Hola a todos y a todas, aquí actualizando ando :P
Un agradecimiento especial para mis lindas lectoras, aquellas que se toman la molestía y el tiempo para enviar un comentario, ¡enserio les agradezco muchísimo! ¿Cómo explicarles que sonrío cada vez que leo alguno de sus comentarios? Gracias! Y también a los PM y a los que colocan ésta historia en favoritos y la siguen…toy feliz :D
Aquí les dejo este chap, espero sea de su agrado, abrazos infinitos y nos leemos muy pronto!
Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama, la historia es mía y alguno que otro personaje por ahí también.
REVELACIONES
Parte 2
Planeta Tierra
Apenas abrió los ojos y un deseo fugaz atravesó su corazón, un anhelo tan punzante que la hizo ponerse de pie de improviso y caminar hacia el balcón, el aire mecía suavemente su cabello largo y los rayos del sol le transmitían una paz que no era capaz de definir pero que en ese preciso momento fue devastadora. Alzó la vista hacia el cielo, a un punto indeterminado del espacio que sus ojos no eran capaces de apreciar y aquel anhelo creció, crepitó en su interior aquella sensación de vacío y soledad.
Se sintió tan extraña que no dudó en regresar a la cama, últimamente tenía estos arranques le daban muy seguido y no lograba encontrar el motivo, a pesar de que ella no estaba sola, no sabía por qué a veces esa sensación invadía su pecho. Tenía a sus padres, a su hermana mayor, a sus amigos, tenía a Yamcha y sobretodo ahora tenía a su bebé, un pequeño ser maravilloso que crecía dentro de ella. No sabía por qué pero tan sólo pensar en él, las ganas de llorar de felicidad la invadían. Estaba demasiado sensible, demasiado feliz, demasiado todo. Únicamente encontró un detalle que no encajaba, pero no le dio importancia, después de todo. ¿Qué podría ser más importante que su hijo? Lo demás eran trivialidades.
Hace varios días que no veía a Yamcha ya que se había ido a entrenar, tenía un partido muy importante en unos días, ella por su lado no lo atosigó con llamadas ni mensajes, ya aparecería. Estaba concentrada en su bebé y su trabajo, que dicho sea de paso también le traía grandes satisfacciones. Estaba muy feliz, su vida era casi perfecta. Lo tenía todo y más. Y ese día en especial estaba muy animada, ese día sería su primera ecografía y al fin sabría el sexo de su bebé, ella se lo había dicho a Yamcha, esperaba que no lo olvide y logre acompañarla, era importante que los dos estén presentes en un momento así. Por el momento descansaría unas horas más, aún tenía tiempo de sobra pues eran apenas las ocho de la mañana y su cita era a las tres de la tarde. Recordaba la conversación que tuvo con su hermana Tights la noche anterior, su hermana estaba obsesionada con los viajes por el espacio y la cultura de los otros planetas.
Su hermana era una persona muy extraña pero a la vez muy madura, ella estaba convencida de que en el espacio había muchas formas de vida quizás mucho más desarrolladas que la nuestra, sonreía, a ella también le gustaría conocer aquello. Sería un misterio siempre. Cerró los ojos nuevamente, con una sonrisa en su rostro y la ilusión recorriendo cada poro de su piel, pronto tendría a su bebé entre sus brazos y eso era todo lo importante ahora. Se adentró en el mundo de los sueños y se arrulló a sí misma en la cama, anhelando algo de lo que no tenía idea, anhelando un calor y una presencia que la haga sentir completa, anhelando sin saberlo el calor de aquel ser del espacio que en ese momento la anhelaba y daba por muerta.
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Planeta Hendion
En menos de tres días había terminado con todos los hendonianos, con cada ser de este planeta; ahora estaba listo para ser colonizado. Después de varios meses prendió el scouter, las llamas y mensajes rebasaban, al parecer habían tratado de contactarse con él hasta el cansancio. Entre todos esos mensajes y llamadas, halló un mensaje recibido hace meses atrás, jamás se había percatado de su existencia. La curiosidad pudo consigo y apretó el botón indicado para escucharlo. Jamás pensó que lo que oiría iba a partir su alma en dos.
"Vegeta…Vegeta mi amor…estoy con los demás terrícolas, Bardock nos está pidiendo que nos marchemos pero todas están tan asustadas, mi padre ha sugerido que vayamos a un planeta cercano, te dejaré las coordenadas, por favor…derrota a ese miserable; todo depende de ti mi querido Vegeta…confío en ti, siempre confiaré en ti…¿Sabes? Me di cuenta de que cuando me dijiste que huya, lo hacías para protegerme… ¡Muchas gracias!, quiero que todo esto termine rápido, tengo algo que decirte…algo muy importante…Te veo pronto, te dejo las coordenadas son diecinueve trece uno ocho dos cuadrante veinticinco, el planeta se llama MKH, si lo conoces ¿Verdad? Me dijiste que me buscarías, confiare en tus palabras…Te amo Vegeta, no tengo miedo de decirlo… ¡Te amo!, ya tenemos que irnos…Te esperaré"
Y la grabación terminó, estaba pálido y las manos le temblaban, aquellas manos con las que asesinó a tantos seres ahora temblaban ante la impotencia y el dolor, aquella voz que en algún momento pensó que era exasperante, ahora lo acariciaba, se repetía una y otra vez en su mente, sus palabras. Ella no tenía miedo de decirle cuanto lo amaba, él fue un cobarde. Aquel sería el último recuerdo de ella, de su voz, de sus palabras, de sus sentimientos…aquellos sentimientos que se negó a aceptar y a corresponder. Aquellos lo embargaban ahora, aún desequilibrado por ese mensaje, decidió abrir una comunicación privada con su hermano. Esperaba que le conteste pues no tenía ánimos de hablar con nadie más. Presionó el botón y espero a que su hermano acepte la comunicación. Varios minutos pasaron y nada, estaba furioso y desesperado.
"Confiare en tus palabras…Te esperaré"
Maldita sea, no podía dejar de oír aquellas palabras dentro de su mente, ¡Maldición! Ella lo espera…ella lo está esperando. No lograba entender aquella sensación, no lograba volver a la normalidad, se sentía agobiado y confundido. ¿Qué era esa sensación? ¿Qué era eso? Cuánto le gustaría que Bulma en verdad lo esté esperando, que ella en verdad vuelva a recibirlo entre sus brazos, pero ya todo había acabado y tenía que seguir. Debía volver a Vegetasei, después de varios intentos su hermano contestó la comunicación.
- Tarble…al fin contesta – Le dijo secamente, aún aturdido.
- ¡¿Hermano?! – Contestó sorprendido, no esperaba la llamada de Vegeta - ¿Dónde estás? ¿Estás bien?, por favor hermano…dime que al fin has decidido volver.
- Sí…por eso precisamente te estoy contactando, volveré a Vegetasei hoy mismo, llegaré en unos días. Quería que informes que el planeta Hendion ha sido purgado y está limpio, que envíen un escuadrón para el procedimiento correspondiente – Dijo sin pensarlo mucho, todo estaba claro, la vida continuaba.
- Hermano… ¿En verdad estás bien? – Preguntó, notaba a su hermano en un mal estado de ánimo, no era el mismo Vegeta enérgico.
- ¡Envía ese escuadrón inmediatamente y deja de preguntar estupideces! – Espetó colérico, no toleraba algún cuestionamiento en estos momentos.
- Está bien, enviaré al escuadrón de Raditz. Te esperamos hermano, es bueno que hayas comprendido que…este es tu lugar – Cortó la comunicación, no quería seguir agobiando a su hermano.
Vegeta bufó molesto pero nada pudo hacer, ya conocía a su hermano; se preguntaba cómo se sentiría él, ya sabía que también estaba interesado en su humana, lo primero que haría al llegar es poner las cosas en claro, hablar o mejor dicho ordenar al consejo de viejos inútiles las nuevas reglas, nadie le impondría una mujer, ni responsabilidades u obligaciones estúpidas, su nueva meta era expandir el imperio saiyajin, como hubiese querido su padre el Rey Vegeta. La idea de volver a combatir lo animaba un poco, después de todo él no era el único súper saiyajin legendario, aunque eso le quitaba cierto status, conocía de sobra a Kakarotto como para saber que jamás le interesaría comandar el imperio, él era ese tipo de saiyajin al que no le atraía pelear sin un verdadero motivo, debía de reconocer que con su ayuda pudieron salvar al planeta, al llegar lo ascendería de rango. Es lo mínimo que se merecía, se apresuró a desencapsular la nave que su humana le había diseñado y al entrar, le pareció percibir su fragancia, pensó al usarla al venir había sido una sensación ajena, le atribuyó eso al recuerdo de ella, pero ahora podía percibirlo tan intacto, caminó por los pasillos hasta llegar a la zona de controles, se sentó en el asiento del piloto y accionó todos los botones, verificó que todo esté bien y despegó rumbo a Vegetasei, llegaría en unos días y esperaba que todo vaya según lo planeado.
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Tenía un hermoso sueño, donde corría sobre un verde y fresco prado lleno de flores, pero no corría sola, corría al lado de su hijo, un pequeño niño de cabellos lavandas y profunda mirada azul, con unos rasgos tan finos y a la vez tan fuertes, una perfecta armonía de esencias, se reconoció a sí misma en el pequeño niño pero no lograba reconocer los demás rasgos, a lo lejos pudo ver una silueta escondida tras un árbol, mientras su hijo corría a los brazos de aquella persona, al levantar la vista y fijar sus ojos en el desconocido, no pudo reconocerlo, no podía apreciar bien su rostro desde donde estaba, el desconocido se agachó al ver al pequeño acercarse y posó la palma de su mano sobre su cabeza, su pequeño hijo volteó a verla y vio su hermosa sonrisa, su hijo estaba feliz con aquel desconocido, le hijo un gesto con su pequeña mano invitándola con ellos, pero en ese momento sintió un fuerte agarre en el brazo, al voltear bruscamente se topó con los ojos enfurecidos de Yamcha, aquellos ojos le reclamaban, le preguntaban sobre una verdad que ella desconocía, al negarse a ir con él, sintió que apretaban su cuello fuertemente mientras escuchaba los gritos de su hijo y al instante el aire empezó a reducirse, sentía la frustración y la angustia, quería ir con su hijo, alejarlo de todo esto, tenía que ayudarlo…
-¡No! ¡Déjame ir con mi hijo! ¡Suéltame! – Despertó súbitamente, sudando frío y con el corazón latiéndole muy fuerte, se dio cuenta de que aún se encontraba en su habitación, observó el reloj de pared y vio que eran cerca de las once de la mañana, sólo había sido una pesadilla.
Se levantó de la cama y caminó hasta el cuarto de baño, allí tomó un relajante baño, aunque no podía dejar de pensar en aquella pesadilla, no era la primera vez que la tenía, era algo recurrente y la asustaba, sólo imaginar que alguien pudiese hacerle daño a su bebé, acarició su vientre abultado con mucho cariño, una extraña energía fluyó a través de su cuerpo, ella lo sintió, ella no sabía cómo pero parecía que su bebé se comunicaba con ella, a través de aquella sensación ella sabía que su bebé estaba bien. Al salir del cuarto de baño se vistió con un vestido verde, ligero ya que era un día caluroso. Bajó hacia el comedor y encontró a su madre en la cocina, la veía muy feliz y sonriente, tampoco sabía por qué pero la relación con su madre había mejorado muchísimo.
-Buenos días mamá, mmm ¡que rico huele! – La saludó animadamente, se acercó a su madre y le besó en la mejilla.
-Buenos días cariño, ¿dormiste bien? – Contestó, estaba preparando una crema especial para el almuerzo.
-Sí, aunque creo que dormí demasiado…
-Eso está muy bien, recuerda que pronto tendrás a nuestro nietecito, necesitas descansar querida…ahora siéntate por favor, que preparé unos waffles deliciosos, quise llevártelos más temprano pero te vi durmiendo tan tranquila que no me atreví a despertarte – Le dijo sonriéndole a su hija.
-No te preocupes por eso mamá y muchas gracias, me encantan los waffles – Sonrió verdaderamente, le alegraba demasiado que las cosas con su madre marchen tan bien – Por cierto… ¿Tights ya despertó? Ayer la hoy llegar bastante tarde.
- Sí, está en el jardín conversando con un amigo que vino a visitarla – Dijo sonriente, más de lo normal, sus ojos brillaban ilusionados – Si todo sale bien, pronto habrán más nietecitos en camino, ¡Que felicidad!
-¿Lo dices enserio? ¿Tights ya tiene novio? – Cuestionó sorprendida, su hermana mayor nunca había traído a un chico a la casa.
-Aún no es algo formal pero, estoy segura de que Ryu es el hombre ideal para tu hermana.
- ¿Ryu? ¿Ryu Yanagawa? – Le preguntó más sorprendida aún, recordaba a ese muchacho, era un hombre que a ella la molestaba mucho, un interesado que estaba tras el dinero de su familia, como muchos otros que se le habían acercado antes. Sabía que Tights era muy inteligente, pero debía reconocer que Ryu sabía mentir muy bien, si ella no hubiese tenido una relación con Yamcha, probablemente haya caído con él.
- Sí, ¿Lo conoces? Es un muchacho muy apuesto, tiene unos ojos verdes encantadores y un porte de caballero, es el chico perfecto– Vio a su madre muy ilusionada y contenta, debería de hablar con Tights al respecto, pero ya lo haría más tarde, no era momento de causarle algún mal momento y menos delante de su madre, no quería más problemas con ella.
En ese preciso momento su celular comenzó a sonar, recordó que sólo unas pocas personas, cercanas y muy especiales tenían su número privado, así que decidió contestar, podría ser algo importante. Observó en la pantalla el número del Maestro Roshi.
-¿Hola? ¡Maestro Roshi que sorpresa! – Le dijo al escuchar la voz del maestro del otro lado, hace por lo menos un par de años que no veía.
-Bulma linda…tanto tiempo, eres muy mala por no venir a visitar a este pobre anciano – Lo escuchó decir.
- Perdóneme maestro es que…he estado un poco indispuesta…dígame, ¿sucedió algo malo?, ya que siempre me llaman para darme alguna mala noticia – Respondió algo preocupada.
- Oh no…claro que no querida, se trata de Krilin… ¿sabes que él tiene una novia muy linda verdad? Se llama Maron, recuerda que hace un tiempo la conociste en mi fiesta de cumpleaños – Trató de hacerla recordar.
- Ah sí, sí la recuerdo maestro, Maron fue una amiga de la infancia; recuerde que yo se la presenté a Krilin – Respondió sarcástica, ¡qué mala memoria la del maestro! – ¿Pero qué sucede con ella?
- Maron dio a luz ayer, todos estábamos muy contentos por Krilin…pero ayer las cosas se pusieron un poco tensas. Verás Krilin está muy deprimido, él piensa que Maron lo engañó y no quiere ni verla, la pobre muchacha está destrozada por el rechazo de Krilin, he tratado de hablar con él, pero nada logra hacerlo cambiar de opinión – Le contó lo que sucedía con sus amigos, aquello sí que la sorprendió, pero ¿Qué pasaba con Krilin?, ¡Él amaba a Maron más que a nada!
- No entiendo qué sucede…si Krilin y ella estaba muy bien, pero…¿Por qué piensa que Maron lo engañó?, ¿Vio algo o la vio con alguien?
- No…es por el bebé – Lo escuchó decir dudoso.
- ¿El bebé? ¿Qué pasa con el bebé?
- Es un niño…muy…dinámico, no deja de moverse ni de tratar de destruir cosas a pesar de ser tan pequeño, además tiene cabello y bastante largo para ser un recién nacido y eso no es todo…tiene cola – Confesó preocupado por el futuro de su discípulo pues sabía que estaba siendo injusto con la pobre muchacha.
- ¡¿Qué?! ¿Cómo que tiene cola?...¿Me está hablando enserio? – Se sorprendió por lo que escuchó, como científica se sentía más que interesada en lo que acababa de escuchar, quizás se tratase de alguna mutación o nueva faceta de la humanidad, tenía que verlo con sus propios ojos.
- Sí lo que dije, el pequeño tiene cola…la pobre Maron sufrió mucho para traerlo al mundo, por favor Bulma, intenta hablar con Krilin, no puede dejarla sola, al menos no en estos momentos…ella lo necesita mucho y me siento responsable por él, es como un hijo para mí, yo estoy en el hospital principal de la ciudad del sur, por favor Bulma… - La voz del maestro sonaba realmente triste y preocupada, no quería que la vean en este estado pero…se trataba de uno de sus mejores amigos y su felicidad.
Le dijo al maestro que iría cuanto antes a ver a Maron y a hablar con su amigo, no estaba segura de sí le haría caso, pero al menos debía de intentarlo. ¿Un bebé con cola? Qué situación tan extraña e increíble, ¿Qué pensaría Yamcha si ella tuviese un bebé así?…estaba pensando tonterías, apresuró a terminar el desayuno que le había preparado su madre y salió lo más rápido que pudo hacia la ciudad del sur, esperaba que todo salga bien…
