El Tren del Destino
Por Marce-chan
Capítulo 2
-Lo siento, no sé de qué me está hablando-replicó Chihiro separándose para evitar que volviera a sujetarla.
-¿Cuál es tu nombre?-preguntó la mujer.
-¡Ogino-chan!-exclamó Tamaki poniéndose delante de ella.
-Estoy bien-replicó Chihiro a Tamaki y se volvió a la mujer-Me llamo Ogino Chihiro ¿Quién es usted?
-¿Chihiro?-murmuró la mujer pensativa.
-¿Cuál es su nombre?-insistió Chihiro.
-¿La conoces?-preguntó Tamaki extrañado.
-¡Soy Rin!-exclamó la mujer-¿Me recuerdas?
-¿Rin?
-Sí, nos conocimos hace años, justo aquí-respondió ella-Aquí te conocíamos con el nombre de Sen.
-¿Sen?
-Te ves tan diferente…-murmuró Rin examinándola-No pareces la niña torpe y flacucha que eras entonces.
-¿Ogino-chan?-murmuró Tamaki.
Chihiro observó atentamente a la mujer, no recordaba haberla conocido, pero tenía la certeza de que decía la verdad, no podía explicarlo, pero así se sentía.
-¿Yo estuve aquí hace años?-preguntó Chihiro.
-Sí, pero todo era diferente en ese entonces, es difícil de explicar-respondió Rin-Creo que deberíamos ir con Zeniba-sama, ella predijo que vendrías, por eso estoy aquí, debo llevarte con ella.
-¿Zeniba-sama?
-¿Tampoco la recuerdas?-preguntó Rin-¿No recuerdas lo que pasó aquí hace 12 años?
Chihiro negó con la cabeza.
-No hay tiempo que perder-replicó Rin tomándola del brazo-Vamos.
-Espera-exclamó Tamaki tomando a Chihiro del otro brazo-No puedo permitir que te la lleves así como así.
-Tamaki-san-murmuró Chihiro.
-Suéltala humano-se quejó Rin-Esto no te concierne.
-Si se trata de Ogino-chan claro que me concierne-replicó Tamaki con firmeza.
-Lo siento, pero no puedes venir-respondió Rin-Adonde vamos no pueden entrar humanos.
-¿Cómo es eso?-replicó Tamaki con escepticismo-¿Acaso tú y Ogino-chan no son humanas?
-¡Bingo!-sonrió Rin con sarcasmo-Al menos no somos humanas comunes y corrientes como tú.
-¿Qué dijiste?-exclamó Tamaki desconcertado.
-Rin-san-murmuró Chihiro-¿De verdad Tamaki-san no puede acompañarnos?
-Imposible-respondió Rin-Solo quienes hemos estado en el otro plano podemos entrar al templo.
-¿Otro plano?-preguntaron Chihiro y Tamaki al unísono.
-Otro plano espiritual-explicó Rin con impaciencia-Ya vámonos, estamos perdiendo tiempo valioso.
Chihiro no podía explicarlo, pero su instinto le decía que debía ir con Rin, confiaba en ella aún sin conocerla, aunque no lo entendía, sabía que eso era lo correcto, se giró hacia Tamaki y se soltó de su agarre.
-Tamaki-san…
-Ni siquiera lo pienses-la interrumpió él al notar sus intenciones-No pienso dejarte sola.
-Estaré bien, regresa al hostal-replicó Chihiro.
-¡De eso nada!-respondió Tamaki comenzando a molestarse-¿Por qué seguirás a una mujer que ni siquiera conoces?
-Creo que si la conozco, pero no lo recuerdo-respondió Chihiro-Mi instinto me dice que vaya con ella… ¿Entiendes a lo que me refiero? Es como un Déjà vu…
-La verdad no entiendo-replicó Tamaki.
-Dijiste que me creías-respondió Chihiro-Si de verdad me crees como dices me dejarás ir.
Tamaki la miró, Chihiro le devolvió la mirada con determinación.
-Promete que volverás-le dijo en voz baja-No regresaré al hostal hasta que regreses.
-Lo prometo-sonrió Chihiro estirando su dedo meñique hacia él-Pero regresa al hostal, hace demasiado frío y no sé cuánto pueda tardarme.
Tamaki unió su meñique al de ella sellando la promesa.
-Te esperaré, Ogino-chan.
Chihiro sonrió asintiendo con la cabeza y se dejó llevar por Rin, subiendo las empinadas escaleras del templo, cuando pasaron el arco de la entrada escuchó pasos tras ella y se volvió, Tamaki subía corriendo tras ellas.
-Tamaki-san-murmuró Chihiro.
-No importa-replicó Rin-No podrá atravesar la entrada por más que lo intente.
Tal como Rin había dicho, Tamaki llegó hasta el arco y rebotó contra un campo de fuerza invisible que lo hizo caer de espaldas y rodar algunas escaleras abajo.
-¡Tamaki-san!-exclamó Chihiro preocupada.
Él se incorporó rápidamente y volvió a subir, golpeando la barrera invisible que le impedía avanzar, Chihiro fue hacia él pero la barrera los separaba irremediablemente, sólo podía verlo golpear y gesticular pero ya no oía su voz.
-En este momento estamos en planos diferentes-explicó Rin tomándola de la mano y alejándola del arco para guiarla hacia el templo-No hay modo de que él atraviese la barrera hacia este plano ni tampoco tú puedes regresar.
-Pero…-replicó Chihiro asustada.
-Descuida, dentro de poco tu existencia será olvidada en el mundo de los humanos-dijo Rin.
-¿Qué?-chilló Chihiro.
-Sólo durante el tiempo que permanezcas en este mundo-explicó Rin-Cuando regreses será como si nada hubiera pasado, lo prometo.
-No entiendo nada-murmuró Chihiro apenada.
-Descuida, Zeniba-sama te explicará todo-sonrió Rin.
Siguieron caminando en silencio hacia el enorme templo que se alzaba delante de ellas.
-¿Puedo preguntarte algo, Sen?
Chihiro asintió con la cabeza en silencio.
-Comprendo que te hayas olvidado de este mundo, de hecho es poco lo que queda de él, comprendo también que te olvidaras de mí, de Kamaji, incluso de Yubaba y Zeniba-sama-dijo Rin-Pero… ¿Acaso también olvidaste a Haku?
-¿Haku?-repitió Chihiro, ese nombre le causaba una nostalgia inexplicable, pero no podía recordar a la persona a la que le pertenecía.
Rin la observó expectante pero Chihiro negó con la cabeza.
-No puedo creerlo…-murmuró Rin con tristeza-Sino recuerdas a Haku, de verdad olvidaste todo…
-¿Quién es Haku?-preguntó Chihiro.
-Haku es la razón de que sigas con vida, Sen-respondió Rin-Le debes mucho, al igual que yo.
Chihiro no respondió, se limitó a seguir caminando hasta que entraron al templo, contrario a su rústico exterior, el interior del templo era sumamente lujoso y colorido, su aspecto le recordaba un lugar de sus sueños, pero no podía asegurar que fuera algo real.
-¡Ya regresé!-se anunció Rin en voz alta-¡He traído a Sen!
Justo delante de ella, emergió una figura, una mujer de cabeza gigantesca y cuerpo pequeño, cabello cano recogido en un elegante moño, la nariz ocupaba gran parte de la cara y ojos muy grandes, Chihiro no pudo evitar ahogar un grito al verla, no sólo por su sorpresiva aparición sino por su extraña apariencia.
-¡Chihiro-chan!-exclamó la mujer y la abrazó.
Chihiro se quedó quieta hasta que la mujer se separó.
-Buenas noches-murmuró inclinándose.
La mujer interrogó a Rin con la mirada.
-No recuerda nada-explicó Rin inmediatamente-No recuerda haber visitado nuestro mundo, no recuerda a ninguno de nosotros…
-¿Qué?-murmuró la mujer desconcertada-¿Estás segura de que es Chihiro?
-Me llamo Ogino Chihiro-aclaró ella volviendo a inclinarse-No sé si realmente soy la persona que buscan, pero ese es mi nombre.
-Pero la goma del cabello…-murmuró la mujer-Por eso te la obsequié, para que nunca olvidaras…
Chihiro se soltó el cabello y le estiró la goma.
-¿Habla de esto?
-Sí, yo la elaboré para ti, fue un regalo-dijo la mujer.
-¿Usted me la regaló?
-Así es.
-¿Usted es Zeniba?-preguntó Chihiro.
-Así es ¿No recuerdas como obtuviste la goma?
-No, siempre la tuve y siempre le llevo conmigo-respondió Chihiro.
-Supongo que es lo que hace el tiempo en las personas-murmuró Zeniba caminando de un lado a otro.
-Lo lamento-se disculpó Chihiro avergonzada-Lamento no poder recordarlas.
-Descuida, ya recordarás-replicó Zeniba-Nada de lo que sucede se olvida aunque tú no puedas recordarlo.
Chihiro dio un respingo, no era la primera vez que escuchaba esas palabras.
-Zeniba-sama…-murmuró Rin.
La bruja se giró hacia ella.
-Hay algo más grave…
-¿Qué cosa?
-Sen… Quiero decir, Chihiro… No recuerda nada sobre Haku…
Zeniba se giró hacia Chihiro, acercándose violentamente a ella.
-¡Chihiro! ¿Es eso cierto?
-Lo siento, no sé quién es esa persona llamada Haku-confirmó ella.
-Esto es un problema…-murmuró Zeniba volviendo a caminar de un lado a otro.
-¿Esa personas… Era importante para mi?-preguntó Chihiro.
-Y tú para él-respondió Zeniba asintiendo con la cabeza-Eres nuestra única esperanza…
-¿Esperanza?-repitió Chihiro desconcertada.
-Si tú no puedes salvar a Haku, nadie podrá.
