Hola a todos y a todas, aquí actualizando ésta historia…como les había dicho este capi es un full BxV que se divide en dos capítulos. Les aviso que pronto pronto habrá un lemoncillo! Jajjaa esa Bulma malaaa quiere hacer sufrir a mi adorado Vegis xD
No me vayan a odiar, de seguro ya querían el lemonn en toda su expresión pero las haré sufrir jjaja
Les envío un abrazo enorme, cuídense mucho y muy buenas lunas a todas.
Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama.
DOLOR Y VERDAD
Parte I
Aquella sensación que recorría cada terminación nerviosa de su emocionado cuerpo le hizo activar las alarmas, aquella arrolladora felicidad que sentía brotar por cada uno de sus poros le hizo darse cuenta finalmente de que allí, frente a ella se encontraba ese hombre al que estaba buscando. Aquel soldado del espacio y que además es un Rey, ese hombre es nada más y nada menos que el hombre con el que ella tuvo un idilio amoroso en el espacio. No podía creer lo que estaba pasando, ese apuesto hombre la tomaba posesivo, saboreaba sus labios como si de ellos manara algún elixir prohibido. La tenía fuertemente agarrada de la cintura con un brazo, mientras que con una mano otro acariciaba su rostro, por un momento abrió los ojos para así darse por completo satisfecha con él.
Observó su piel, sus rasgos, su cabello rebelde elevado en forma de flama hacia el cielo, sus abundantes cejas oscuras parecían estar relajadas y los ojos cerrados del hombre la atraían, posó sus ojos sobre el fuerte cuerpo de él y un calor empezó a recorrer desde su boca hacia la punta de los pies, él era capaz de desarmarla con un beso. Y no era un beso cualquiera, era un beso apasionado; lleno de emociones, de anhelo, de deseo, lleno de sosiego y calor. Su bebé comenzó a transmitirle esa energía, su bebé estaba feliz, ella lo sabía. Respondía a la cercanía de él, de Vegeta.
Pero ya estaba permitiendo que él devorase sus labios sin hacer las presentaciones respectivas, sin antes hablar como dos seres civilizados, esto podía esperar un poco, ¿No?
Ella necesitaba saber, conocerlo antes que todo. Le parecía muy apuesto, sí…pero lamentablemente no podía recordar nada de lo que vivieron y eso la desanimaba un poco, sentía que iban muy deprisa y se sintió cohibida ante la efusividad de sus besos, aunque quería corresponderle del mismo modo. Algo pasaba que no podía, necesitaba hablar con él y aclarar las cosas.
-Espera…espera, creo que estamos yendo muy rápido…detente por favor – Se separó un poco del saiyajin, él abrió los ojos sorprendidos ante su alejamiento.
-¿Estás loca mujer? ¡Llevo meses queriendo hacer esto! ¡No me digas ahora que no lo haga! ¡Eres mi mujer! – Estaba furioso, ¿cómo era posible que ella se negase a corresponder sus besos?, maldecía internamente. Recordó que su humana no recordaba nada de lo que había pasado entre ellos y ya la conocía, ya sabía lo complicada que era. ¡Diablos! Tendría que bajar un poco la velocidad y tratar de persuadirla.
- ¡No soy tu mujer no le pertenezco a nadie! – Ella le contestó, estaba roja de la furia. Bien, ya comenzaban los problemas. ¡Los había extrañado tanto! Hasta sus chillidos y enojos de chiquilla malcriada. Había extrañado todo en ella, prefería tenerla así, mandona, gritona, indomable…pero a su lado.
-Deja de gritar…hasta podría decirte que extrañé tus chillidos – Sonrió de lado, ella frunció más el ceño y se cruzó de brazos. Él volvió a tomarla de la cintura y la aferró a su cuerpo, acercando su rostro peligrosamente al suyo – También extrañé tu olor…tus labios…
-No, no me vas a convencer…no te atrevas a seducirme. ¡Me has llamado chillona!
-No he mentido en lo absoluto…pero no he hecho este viaje por el espacio para escucharte gritar mujer, ¿Quieres que hablemos no? ¿Quieres saberlo todo, verdad? Entonces en marcha. Que no tengo tanta paciencia – En ese instante emprendió el vuelo, continuando su camino hacia la Corporación Cápsula.
Ella iba seria y enojada, ¡Pero qué hombre más arrogante! Aunque no podía negarle que sus besos…diablos sus besos la dejaron aturdida. Tampoco podía pasar por alto éstas sensaciones, el latir apresurado de su corazón ante su presencia. ¿Lo amaba? ¿Se había enamorado de él en el espacio? Observaba su rostro indiferente mirando hacia el horizonte, la verdad es que quería creer que sí, que sí lo amaba, que sí estaba enamorada de él. A lo lejos pudo divisar la Corporación, su corazón latía con más fuerza, ¿Cómo le explicaba esto a su familia? ¿Qué decirles?
"Familia, este es Vegeta…es el rey de una raza de guerreros del espacio con el que tuve una relación…no pregunten cuando jeje, tiene cola de mono y vuela, ahh y es el padre de mi bebé también"
¡No! No podía llegar y decirles algo así, podían tildarla de loca. Aunque bueno, su padre posiblemente le crea, pero su madre y su hermana. No estaba segura, así que sería mejor que aún no lo vean y buscar otra manera.
-Cuando nos acerquemos, rodea la corporación…la ventana de mi habitación está abierta. Es preferible que entremos por ahí – Le dijo avergonzada, aquello no sonaba nada sensato, pero no quería que su familia se enterase de una mala manera.
-Vaya…primero rechazas mis besos y ahora me invitas a tu habitación… - Le contestó mordaz, mientras reía internamente por el rostro de ella, estaba enojada y lo sabía, era tan fácil leerla, la conocía muy bien – Me tendrás que decir cuál es la ventana, puedo ver muchas desde aquí.
- Es aquella, la que está en el tercer nivel, aquella que tiene el balcón con las cortinas abiertas – Le dijo señalándole la ventana por donde debían ingresar, él se aseguró de que no haya nadie merodeando y en un ágil movimiento ya estaban dentro de la habitación.
-Podrías ser más cuidadoso…te recuerdo que soy una mujer embarazada – Ella se quejó por la rapidez en que ingresaron mientras él la depositaba en el piso, después él se cruzó de brazos y volteó a mirarla, la observaba fijamente y ésta vez su mirada iba de su rostro a su prominente vientre.
-Resultó ser verdad que tendría un hijo… - Él comentó recordando las palabras de Bardock.
- ¿No lo sabías acaso?
-No…cuando desapareciste de mi planeta, no se notaba…supongo que ni tú misma lo sabías – Respondió, él pensaba que Bulma aún no sabía de su embarazo cuando dejó Vegetasei, pero la verdad es que sí lo sabía y quería darle esa noticia pero no encontró el momento y lo que ocurrió después nunca le permitió contárselo.
-No tenía idea de eso…bueno, tengo cinco meses de embarazo…yo….qui-ero, quiero saber…ahh quiero saberlo todo. Enserio, Vegeta…no recuerdo nada de lo que pasó, es como si mi mente se encontrase en blanco, no tengo ningún recuerdo de aquellos momentos, de ese tiempo que pasé en tu planeta – Ella agachó la mirada, estaba triste; ella en verdad quería recordar, quería que él dejase de ser un extraño para ella. Ella quería corresponder a sus sentimientos, porque aunque él no le haya dicho que la quería, podía sentirlo en sus besos, en las caricias, en el abrazó que le había dado al besarla.
-Hmmmp, te juro que mataré al que haya ocasionado todo esto… - Él contestó enojado, no era bueno explicando, hablando. Rayos, se sentía muy incómodo.
-¡No! ¡No le hagas daño! Te juro que él no lo hizo por maldad, él no sabía donde me encontraba…él sólo quería volver a verme… - Ella dijo todo aquello sin pensar, lo soltó sin más y la mirada del saiyajin se agrandó ante la sorpresa de sus palabras.
-¿Él? ¿De quién me estás hablando? – Notó el cambio de tono en sus palabras, sabía que se estaba enojando si es que ya no lo estaba.
-Bueno…lo que pasó fue…que – suspiró, estaba nerviosa; no sabía como tratar al hombre frente a ella – que cuando llegaron esos malditos a invadirnos, yo…tenía una pareja, es decir…la tenía en esos momentos…y, bueno a él lo capturaron y lo vendieron después como esclavo, él gracias a unas esferas que cumplen deseos pudo restaurar la Tierra y revivir a todos los que habían sido asesinados, yo llegué aquí nuevamente porque él también pidió como deseo el que todos los humanos que se encuentren en el espacio, sean trasladados a la Tierra y no recuerden nada de lo vivido en ese tiempo – Concluyó, trataba de no mirarlo a la cara, estaba nerviosa, confundida.
Vegeta procesaba aún toda esa información: una pareja, aquello era lo primero que le impedía reaccionar, ella tenía una pareja. Aunque claramente no estaba marcada, por lo que supuso que las relaciones entre hembras y machos de la raza terrícola era diferente. Si no definitivamente él no la hubiese aceptado, si ella hubiese estado marcada. Pero su instinto, su territorialidad y posesividad le impedían ver las cosas con claridad. Ella tenía una pareja y nunca se lo había comentado siquiera.
-Nunca me dijiste que tenías una pareja…no tuviste esa confianza conmigo – Sus palabras fueron duras, llenas de reproche. De alguna manera ella se sintió mal, es verdad; se supone que había pasado casi un año con él y no le había hablado sobre su pasado. No sabía qué decirle.
- Lo siento…no sé por qué razón no te lo dije en su momento, de verdad quisiera saberlo. Pero, lo que sucede es que él y yo ya no estamos juntos, él sabe que estoy esperando un hijo de un ser del espacio. Yo no podría corresponderle de ninguna manera. Por favor…no lo tomes a mal, simplemente son las circunstancias, créeme que si algún día recuerdo lo que pasó, te diré la razón de habértelo ocultado - Estaba avergonzada con él, ¿Qué tenía en la cabeza para no haberle dicho algo tan importante?
-Supongo que lo harás… Bulma, debes de saber que tú y yo no éramos una pareja en Vegetasei, mi planeta – Él la miró a los ojos y ella se sorprendió demasiado con sus palabras – No en el sentido saiyajin, no en el sentido de mi raza, nosotros no somos como los humanos, no tenemos el mismo tipo de relaciones con una pareja o con algún familiar. Yo no creé ese vinculo contigo porque en un primer momento no estaba seguro de si era lo mejor para ti, yo tengo demasiados malos recuerdos y no me gustaba la idea de que tú puedas ver eso, pero…en los últimos días que estuviste allí, lo pensé y lo iba hacer…sé que fue tarde pero, lo iba a realizar pero…aquel mismo día el maldito de Freezer invadió nuestro planeta y ustedes los humanos que estaban allí huyeron, pero ese miserable hizo estallar la nave donde iban y todos pensamos que habían muerto – Él mantenía la mirada fija en ella, ella estaba totalmente sorprendida por todo lo que acababa de oír, ¿Él pensaba que estaba muerta?
- Todo este tiempo pensaste que estaba muerta…entonces…entonces, ¿Cómo llegaron aquí? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
- Porque uno de los científicos de mi planeta pudo percibir que había vida nuevamente aquí…dentro de los soldados que tengo, hay uno que posee una fuerza descomunal y está descontrolado, él escapó hace bastante tiempo y se alió con Freezer, pero ahora no sé dónde está. Ese insecto está loco, asesina por placer y después pierde el conocimiento y es como si cambiase de personalidad, es un sujeto extraño y él tenía un dispositivo que nos permitía saber su ubicación y así controlarlo pero cuando escapó al parecer llegó aquí y es donde se perdió ese dispositivo, supongo que se quedó en algún lugar de este planeta, por eso cuando volvió a existir vida aquí el dispositivo registró esas energías– Se acercó a ella y la tomó de la cintura – Pero si vine aquí, si regresé a este planeta…fue por la única y sencilla razón de que no aguanto un día más así, mi soldado de mayor confianza está unido a una humana, ellos ha, una de las que estaban en el planeta y él podía sentirla, él sabía que esa humana estaba viva porque ellos habían creado un vínculo y aquello de cierta manera me hizo creer en que tú también lo estabas.
- ¿Vínculo? ¿Ustedes crean un vínculo con sus parejas y pueden sentirlas sin importar la distancia? – Aquello sonaba verdaderamente increíble.
-Sí, se trata de la unión saiyajin…
-Vegeta yo…yo quiero recordar, por favor…necesito recordarlo todo – Ella lo miró suplicante, él en ese momento entendió qué es lo que debía de hacer, ya no dudaría. No a éstas alturas, la humana llevaba en su vientre al futuro Rey de Vegetasei, quieran o no. Era una obligación, era su deber. Pero también sentía su pecho oprimirse debido a lo que ahora sabía, ella no lo recordaba. Ella se veía feliz aquí entre los suyos. ¿Debería de ser egoísta?
-Mujer, ¿estás consiente de todo lo que conlleva recordar? Te recuerdo…por si lo has olvidado que soy el rey de mi planeta, que tengo que volver allá y que si vine aquí fue a llevarte conmigo. Ese hijo que esperas, es mío y él es el futuro Rey, ¿Lo entiendes, verdad? Quiero que pienses bien en ello. Podría ser egoísta y simplemente marcarte pero creo que…a pesar de todo, tienes el derecho de elegir. No pensé que al llegar no recordarías nada, no es así como pensé que sucederían las cosas y eso lo ha cambiado todo – Su semblante estaba serio y la mujer tenía la mirada perdida, sus ojos vidriosos le decía que en verdad todas sus palabras la estaban haciendo sentir mal pero, ¿Qué podía hacer? ¿Simplemente llevársela consigo?
-Sólo existe una manera para que lo recuerdes todo y es creando esa unión, pero si eso ocurre, no podrás separarte de mí y tampoco podrás alejar a ese niño. Por eso, decide. Decide y dime qué es lo que debo hacer…
-Vegeta…Vegeta yo…yo – Algunas lágrimas ya recorrían su rostro, estaba consternada ante la petición, ¿Decidir? ¿Entre irse lejos de su planeta, alejarse de su familia y sus amigos? ¿Ir con él, con el padre de su bebé, de una raza del espacio, ser la mujer del Rey de un planeta que no conocía, rodeada de personas que no conocía?
- Creo que no necesitas decirme nada…como siempre, creo saber lo que piensas… no pienso obligarte a nada, así que…creo que no hay nada más que deba hacer aquí – Se encaminó hacia la ventana y estaba a punto de largarse de allí, de volar lejos de ella. De esa maldita mujer que lo frustraba, podía obligarla, forzarla a que lo acompañe, pero no podía verla sufrir, no podía verla infeliz. Ella, ésta Bulma no sentía por él lo que sentía aquella que desapareció hace casi un año.
-Espera…no te vayas…por favor, ¡quiero recordar!, ¡necesito recordar!...sé que cuando eso suceda no habrán más dudas. Pero necesito saberlo, entiéndeme, entiende mi situación Vegeta.
- ¡Y entiende tú la mía! ¿Qué rayos se supone que haré si después de la unión sigues queriendo quedarte aquí?
-Podríamos conversarlo, quizás podríamos llegar a algo pero tenemos que intentarlo…
- ¡No! ¡No lo entiendes! ¡No entiendes nada! No podré vivir alejado de ti…y métete bien esto en la cabeza Bulma… o lo tengo todo o simplemente no quiero tener nada. No te voy a pedir que me respondas ahora, sé que estás confundida ahora. Pero regresaré y ésta vez me darás una respuesta, sea cual sea voy a respetar lo que digas aunque no lo quiera.
El guerrero salió volando por la ventana, dejándola sola en medio de ese mar de pensamientos y temores, él había sido claro. Demasiado claro. O la tenía a ella y todo lo que ella podía darle o no la quería. ¡Dios! ¿Qué debía de hacer? ¿Confiar? ¿Confiar en él y en todas sus palabras? Estaba demasiado confundida y aterrada.
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VEGETA POV
¡Maldita sea!, ¡Maldita mujer! ¡Malditos sentimientos!, es por esto que me negaba a aceptarlos, porque sabía que me volverían débil, ¡Si alguien me viera se burlaría de mí!, yo casi le he rogado a esa mujer que venga conmigo. Estoy alejado de todos, frente a un inmenso mar solitario y detesto sentirme así de vulnerable. Y la maldita imagen de ella vuelve a aparecer en mi mente, al parecer no me canso nunca de recorrer en mi memoria su cuerpo, cada centímetro de su piel: desde las amplias superficies de sus pechos hasta la curvatura de sus caderas, los rincones de sus oídos y el angosto pasadizo que esconde entre sus piernas.
Demonios, nunca me aburriría de contar cada hueco entre la longitud de sus cabellos, ni de ver cada suspiro que pasa entre ellos. No me harto de saborear su piel enfebrecida, ni de oírla cantar esos versos que son sus gemidos. No me cansa, no me aburre, no me derrota poseerla, pues así también soy yo poseído y esto sólo me aterra porque ya lo había superado, al menos ya lo había aceptado y ahora...
Explicarle es pobre: hay que sentirla. Brillar con su alegría y oscurecer con su tristeza; existir con su vitalidad y extinguirse con su abatimiento; cocerse con su calor y congelarse con su frío, así es ella. Bulma es impredecible, ella es calor.
Calor. Su misma presencia es calor. Quisiera mirarla ahora con los ojos de otro, con los del amante ese, de esa pareja, con quien no me engaña y que a mí me gustaría ser para, así, verla de nuevo por primera vez cuando era una chiquilla, así hubiese sido el dueño de su alma y de su cuerpo desde siempre y no me sentiría de ésta manera.
Bulma tú...
Vestida, provocas. Desnuda excitas. Porque vestida insinúas, en el nacimiento de tus pechos, un inacabable caudal de pasión, un incontenible manantial de lujuria. Creas el anhelo de ver el resto, y haces trabajar la imaginación del lascivo, de mí. Diseñando la aureola de tus pezones, pequeña y granulada. Y tus pezones mismos, creciendo o disminuyendo al antojo de mis manos.
Tu talle estrecho, del que nacen tus rotundas nalgas, diestramente moldeado por el trazo celestial, te hace perfecta figura incitante y pecaminosa, y quien logra sustraerse a tales encantos corporales y se digna a levantar la vista, se topa con coronación de la obra maestra: un rostro que pasa de la inocencia a la lujuria en un parpadeo, llegando al fondo de las mismas, intercambiando el papel de ángel y súcubo con cada brizna de viento.
Bondad y pecado se cruzan y se encuentran, se odian y se aman, copulan y se rechazan.
Eso me haces sentir, ir en diferentes direcciones y colisionar contra mí mismo.
Pero es cuando mis susurros caminan por tu piel, cuando tu carne es acariciada por los vientos, es entonces cuando despierto, cuando el sudor es un licor embriagante y cuando hasta las pestañas hacen ruido al caer. Mudo me quedo al ver el esplendor de tu naturaleza humana, maldita mujer me has cautivado, desde siempre. Desde aquel día en que te miré a los ojos por primera vez supe que estaba perdido.
Cimas y hondonadas, montañas y pendientes, valles recorridos por senderos sinuosos… eres un paisaje exuberante en movimiento.
Pero mi carácter me lleva a explorar cada camino de tu cuerpo. Ando por altiplanos y desniveles, respirando cada poro y disfrutando cada tono de luz que se refleja en tu piel hasta que, habiendo pasado por todas las sendas, senderos y vías, deseando lo andado e indagando en la boscosa gruta donde escondes la miel de los dioses.
Ya desde lejos, su fragancia es arrebatadora, enajenante, susurrando con voz de otro mundo el abandono de la racionalidad, el abrazo a la lujuria, la renuncia a mi sensatez y la adoración total. Embelesado, me dejo caer en los brazos de tu hechizo y bebo de tu manantial, siempre fue así, siempre será así.
No te he marcado, no he creado un vínculo contigo pero ya te siento mía. Incluso antes de acariciarte por primer vez, sabía que lo eras...
Cuando por fin cedes paso a mi tosquedad, entro tímido y tembloroso; pero cuando te engarzas en mí, estrujándome y exprimiéndome, me convierto en una bestia sin cerebro cuyo único propósito en la vida es demostrar su fuerza y darte así satisfacción. Luego, me derramo con un grito, se me escapan las fuerzas, me convierto en uno más cautivado por ti. Te contemplo luminosa, radiante. Tu hechizo lascivo ha desaparecido, ya no tienes poder sobre mí. Pero, al poco, ésta inmunidad se desvanece; la diosa había tomado forma mortal para que recuperase mi orgullo y así volver a aplastarlo y recordarme el pobre esclavo que soy de su divinidad resplandeciente, estoy tan loco, tan delirante que hasta te he comparado con un dios.
Recordar el sudor brillando en tu piel me hace consciente de todo lo que perdí aquella vez, cuando creía que habías muerto. Tus pechos goteantes envueltos en bruma me lastiman mostrándome en su reflejo todo lo que abandoné por mi estupidez, todo lo que se quedó atrás y aprendí a entender, a entender que no volverías a mí...pero ahora, te tuve frente a mi nuevamente y no pude reconocerte, no era la misma mirada que me había cautivado. Y ahora vuelvo a perderlo, a abandonarlo, a dejarlo atrás con una mueca adolorida, me estoy resignando una vez más a perderte…
