Hola a todos y a todas, perdonen la hora pero…aquí andamos :P

Muchísimas gracias por sus reviews en el chap anterior! Aquí un preámbulo para el reencuentro, como ven los pensamientos del Príncipe son algo confusos…mmm hasta yo estoy un poco intrigada de qué diablos hará xD chan chan chan!

Jajaaja son muy lindas enserio, sus comentarios me roban siempre una sonrisa, las quiero lindas! Un abrazo de oso panda para ustedes :D


UNA DECISIÓN

Planeta Tierra

Era irónico que todo esto esté realmente sucediéndole a ella, precisamente a ella. Lo relacionaba estrechamente con lo que le sucedió a su amiga Maron, ¿Esa debería ser la razón, no? Aquel mismo hombre abusó de ella, al parecer ella perdió la conciencia y éstas son las consecuencias. De seguro que Yamcha la encontró, y para evitarle un gran sufrimiento le ocultó esa verdad. Sí, eso era; Yamcha de seguro lo hizo para protegerla, debería de hablar con él y ambos llegar a algo concreto pues no permitiría que él siga castigándose a sí mismo, seguramente culpándose por lo que estaba pasando, de todas maneras a pesar de su distanciamiento, ella lo quería.

A pesar de todos los años en los que el amor se fue disolviendo y esparciéndose con el viento; a pesar de todo ello, ella lo quería. Él siempre estuvo allí para ella, él siempre fue su amigo y compañera, vivieron tantas cosas juntos que, la sola idea de que algún otro hombre la haya tocado, en esos precisos momentos no estaba enamorada de él, lo reconocía. Pero seguía siendo una persona muy especial y no quería hacerle daño, no más del que ya le había hecho en el pasado, bueno; ambos se habían lastimado mucho.

Entonces necesitaba verlo, encontrarlo y hablar con él, perdonarse mutuamente, necesitaba realmente un apoyo. Yamcha era el único apoyo en el que podía confiar, sacó del bolsillo de sus vaqueros el celular, buscó el número de su novio y lo llamó. Al parecer estaba ocupado pues la llamada se desviaba y la enviaba al buzón de mensajes, intentó nuevamente; necesitaba hablar urgentemente con él, a los pocos minutos al parecer ya la mandaba directamente al buzón, al parecer Yamcha había apagado el celular. Estaba colérica, ¿Tanto le costaba contestarle?, era un idiota. ¿A ese hombre tan irresponsable estaba confiando su futuro? Ya era muy tarde como para imaginar que estaba entrenando, no; no estaba entrenando. Furiosa se encaminó a un lugar despejado y desencapsuló su nave, piloteo hasta dirigirse al departamento del moreno, si él quería huir bien, no lo pensaba retener; todas sus buenas intenciones se habían esfumado por su estúpida actitud, huyendo no se lograba absolutamente nada, tenía que enfrentar la verdad.

De paso tenía unas cuantas cosas que decirle, si ya no la quería ¿Por qué no la dejaba?, de un momento a otro se sentía tonta por haber pensado en que a él verdaderamente le importaban ella y su hijo, era obvio; no era su hijo y por eso se mostraba de esa manera. ¿No quería verla ni hablarle? Pues bien, ahora le tendría que dar la cara, si existía algo que ella odiaba en una persona era justamente la hipocresía y la mentira. Al llegar al edificio de apartamentos en donde vivía su novio, aterrizó en el parqueadero y encapsuló la nave, ya eran casi las nueve de la noche, el tiempo se había pasado tan deprisa que aún le costaba asimilar la noticia de la tarde, pero no se iba a amilanar ni a maldecir su suerte, tenía que enfrentar los designios del destino.

Caminó por la acera principal que la conducía al ingreso del edificio, un agradable pórtico de madera la recibió, ingresó al hall y el portero la atendió de buena gana, ya la conocía; aunque no sabía la razón pero le regaló una sonrisa ambidiestra, algo más le auguraba esa sonrisa, la miraba con cierta lástima y a la vez con comprensión; no sabía explicar lo que sintió en ese momento, pero tampoco tenía tiempo de ponerse a pensar en eso, caminó por el pasillo que conducía hacia el ascensor y presionó el botón para llamarlo, demoró pocos minutos en abrirle sus puertas. Ingresó y presionó el botón del piso diez, podía observar su reflejo en el revestimiento de espejos de aquel espacio, sus ojos se multiplicaban por miles sin salida, se sentía turbada y ¿Por qué no aceptarlo? Lastimada.

Un pequeño deja vu invadió sus recuerdos, sentía que un momento así de parecido ya lo había vivido, una punzada en el corazón le advirtió que aquello era cierto, en ese momento la energía que le transmitía su bebé cuando la sentía angustiada la invadió, allí estaba ese pequeño ser maravilloso, tomando fuerza decidió armarse de valor y encarar de una vez a Yamcha, ya estaba en el edificio, tenía que seguir adelante; las puertas del elevador se abrieron y caminó por el vestíbulo hasta encontrarse frente a la puerta blanca y sumamente conocida, el departamento diez cero tres, aquel departamento que Yamcha había adquirido para ambos, cuando le propuso que vivan juntos, para aislarse unos días y pasar un adelanto de su luna de miel, ella había aceptado, se había ido a vivir con él pero su trabajo en la Corporación y las comodidades que allí tenía sólo la alejaron de su hogar por un mísero mes, es todo lo que había durado su convivencia aunque después regresó muchas veces a pasar la noche, no se quedaba más tiempo. Aún mantenía siempre en el bolso la llave que un día Yamcha le había entregado.

Ella jamás la usó, nunca tuvo el motivo ni el tiempo para hacerle una visita sorpresa, ésta era la primera vez que venía sin previa coordinación, sacó la llave de su bolso y la introdujo en la cerradura, girándola lentamente, al entrar un precipitado silencio la recibió, sus ojos exploraron el departamento y no encontraron nada inusual, nada…hasta que posó los ojos sobre la mesa del comedor y encontró dos copas de vino a medio beber. Entonces sus ojos se encaminaron por el pasillo que dirigía a las habitaciones, caminó lo más lento y discretamente posible que podía y mientras más se acercaba a la alcoba de su novio, más un certero golpe de realidad la invadía, aquello estaba más claro que el agua; al acercarse a la puerta y poner el oído sobre ella, los gemidos y palabras nada sutiles quebraron su corazón, lo terminaron de destruir por completo; aquel remedo de hombre no era más que un cretino y mentiroso, un idiota que le había visto la cara por mucho tiempo y ella, se había atrevido a creer en él, a amarlo, a esperar que juntos formasen una familia. Que ilusa había sido, ¡Que ingenua!

Como una digna mujer, lo pensó. No quería hacer un escándalo y darle de qué hablar a los vecinos, tampoco quería que él ignorase su presencia, quería verle a los ojos, no importaba si se encontraba a una mujer desnuda montándolo, era lo de menos y lo que menos le dolería, quería respuestas, sobre su estado, sobre su hijo, lo demás se podía ir al diablo, Yamcha como hombre, ya no existía ante sus ojos. Abrió lentamente la puerta y aunque alguien le haya dicho que esto era posible, jamás se imaginó algo como esto. Jamás, ni en un millón de años, esto…esto era repulsivo, esto…esto no tenía nombre. Yamcha estaba desnudo en la cama y sobre él, una mujer de largo y ondeado rubio se movía desesperadamente, observó fijamente a la mujer y no podía creerlo, era la esposa de otro de sus mejores amigos y hasta donde creyó también de Yamcha. Launch se movía sobre Yamcha, ambos consumidos por la lujuria y el frenesí, Yamcha tenía los ojos cerrados así que no pudo ver a su novia que los observaba incólume desde la puerta de la habitación.

Ella no daba crédito a lo que veía, ¿Este era el hombre del que alguna vez se había enamorado? No quedaban rastros de él, este era un maldito miserable capaz de acostarse con la mujer de uno de sus mejores amigos.

-Espero no interrumpir, chicos – Alzó un poco la voz para que los amantes la escuchen, Yamcha abrió los ojos desmesuradamente y al instante arrojó a Launch lejos de él.

-Bulma no- no es lo que crees, puedo explicarlo – Estaba nervioso, sorprendido, ¡Que imbécil había sido al no darse cuenta de su presencia!

- Vamos Yamcha…enserio, no quiero que me expliques nada…sólo quiero hablar contigo de algo que sí es importante – Trató de mostrarse lo más fría y letal que pudo, pero aún le costaba – Por cierto Launch, si tienes algo de decencia, te agradecería que te marcharas; tengo algo muy personal que hablar con él – lo señaló quedamente – No tardaré mucho, puedes esperarlo afuera para que luego continúen si deseas, no se apenen…soy una mujer muy liberal – Bromeó.

-No digas esas cosas Bulma, por favorte juro que puedo explicarte todo y…– Yamcha no sabía que decir, estaba avergonzado y se sentía estúpido; estaba seguro. Lo había arruinado absolutamente todo, ¿De qué le sirvieron esos meses en el espacio? ¿Para qué se esforzó tanto en obtener esas malditas esferas? Sólo quería recuperarla y él mismo lo había echado todo a perder, era un estúpido. Bulma jamás le perdonaría esto.

-Y-o…yo, lo siento, lo siento mucho – Launch cogió su ropa y salió apresuradamente de la habitación, algunas lágrimas caían por su rostro.

-Bulma, yo…te juro que no pensé que las cosas se saldrían tanto de control, bebí de más no estaba lúcido, no sabía lo que hacía, yo… - Se sentía un insecto miserable, ni él mismo creía en sus palabras, ¿Cómo esperaba que ella le creyese? – Ella, Launch se me ofreció y…

- Cállate – Bulma finalmente lo miró a los ojos.

- Es enserio nena, tienes que creerme…yo nunca te engañaría.

-¡Cállate! – Ella gritó furiosa, tenía mucha ira contenida.

- Bulma te juro que yo… - Ella volvió a irrumpir.

- ¡Que te calles!, ¿No lo entiendes? ¡No me interesa escucharte!, sólo quiero hablar de algo importante, tu absurda vida no me interesa en lo más mínimo, ahora no volverás a tratar de persuadirme ni decirme que no es lo que yo vi, ¡Ya basta! Deja las mentiras, que no quiero saberlas, ya has vomitado tantas durante toda nuestra relación que realmente unas más o unas menos no cambiarán nada. Ya no me interesas como hombre, me das…náuseas, asco. Eso es todo en cuanto a lo que opino, quiero hablarte de mi bebé, es por eso que me tomé la molestia de venir hasta aquí – Le aclaró, sólo necesitaba aquellas respuestas y se marcharía para jamás volverlo a ver.

-¿De tu bebé? ¿Ahora es sólo tu bebé? – Cuestionó frustrado ante sus palabras, Bulma en verdad lo estaba arrancando de su vida.

- Es mi hijo…

- También es mío – Aunque sabía que él no había engendrado pero…estaba dispuesto a reconocerlo como su hijo, darle un hogar, una familia, darle amor…darle todo, por ella, por Bulma.

- ¿Cuándo dejarás de mentir? ¿No conoces los límites? – Le respondió, Yamcha se sorprendió sobremanera por su cuestionamiento – Mi bebé no es hijo tuyo, eso ya lo sé – Le confesó de lo más tranquila, ella ya había asimilado aquella realidad -¿Crees que no me di cuenta? ¿Con tu distanciamiento, con tu actitud tan extraña? Me evadías, hacías hasta lo imposible por pasar poco tiempo conmigo, ya sé que mi bebé no es hijo tuyo y ¿Sabes qué? Me alegra.

-¿Te alegra? ¿Enserio? Ya me imaginaba…te debes de sentir dichosa ahora que nada nos une, ¿No es así?, llevas queriéndote deshacer de mí desde hace mucho, no soy ningún idiota…Bulma –Le respondió, después de todo, la embarazada de otro hombre era ella.

-Lo eres, claro que lo eres…un completo bastardo, ¿Por qué me mentiste? Tú ya lo sabías, no te atrevas a negarlo, sabías que este bebé no era tuyo… ¿Por qué? ¿Por qué te lo callaste?

- Porque en verdad esperaba que fuese mío, traté de hacerme a la idea…de no imaginar que otro hombre te había tenido, que había acariciado tu cuerpo, que te…

-¡¿De qué diablos estás hablando?! ¡Yo nunca estuve con otro hombre más que contigo! Al menos conscientemente jamás lo estuve, creo tener mis sospechas de qué fue lo que sucedió – Respondió colérica y enfurecida.

-¿Sospechas? ¿Qué sospechas? - ¿Acaso ella sabría que él pidió aquel deseo a Porunga?

-Seré rápida…Maron ha tenido un hijo (precioso por cierto) que tiene cola, con algunas características muy específicas y cosas que ella ha sentido durante su embarazo que yo también estoy sintiendo. Hoy en la ecografía me dijeron que mi bebé también tenía cola, ¿Necesito más pruebas?, Maron me describió al hombre que la violó, estoy segura de que ese hombre también abusó de mí, el asunto está en que no recuerdo esos momentos y… - Bajó la mirada, se maldecía por dentro por no poder recordar qué fue lo que pasó.

-Creo que a estas alturas ya no importa… - Yamcha suspiró y se preparó para confesarle la verdad, ella no lo perdonaría jamás, estaba seguro. Había arruinado todos sus planes, su futuro con ella, por una debilidad de la carne, ¿Qué podría salir peor?, ella necesitaba saber la verdad, él se la daría.

-Bulma…pasaron muchas cosas hace unos meses que…es posible que te cueste creerlas pero, es la verdad – Se frotó la cien y tomó aire para poder procesar mejor lo que pensaba decir – Hace casi un año que invadieron el planeta, fueron unos sujetos del espacio, sirvientes de un emperador loco, ellos destruyeron la humanidad y todo lo que ahora tenemos – Pausó.

- Deja de bromear conmigo Yamcha – La mujer lo fulminó con la mirada, ¿Cómo se atrevía a inventar todo esto?

- ¡Escúchame! ¿Puedes hacerlo? Por el amor de Dios Bulma, tienes que escucharme y creerme, esto puede resolver todas tus dudas – Dirigió la mirada a la mujer y ella asintió – Aquel día nosotros estábamos en el parque Longe, ellos llegaron, nos atacaron, pudimos escondernos por un tiempo pero nos encontraron, te pedí que huyas pero no tuve éxito ellos te encontraron y te llevaron al espacio, a mí también pero en condición de esclavo o sirviente, supe que a las mujeres, sobre todo a las más hermosas las llevaban como prostitutas para ese bastardo de Freezer, ese sujeto fue el causante de todo. Bulma, yo estuve en el espacio durante todo ese tiempo buscando la manera de encontrarte porque te lo había prometido, te fallé en ese entonces – Se resignó – Escuché rumores sobre la existencia de unas esferas que eran capaces de cumplir tres deseos, al principio me mostré escéptico pero después conocí a un habitante del planeta de donde provenían éstas esferas y él me lo confirmó, lo acompañé después y allí pude encontrarlas, las recolecte y pedí el deseo al Dios de las esferas, se llama Porunga – Ella lo miraba incrédula – Bulma yo pedí volver a la normalidad, pedí que nada de lo que pasó desde que esos individuos llegasen a la Tierra, Porunga me dijo que no podía retroceder el tiempo pero sí reconstruir el planeta y revivir a las personas que fueron asesinadas, también le pedí trasladar a todos los humanos sobrevivientes al planeta, tal y como se encontraban antes de aquel día.

-No puedo creerlo…lo que me estás diciendo es, es algo irreal – Ella lo cuestionaba, ¿Cómo podría creerle?, era demasiado.

-No lo es, fue real…Mira sé que te cuesta creerlo, pero es cierto. Eso explica tu estado, al lugar al que te llevaron, allí…posiblemente alguien abusó de ti o…o simplemente pasó algo con algún otro hombre, Bulma eso jamás lo podremos saber – Se sinceró, aquello carcomía su mente, era posible, por supuesto que lo era.

-No puedes estar hablando en serio…yo sería incapaz de…no, no. Definitivamente alguien abusó de mí, no puede haber otra explicación.

- ¿Por qué te ciegas? ¿Acaso crees que no es posible? Bulma, allá en el espacio vi de todo, existen seres tan extravagantes que te quedarías de piedra, pero también hay seres muy similares a nosotros en apariencia, creo haber visto alguna vez a esos seres a los que me hiciste referencia, esos con cola; pero jamás supe que raza eran o de dónde venían, en ese entonces no me interesaban –Respondió, ¿Por qué Bulma se negaba a aceptar que jamás podrían saber qué sucedió?

- No sé…esto es, es demasiado para mí – Lo miró fijo – Pero voy a creer en ti Yamcha, te agradezco que me hayas contado esto, ahora…no tienes ningún tipo de obligación con mi hijo, así que olvida la idea de que es "nuestro bebé", nos vemos y…gracias – Lo observó por unos segundos y salió rápidamente del edificio, estaba conmocionada, una de sus manos se apoyaba en su pecho. ¿Toda esa locura realmente se dio? Eso explicaría su embarazo y la razón de no recordar cómo es que se había dado. Realmente estaba embarazada de un ser del espacio, ¿De un hombre con cola?. Dios, la carcomía la incertidumbre, la curiosidad, la ira.

Yamcha le había dicho que todo era posible, ¿Sería posible que ella haya conocido a algún otro hombre en el espacio? Esa sería la única forma en que ella se entregue a alguien, por amor, por deseo. Lamentablemente ella no sentía ese primer rechazo por la criatura como lo había sentido Maron que sabía que su bebé era producto de una violación, lo suyo era distinto. Ella adoraba a su hijo incluso ahora más, estaba emocionada por eso, orgullosa por saberse madre, por albergar en su vientre a un maravilloso ser, porque ese amor, ese sentimiento, esa abrumadora energía cautivadora sólo podía provenir de su bebé, no sabía de qué clase de raza estaba hablando ni de quienes eran con quienes estuvo en el espacio todo ese tiempo pero, su bebé merecía tener una identidad como lo que era, trataría de averiguarlo, de investigar, de indagar en el laboratorio de astronomía, algo debía de haber. Alguna noticia. Algún indicio, alguna prueba.

Maron le había dicho que un hombre la había atacado, un hombre con las características de esos seres con cola, aquel sujeto debió de haber venido a la Tierra en una nave, debería de existir un registro de aquel objeto, su padre tenía todo un sistema de monitoreo orbital, algo debería de existir allí. Revisaría, se enfocaría, no pararía hasta encontrar al padre de su hijo.

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El Rey se alzó prepotente, azotando la mano contra la mesa de reuniones.

-No estoy pidiendo tu autorización Tarble, simplemente haré ese maldito viaje así te parezca o no. Deja de decir estupideces, ¿Me estoy aferrando a una locura? ¿Con qué autoridad tú me dices algo así? Mocoso, no olvides tu lugar en este palacio – Ofendido, su hermano estaba enfermo si creía que se dejaría persuadir de no hacer ese viaje, ya tenía suficiente con soportar a los malditos viejos entrometidos del consejo, ahora el mocoso se oponía, le parecía una locura.

- Sé que no harás caso de lo que digo, así que…no me queda más que aceptar y desearte suerte. Si es que en verdad ellas están vivas, al menos merece la pena intentarlo…te apoyaré, hermano – Respondió decidido ante su hermano mayor, en un inicio le pareció una locura pero Vegeta jamás jugaría con esto, algo de esto tenía que ser verdad.

-Hmmmp, era de esperarse mocoso – Respondió distante – Kakarotto, prepárate, partiremos mañana a primera hora, necesito que selecciones un escuadrón de reconocimiento, entre cuatro o cinco miembros es más que suficiente. Si la Tierra está en buenas condiciones puede ser interesante aquel planeta – Aquellas palabras sorprendieron a más de un saiyajin.

- ¿De qué hablas? ¿Acaso vas a conquistar ese planeta? ¿Qué no te das cuenta de lo que estás diciendo? – Su hermano se alarmó, ¿Acaso su hermano enloqueció?

- Ese planeta no me interesa en lo más mínimo, sólo quiero recuperarla y traerla conmigo – Respondió severamente, mirando a su hermano menor – Lo demás puede irse al infierno.

- Sabes que si haces algo así, ella jamás te lo perdonará, ¿Verdad? – Le recordó.

-Ya lo veremos – Vegeta se retiró apresuradamente de la sala de reuniones, dejando a los demás con la palabra en la boca.

- Ha enloquecido – Kakarotto habló – Pero no dejaré que cometa semejante estupidez, lo haré entrar en razón – Salió tras su Rey, tenía que hablar con él. Estaba seguro que no lo decía enserio, él jamás lastimaría a los humanos, ¿No?

Vegeta no era como Freezer, trababa de convencerse de eso.