Hola a todos y a todas, perdonen por la demora…ando teniendo unos días complicados. Perdónenme:C
Le agradezco a mis lindas lectoras que se han pasado por aquí y me dejan sus reviews y ánimos para seguirle, gracias linduras!
Especialmente a Naomigomiz, perdona por la espera linda pero aquí me tienes y este capi va para ti, espero te agrade ^^
Verán este capítulo es un full Bulma – Maron, una conversación entre esas dos mujercitas xD para aclarar algunas cosas, las que son mamás entenderán algunas cosas que escribo, a pesar de no serlo todavía, sé que es un sentimiento muy hermoso!
Un abrazo a la distancia y nos leemos muy pronto.
Disclaimer: La mayoría de los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama, algunos son míos y la historia también.
UNA DULCE MIRADA
Planeta Tierra
Se apresuró a tomar una de sus naves y enrumbarse a la ciudad del sur, al hospital principal donde se encontraba su amiga de la infancia, ahora que lo pensaba bien; le daba algo de pesar que sus amigos y sobretodo el Maestro Roshi vea su abultado vientre, no quería darle explicaciones a nadie. Sobre todo porque incluso ella misma tenía dudas, si bien no podría haber otro padre más que Yamcha para su bebé, también había varios detalles que no encajaban entre sí, aunque trató de obviar esos detalles y no empecinarse en buscarle explicaciones a todo.
Desde las alturas ya podía divisar la gigantesca ciudad del sur, hace varios meses que no venía, la última vez fue para ver un juego de Yamcha y su equipo de béisbol, aunque no era aficionada a los deportes, ser la novia de la estrella del equipo siempre sería su cruz. Encontró el hospital principal y decidió aterrizar en el helipuerto de la torre más baja; al llegar preguntó en la recepción de ese piso sobre el cuarto en donde estaba hospedada su amiga y novia de su mejor amigo: Maron Sasaki, la envió dos pisos más arriba, a la zona de maternidad. Al adentrarse en la habitación indicada encontró a una Maron con un semblante bastante malo, estaba pálida y demacrada, el Maestro le había dicho que había sufrido mucho para dar a luz a su bebé, pero jamás pensó que tanto.
Además también notaba rastros de lágrimas en su rostro y los pómulos ligeramente hinchados, la muchacha que se encontraba mirando hacia el exterior por la ventana de la habitación, posó los ojos sobre los de la científica, cuánto necesitaba una muestra de apoyo y afecto en estos momentos, estos que deberían de ser los días más felices de su vida se habían convertido en un caos, dentro de su corazón albergaba la esperanza de que todo se arregle, no soportaría perder a Krilin aunque ya creía haberlo perdido, después de todo; sabía que el bebé no era suyo.
- Bulma…hace tanto tiempo que no nos vemos, que sorpresa…tú…tú estás embarazada – Abrió más los ojos, su amiga de la infancia estaba esperando un bebé.
- Hola Maron, sí…ya tengo cinco meses y dime… ¿Cómo te sientes linda? ¿Te encuentras mejor ahora? El Maestro Roshi me dijo que tuviste muchas dificultades con tu bebé – Trató de sonar lo más suave y comprensiva posible, no quería que su amiga se ponga a llorar, al parecer lo había hecho durante toda la noche.
- No estoy mejor…no podría estarlo – Respondió secamente.
- ¿Qué sucede? Maron…por favor confía en mí, yo voy a apoyarte pero por favor…necesito que me cuentes todo, ¿Sí?
- Es algo difícil de explicar y de entender… ¿Ya sabes que Krilin me dejó, verdad?
- Sí…pero te prometo que hablaré con él, no puede ser tan tonto y no puede abandonarlos así…
- Déjalo…ya le rogué demasiado, ya le supliqué…si no quiere a mi hijo está bien, lo entiendo.
- ¿Por qué dices eso? ¿No es importante que Krilin esté junto a ustedes? – Preguntó sorprendida por las palabras de su amiga.
- Lo es Bulma…pero ya no tengo más lágrimas que derramar por él… ¡Lo que pasó no fue mi culpa! – Su amiga se sobresaltó mucho y sus ojos empezaron a humedecerse.
- Tranquila por favor…cálmate, sabes que después del parto tener este tipo de angustias no es algo bueno, antes que todo está tu salud Maron por favor…cálmate, tranquila…
- Está bien…lo siento.
- No te preocupes…Dime linda, ¿Qué fue lo que pasó?
- Krilin piensa que mi bebé no es suyo y…está en lo correcto – Aquella confesión la dejó helada, entonces era cierto que Maron engañó a su amigo.
- ¿Qué estás diciendo? ¿Entonces? – Cuestionó demasiado impactada por la noticia.
- Sí Bulma…por Dios…no sé qué haré…pero no es mi culpa, te lo juro – las lágrimas empezaron a caer por su rostro – Krilin es el hombre al que yo amo, nunca lo engañé, tienes que creerme…yo no sabía que mi bebé no era suyo hasta que lo vi…recordé, recordé algo que me pasó hace siete meses…Krilin había quedado conmigo en ir a la playa, como él tenía que trabajar yo me adelanté y le dije que lo esperaría allí, estaba divirtiéndome mucho y decidí dar un paseo en el velero, yo estaba sola… cuando pasé cerca de unas islas decidí bajar a explorarlas, estuvo poco tiempo y encontré un lugar muy lindo para descansar ya que me dolía un poco la cabeza…me dormí, sé que fue poco tiempo y… ¡Cuando desperté había un hombre enorme frente a mí! ¡Estaba volando y me miraba con odio! No tengo idea de quien fue pero ese hombre…ese maldito…me golpeó y quedé inconsciente…cuando desperté estaba cerca de una orilla al otro lado de la playa y tenía la ropa desgarrada y no recordaba nada… Krilin me encontró y le dije que me había revolcado el agua con el velero y quedé inconsciente…no fui capaz de confesarle eso…aunque no tenía la certeza en ese momento de lo que había pasado, después lo supe; sentía como todo el cuerpo me dolía – La muchacha derramaba amargas lágrimas mientras tomaba la mano de su amiga y la apretaba fuertemente, recordar aquellos horribles momentos la desgarraban por dentro.
- Maron, esto que me estás contando es muy grave…¿Dices que aquel hombre volaba?
- Sí él flotaba en el aire y además…tenía cola.
- ¿Cola? ¿Estás segura? Entonces…tu bebé… - Se calló antes de que su amiga caía en la histeria.
- Sí…ese miserable abusó de mi aquel día y yo quedé embarazada…yo….traté de que mi vida después de eso sea normal, intenté que las cosas con Krilin no cambiasen, incluso creí hasta ayer que mi bebé era suyo, hubiese dado mi vida porque así fuese y borrar esa mirada de dolor y decepción de su rostro. Pero ya no importa, él me odia y no va a perdonarme nunca que se lo haya ocultado.
- ¿Él sabe lo que te pasó? ¿Se lo has contado?
- No…no tengo el valor de decírselo.
- ¡Maron por Dios! Él es tu pareja, él te ama…debiste confiar en él, ambos hubiesen podido encontrar la solución a todo esto.
- ¡No lo entiendes! Ese maldito era un salvaje, ¡Era un monstruo y tuve miedo!, miedo de que me encuentre y me haga daño o se lo haga a Krilin…Bulma mi hijo es idéntico a él, es exactamente igual, no tengo idea de quién es.
- Calma cariño…encontraremos la manera de que Krilin entre en razón, sé que entenderá lo que has pasado. Él te ama Maron confía en eso. Quizás ahora está confundido pero sé que lo entenderá – Trató de reconfortarla, la verdad era que lo que Maron le acababa de confesar le puso los nervios de punta, ¿Qué clase de monstruo era ese?
- No lo sé…sólo espero que todo vaya bien, ¿Quieres ver al bebé? Puedo llamar a una de las enfermeras para que lo traigan un momento y así lo conoces, ¿Sabes? Es muy violento y no deja que las enfermeras lo cambien o lo alimenten…pero cuando está a mi lado es sumamente dócil y enrolla su cola a mi muñeca – sus lágrimas nuevamente comenzaron a caer – A pesar de que su carita me recuerda a ese horrible día, no puedo odiarlo Bulma…no puedo, es tan pequeño y cuando estaba en mi vientre…cuando me sentía llorar, él enviaba unas descargas de energía por todo mi cuerpo, yo podía sentirlo…él me hacía saber que todo estaría bien…¿Qué haré? ¿Qué haré con mi vida ahora? – sollozaba.
La científica la miraba asombrada, su pequeño había creado un vínculo muy fuerte y profundo con su madre, sentía una enorme curiosidad por conocer a ese pequeño ser especial, porque ella lo consideraba así, él pequeño no tenía la culpa de la monstruosidad del que lo engendró. Además aquel relato de la energía que sentía cuando estaba en su vientre se le hizo tan familiar, de alguna manera ella podía sentir lo mismo con su bebé.
-Verás que ese pequeño te amará como nadie en el mundo – Le sonreía a su amiga – Quiero conocerlo por favor…déjame verlo.
- Está bien – presionó uno de los botones cercanos a la cama y a los pocos minutos una enfermera apareció por la puerta de la habitación.
La mujer de avanzada edad la miró con ternura y le sonrió levemente.
-Buenas tardes señorita – Bulma asintió - ¿Necesita algo señorita Sasaki?
- Señora Nami, necesito ver un momento a mi bebé, ¿Usted cree que pueda traerlo por unos momentos? – Le pidió amablemente a la enfermera.
- Oh claro que sí, el pequeño Hoshi ya se ha despertado pero está tranquilo ahora, deme unos minutos y se lo traigo – La enfermera salió de la habitación rumbo a la sala de incubadoras de neonatos.
- ¿Se llama Hoshi? ¡Qué lindo nombre! – Comentó la científica.
- Sí, es el nombre que Krilin y yo habíamos elegido para el bebé, decidí ponérselo de todos modos.
- Es un nombre muy lindo, verás que todo saldrá bien – Le sonrió y tomó dulcemente la mano de su amiga.
- En verdad me has sorprendido mucho con tu estado, jamás me hubiese imaginado que te quedarías con Yamcha – Le comentó, ésta confesión la dejó intrigada, ¿Acaso nadie le veía futuro a su relación con el beisbolista?
- ¿Por qué lo dices?
- Es que bueno…sé que ustedes se conocieron cuando eran bastante jóvenes y tú sabes…el amor en esas épocas es un poco inestable y superficial, aún recuerdo que me decías que era un muchacho físicamente muy atractivo, sé que te enamoraste de él mientras maduraste y tu relación con él maduró pero, pensé que nunca darían el siguiente paso, conozco a Yamcha…es un tonto. Pensé que con el tiempo uno de los dos daría la noticia de que se acabó aquel amor de adolescentes – Le confesó, la científica la miraba sorprendida porque, era cierto lo que Maron decía, al parecer varias personas lo habían notado – No lo tomes a mal, sabes que si tú eres feliz yo también lo soy, solo te digo que eso parecía. Pero es bueno saber que han superado todo eso y ahora están felices juntos y a punto de ser padres, te felicito amiga, además el embarazo te asienta bastante bien – Una leve sonrisa asomó en su rostro.
- La verdad es que en algún momento pensé igual, creía que todo se acabaría pero decidimos darnos una última oportunidad hace un año y aunque pasaron cosas extrañas, ahora estamos felices por ser padres – Sonrió tratado de evitar aquellos pensamientos inoportunos.
- ¿Cosas extrañas? ¿Qué sucedió?
- Ay no me hagas caso linda, son cosas tontas…sin importancia jeje – Trató de cambiar el tema, no quería hablarle sobre sus dudas, menos ahora que había recibido aquella noticia.
La enfermera abrió nuevamente la puerta e ingresó a la habitación con un pequeño bulto entre sus brazos, estaba envuelto entre unas mantas blancas, lo acercó a su madre y ella lo recibió feliz entre sus brazos.
- Les dejaré a Hoshi por un rato, se sorprenderá cuando vea sus ojitos ¡Ya los abrió! Es todo un bombón, si necesitan algo no duden en llamar, con su permiso – Asintió con la cabeza y salió de la habitación dejando a las dos peliazules solas junto al pequeño.
- ¡Ya abrió sus ojos! ¡Míralos, son hermosos! – Exclamó la madre primeriza, su hijo tenía los ojos del mismo color que los de ella, el cabello negro y largo. Una mirada nostálgica y unos rasgos finos y delicados, se parecía mucho a ella pero también a aquel sujeto detestable, sacudió la cabeza para que esos pensamientos no la invadan, su pequeño bebé era precioso.
- Maron en verdad el pequeño Hoshi está hecho un bombón, mira nada más esos ojazos, son idénticos a los tuyos, es muy lindo – tomó la pequeña manita del bebé y la acarició, el pequeño posó sus enormes ojos azules en ella y esbozó una tierna sonrisa que derritió el corazón de la científica – Hola pequeñito, yo soy tu tía Bulma y pronto tendrás un amiguito para jugar – lo miraba tiernamente, el pequeño se había robado su corazón.
- Cuando está cerca de mi es muy sumiso y tranquilo, cuando nació y se lo llevaron los doctores fue terrible, no quería separarse de mí, mira – señaló la pequeña colita marrón del bebé – ésta es su colita y la ha enrollado en mi muñeca como siempre.
- ¿Puedo acariciarla? – preguntó curiosa, se veía muy fina y sedosa, le era sumamente atrayente y llamativa, por alguna extraña razón no le pareció algo extraño, esa cola era su distintivo, aquella cola le daba un especial encanto a ese pequeño.
- Sí, aunque cuando el Maestro intentó hacerlo se puso a llorar…pero inténtalo – acercó la muñeca que tenía en donde su colita estaba enrollada y así Bulma la acarició suavemente – No llora, creo que le gustas – Sonrió.
- El pequeño Hoshi es muy inteligente – el pequeño la miraba curiosa.
En ese preciso momento sintió una descarga muy fuerte de energía proveniente de su vientre, sintió una energía nueva corriendo por su piel, aquello la exaltó un poco, nunca su bebé le había transmitido algo tan fuerte e intenso, el pequeño Hoshi soltó el agarre de la muñeca y su cola empezó a ondularse de un lado al otro, al parecer el bebé también lo había percibido.
-¿Qué sucedió? ¿Estás bien Bulma? ¿Quieres que llame a la enfermera?
- No…descuida, estoy bien. Es solo que… sentí algo muy parecido a… lo que tú me… - fue interrumpida en ese preciso momento por una voz muy conocida por ella, era su mejor amigo; Krilin estaba allí y ella sabía que eso era un buen presagio.
- Krilin… - murmuró Maron al verlo, se sorprendió mucho de verlo allí.
- Maron, ¿te sientes mejor? – le preguntó - Hola Bulma y vaya, que sorpresa verte aquí y así…aunque Yamcha me contó que estaban esperando un bebé – le sonrió a su amiga y también levemente a su pareja.
- Sí es que yo quería que sea una sorpresa, pero bueno; no importa, Maron y el pequeño Hoshi lo valen – Sonrió – Krilin tienes una hermosa familia – Lo miró fijamente a los ojos y vio a su amigo sonrojarse – Espero que te hayas dado cuenta de eso.
- Es por eso mismo que he venido, quiero pedirte perdón Maron; me comporté como un patán dejándote sola en un momento así…lo siento – decía cabizbajo y avergonzado.
- Bueno muchachos, yo debo irme; me alegra mucho que hayas regresado al lado de las personas que te aman Krilin…Maron confía en que todo saldrá bien – Se acercó a ella y depositó un beso en su mejilla, también acarició la mejilla del pequeño Hoshi que nuevamente movió la colita en señal de agrado – Adiós pequeño Hoshi, trataré de ir a visitarte pronto a Kame House.
Se despidió de sus amigos y salió de la habitación, estaba contenta por un lado pues al parecer las cosas entre su mejor amigo y su amiga se solucionarían, pero lo que no la dejaba estar tranquila fue aquella sensación que le transmitió su hijo, el pequeño de sus amigos había podido sentirlo, ella estaba segura. Ahora más que nunca necesitaba saber más sobre su bebé, tenía que volar y llegar rápidamente a su consulta pues hoy sería su primera ecografía y una corazonada le decía que se tenía que preparar para lo que venía, no sabía por qué pero un extraño sentimiento se posó en su corazón, un sentimiento de protección y a la vez comprensión, se sintió tan inmensamente identificada con Maron que se sorprendía incluso ella misma.
.
.
.
Nave saiyajin
Dentro de su nave, el nuevo monarca de los saiyajins no podía creer lo que acababa de ocurrir, un extraño vínculo había surgido dentro de su espíritu de guerrero, una suave y a la vez embriagadora energía lo había recorrido por completo, se asustó; él conocía de esto tipo de sensación. Conocía de sobra lo que significaba ser un saiyajin y todas esas muestras de unión que existían dentro de su raza.
Su padre se lo había dicho alguna vez, Bardock y muchos otros soldados que habían tenido descendencia también podrían confirmar lo que pensaba. Pero, ¿Por qué? ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué esa extraña sensación apretaba su pecho? Tenía que llegar pronto a Vegetasei y averiguarlo, ¿Habría tenido un hijo con alguna de las saiyajins a las que poseyó antes que a Bulma?
No, lo dudaba mucho pero, si no era eso… ¿Entonces qué era? Necesitaba respuestas, necesitaba hablarlo con Bardock, él era el indicado en estos momentos. No podía dar un paso en falso, tenía que descubrir de qué se trataba este extraño sentimiento.
