El Tren del Destino

Por Marce-chan

Capítulo 1

El tren dio una sacudida inesperada y muy fuerte que lanzó a Chihiro contra la ventana, Tamaki la sostuvo justo a tiempo para evitar que se golpeara.

-¿Estás bien, Ogino-chan?-exclamó jalándola hacia sí y arrodillándose en el suelo con ella.

-Si-murmuró ella sobrecogida-¿Qué sucedió?

-Parece ser una falla del tren-murmuró Aoi sosteniéndose también de Tamaki debido a las violentas sacudidas del tren.

-Sosténgase fuerte-exclamó él agarrado firmemente del asiento.

Finalmente, con una última sacudida el tren se detuvo.

-¡Todos quédense en sus lugares!-les ordenó el profesor-Iré a ver qué sucede.

Los estudiantes y demás ocupantes del tren observaron por las ventanas, los operarios del tren bajaron y junto a algunos de los pasajeros observaban los rieles y hablaban entre sí.

-¿Qué habrá pasado?-preguntó Aoi en voz alta asomada por la ventana.

-A juzgar por sus expresiones parece que hay una falla en los rieles-comentó Tamaki.

-¿Chihiro?-murmuró Aoi al verla sentada a lo lejos y completamente ajena a su ambiente.

-¿Eh?-se sobresaltó la mencionada.

-¿Qué tienes?-preguntó Aoi extrañada.

-Nada…-murmuró Chihiro sacudiendo la cabeza-Sólo fue… Un Déjà vu…

-¿Otra vez con eso?

-No lo sé, supongo que se siente familiar venir aquí…

-¿Ya habías venido?

-En realidad no, pero…

-¡Atención!-los llamó el profesor entrando al vagón-Necesito que los estudiantes de la Universidad de Tokio bajen del tren.

Un murmullo general de curiosidad e impaciencia se alzó entre ellos, pero obedecieron de inmediato.

-Vengan por aquí-los guio el profesor.

Fueron hacia la parte delantera del tren, tal como Tamaki había deducido, los rieles se habían dañado, una profunda grieta en la tierra había aparecido en medio y había torcido los rieles, era imposible que un tren pudiera continuar por ahí.

-¿Se dan cuenta de lo que es esto?-preguntó el profesor señalando la grieta.

Todos se asomaron a observar la grieta que se perdía en la distancia, en la misma dirección en la que iban los rieles del tren.

-¿A qué se refiere, profesor?-preguntó Tamaki.

-Esto es el claro ejemplo de la naturaleza abriéndose paso-explicó el profesor-Esta grieta es causada por la fuerza de un río.

-¿Un río?

-Y no me sorprendería que fuera el Niyodo-gawa-dijo el profesor agachándose con una linterna para observar la grieta-¿Escuchan? ¿El correr del agua?

Los estudiantes comenzaron a imitarlo, agachándose y juntando los oídos al suelo para escuchar el agua bajo tierra. Chihiro sentía miedo a imitarlos, no entendía porque pero así era.

-¿Ogino-chan?-murmuró Tamaki al ver que era la única que se mantenía lejos.

-¿Qué pasa, Ogino?-le preguntó el profesor impaciente-Ven aquí, escucha, esto hace parte de la práctica.

-Es una grieta pequeña, Chihiro-le dijo Aoi-No pasa nada.

Chihiro contuvo sus temblores y se acercó, conforme lo hacía el sonido del agua aumentaba, cuando se arrodilló y bajó la cabeza el nivel del agua aumentó súbitamente y todos quedaron empapados, tal como surgió, la ola de agua desapareció.

-¿Qué rayos fue eso?-gritó Tamaki asustado.

El profesor lamió su mano para probar el agua que los mojaba.

-Agua dulce-concluyó-Tal como dije, es un río.

-Qué extraño, nunca me había pasado algo como esto-murmuró Aoi sacudiendo el empapado cabello.

Chihiro estaba pasmada, había sido cuando ella se acercó a la grieta que el agua había emergido, la ola los había mojado a todos, pero ella estaba completamente seca.

-Que buenos reflejos tienes, Ogino-chan-comentó Tamaki al percatarse del detalle-Evitaste que te mojara.

• •

-¡Estoy agotada!-se quejó Aoi dejándose caer en la cama de la habitación de la posada que compartía con Chihiro.

-También yo-suspiró Chihiro sentándose en la suya y bajando su equipaje.

Dado que la avería del tren había sido directamente causada por el motivo del viaje, el profesor les había ordenado que el trayecto que les quedaba hacia Kumakôgen (Que eran aproximadamente 20 kilómetros) lo debían recorrer a pie, siguiendo la grieta del río, era un trecho largo y difícil, sin mencionar que se detenían cada cierto tramo para que el profesor examinara la grieta y les diera algunas lecciones, de manera que llegaron mucho más tarde de lo que habían pensado.

-Chihiro…

Ella se giró hacia su amiga, el tono de su voz indicaba cautela.

-¿Si?

-¿Ya estás mejor?

-¿Mejor?

-Sí, te noté tensa todo el camino-respondió Aoi preocupada-¿Acaso estás inquieta por la cita con Tamaki?

-¿Cita?-murmuró Chihiro desconcertada.

-¡Ah, Chihiro!-la regañó Aoi despeinándole el cabello impetuosamente-¿No me digas que no lo recuerdas? ¡Tamaki te invitó a salir en el tren!

-Creí que estabas dormida, Aoi-murmuró Chihiro mirándola con suspicacia.

Aoi se sobresaltó y desvió la mirada.

-Yo…

-Estabas escuchando-murmuró Chihiro.

-Supuse que Tamaki quería privacidad-murmuró Aoi.

Chihiro la miró con reprobación.

-Lo siento-se disculpó Aoi inclinándose.

-Está bien-respondió Chihiro yendo hacia la ventana.

-¿Entonces?-preguntó Aoi-¿No deberías estar arreglándote para tu cita?

-No creo que sea posible-dijo Chihiro mirando el luminoso poblado de Kumakôgen-Estoy cansada y seguro que Tamaki-san está igual.

-No creo que él piense lo mismo-respondió Aoi-No creo que deje pasar esta oportunidad.

Chihiro suspiró con resignación, no era que no quisiera salir con Tamaki, era un chico guapo, muy alto, de cabello negro y ojos grises, era muy popular entre las chicas, pero no era por eso que Chihiro había accedido a la cita, era porque era un amigo muy querido para ella y no quería lastimarlo, nunca había pensado en el cómo chico, pero le parecía justo darse la oportunidad de conocerlo en esa faceta, pero lo que la hacía suspirar era lo cansada que estaba, habían recorrido caminando 20 kilómetros por los rieles del tren, no le apetecía nada seguir caminando esa noche. Mientras lo pensaba tocaron la puerta.

-¿Si?-murmuró Aoi abriendo la puerta.

Chihiro se giró con un respingo al escuchar la voz masculina en la puerta, era Tamaki, se le notaba el agotamiento en la cara pero ya se había bañado y cambiado.

-Kimura-san, Ogino-chan-saludó él con un gesto de la mano.

-Tamaki-san…-murmuró Chihiro.

-Lo siento, Ogino-chan-murmuró él al ver que no estaba arreglada ni lista-Supongo que lo de la cita de esta noche queda aplazado, te ves agotada.

-Bueno yo…-titubeó ella.

Aoi le dirigió una mirada irritada.

-Si me das 15 minutos-sonrió Chihiro-Estaré lista.

-¿En serio?-preguntó Tamaki a coro con Aoi.

-Me daré una ducha-murmuró Chihiro-Nos vemos en la entrada en un rato, Tamaki-san, espérame por favor.

-Claro-sonrió Tamaki radiantemente-Con permiso.

Chihiro se apresuró a ducharse y no tardó en estar lista, nunca había usado maquillaje y de hecho nunca se había esmerado mucho en arreglarse, llevaba el cabello largo casi hasta la cintura y muy a menudo se lo recogía con una goma que tenía desde que podía recordar y a la que le tenía mucho cariño, por más que pasara el tiempo la goma no cambiaba, se mantenía como nueva.

-Siempre te recoges el cabello con esa goma-le dijo Aoi al verla-Pero deberías dejártelo suelto esta noche.

-¿Por qué?-preguntó Chihiro.

-El sex-appeal querida-sonrió Aoi guiñándole un ojo.

-Cállate, no estoy en ese plan y lo sabes-replicó Chihiro haciéndose una coleta alta-Ya me voy.

-Pásala bien-sonrió Aoi con picardía-Buen provecho.

-Tonta-replicó Chihiro riendo mientras cerraba la puerta.

Tamaki la esperaba en la entrada, estaba muy nervioso, pero sonrió igual que siempre al verla.

-Ogino-chan-saludó-¿Segura que está bien? ¿No estás cansada?

-No negaré que estoy cansada-sonrió Chihiro-Todos lo estamos, pero una promesa es una promesa.

-Eso es lo que me gusta de ti-sonrió Tamaki.

Ambos se sobresaltaron y se sonrojaron, Tamaki se cubrió la boca con la mano, había pensado en voz alta, Chihiro se dio vuelta para intentar disimular su vergüenza y comenzó a caminar.

-¿Adónde iremos?

-Vi una casa de té no muy lejos de aquí-titubeó Tamaki avergonzado-Podríamos tomar algo caliente, hace frío.

-Vamos-sonrió Chihiro.

Se encaminaron al lugar en silencio y entraron, tomaron un té hablando alegremente sobre la universidad, los amigos, incluso sobre el clima, no parecía para nada una cita, más bien era una salida de amigos y eso estaba bien para Tamaki, él quería ir despacio, Chihiro le gustaba desde que la vio por primera vez, pero no quería arruinar las cosas apresurándose, le había costado años reunir el valor de invitarla a salir, tenía que ser paciente.

-Te notó algo distraída desde que bajamos del tren-comentó Tamaki al verla ensimismada mirando por la ventana.

-Es extraño-susurró Chihiro-Siento tanta familiaridad en este lugar…

-¿La casa de té?-preguntó Tamaki.

-El pueblo-respondió Chihiro-Siento como si esta no fuera la primera vez que vengo a Kumakôgen.

-Ah si-respondió Tamaki mirando también por la ventana-Te oí decirlo en el tren varias veces.

-Debo parecer un disco rayado-murmuró Chihiro avergonzada apretándose la mejillas con las manos.

-Quizás Kimura-san no te tome en serio, pero yo si-respondió Tamaki con gravedad.

Chihiro lo miró sobresaltada.

-¿De verdad?

-Creo en los Déjà vus-respondió Tamaki asintiendo firmemente con la cabeza-Y creo que si te sientes así debe ser por algo.

Chihiro no respondió, se quedó pensativa, estaba tan acostumbrada a que Aoi no tomara en serio sus inquietudes que el hecho de que Tamaki le creyera la desconcertó, había llegado a negarse muchas cosas por creer que Aoi estaba en lo cierto y sólo se trataba de su imaginación, pero escuchar a Tamaki tan convencido le daba una luz, quizás todas esas sensaciones si eran reales y si surgían por una razón, esa razón podría estar en Kumakôgen.

-¿Ogino-chan?

Chihiro volvió a la realidad con un respingo, mientras reflexionaba se había inclinado hacia la ventana y el cansancio casi la había vencido, Tamaki la sostenía.

-¿Estás bien?-preguntó Tamaki preocupado.

-¿Eh? ¡Ah!-exclamó Chihiro desconcertada-Lo siento, creo que me dormí.

-Lo sabía, estás cansada-sonrió Tamaki condescendientemente-Regresemos al hostal.

-Pero…-titubeó Chihiro apenada-La promesa.

-Ya salimos-sonrió Tamaki incorporándose-No importa que durara poco, fue divertido.

-Gracias Tamaki-san-sonrió Chihiro.

-Regresemos-sonrió Tamaki.

-Sí-sonrió Chihiro.

Salieron del salón de té y emprendieron el regreso, pasaron por el templo del lugar, que era realmente majestuoso y estaba hermosamente iluminado, Chihiro no pudo evitar sentirse atraída por el lugar.

-¿Quieres ir al templo?-le preguntó a Tamaki señalando la empinada escalera que daba al entrada.

-Mejor mañana-suspiró Tamaki, más por ella que por sí mismo, aunque cualquier excusa era buena para pasar más tiempo a solas con Chihiro, sabía que sus reservas de energía eran mínimas, no la creía capaz de subir hasta el templo-Debemos descansar, comenzamos la práctica en la mañana y ya es tarde.

-Ah, es verdad-murmuró Chihiro decepcionada-Démonos prisa.

Tamakiretomó el camino delante de ella que se giró para volver a mirar hacia lo alto donde se alzaba la entrada del templo, tenía un extraño impulso de entrar, quería hacerlo, pero Tamaki tenía razón.

-Qué bonita goma llevas en el cabello, niña ¿Dónde la conseguiste?

Chihiro se sobresaltó y se giró, una mujer estaba justo frente a ella y la observaba con curiosidad, era alta, de tez clara, ojos redondos, cabello largo y rostro ovalado, para cuando Chihiro se dio cuenta la mujer ya sostenía su cabello entre las manos y examinaba la goma.

-¿Qué haces?-exclamó Chihiro alarmada por el intempestivo contacto.

-¿Ogino-chan?-exclamó Tamaki al darse cuenta de lo que sucedía.

-Dime niña-repitió la mujer jalándole un poco el cabello para evitar que se moviera-¿Dónde conseguiste esta goma?

-¡No lo sé!-respondió Chihiro debatiéndose-¡No lo recuerdo! ¡Le he tenido desde siempre!

La mujer se sobresaltó al oírla gritar y le soltó el cabello para en su lugar tomarle el rostro con ambas manos y examinar su cara muy de cerca.

-¡No puede ser…! ¡No puedes ser tú…!

-¿Eh?

-Acaso tú eres… ¿Sen?