Hola a todos y a todas, aquí actualizando ando… perdónenme por la demora por favor, ya les había explicado lo de la tesis. Aquí en este capítulo se da ese esperado reencuentro entre azul y negro :P
Espero sea de su agrado. Comentarles que el próximo capítulo es un full VxB.
Les envío un abrazo enorme, cuídense mucho y buenas lunas a todas.
Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama.
PERTENENCIA
Segunda parte
Las horas pasaban lentamente y en el fondo se sentía abrumada por lo sucedido con su hasta hace pocas horas "amor de toda la vida", verlo con otra mujer le hizo recordar tiempos pasados en que era una joven ilusa, que creía ciegamente en el amor incondicional. Con los años ella maduró al igual que la relación que mantenía con Yamcha, pero él la había decepcionado tantas veces, una peor que la otra y aunque ya no lo amaba, se sentía dolida y engañada. Aun así se armó de valor y lo llamó, necesitaba saber qué estaba sucediendo, algo dentro de su corazón le hacía intuir que el beisbolista sabía algo sobre lo que no recordaba y estaba dispuesta a hacerlo confesar.
Se trataba de su vida, de su pasado, de su hijo. Ella necesitaba respuestas a esa cantidad inmensurable de interrogantes que golpeaban en su cabeza, no era tonta. Marcó el número de su ex novio y espero su respuesta.
-Bulma…yo… - Contestó, escuchó la voz afligida de él, a pesar de todo ella no le guardaba rencor pues siempre sería una persona querida e importante en su vida.
-Escúchame, necesitamos hablar…hay muchas cosas que quisiera saber y estoy segura de que tú puedes decírmelas – Ella fue directa con él, no esperaba que él empiece a hablarle sobre su relación pues ya lo había dado por terminado y nada cambiaría aquello.
-¿Es sobre el bebé?…Bulma yo te aseguro que sé cómo explicártelo, el asunto está en que lo puedas entender – Confesó abatido por la situación, en el fondo se sentía miserable por haberla traicionado.
- Créeme que lo haré, pero necesitamos hablar. Estoy lista para oírlo todo. ¿Vienes a la Corporación o te encuentro en otro lado?
-A decir verdad…yo…estoy afuera de tu casa…vine porque creí que necesitabas saberlo todo y no me equivoqué, espérame voy a encapsular el coche y estaré allí en unos minutos– Suspiró resignado y cortó la llamada.
¿En qué momento todo se salió de control? ¿En qué momento había perdido por completo a esa mujer maravillosa? Ya nada podía hacer para que todo vuelva a ser como antes, desde aquel día de la invasión de los soldados de Freezer su vida cambió radicalmente y esto incluiría también su relación de tantos años. Bulma había madurado, se había convertido en una mujer capaz de todo, en un genio. Ella había logrado sobrevivir en el espacio durante casi un año, sabía que era única y él la había perdido. Pero al final de todo, él la amaba y si amarla significaba dejarla ir, dejarla hacer su destino, él lo haría. Su felicidad significaría la felicidad de su persona amada, ella merecía saber la verdad, merecía saber que su hijo posiblemente era producto de una relación con un ser del espacio, no pensaba introducir en ella la idea de una violación, no.
Aquello jamás, era demasiado para él tan sólo imaginar aquello. Él la conocía bien, ella era una mujer pasional, totalmente entregada cuando amaba y estaba seguro que si algún tipo del espacio la tuvo, de seguro fue muy dichoso.
Se encaminó hacia el edificio en forma de domo, en donde se ubicaba la residencia de los Brief, ya era un viejo conocido y la seguridad le permitió el total acceso a las instalaciones. Observó aquello una vez más y muchos recuerdos de momentos hermosos lo embargaron, ya nunca volverían y tan sólo le quedaba recordar y atesorar aquellos momentos. Caminó a paso lento hacia la entrada y se quedó por un momento pensativo. Tenía que armarse de valor para mirarla a los ojos después de lo que le había hecho. Tocó el timbre y a los pocos minutos una hermosa mujer de cabellos rubios lo atendió.
-¡Yamcha, que sorpresa querido! Pasa por favor, hace muchos días que no nos visitas…la pequeña Bulma está muy desanimada últimamente, espérame aquí iré a llamarla – La señora Brief siempre brindaba sonrisas, siempre estaba feliz y aquello de cierta manera lo hizo sentirse peor.
- Disculpe…es que…necesito hablar con ella en privado y, bueno…ella ya sabe que estoy aquí, pasaré a verla a su habitación. ¿Está allí verdad?
- Por supuesto y por favor cuando veas al joven Ryu mándale mis saludos y que venga a visitarme pronto – Le dijo sonriente y se retiró dejando a Yamcha en la sala con total libertad, después de todo era el novio de Bulma desde su adolescencia y le tenía plena confianza.
Se dirigió hacia las escaleras y subió hacia la habitación de Bulma, una que ya conocía de memoria y seguía acumulándose de recuerdos, tantas veces en que estuvieron juntos en aquel lugar. Caminó decidido y al hallarse frente a la puerta indicada la tocó con unos suaves golpes. La peliazul no demoró en acercarse a la puerta y con una muy leve sonrisa de nerviosismo lo recibió, haciéndose a un lado invitándolo a ingresar a su habitación. Ella le dio la espalda y caminó hasta sentarse en la cama, su vientre medianamente abultado la hacía lucir realmente hermosa, sin duda ella sería una gran madre. Él caminó hasta quedar frente a ella y suspiró con resignación dispuesto a contarle todo cuánto sabía.
-Yamcha, sé que las cosas entre nosotros ya han terminado pero quiero que sepas que yo no te guardo rencor, siempre serás una persona valiosa para mí. Espero que eso lo tengas muy claro, si te llamé fue porque en verdad necesito saber muchas cosas que sé que ignoro o no las recuerdo, ¿Algo sucedió y hay momentos de mi vida que no logro recordar, verdad? – Lo miró fijamente y él asintió, confirmándole lo que ya ella suponía – Ya me lo imaginaba, por favor…necesito saber qué fue lo que sucedió.
-Escúchame y pon mucha atención por favor…lo que te diré es muy serio y también es posible que pienses que es una locura, pero no lo es. Todo lo que sucedió fue real – Él le sonrió y ella lo miró atenta a sus palabras, un extraño sentimiento empezaba a albergarse en su corazón – Hace un poco más de un año unos seres del espacio invadieron nuestro planeta, ellos destruyeron las ciudades, asesinaron a los humanos y se llevaron como esclavos a otros, no fueron muchos…pues la orden que ellos tenían era aniquilarnos a todos para dejar el planeta limpio para después ser colonizado por un monstruo del infierno que se dedica a purgar y vender planetas. Ellos ese día…te capturaron y te llevaron con ellos…yo me enfrenté pero me hirieron y perdí el conocimiento, cuando desperté estaba en una de sus naves con algunos otros humanos y otros seres del espacio. Sé que lo que estoy diciendo te suena increíble Bulma pero…es la verdad – Ella asintió y el prosiguió contándole lo sucedido – Después de varios meses de permanecer en una de sus bases ellos me vendieron como un esclavo a unos habitantes del planeta Namek, ellos me liberaron y después de conocer a Dende, él se hizo mi amigo y me ayudó a reunir dinero para pagar el viaje a Namek, él me había hablado de unas esferas que existían en su planeta que eran capaces de cumplir cualquier deseo, yo viajé hasta allá junto con él y allí conocí al patriarca, era un ser extraordinario y lleno de sabiduría, él me autorizó de buscar y usar las esferas del dragón porque sabía que tenía una buena razón, no lo hacía con malicia, yo en verdad quería encontrarte Bulma…estaba desesperado.
- Yamcha… - Ella lo miraba sorprendida de que él haya hecho todo esto por volver a verla.
- Déjame terminar por favor – La interrumpió – Cuando por fin reuní todas las esferas, invoqué al dragón junto a Dende y allí le pedí el deseo…yo deseaba regresar el tiempo, que aquel maldito día en que esos desgraciados invadieron nuestro planeta jamás exista…pero el dragón no podía hacer eso, sus poderes no abarcaban el control del tiempo. Entonces pedí que la Tierra sea restaurada a como yo la recordaba, que sus habitantes sean revividos y los que se encuentren en otros planetas sean transportados a la Tierra nuevamente y olvidasen todo aquello que sucedió. Así es como todo volvió a la normalidad. Tú y los demás humanos volvimos a la Tierra y todo siguió como si jamás aquello hubiese sucedido pero… - Sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar todo aquel sufrimiento y al recordar también su situación actual.
- ¿Pero? ¿Qué sucedió? ¿Qué salió mal? ¿Por qué algo salió mal, no es así? – Ella cuestionó con la mirada gacha.
- No es eso…no es que esté mal Bulma…es sólo que…después de unas semanas de que nosotros continuáramos nuestra relación, tú comenzaste a sentirte mal y allí fue que te enteraste que estabas embarazada, Bulma. Yo hubiese sido el hombre más feliz del mundo, créeme pero…no estaba preparado para esa noticia, tú y yo…hace mucho que no…bueno, tú ya sabes…que no estábamos juntos de ese modo…es por eso que de inmediato supe que ese bebé que estabas esperando no era mío. Pero…supuse que todo eso fue producto de que tú hayas permanecido en algún lugar del espacio que en verdad desconozco. No sé dónde estuviste todo ese tiempo ni con quién Bulma, si es eso lo que querías saber…eso no puedo respondértelo. Pero de lo que si estoy seguro es de que tu bebé es producto de un sentimiento, un sentimiento muy fuerte que sólo tú serías capaz de crear y entregar a la persona a la que amas Bulma, te conozco demasiado bien. Estoy seguro de que en el espacio conociste a un ser que llenó todas tus expectativas y ese bebé que llevas ahí, es esa prueba. – Le dirigió una sonrisa a ella, pero el rostro de ella rebalsaba lágrimas de tristeza, él la estaba haciendo llorar y no quería eso, ya la había hecho sufrir mucho.
- No Bulma por favor…no llores, perdóname, no debí decirte todo eso…perdóname por favor – Él se notaba angustiado por ella, después de todo ella siempre sería importante.
-No es eso, no estoy triste por eso…es que, algo dentro de mi corazón me dice que no te estás equivocando y que en verdad amé a esa persona y me entristece no recordarlo...Yamcha te agradezco mucho lo que hiciste por mí, eso demuestra que a pesar de todo eres un gran ser humano y mereces la felicidad. Yo te quiero mucho, eres y siempre serás el mejor de los amigos para mí, porque siempre fuiste eso antes de ser mi novio, fuiste mi amigo. Atesoraré conmigo todos los lindos recuerdos, y espero que entiendas que no podré corresponder más a esos sentimientos que aún veo en tus ojos, sé que todo tomó un curso extraño y diferente pero, las cosas suceden por algo y así deben de ser. Yo pronto seré madre de un pequeño ser al que anhelo ver y enserio espero que seas muy feliz Yamcha, que encuentres a una buena mujer que logre hacerte centrar y al fin pienses en formar una familia y dar el gran paso, sé que después de todo lo que hemos vivido, sé…que ya estás preparado para eso. Sólo, una pregunta más… ¿Tú, en el espacio conociste a algunos seres con…cola…con una cola de mono?
- Mmmm sí, pero nunca supe de qué tipos de seres se trataban, solamente los vi en algunas ocasiones cuando fui liberado y pasé por varios planetas donde se compraban todo tipo de cosas. Allí vi a algunos de esos sujetos, eran imponentes, con el cabello extraño siempre en formas raras, ya sabes como picos y puntas rebeldes, no sabría explicártelo mejor…además tenían colas y usaban armaduras extrañas, también los vi volar. – Respondía recordando a aquellos hombres que había visto hace meses atrás,
-¿Volaban? – Preguntó sorprendida, aquello cuadraba exactamente con la descripción que Maron le había dado.
-Sí, aunque aquello en el espacio es común, hasta yo aprendí a hacerlo. Dende me enseño – Sonrió recordando a su pequeño amigo.
- ¿Enserio? ¡Eso es asombroso! Espero poder verte algún día haciéndolo – Le dijo sinceramente.
-Claro que sí, cuando tú quieras te llevo a dar un paseo. No se compara en nada con volar en una nave, volando tú mismo sientes la adrenalina y el viento rozando tu rostro, es simplemente genial.
- Puedo imaginarlo…gracias de nuevo Yamcha, gracias por todo – Ella se puso de pie y lo abrazó sinceramente. Era un abrazo lleno de afecto y agradecimiento hacia aquel hombre que la acompañó durante todos esos años. Aquella era la despedida de aquel amor de adolescentes, no pudo evitar que algunas lágrimas surcasen su rostro.
- No llores bonita…tú eres quien menos merece sufrir, ánimo…sé que cuando tengas a tu bebé en tus brazos éstas lágrimas serán reemplazadas con sonrisas, no pierdas aquella hermosa sonrisa jamás…no te des por vencida sé que en algún momento podrás recordar a esa persona que tanto echas de menos – No pudo evitar que sus propias palabras le duelan, pero finalmente tenía que decirlas…eran ciertas. Notaba en los ojos de Bulma la ausencia de aquel brillo especial del cual sus ojos eran característicos. Algo sumamente especial le hacía falta.
- Gracias – Ella le sonrió y él correspondió ese gesto, se separaron y él le hizo entender con la mirada que ya debía de marcharse.
- Espero que no olvides lo de llevarte un día de estos a volar – Él rió divertido y ella asintió, aquí comenzaba un nuevo capítulo de su vida, en donde aquel lobo del desierto se convertiría en un gran amigo. Un amigo para toda la vida.
- Por supuesto, no pierdo eso por nada del mundo…ya sabes cuando quieras eres bienvenido aquí en mi casa, ¿Vamos a la sala? De seguro mamá querrá obsequiarte unas galletas antes de que te vayas…ya la conoces– Le sonrió y ambos salieron de la habitación con rumbo a la sala, en donde la siempre alegre señora Brief ya los esperaba con una fuente de pastelillos y galletas que ella misma había preparado.
Allí los tres conversaron animadamente un rato más hasta que Yamcha decidió que ya era momento de retirarse, no sin antes agradecerla la cortesía a su ex suegra. Cuando ambas mujeres se hallaban solas en la sala, Bulma creyó que era correcto el contarle a su madre de su separación con Yamcha y también acerca de la paternidad de su bebé, aunque estaba un poco nerviosa pero le tenía una gran confianza a su madre después de todo.
- Mamá…hay algunas cosas de las que quiero hablarte– Dejó la taza de té que en esos momentos tenía en sus manos sobre la mesita de centro.
- ¿Qué sucede, cariño?– La señora Brief la miró y le sonrió como siempre lo hacía.
- Verás…Yamcha y yo…bueno…nosotros, decidimos terminar nuestra relación– Le confesó algo nerviosa, esperando una reacción negativa por parte de su madre.
- Oh cariño, hasta que por fin te diste cuenta– Su madre no se notaba para nada sorprendida de lo que acababa de oir.
- ¿No estás enojada? Pensé que quería mucho a Yamcha.
- Y lo quiero querida, Yamcha es un gran muchacho…pero hace mucho que me di cuenta de que ya no lo veías con aquella mirada de amor de cuando eras una jovencita…me di cuenta de que lo veías como a un amigo– Le sonrió nuevamente y la tomó de las manos – Hija, sé que en el pasado hemos tenido algunas diferencias y espero que hayas podido perdonarme por eso…pero quiero que sepas que eres mi pequeña y te adoro al igual que a tu hermana. Ustedes son lo más valioso para mí…y tu felicidad es lo primero mi niña. Por eso te aseguro que te apoyaré en todo lo que decidas de ahora en adelante. Mamá siempre estará allí para ti – Le acarició la mejilla y Bulma no pudo evitar echarse a sus brazos con algunas lágrimas resbalándole por las mejillas, cuanta felicidad le causaba escuchar estas palabras. Tanto las necesitaba.
- Bulma y que sucederá con mi nietecito, ¿Ya se pusieron de acuerdo con eso?– Cuestionó la madura mujer. De por si la idea de un nietecito, jugueteando y corriendo por la casa la ponía muy feliz.
- Mamá…Yamcha no es el padre de mi bebé– Confesó, era preferible que su familia sepa la verdad de una vez. Así la apoyarían y buscarían todos la manera de darle a su bebé la mejor de las bienvenidas.
- Ohh cariño…eso no lo sabía…pero de seguro el papá de mi nietecito es un joven muy apuesto, con tu belleza y de seguro la de su padre será un bebé soñado– Canturreaba la mujer, alucinando y extasiada con solo la idea de su lindo nietecito.
- ¡Mamá pero que cosas dices!– Ella estaba roja de la vergüenza ante la sinceridad de su madre, no le molestaba para nada que su novio de tantos años no sea el padre de su hijo. Vaya familia rara que tenía.
- Nada que no sea cierto…te conozco Bulma, te conozco muy bien, de seguro es un joven imponente, lleno de seguridad, un joven orgulloso…todo un reto…!Ay mi niña! ¡Qué felicidad! ¿Y dime, cuando tendré el agrado de conocer a mi futuro yerno?– Bulma casi muere de un ataque al oírla hablar, ¿Su madre quería conocer al padre de su bebé? Pero ni siquiera ella lo conocía, tuvo que morderse la lengua antes de hablar.
- Lo conocerás pronto mamá…– No supo por qué dijo aquello, ahora estaba metida en un gran problema. ¿A quién diablos iba a presentar como el padre de su bebé?
En una ágil maniobra de supervivencia decidió cambiar el tema, pues ya se había metido hasta el cuello en un gran problema, tendría que hacer algo pronto por encontrar al padre de su hijo. De todas formas, ella misma moría de curiosidad por conocerlo. ¿En verdad sería apuesto? ¿Y orgulloso? ¿Y todo un reto como le había dicho su madre? No podía evitar pensar en eso, pero de lo que si estaba segura era de que si ella se entregó a él, fue porque definitivamente aquel hombre era especial, para ella al menos.
Ella y él…aunque no sabía quién era, no pudo evitar que algunas ideas revolotearan en su mente haciéndola sonrojar, aunque por las descripciones de Maron y Yamcha, no sabía si pensar en que era un ser pacífico exactamente, quizás haya sido un salvaje, y…no pudo evitar pensar en esto, ¿Qué tal si aquel hombre la había forzado? No…no, no podía ser. Trató de no pensar en eso. Aunque…si a la pobre Maron le pasó, ¿Quién aseguraba que a ella no?
Por Dios, estaba martirizada.
- ¿Dónde está papá?– Se oyó a sí misma preguntar, tenía que cambiar el tema ya.
- Papá está en su laboratorio astronómico…estaba algo preocupado ésta mañana porque había observado a un objeto ingresando en la órbita del planeta o algo así fue que le oí decir, no ha salido de allí desde entonces– Contaba despreocupada y volviendo a servirse otro pastelillo.
- ¿Un objeto?... ¿Una nave?... ¡Por Dios! – Se apresuró a levantarse, disculpándose con su madre y dirigiéndose a toda prisa hacia el laboratorio de su madre. ¿Una nave en la órbita de la Tierra? ¿Acaso los estaban invadiendo nuevamente? No, sentía una gran opresión en el pecho. Esto no podía ser. No otra vez, no ahora que llevaba a su bebé en su vientre. No ahora que estaba dispuesta a ser feliz.
- ¡Papá! ¿Qué está sucediendo? Mamá me dijo que encontraste algo inusual en la órbita del planeta– Le dijo apenas hubo ingresado en el laboratorio de su padre, el científico la miró preocupado y asintió.
- Ésta mañana a primera hora, pasé por aquí como siempre…pero una extraña alerta fue registrada apenas unos segundos después. Unos objetos desconocidos ingresaron a la órbita terrestre y van a aterrizar en menos de dos horas en el planeta…lo peor de todo es que aterrizarán muy cerca de la ciudad. Posiblemente cerca a la isla del volcán Tempura, he dado aviso a las autoridades, supongo que deben estar preparados para éstas eventualidades. Aunque en un primer momento no me creían tuvo que enviarles los reportes, son exactamente tres naves las que han ingresado a órbita, el satélite captó algunas imágenes, mira. – Le mostró a su hija, eran unas fotografías satelitales de aquellas naves, ella abrió los ojos como platos al observarlas. Algo dentro de su ser se removió al observarlas. Pero algo captó toda su atención en aquellas fotografías.
- Permíteme por favor…aquí hay algo extraño, mira aquí– Empezó a hacerle zoom a una de las imágenes donde se lograba captar el lado posterior de las naves. Allí en una de las esquinas, podía apreciar el logotipo de la Corporación Cápsula junto a una especia de escudo, según sus conocimientos en heráldica. Aquel era un escudo real, no sabía de dónde pero lo era. ¿Qué diablos estaba pasando allí?
- Bulma…aquello es…es…imposible, yo jamás fabriqué esas naves– Le confesó el anciano a su hija. Estaba asustado por aquello, él no había podido apreciar aquello en las fotografías. Quizás la edad no le permitió observar aquello. Pero su hija era muy observadora.
- Pero yo sí…yo hice unos bocetos hace un par de años…en donde describí a la perfección ese tipo de naves, incluso tengo unos planos, aunque nunca las llevé a cabo…quedaron sólo como ideas…esto es, simplemente asombroso…es irreal– No podía creer lo que veían sus ojos, aquellas eras unas naves idénticas a las que ella en algún momento diseñó, ¿De qué se trataba todo esto? ¿Qué sucedía?
Pero algo en ese preciso momento hizo click en su mente.
El espacio…ella sola en el espacio…sobreviviendo en otro planeta.
Ella y su conocimiento.
Un planeta desconocido.
Unas naves idénticas a las que ella había creado.
Seres del espacio llegando a la Tierra.
¡Todo tenía sentido!
Las personas con las que estuvo en el espacio estaban allí dentro de esas naves y estaba por llegar a la Tierra, estaba segura. Allí estaban todas las respuestas que necesitaba. Dentro de esas tres naves. El logo de la Corporación Cápsula en aquellas naves fue prueba suficiente. Algo dentro de su corazón le decía que allí estaba su presente y su futuro. Su corazón empezó a latir desbocado, latía apresurado y aquella sensación la invadió por completo, estaba feliz.
- ¡Papá! Ellos han venido por mi…estoy segura, ¡Él ha venido por mí! – Gritaba eufórica ante lo que ahora pensaba, por supuesto que aquel hombre al que amaba, aquel hombre tendría que ser de ese lugar, de ese al que pertenecía ese escudo, aquel hombre tendría que estar en una de esas naves. Y ella lo sabía, no por nada era la mujer más intrépida del planeta, ni una de las mentes más brillantes.
- ¿De qué estás hablando hija?– El científico observaba a su hija, se le notaba feliz por el descubrimiento pero no lograba terminar de entender qué sucedía.
- Papá, te prometo que te lo explicaré todo con calma cuando sea el momento. Debo ir hacia la isla Tempura ahora mismo, debo estar allí cuando aterrice– Los ojos de la científica brillaban llenos de ilusión y aquello asustó a su padre.
- Bulma no puedes ir allí…de seguro el ejército estará allí y no te dejarán pasar, recuerda que yo ya di la alerta de ese aterrizaje– Trató de hacerla entrar en razón, pero algo le decía que no podría, esa hija suya era la terquedad hecha persona.
- Sabes muy bien que eso no me detendrá papá…esto es parte de mi destino, tengo que estar allí– Le dio un beso cálido a su padre en la mejilla y salió apresurada del laboratorio. Subió a su habitación y buscó sus cápsulas, su nave y se apresuró a cambiarse, un pantalón vaquero casi blanco, unas zapatillas, un top rojizo y un chaleco naranja fue lo que eligió, salió apresurada de su casa, no escuchaba las palabras de su padre y menos las de su madre. Ella estaba decidida en ir a su encuentro. Sea cual sea el futuro que le haya sido deparado. La energía que su bebé empezó a irradiar a través de todo su cuerpo, fue la señal, fue lo que necesitaba para saberlo. Su bebé no dejaba de moverse y parecía inquieto. De seguro que había reconocido la cercanía de su padre y aquello no hacía más que animarla a seguir.
Allá iba, montada en su nave sumamente concentrada en el camino, rumbo a su destino.
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La computadora de la nave les había avisado que quedaba poco más de media hora para el aterrizaje en el planeta Tierra y no sabía por qué pero una emoción abrumadora lo envolvió, estaba nervioso, desesperado, entusiasmado. No sabía por qué pero, no podía obviar ésta sensación. Al observar a su soldado más fiel no pudo evitar sorprenderse, Kakarotto se notaba feliz, sí… ¡Feliz!
Su rostro mostraba una sonrisa demoledora. Los ojos le brillaban y las manos parecían temblarle.
- ¡Es ella! ¡Es Milk! ¡Puedo sentirla!...puedo sentir su ki… ¡Ella está viva!– Gritaba desesperado y eufórico, jamás lo había visto así. Se concentró en los ki que podía percibir en la Tierra y halló muchísimos, bajos todos pero no pudo diferenciar el ki de esa mujer pues no lo había reconocido.
- ¿Estás seguro? Se pueden percibir muchas energías provenientes de ese planeta – Le contestó Vegeta, ¿Cómo podría saber si era esa mujer?
- Vegeta…reconocería su ki donde sea que fuese…tenemos un vínculo, recuérdalo…no puedo creerlo… ¡Está viva!
- Entonces en verdad este viaje valió la pena…
- Tranquilo…encontrarás a Bulma allí…te lo aseguro, ¿No has podido notar nada? Quizás tu hijo su ha podido sentirte como el mío, está emocionado…está esperándome, ambos están esperándome.
- ¿Cómo puedo saber si se trata de mi hijo, Kakarotto? – Cuestionó, pues el sentía algo extraño una emoción, una agitación extraña. Pero no sabía de qué se trataba.
- Sólo siéntelo, es algo extraño de explicar…es como si mi hijo me hubiese reconocido y estuviese totalmente agitado y emocionado, así es como me siento yo.
- Yo también…también he sentido eso hace unos momentos – Le confesó a su soldado, ¿Acaso sería posible?
- Entonces ella está viva y tu hijo te ha reconocido. No tienes de qué preocuparte, pronto podrás estar con ella.
- Sí…como sea, esperemos el aterrizaje – El rey de los saiyajins se acomodó en su asiento, estaba pensativo. Si en realidad ella estaba viva, pensaba llevarla consigo sea como sea, ella era suya. Su mujer, su compañera, su futura reina.
Porque sí, la convertiría en su esposa y todo el consejo se podía ir bien al infierno. Él ya había decidido. Bulma Brief del planeta Tierra sería la futura reina de los sayajin. Y aquello no era discutible con absolutamente nadie, si siquiera con ella. La convertiría en su esposa sí o sí.
No aceptaría un no como respuesta. Jamás.
Se prepararon para el aterrizaje de las naves, la computadora les indicó que en cinco minutos empezaría el descenso. Estaba tranquilo por fuera, pero por dentro era un manojo de nervios. Él, el Rey Vegeta, el saiyajin legendario, el fiero guerrero, el más temido. Él estaba nervioso por volver a verla. Por volver a toparte ante si con aquella mirada oceánica que lo envolvió y lo sedujo, aquellos ojos que lo convirtieron en un rehén, capturado por el aroma y el universo que significaba esa mujer para él.
Esclavo de sus deseos, preso de sus anhelos. Vegeta la añoraba, la necesitaba, la quería consigo. Siempre a su lado.
Ella era SU Bulma, SU terrícola loca e histérica, era SU gritona, SU mujer.
SUYA
Y por eso regresaba por ella, porque no podía seguir viviendo así, sin ella, sin su calor, ni su cuerpo, ni aquellos besos que ella le enseñó a dar. No podía simplemente estar separado de ella. ¿Cómo explicarles a los demás lo que sentía? No era bueno para eso, jamás lo sería. Deberían conformarse con saber que él la quería y como ya era sabido en su planeta, él siempre tenía lo que quería. Pero lo que los demás no sabían era que aquella mujer terrícola era necesaria para su Rey, era la pieza fundamental en el rompecabezas que significaba su existencia. La nave aterrizó y esperaron un par de minutos a que todo el sistema se estabilizara, la computadora les indicó que acaban de aterrizar sin ningún problema y decidieron que era momento de salir de allí.
Al salir hacia el exterior de la nave, pudo observar que se hallaban rodeados de agua, al parecer estaban en una enorme isla, a lo lejos podía observar cómo se levantaban los edificios de la ciudad. También pudo observar a muchos terrícolas a su alrededor, parecían ser una clase de soldados pero al percibir su poder de pelea quiso echarse a reír, ¿Enserio esos eran los soldados de la Tierra? Vaya, tenía mucho trabajo que hacer. Observó que los apuntaban con unas especies de armas, su humana le había explicado algo sobre ello. Los humanos no eran buenos luchadores pero sí eran muy ingeniosos, capaces de construir armas que podrían desaparecer un planeta entero. Por eso fue cuidadoso al observar que ellos los apuntaban tan deliberadamente, ¿Acusándolos de algo?. No estaba seguro pero sí aquellos humanos comenzaban a atacarlos, algo tenía que hacer. Esperaba que entiendan de otra manera, no quería asesinarlos. No era lo justo sabiendo lo débiles que eran. Además, si esa mujer se enteraba. Estaría perdido.
Escuchó que una voz por una especie de parlante y dirigió su mirada hacia aquel ¿Hombre? Que hablaba, este parecía una especia de animal, aunque no estaba seguro. Nunca había visto individuos así.
"Alto, no den un paso más…están rodeados"
Hizo una mueca de molestia, mientras sus demás soldados esperaban sus órdenes, ¿Por qué los humanos tenían que ser tan complicados?
"Dígannos quienes son y de donde provienen, ¿Por qué están en la Tierra?"
Vaya vaya, así que sí estaban dispuestos a hablar. Pues bien, haría gala por primera vez de su trato diplomático. Todo lo que tenía que hacer por…
" ¡Esperen!...¿Qué creen que hacen, tontos? Dame eso… ¡Que me lo des te digo! ¿Acaso no sabes quién soy? Bien…entonces dame eso…muy bien"
No no, esto no podía ser. Aquella voz, ¡Por todos los Dioses! Reconocería esa voz chillona donde sea que fuese, era la voz de esa mujer. De repente observó hacía el punto de dónde provenía esa voz. Y allí la vio, era ella. Era esa mujer testaruda y única. Era ella, maldita sea… ¡Era ella! ¡Estaba viva! La observó con detenimiento, estaba parada sobre uno de esos vehículos que los demás humanos habían traído con un aparato extraño en las manos. La veía observándolos incrédula y sorprendida, ¿Qué esperaba? ¿Qué la dejase abandonada aquí en la Tierra? No pudo evitar que una sonrisa ladina adorne su rostro.
"Ehh…bueno empecemos denuevo…bien, yo…diablos que difícil es esto"
Sonreía, esa humana tonta…jamás cambiaría y eso, a él le encantaba. Sus arrebatos, su carácter tan dominante, sus ocurrencias, todo de ella.
"Bienvenidos a la Tierra"
Dios, esa mujer sí que estaba loca, ¡SU humana! Quería callarla de una vez, tenerla entre sus brazos, ¿Qué estaba esperando para correr hacia él?
"Soy Bulma Brief y soy una de las mentes más brillantes de este planeta y les doy la bienvenida. Olviden a estos tontos…definitivamente no saben con quienes están tratando, ¿Verdad? Bueno como les decía, no pude evitar monitorear el ingreso de sus naves a nuestra órbita terrestre y me sorprendí mucho al ver el logotipo de mi empresa en sus naves. Es por eso que estoy aquí, quisiera hablar con su representante o líder"
¿Había oído bien? ¿Ellos los habían estado monitoreando? Bueno se trataba de ella y seguramente de su padre, no se sorprendía. Pero lo que si lo sorprendió fue el que ella haya posado sus ojos sobre los de él y no haya siquiera percibido un poco de ilusión en esos ojos. Había pasado de él como de todos los demás. ¿Qué carajo estaba pasando?
-Rey Vegeta, ¿Ella no es su mujer? ¿La científica? – Cuestionó confundido Raditz, no entendía qué estaba pasando, ¿Por qué la humana no se lanzaba a los brazos de su Rey? ¿Qué demonios?
- Es ella…pero no sé qué es lo que se le está pasando por la cabeza – Respondió molesto y furioso con ella. No era así como había planeado su reencuentro.
"Y bien… ¿Quién de ustedes es el líder?"
Que osada sin duda, esa pequeña mujercita era demasiado osada, definitivamente si no sintiera lo que sentía por ella, ya la habría mandado lejos.
-Soy yo… ¿O ya no me recuerda? Científica Brief – Decidió seguirle el juego, no entendía que tramaba la mujer.
La mujer puso toda su atención en él y una leve sonrisa adornó su rostro. La vio bajarse de aquel vehículo y caminar hasta ellos con total desfachatez. Observó cuidadosamente los movimientos de su cuerpo y su mirada se posó en su vientre. ¡Era verdad!
Ella estaba preñada, estaba esperando un hijo… suyo, por supuesto. Lo supo al instante en que reconoció la energía proveniente de su vientre. El niño era sumamente poderoso.
-Hola, es un gusto conocerlo… - Ella le tendió la mano como saludo y él no sabía que estaba pasando. ¿Por qué ella estaba actuando de ésta manera?
- Mujer… ¿Qué diablos te sucede?, ¿Por qué te comportas de ésta manera?
- ¿Eh? Estoy tratando de ser amable con ustedes, suelo serlo con quienes acabo de conocer – Ella le respondió sincera.
¿Con quienes acabo de conocer? ¿Qué?
-No estoy entendiendo anda de esto mujer, déjate de bromas. Sabes muy bien que hemos venido a buscarte.
- Lo sé, lo supe cuando vi el logo de la Corporación en sus naves, yo las construí después de todo, ¿Verdad? – La mirada de ella se dirigía de él a los demás soldados, como examinándolos, la vio observar a Kakarotto y aquello no le gustó nada.
- ¿Qué? Por supuesto que sí – Respondió el arisco, molesto, impaciente. Estaba intentando refrenar sus impulsos.
- Por cierto… ¿Cuál es tu nombre pequeño? – Ella lo miraba a él ahora, ¿Acaso había oído bien? ¿Pequeño? ¿Ella le había dicho pequeño?
- Permítanme ofrecerles mis disculpas…sé que trabajé con ustedes en el espacio. Las naves son una prueba de eso. Pero debo decirles que no logró recordar nada de eso. Es por eso que quiero que empecemos de cero. Sé que si estoy viva es porque no me hicieron ningún daño y quiero agradecerles.
No podía creer lo que acababa de escuchar, ¿Ella no recordaba nada? ¿No lo recordaba a él? ¿No recordaba nada de lo que habían vivido? ¿Qué mierda estaba pasando?
-¿Cómo…cómo que no recuerdas nada…esto es una broma verdad? – Su voz fue ascendiendo según iba soltando las palabras, la mujer se asustó un poco por su reacción.
-Vegeta…Vegeta cálmate por favor…esto es serio – La voz de Kakarotto lo hiso recobrar la razón – Al parecer es verdad que ella no nos recuerda.
-Vamos muchachos, es una larga historia –La notaba un poco nerviosa – Que les parece si vienen a mi casa, es muy grande y allí podrían estar tranquilos mientras hablamos sobre el tema, bueno no sé si todos querrán ir pero los que deseen están invitados – Ella les sonrió, a TODOS.
Aquello lo sulfuró, ella sólo le sonreía así a él, sólo a él. No soportaba ésta situación.
-Espera…creo que a ti te recuerdo… - La observó dirigiéndose a Kakarotto, ella se detuvo frente a él y colocó una de sus manos sobre las mejillas del saiyajin, ¿Qué diablos?, su soldado se sorprendió demasiado y desvió la mirada hacia él. Notó su incomodidad y también supo que su Rey estaba furioso por eso. Kakarotto rápidamente retiró la mano de su amiga tratando de ser lo menos brusco posible. Y correspondió su mirada, algo no estaba bien. Bueno, hasta el momento nada estaba bien.
-Bueno…Bulma, es posible que me recuerdes…éramos amigos en Vegetasei –Notó el nerviosismo en su soldado, esa mujer se estaba pasando de la raya.
-¿Amigos? ¿En verdad?...espera, ¿Éramos sólo amigos? – Ella le cuestionó a lo que él se quedó de piedra, ¿Qué estaba insinuando? ¡Demonios! Esto era demasiado.
- Deja de incomodar a mi soldado. Si hay alguien aquí con quien tienes que hablar es conmigo mujer…soy el Rey del planeta Vegetasei, ¿O lo has olvidado? – Ella lo observó fijamente y se acercó hacia él, se acercó demasiado para su desgracia y no pudo evitar enrojecer al tenerla tan cerca. Tan cerca después de tantos meses alejados.
- ¿En verdad? ¿Eres un Rey? ¡wow eso es genial! Bueno bueno… ¿entonces quieres ir a mi casa? – Él la miró sorprendido por su arrebato, ¿acaso ésta mujer era así con todos los que conocía? – Eh no…no vayas a pensar algo malo…es decir, para charlar sobre lo que pasó con la Tierra y ese planeta que me dijiste, tu planeta. Es una larga historia y además necesito que me ayudes a encontrar a alguien, estoy segura que tú puedes ayudarme…por favor – Ella lo miró suplicante.
Él la observó, ella lo estaba invitando a su casa a "hablar"…bueno. Ésta era una oportunidad muy buena para poder estar a solas con ella y finalmente descubrir qué diablos estaba pasando realmente. Y si es que ella en verdad no lo recordaba, hacerla recordarlo y por supuesto que sabía muy bien cómo.
-Bien…
- ¡Genial! Gracias… mmm ¿Cuál era tu nombre? – El saiyajin la miró furioso frente a la mirada incrédula de todos.
- Vegeta.
- ¿Tu planeta se llama como tú? Vaya eso si debe ser muy halagador… - Comentó divertida, de cierta manera la ponía nerviosa la seriedad de ese hombre frente a ella. Pero también por cierta razón él le transmitía confianza, quizás él pueda ayudarla a encontrar al padre de su hijo.
-Kakarotto, imagino que quieres irte…puedes hacerlo…sólo recuerda reportarte cuando creas oportuno, de todas maneras no creo que permanezcamos más de una semana aquí. Raditz, tú y Drein irán con esos soldados en busca del Rey de este planeta a exponerle aquello que habíamos acordado. Los demás pueden hacer lo mismo con los gobernantes de cada región. Exploren el planeta y encuentren lo que han venido a encontrar. Quiero que todos se reporten al anochecer y establezcan la base, me lo comunican apenas lo hayan hecho. Pueden irse ahora.
- Sí Rey Vegeta – Respondieron al unísonos sus soldados.
- Se nota que te tienen mucho respeto y aprecio, Vegeta – Ella miraba sorprendida como los soldados volaban en diferentes direcciones. Estaba maravillada recordando las palabras de Yamcha, realmente en el espacio existían seres extraordinarios.
- Entonces podemos irnos… - Escuchó la voz ronca de aquel hombre, no sabía por qué pero la ponía nerviosa su presencia. De repente lo observó acercándose a ella y se sorprendió cuando él la tomó de la cintura y pasó uno de sus brazos por debajo de sus piernas, cargándola. Pero aún más cuando abrió los ojos y se dio cuenta de que se estaban elevando por los aires. ¡Estaban volando!
- ¡Espera! ¡Espera! Siento que voy a caermeeeeeeeee bájame…no sabes dónde queda mi casa…esperaaa.
- ¿Te han dicho que hablas demasiado mujer? Oh vaya…acabo de recordar que lo olvidaste todo…
- ¿Me estás sacando en cara que no recuerdo mi estadía en tu planeta?
-Por supuesto que lo estoy haciendo, pero en fin…ya recordarás, sé muy bien cómo podrás hacerlo. Mis métodos son infalibles.
- Espera… ¿Enserio sabes cómo?
- Sí – Contestó él, con la vista fija en el horizonte, esa mujer…esa mujer lo estaba volviendo loco.
- ¿Y cómo? – Ella le cuestionó curiosa, de verdad no sabía que le sucedía con ese hombre, pero ya no sólo se sentía nerviosa por tenerlo tan cerca, sino que un extraño calor empezó a recorrerla.
Él detuvo su vuelo y bajó el rostro hacia su humana, no podía seguir controlándose, fingiendo que no sentía nada. No podía, lo que sentía bullir dentro era mucho más fuerte que todo.
-Así…
Y la besó, tomó posesión de los labios húmedos de esa mujer, de su humana. Cuánto la había extrañado todos estos meses, cuánto había echado de menos aquellas caricias, aquellos labios, cuánto había necesitado tenerla a su lado, cuánto la había necesitado noche tras noche en aquella soledad que lo abrumaba. Pero ahora la tenía entre sus brazos nada importaba, nada importaría de hoy en adelante. Nada podría interponerse entre ellos.
En un primer momento ella se resistió pero unos segundos después correspondió con la misma pasión en que él la besaba. Parecía que sus labios se conocían demasiado bien, es como si ya hubiesen realizado antes ésta danza. No sabía por qué pero no podía resistirse a esos besos que él le estaba dando, lo acababa de conocer y ya estaba besándola de ésta manera tan íntima, entregándose a ella. Buscaba ahondar más en su boca, entrelazar sus lenguas y acariciar hasta su alma. Ese hombre la estaba llevando a la locura, se sentía volar en el cielo literalmente.
¿Por qué?
¿Por qué se sentía de ésta manera con él?
¿Por qué Vegeta?
-Me estaba volviendo loco…todo este tiempo pensando en que no volvería a tocarte ni besarte nunca más Bulma – Ella se sorprendió ante sus palabras, ¿Entonces él ya la había tocado y besado antes?
Un momento…
¡Vegeta era el padre de su hijo!
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