana arroja el hacha como si de una de sus herramientas de gimnasia artística se trata.
El arma va descendiendo lentamente.
-Fallaste.
-Espera.
En ese momento el afilado metal corta el tendón de Aquiles del príncipe. Gimiendo cae pesadamente contra el suelo.
-¡Maldita esclava! –Ruge dolorido -¡Te haré pagar mil vidas lo que has hecho!
Abby va por Eshe.
-Nos vamos sin pausas –Ayudándola con Adom, salen de la plataforma en el momento en que Apofis se traga todo el lugar.
-¿Dónde aprendiste a luchar? –Pregunta Eshe arrastrando penosamente a su amado por largas galerías.
-No es lucha. Simplemente sincronizo mis movimientos. –Ve las enormes puertas –Allá está nuestra salida. –Sacude a Adom –Despierta, bello durmiente o nos quedaremos aquí.
Colocan el pesado cuerpo en el suelo.
-¿Bello durmiente? –Eshe pellizca el brazo de Adom - ¿Qué expresión es esa?
-Si salimos de aquí nos tomaremos un día de chicas con maratón de princesas de Disney. En mi caso, prefiero Mulán porque no soporto pánfilas que apenas han dejado los pañales ya sueñan con casarse –Tarde recuerda que ella y Haruka planean hacer lo mismo. –Uh, somos motolitas.
Adom despierta enfocando su vista en el adorable rostro de su amada. De pronto recuerda lo acontecido incorporándose de un salto y poniéndose en guardia.
-¿Dónde está?
-Por allá si es la salida; en la tripa de Apofis si se trata de Ptahhotep. -Explica Abby impaciente. – ¿Podemos irnos ahora? La luz se acerca.
Sorprendentemente, la puerta se aproxima hasta ellos, abriéndose.
-"Han vencido y son merecedores de la vida" –Maa't pronuncia desde todas partes.
–"Pueden irse." –Horus los invita a atravesar la puerta…
.-
-Un minuto –Sitti anuncia apesadumbrada.
-No lo lograrán, Haroto –Michiru llora desconsolada –No van a lograrlo.
Su esposo tiene un nudo en la garganta que le impide dar su opinión.
-Cuarenta segundos.
-No lo diga –Jedite se desespera. –Ellos…
Suenan golpes en un rincón del sepulcro asustando a todos.
-¿Más zombis? –Haroto ha recuperado la voz.
-¿Hay alguien allí? –La voz de Abby, apenas audible acompaña los siguientes golpes -¿Ey?
Jedite corre hacia el sonido descubriendo una lápida en la pared detrás de la tumba de Adom.
-¿Alguien me puede facilitar una navaja?
Entre todos remueven la piedra permitiendo la salida de Abby, Eshe y Adom en el mismo orden.
Jedite jala a la gimnasta abrazándola fuertemente mientras los demás se sorprenden por la princesa.
-Debes unirte a ella –Sitti la guía hacia la mujer desmayada –Ella es tu otra parte. Eshe se arrodilla junto a la figura, estudiándola detalladamente –Te quedan tres segundos.
Extendiendo el brazo, la princesa toca suavemente los dedos delicados. Al instante es absorbida por el cuerpo hasta desaparecer. En ese instante, Haruka regresa aspirando suavemente una bocanada de aire. Adom se inclina, besando su mano permitiendo que Seiya retorne.
-Haruka…
-Seiya.
Se besan sin importarle tener público.
-Bueno, al menos se acabaron Adom y Eshe –Haroto les da la espalda desando golpear al joven.
-¿Alguien ha pensado cómo saldremos de aquí? –Abby pregunta.
-Ellos lo saben –Sitti señala a los resucitados.
-¿Qué haremos con ellos? –Haroto se sorprende que aun estén vivos.
-Primero salgamos de aquí y después pensaremos –Michiru propone ayudando a incorporar a su hija.
-Tenemos que ponernos de acuerdo con algo –Jedite le entrega el botín al príncipe –Nadie debe conocer jamás de esta tumba. Eshe y Adom merecen descansar en paz eternamente.
-¿Qué pasó aquí? –Haruka observa las cenizas humeantes dentro del sarcófago abierto.
-No podemos justificar la fogata –Haroto opina –Ahora, salgamos a buscar comida porque estoy sintiéndome hipoglicémico. –Acaricia su abdomen.
Saliendo a la luz del alba, escuchan un estruendo tragándose todos los autos, a excepción del jeep rentado por ellos. Todo vuelve a la normalidad.
-Problema resuelto –Sonríe Jedite.
-El cosmos está nuevamente en orden gracias a Maa't…
.-
Viernes.
-Felicidades.
-Que la felicidad nunca se agote.
-Ni su amor.
Haruka y Seiya felicitan a los nuevos esposos.
Darien y Serena, con Rini en brazos sonríen radiantes por los buenos deseos de los presentes. Lo que esperaban hacer en secreto terminó siendo una celebración con los conocidos del edificio de Yamaguchi y algunos excompañeros de secundaria.
-¿Dónde viven? – Yano toma en brazos a Rini permitiendo que los padres acepten la comida que Natzu les entrega.
-Papá rentó una casa en los suburbios donde Serena y Rini tendrán comodidad, yo trabajaré y estudiaré sin preocupaciones.
-Mamá se quedará para cuidar a Rini y yo culminaré la preparatoria. –Serena, vestida con un vaporoso vestido color blanco de corte juvenil que le llega a medio muslo, sonríe resplandeciente.
La vista de Yano se desvía hacia cierta pelirroja de ojos azules colgada del brazo de Yaten.
-Si te gusta lo que ves, deberías ir por ella –Sugiere Seiya atrapando a Rini. –Pero advierto que no aceptamos devoluciones.
Sonriendo, su amigo va por su presa.
-Me da lástima el desgraciado –Darien comenta.
-Sobrevivirá… por algún tiempo.
Las palabras de Serena los hacen reír.
-¿Ya tienen fecha?
Haruka ladea la cabeza sonriente ante la pregunta de Kazuki.
-Cuando regrese Abby de Egipto. Ella será nuestra madrina. –No recuerda mucho de la noche en la tumba, pero sus padres la pusieron al tanto. –Y Jedite nuestro padrino.
-¿Por qué él no regresó? – Kazuki le pregunta.
-No piensa regresar sin su novia –Informa ella. La verdad, es que le fue encomendada la tarea de estar con los guardaespaldas heridos hasta que sean dados de alta y vuelvan a Japón.
-Por culpa de mamá no fui a aupar a Samantha –Gruñe Kazuki.
Haruka escucha silenciosa el monólogo de su amigo.
Observa a las personas reunidas frente al bar. Ama a esos cuatro seres a pesar de que dos de ellos acaban de entrar a su vida. Haroto los presentó como primos lejanos de Michiru y todos quedaron conformes. Solo ellos, Sitti, Abby y Jedite conocen la oportunidad que otorgó Maa't al Príncipe Pentaur y la princesa Mirzan por haber ayudado a los amantes a vencer. Su fisionomía tuvo una metamorfosis llegando a parecer tailandeses y no egipcios.
Fue una sorpresa regresar al hotel y descubrir que la diosa mística había arreglado todo para ellos, apareciendo pasaportes y vestido en la habitación de Haruka. Son buenos aprendices y en tiempo récord han podido cruzar la frontera del idioma manteniendo un ligero acento que nadie logra descifrar, pero continúan impresionados por los avances del mundo que descubren a cada minuto.
Voltea a ver a Seiya inflándose su pecho de amor.
El moreno ríe por un comentario de Serena. Como si supiera que es contemplado, gira su cabeza hacia ella encadenándose en su verde mirada desapareciendo para ellos todo a su alrededor…
.-
Un ruido en el balcón despierta a Haruka. Levantándose apresurada abre las puertas de cristal dando paso a Seiya.
-Si mis padres… mis cuatro padres nos descubren se enojarán mucho. –Dice entre besos.
-Después nos preocuparemos –Despojándose de su franelilla hace lo mismo con el pijama de ella antes de levantarla en vilo colocando sus palmas en el suave trasero.
Haruka envuelve su cintura con las largas piernas estremeciéndose al sentir su erección.
Dirigiéndose hacia la cama, la acuesta delicadamente llevando consigo su peso. Su cabeza desciende lentamente regando besos por la cremosa piel deleitándose en las aureolas de sus senos para luego bajar más. Haruka está extasiada mordiéndose los nudillos para no gritar. Seiya continúa el sendero encontrando el bloqueo de una pequeña tanga. Besándola sobre la tela escucha que aguanta la respiración.
Logra quitarle la prenda sin romperla acariciando con la lengua y labios hasta que la siente arquearse mientras lo toma del cabello. Asciende nuevamente hasta su boca, besándola profundamente mientras su mano libera su masculinidad la cual halla refugio en el centro palpitante de la rubia.
-No sabes cuánto te amo –Susurra Haruka cuando él comienza a cabalgarla.
-No más de lo que yo te adoro –Cuida la fuerza de sus embestidas. –Para siempre.
-Para siempre. Por Maa't.
-Por Maa't…
.-
Las campanas de la iglesia suenan alegres cuando se abren las puertas permitiendo la salida de los recién casados más atractivos que alguien haya visto.
La novia optó por un vestido de novia parecido al kalasiri con una pequeña capa detallando su perfecta figura. Haroto y Pentaur mandaron a modificar el anillo real que Jedite robó del sarcófago de Ptahhotep el cual ahora lleva Haruka como alianza de boda. Según su antiguo padre, ella debe recordar su procedencia.
Rebosando de felicidad, Seiya toma en brazos a Haruka corriendo hacia el auto antiguo adornado de flores y cintas donde los espera un chofer.
-Nos vemos en la fiesta –Grita él a sus enojados padres, que esperaban tomar fotos.
Una vez en el asiento trasero del automóvil, se besan apasionados.
-Señora Kou.
-Señor Tenoh –Susurra ella contra sus labios haciéndolo reír.
-¿Tenoh?
-Eres mío. Solo y absolutamente mío.
-Desde hace siglos.
- Muchísimos siglos.
Varios autos pasan veloces sonando sus claxon y saludándolos.
-Nuestros amigos y parientes quieren llegar primero –Haruka espera que Azumi se asome por la ventanilla para arrojarle el ramo, sorprendiéndola –Ajá, por fin logré callarla.
-A papá no le hará feliz. –Opina Seiya.
-Es su problema. Además –Señala el jeep donde viaja Zafiro con su hermana –Alguien sonríe con cara de tarado…
En el salón de fiesta del edificio apenas caben los invitados, por lo que los novios optaron por dirigirse a la playa con pastel incluido.
-¿Por qué no pensaron antes en esto? –Se queja Mirzan.
-Porque no pensamos que aparecerían absolutamente todos los ex compañeros de secundaria, preparatoria y hasta las colegas de nuestra hija –Murmura Michiru viendo a las modelos.
Estas tienen cautivado a Toya.
Yaten y Mina se han reencontrado.
- Felicidades por tu carrera. –comenta el peliplateado.
-Gracias –La rubia esperaba ver a Diamante a quien no ha visto desde que salió de preparatoria.
Ignora que jamás lo volverá a ver. -¿Qué haces en este momento?
-Estudio en Tokio después de ser desheredado –Se encoge de hombros.
Samantha, la dama de honor vestida de rosa para asombro de todos, se toma selfies con Abby, la madrina más hermosa de todas las bodas, como la llama Jedite.
-Boquita de cochino –Abby dice a lo que ambas hacen mohines graciosos haciendo varias tomas.
Por su parte, Nicolás ha tratado infructuosamente de hacer las paces con Rei. La morena sigue evitándolo temerosa por los recuerdos de su último día en la escuela.
Hotaru ha asistido vestida de emo con un novio maquillado de negro tan deprimente que provoca suicidarlo, como dijo Samantha al verlo.
Taiki está que sufre un infarto al ver a sus gemelas acompañadas por Yano y Zafiro, mientras Natzu corre detrás de Alan y Lizzy, furiosa con su marido porque no la ayuda con los pequeños.
-¿Lista para tu primer baile? –Seiya guía a Haruka hacia la improvisada pista de baile. Ambos están descalzos.
-Espera tu turno –Kazuki, el encardado de la música más fuera de época que pudo encontrar, la secuestra.
Todos los chicos han hecho una rueda turnándose para bailar con ella.
Lejos de sentirse ofendido, Seiya está feliz viendo cómo su esposa ríe divertida bailando música disco con sus mejores amigos.
Dirige su mirada al horizonte, donde el mar y el cielo se besan viendo una nube semejante a una mujer alada con una pluma en la cabeza. Disimuladamente hace una reverencia.
-Gracias Maa't. Gracias por haberme proporcionado tanto amor para mi Eshe.
Ese será el primer día de la eternidad de sus vidas.
Fin
.-
.-
.-
.-
Estoy pensando en un prólogo, pero con un poco de paciencia
