Hola a tod s, perdonen la demora! No me odien :C

Aquí les dejo un nuevo capítulo en donde se completan y comprenden mejor algunas cosas, espero que sea de su agrado...hoy no hay lemon :P

Quizás me anime a ponerle un poco en los próximos capítulos. Les envío un abrazo de oso y muchas gracias por sus reviews tan lindos! Besos

Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama.


UN VÍNCULO PARA SIEMPRE

Él estaba seguro de haber hecho lo correcto, por un momento dudó en dar el primer paso y marcarla; pero finalmente su deseo fue más poderoso que todo. Y es que no solamente deseaba tenerla siempre a su lado, no conforme con eso quería poseer cada rincón del cuerpo, la mente y el alma de esa mujer. ¿Había algo más complejo y posesivo que el ritual de unión saiyajin? No conocía nada que superase aquello. ¿Alguien lograría entender el estado en el que se encontraba por esa mujer? Lo dudaba, pasó muchos meses creyendo que jamás volvería a verla o a tenerla, y ahora que la tenía nuevamente a su lado; simplemente lo demás importaba poco.

Pero debía de alejar esos pensamientos egoístas, si algo había aprendido de todos estos meses es que tenía que pensar en su planeta antes que en todo lo demás. Sobre sus hombros caía una enorme responsabilidad que podía llevarlos al éxito como también, a la absoluta miseria. Estaba descuidando sus obligaciones y lo sabía, a él jamás se le dio bien el gobernar, siempre prefirió combatir, liderar alguna misión importante y riesgosa; él más que un rey era un guerrero innato.

A veces le gustaría largarse y dejar todo en manos de su hermano, pero no podía. Tarble no podría controlar a un pueblo saiyajin descontrolado e iracundo. Y justamente eso es lo que lo preocupada, su ausencia en el planeta escarlata de seguro traerá represalias, ya sus soldados de confianza le habían informado sobre los descontentos de la población, él no era estúpido. Los saiyajin seguían al poder, si Kakarotto también pudo convertirse en el saiyajin legendario, ¿Qué les garantizaba que nadie más podría?

Existían muchos saiyajin poderosos, entre ellos el miserable que se atrevió a traicionarlos, Broly aún se encontraba libre en el espacio y eso no era nada bueno. Era sumamente poderoso, y empezaba a dudar si es que él ya había alcanzado el estado de saiyajin legendario. Después de meditarlo y analizarlo con detenimiento junto a su mano derecha, habían llegado a la conclusión de que la transformación se daba debido al despertar o a la acumulación de un sentimiento, la ira. Y Broly llevaba muchos años en ese estado, era una bestia sedienta de venganza que en cualquier momento explotaría.

Si ahora mismo llevaba a la humana consigo a su planeta, sí estaría mejor...él, teniéndola cerca, a su total disposición, y además como reina del planeta. Pero por otro lado tenía miedo de que algo malo vuelva a suceder y ésta vez no tener tanta suerte. ¿Por qué diablos no se había largado ya?...¿A quién quería engañar? No podía ni quería vivir alejado de ella y estaba seguro de que si ella aceptaba terminar el ritual que él inició, jamás podría dejarla ir. Había salido de la Corporación Cápsula con su mujer en brazos, salió volando a gran velocidad y la había llevado a un lago que había descubierto la noche anterior mientras exploraba y pensaba con determinación las cosas, si tan sólo no hubiese sentido aquella desesperación de verla y de poseer su cuerpo, ahora mismo se encontraría rumbo a Vegetasei y habría regresado por ella después. Pero no esperaba, no tenía idea de que su hermano le enviaría aquel mensaje.

Tarble se había comunicado con él la noche anterior, un grupo de saiyajins se habían levantado contra el rey, Vegeta no estaba presente por ende habían intentado asesinar a su hermano, aunque este le haya jurado que todo estaba bajo control, tenía un mal presentimiento. A pesar de saber que su hermano estaría protegido y custodiado por sus soldados de confianza, no era suficiente. Ya había perdido a su padre por su obstinación, no quería, no estaba preparado para ver a Tarble morir. Desde que lo vio nacer, siempre supo que sería pequeño y débil, pero a pesar de mostrarse duro y frío con él, él siempre quiso protegerlo y que su hermano jamás viviese lo que él tuvo que vivir en manos del emperador; sabía que fue por eso que su padre lo mantuvo con vida, porque sabía que si le hacía daño, Vegeta jamás se lo perdonaría.

Se encontraba junto a Bulma en el lago, ambos se habían entregado a la pasión durante varias horas más hasta que ella finalmente cayó rendida ante el cansancio. Ahora mismo la tenía arropada aún con las sábanas sobre el pastizal, la veía dormir plácidamente, su pecho subía y bajaba al compás de su respiración y sus labios se entreabrían suspirando cansada.

Aquella criatura que yacía junto a él era realmente hermosa, su piel tan blanca como la porcelana más fina, sus delicados y suaves brazos, sus labios, sus ojos. Todo en ella lo atraía como nada ni nadie jamás lo atrajo. Pero tenía que hablar con ella y hacerle comprender que lo mejor era que él regresara a Vegetasei solo, que regresaría por ella cuando todo haya mejorado. Aunque la idea no le gustaba para nada, él quería ver a su hijo nacer, quería ver a su heredero.

- Bulma, despierta…necesitamos hablar – La llamó, moviéndola suavemente, tratando de ser cuidadoso.

- mmmm no, déjame dormir, estoy muerta – Ella se removía entre sus brazos tratando de acomodarse para seguir entregándose al sueño.

- Mujer estoy hablando enserio. Necesitamos hablar – Ésta vez, él se sentó en el pastizal, ella se tensó debido a su reacción y se talló los ojos, se desperezó y se sentó a su lado dispuesta a escucharlo.

- ¿Es algo realmente importante, no es así? – Ella lo miró a los ojos y pudo comprender su angustia.

- Sí, se trata de lo que ha venido sucediendo en mi planeta – se cruzó de brazos y miró fijamente hacia el cielo, donde un punto rojo parpadeaba en el firmamento – No está sucediendo nada bueno allí, algunos saiyajins se han rebelado contra el imperio y han atacado a mi hermano.

- Oh por Dios…Tarble – se alarmó - ¿Él está bien? ¡Por favor dime que está bien!

Él asintió y suspiró, no le agradaba que ella se preocupase tanto por su hermano pero… ¿Qué podía hacer? Tarble la había tratado bien desde siempre, ahora podía saber que ella tenía un sentimiento fraternal hacia él, pero no podía sacar de su mente esos recuerdos que llegaron a él de golpe al morderla, saber que ella y su hermano se habían…besado.

- ¿Tanto te preocupa? – No pudo evitar el comentario, no se sentía cómodo con la situación.

- No seas imposible Vegeta… ¿Tienes algo que reclamarme de lo que haya hecho en el pasado? No lo creo, ¿verdad? – Ella lo miró entre preocupada y enojada – Tú no eres el indicado para reclamarme algo, además…lo más importante ahora es tu planeta y la seguridad de Tarble.

- Está bien, pero hablaremos de eso en otro momento que no lo he olvidado.

- Lo que digas…por favor continua – Ella le pidió y él asintió, algo le decía que Vegeta estaba ocultando algo más y mucho más complicado.

- Lo que quiero decirte mujer es que…yo necesito regresar a Vegetasei y…no puedo llevarte conmigo – Él la miró a los ojos, vio confusión y dolor en su mirada y no quería eso, no quería que ella sufriese por su causa – No llores, sabes que no lo soporto.

- Lo siento, es que… - Ella se cubrió los ojos intentando secar las lágrimas que empezaban a caer, ¿En verdad Vegeta iba a dejarla aquí sola?

- No puedo llevarte porque…allí es demasiado peligroso en estos momentos y no quiero que algo les suceda, sabes que después de todo lo que pasó con Freezer, no soportaría que algo pasara otra vez…sé que me convertiría en un monstruo si eso sucede – Volteó el rostro, no quería que ella lo viera, se sentía avergonzado al expresar sus sentimientos de ésta manera.

- Vegeta…

- Bulma, tienes que quedarte aquí. Hasta que todo en Vegetasei se arregle, yo…no creo que eso tome mucho tiempo. Necesito resolver muchos asuntos allá y, aquí tú estás a salvo, estás junto a tu familia y los tuyos. Por supuesto que no te dejaré sola. Recuerda que tú al ser mi compañera, algún día serás la reina de los saiyajins y por eso eres valiosa para el imperio – Le dijo, pero en realidad sabía que era valiosa sobre todo para él – Kakarotto y Raditz se quedarán aquí en la Tierra mientras tú permanezcas aquí. Ellos van a protegerte si es que ocurre algo, serán tu escolta y no me cuestiones. No voy a tolerar que me desobedezcas mujer.

- Vegeta, sólo prométeme que vas a regresar… ¿Lo harás verdad? ¿Regresaras por nosotros?

- Lo haré. Y cuando eso ocurra tú llegarás a Vegetasei como la reina, a mi lado.

- Vegeta… - Ella no pudo evitar arrojarse a sus brazos y abrazarlo fuertemente, adoraba a ese hombre, lo amaba por sobre todas las cosas. ¿Alguna vez pensó que él le diría algo tan profundo y honesto que lo que le acababa de decir? No, jamás pensó que él fuese capaz de sentir esto que sentía por ella pero ahora era lo más importante y sincero que él le había dicho.

- Pero...todo este tiempo podremos mantenernos comunicados, ¿verdad?

- Sí.

- ¡Qué bien! Entonces tienes que entregarme uno de esos scouters...lo modificaré, le cambiaré algunas cosas para mejorarlo y…

- Bulma, escúchame con atención – Él la agarró de los hombros y cruzó la mirada con ella, finalmente hubo un silencio entre ellos, pero diferente a otras veces, ésta vez el silencio no fue incómodo – Te traje aquí porque…hoy hay luna llena.

- ¿Luna llena? – le preguntó confundida.

- Sí, tuve que preguntarle esto al viejo Bardock – Se puso un poco nervioso – Cuando un saiyajin puro se une a una hembra o macho de otra raza, él vínculo se debe manifestar por parte de ambos miembros. Yo te he mordido, por eso tú has recuperado los recuerdos que yo he tenido de todo lo que pasó desde que llegaste a Zarg y te conocí y también los que tenían que ver conmigo. Por eso tú has podido ver incluso los recuerdos de mi pasado, pero…tú aún no has creado ese vínculo conmigo.

- ¿Es porque aún no te he mordido?

- Sí…

- Entonces te morderé – Ella se trepó sobre él sentándose en sus piernas y rodeando su cuello con los brazos.

- Espera mujer, espera... – Él la detuvo – Debes de saber que este vínculo jamás se romperá, que si lo haces, no habrá forma de que me mantengas alejado de ti nunca más, ¿Lo has entendido? Mediante este vínculo podremos comunicarnos, podremos saber qué está sintiendo el otro en cualquier momento. Podremos llamarnos, podremos…ser un solo individuo.

- Eso es algo…maravilloso. Pero, ¿Cómo lo sabes? ¿Ya lo has hecho antes? – Se notaba confundida y nerviosa a partes iguales, ¿Y si él le decía que sí?

- ¡No seas tonta, claro que no! ¡Todo esto me lo ha dicho Kakarotto!

- Oh…entiendo. Lo siento – Bajó la mirada, avergonzada por haberle cuestionado aquello. ¿Cómo se le ocurría desconfiar en un momento así? – Aunque aun no entiendo qué tiene que ver la luna llena con todo esto.

- Que si no eres un saiyajin, tu manifestación hacia uno de raza pura tiene que ser durante la luna llena.

- Bien lo entiendo…entonces con esto, podrás irte olvidando de esas saiyajins a las que has estado más que acostumbrado – Ella se alzó sobre él, apretándolo fuertemente con los brazos mientras rodeaba su cuello nuevamente – Con esto solamente me tendrás a mí, ¿entendido? Nunca te vas a librar de mí saiyajin orgulloso, así que ve asumiéndolo – Ella no esperó más y se acercó peligrosamente al cuello de su guerrero, la piel caliente parecía abrasarle las entrañas. Al acercar los labios a su cuello comenzó suavemente a besarlo y lamerlo, cosa que hizo que el saiyajin se pusiera nervioso ante las caricias. Ella sonrió, podía sentir como los latidos de su corazón se aceleraban más y más, tanto que parecían retumbarle en los oídos. Una extraña sensación de necesidad y atracción comenzó a inundarla mientras a lo lejos podía escuchar unos tambores ondulando en el viento, golpeando irrefrenables al ritmo de los latidos de su corazón.

La excitación poseyó su cuerpo y sin poder contenerse más se aferró al cuello masculino y clavó sus finos y pequeños colmillos en la piel morena de su guerrero.

Él estaba sorprendido por la agresividad del momento, por la fiereza con la que ella lo había mordido. Estaba embriagado, excitado por ella. Tanto que no pudo evitar volver a abordar sus labios unos minutos después mientras la sensación de plenitud y gozo los invadía por completo. Ahora ambos se pertenecerían sin restricciones, ni límites.

¿Qué si alguien le cuestionaba al Rey de los saiyajin su debilidad por la humana?

No lo negaría, ella se había convertido en su debilidad...sí. Pero también en su mayor fortaleza y por volver a ella es que asesinaría con sus propias manos a ese traidor.

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Lejos del ruido de la ciudad se hallaba, solitaria en una alta montaña una pequeña y acogedora casa, rodeada de naturaleza y paisajes hermosos, allí a lo lejos en el monte Paoz, un saiyajin se encontraba abrazado al frágil cuerpo de una humana, una hermosa mujer de mirada oscura. Ambos desnudos, descansado sobre la cama en la habitación de ella, presos de la felicidad y la dicha de saberse al fin juntos, él acariciaba su prominente vientre con sumo cuidado, podía sentir la energía vital de su hijo, de su pequeño guerrero.

Volver a verla había sido el recuerdo más valioso que atesoraría por siempre, ayer por la tarde al descender hacia esa vivienda. Verla allí, sentada frente a la ventana apreciando el horizonte, sonriendo y llorando de felicidad al verlo llegar. Ver su frágil y hermosa figura saliendo de esa casa, corriendo hacia él con los brazos extendidos, las lágrimas cayéndole por el rostro y la sonrisa en sus labios coronando un momento sublime. Así es como él la recordaba, al sentirla nuevamente entre sus brazos todos los miedos, el dolor y la angustia desaparecieron, después de tantos meses separados.

Aunque él estuvo devastado en un primer momento, en su alma jamás se disipó la esperanza de volver a verla y ya no había dudas, nunca se separaría de ella nuevamente. Ni de su familia, él como guerrero, pareja y futuro padre tenía el deber de entregarle a ella su devoción. Tal y como dictaban las tradiciones saiyajin.

- Gokú, ¿Estás despierto? – Ella le preguntó, se acababa de despertar y ya había anochecido. Apoyaba la cabeza sobre el torso desnudo de su amado saiyajin.

- Sí, la verdad es que llevo bastante rato observándote dormir – La miró y le regaló una de sus sonrisas.

- Gokú… - Ella lo abrazó y se aferró a su pecho – Te he necesitado mucho todo este tiempo, gracias a nuestro vínculo yo jamás te olvidé…me costó mucho lograr que tú me oyeras.

- Perdóname…estaba cegado por el dolor, en verdad lo siento…siento haberme demorado tanto en venir por ti – La abrazó y depositó un beso sobre su frente.

- Nada de eso importa ahora Gokú…

- ¿Sabes? Tengo la sensación de que algo realmente malo va a suceder pronto y quisiera mantenerte lo más alejada posible de los problemas Milk – Le dijo mientras volvía a besarla y retenerla entre sus brazos.

- Mientras esté contigo todo está bien – Ella se aferró a él – Por favor no me vuelvas a dejar…

- No lo haré, aunque Vegeta me obligue, no te dejaré Milk…por favor recuérdalo siempre.

- Lo haré – Ella volvió a recargar la cabeza sobre el torso de su amado.

El saiyajin escuchó el ruido que hacía su scouter cuando recibía algún mensaje o comunicación entrante. Su mujer lo entendió y lo liberó de su abrazo, él se puso de pie y fue a buscar el scouter entre su armadura y ropa que estaban tiradas a un lado de la cama. Al manipular el scouter pudo verificar que tenía dos mensajes sin escuchar. El primero era de su padre…posiblemente se lo habían enviado unas horas atrás cuando estaba profundamente dormido. Se colocó el dispositivo y escuchó atentamente el mensaje.

"Kakarotto, las cosas en Vegetasei se están poniendo tensas…los saiyajin del consejo se han rebelado contra Tarble y tienen a un gran número de soldados bajo su mando, a pesar de que hemos evitado que dañen al Príncipe; están planeando dar otro golpe. Esto sucedió el día de ayer por la noche mientras todos en el palacio dormían, ya se lo he comunicado a Vegeta; el Rey tiene que regresar cuanto antes y poner en su lugar a esos miserables. Además…todo este tiempo hubo un infiltrado entre nosotros ya que el consejo está enterado de todos los movimientos del Rey y también los acuerdos y convenios más íntimos que ha tenido el imperio. Créeme que si esto no estuviese tan mal no me hubiese atrevido a molestarte en un momento como este, hijo."

Se hallaba consternado ante la noticia de la traición. Quizás un solo saiyajin no era muy poderoso pero si se unían; podía resultar muy peligroso incluso para Vegeta y lo sabía. La idea de un traidor le desagradaba, por alguna extraña razón tenía la sensación de que sabía de quien se trataba. Decidido escuchó el siguiente mensaje, era de Vegeta.

"A éstas alturas ya debes de haberte enterado de todo. Escucha con atención, quiero que tú y tu hermano permanezcan aquí en la Tierra…ustedes van a cuidar y proteger a Bulma de todo, los miserables del consejo saben que vine aquí, saben exactamente donde estuve gracias a estos malditos dispositivos. Incluso pueden saber lo que estamos hablando ahora. Broly no es el único traidor, Kakarotto. No me importa si quieres regresar a pelear, no lo harás. Tu deber es cumplir lo que te ordene, quieras o no. Debes quedarte aquí, y protegerla con tu vida de ser necesario. Yo regresaré a Vegetasei al amanecer, quedas al mando aquí…que no se te olvide que Bulma es tu reina, le debes respeto y obediencia."

No podía creer lo que su rey le había pedido, le estaba ordenando que permanezca en la Tierra mientras todos en su planeta lucharían por defender su honor…pero también Vegeta le estaba confiando a su bien más preciado. Le había confiado la vida de Bulma, había puesto en sus manos la vida de la Reina. No existía mayor prueba de confianza que esa, Raditz y él tendrían que acatar las órdenes y tragarse el orgullo de guerreros con sed de batallas. El mal presentimiento al fin se había revelado, ¿Tendría algo que ver Broly con todo esto? ¿Quién era el traidor infiltrado?

Tenía muchas dudas y esperaba que Vegeta pueda solucionarlo todo, confiaba en su rey…él pondría las manos al fuego por su rey.