Hola a todos y a todas, este capítulo es un poco corto, pero es la segunda parte. Prometo que el día de mañana subo la tercera!

Esto es básicamente para agradecerles por haber llegado a los 200 reviews! Muchísimas gracias. Dedico este capítulo a Veros, andreaahp, miki, johaaceve, Jennifer410 y al Guest que no dejó su nombre.

Quedan muy pocos capítulos para el final de la historia, qué opinan? Me gustaría conocer su opinión.

Abrazos para todos muchas gracias!

Advertencia: Lime, posible lemon.

Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama.

Luna Estival.


PROBLEMAS INESPERADOS II

Corporación Cápsula

La preciosa mujer descansaba tranquila en la terraza de su enorme vivienda, la tarde estaba preciosa y le había dado ganas de tomar el sol, lentes oscuros, ropa de baño dejando a relucir su lindo cuerpo a pesar del embarazo que llevaba adelante. A pesar de la calma que parecía respirarse en el ambiente, dentro de su corazón existían muchos temores. Miedo de que algo malo le suceda a su amado saiyajin. ¿Cómo explicarse a sí misma que sin él no funcionaba? Sin duda alguna aquella unión saiyajin era el vínculo más fuerte y maravilloso que pudiese existir.

Y él le había dado ese regalo tan valioso, no sólo le había dado la alegría de saberse la mujer a la que había elegido como su compañera, había procreado un hijo con ella, la había preferido por sobre todo lo demás. Sabía que aquella decisión le había costado mucho al saiyajin pues podía sentir su angustia y culpabilidad. Si tan sólo las cosas fuesen distintas y si tan sólo nada de lo que ocurría en el planeta escarlata estuviese pasando. Sentía la angustia de los guerreros que Vegeta había ordenado permanezcan a su lado. La duda atormentaba su mente, ¿Debería de hacer lo correcto y ordenarles a esos guerreros que regresen a Vegetasei? ¿Debería obedecer a su compañero o hacer lo que le decía el corazón ?

Un ruido y unos gritos de su madre que se encontraba dentro de la casa la alertaron, apresuradamente se puso de pie y corrió lo más rápido que pudo hacia el interior de su vivienda, preocupada por lo que sucedía. Ingresó a la sala y encontró a su amigo Gokú, pero lo que la impactó fue ver a su amiga Milk, a la joven que había conocido en Zarg en ese estado tan lamentable. La impresión fue grande, no se esperaba algo así. El rostro de su amigo estaba pálido y su mirada perdida, temblaba ante el miedo y la rabia. Se acercó a ellos lo más rápido que pudo y trató de hacerlo entrar en razón. Su amigo estaba devastado y debía de hacer algo, ayudarlos de alguna manera.

- ¡Gokú, reacciona! - trató de hacerlo volver a este mundo llamando su atención - De prisa, tenemos que llevarla al laboratorio de mi padre - le gritó corriendo hacia uno de los pasillos que conectaba al sótano en donde se encontraban los laboratorios. La joven científica tomó una de las batas que estaban colgadas en un perchero y cubrió su cuerpo, llevaba sólo un bikini.

Kakarotto reaccionó en esos instantes y siguió a la mujer, el pulso de su compañera estaba muy débil, en esos instantes el sabía que Milk lo necesitaba fuerte, a su lado. Siempre a su lado...

- Bulma - llamó a la joven científica - Por favor sálvala, no dejes que muera...por favor Bulma, te lo suplico - le rogó, sus ojos estaban enrojecidos y cristalizados. Si no contenía un poco más el dolor desbordarían lágrimas pronto. Él podía sentir el dolor desgarrador que estaba sintiendo su compañera.

- Tienes que ser fuerte para ella - le respondió preocupada, presionando muchos botones para habilitar la cámara de curación que había inventado hace poco tiempo; pensando en algún problema con sus padres. La accionó e inmediatamente una gran esfera plateada emergió del centro de la sala de laboratorio. Se abrió y dentro de ella había una especie de urna transparente, conectada a muchos cables y tubos, presionó un botón y ésta se abrió - Colócala allí dentro, date prisa tenemos que controlar la hemorragia primero. Yo...yo tengo que pedirle a mi padre que venga también y llamaré al Doctor de mi familia - Kakarotto colocó a su compañera dentro de la cámara de curación.

Bulma presionó nuevamente los botones accionándola y haciendo las llamadas correspondientes, una suave luz blanca empezó a envolver el cuerpo de la joven morena. Mientras que los resultados de los análisis realizados a su cuerpo aparecían en la pantalla de control que la científica estaba manipulando. Se oyó la voz de su padre por los parlantes incorporados en la sala.

- Hija, ¿Qué está ocurriendo? - preguntó preocupado - Accionaste el código de emergencia dentro del laboratorio. ¿Has tenido algún dolor prenatal, te estás sintiendo mal? - cuestionó.

- Padre, necesito que vengas ahora mismo...tenemos una emergencia. Ya envié la alerta al doctor Yamamoto, debe estar llegando en unos minutos.

- Oh, sí enseguida estoy ahí - le dijo el anciano.

La científica volvió a concentrarse en los resultados que su cámara de curación arrojaba. Milk había perdido mucha sangre y necesitaban estabilizarla primero. No podían proceder aún con el parto, perdería más sangre y su cuerpo en ese estado no lo soportaría. Tenía dudas, ¿Sería segura la transfusión de sangre en estos casos? El tipo de sangre que Milk tenía era el mismo que ella y su padre tenían. Podrían ser sus donantes.

Se preparó mentalmente para eso y decidió acercarse a una de los robots médicos que poseía. Lo programó y este comenzó a apretar su brazo y alistar la extracción de la sangre.

- Bulma...muchas gracias por lo que estás haciendo por Milk - le dijo el joven saiyajin. Pendiente del ki de su compañera.

- Ella necesita sangre, por el momento tenemos que estabilizarla y proceder con el parto. Tengo el mismo tipo de sangre que ella, mi padre también la tiene. Seremos sus donadores, sólo espero que sea suficiente. ¡Necesito a ese bendito doctor ya! - Bulma empezaba a preocuparse de que la sangre que ella y su padre le den sea suficiente, había perdido una cantidad considerable. Estaba pensativa y preocupada cuando sintió el hincón de la jeringa en el brazo, un pequeño estremecimiento recorrió su cuerpo, su bebé comenzó a emitir unas suaves ondas de energía, tranquilizándola.

- ¿Bulma, hija qué estás haciendo? - su padre había ingresado al laboratorio en esos segundos, asombrado por la presencia del joven guerrero y de la joven dentro de la cámara. Se acercó a la urna en donde se encontraba la muchacha y se sorprendió al ver su estado. Desvió la mirada y observó la pantalla en donde se encontraban los resultados y en ese instante entendió lo que hacía su hija. Se preparó también para ese proceso una vez el robot culminó con su hija menor.

- Tranquilo muchacho, tu novia va a salvarse...confía en eso - trató de darle ánimos al joven, notaba en sus ojos el dolor que sentía por ver a esa muchacha así. Le recordó a sí mismo cuando su esposa dio a luz, las dos veces en que ella pasó por ese proceso tuvo el corazón en las manos por la preocupación. Entendía la angustia de ese joven, comprendía sus sentimientos y su dolor.

- Sí Doctor Brief - agachó la cabeza, aturdido - Gracias...

El Doctor Brief se preparó para la extracción mientras que Bulma trataba de centrarse, estaba un poco mareada pero, podía hacerlo. Ella era fuerte, era la compañera de Vegeta, del Rey de los saiyajins, claro que podía. Cuando terminó el proceso de extracción con su padre, se dispuso a preparar la transfusión. La cámara de curación se encargaba de todo, era uno de sus mejores inventos y se sentía aliviada de poder usarla en situaciones como ésta en dónde era urgente. La joven morena tardaría unas horas en estabilizarse y aceptar la nueva sangre que había recibido su organismo. Debía de estar bajo cuidado y monitoreo. El doctor Yamamoto ya había llegado a la Corporación Cápsula y se encontraba con ellos.

- El proceso ha dado resultado, Bulma - le dijo el doctor alabando su decisión - Ahora debemos esperar a que su pulso y sus demás signos se encuentren estables para inducir el parto. Al parecer a tenido una amenaza de aborto, Bulma..¿Ella presenta el mismo caso que tú? - le cuestionó a la científica, la conocía desde niña, había atendido todos los problemas de salud en su familia, Bulma le había confiado el secreto de que su hijo tenía cola y era un híbrido entre humano y una raza muy poderosa del espacio.

- Sí Doctor, su bebé también es un híbrido y también tiene cola - le dijo lo más calmada del mundo, sus padres ya se habían hecho a la idea de que su nietecito tendría cola así que eso no le preocupaba.

- Bien, tenemos que esperar e ir preparando todo para el parto. Aquí tengo todo lo necesario - le mostró una cápsula a la joven, ella sonrió.

Kakarotto recibió una llamada en su scouter, había olvidado apagarlo mientras estaba en la casa en el monte Paoz junto a su compañera.

- Kakarotto, ¿Qué rayos sucede? Te vi ingresando a la Corporación... ¿le sucedió algo a tu humana? - su hermano Raditz le cuestionó con cierto tono de preocupación.

- Sí, estuvo a punto de perder a nuestro hijo...ha perdido mucha sangre, está inconsciente - le dijo tratando de contener las lágrimas. Poco a poco sintió como el ritmo de los latidos de su corazón comenzaba a regularizarse.

- ¿Necesitas algo, hermano?, creo que será mejor que regrese a la Corporación - mencionó con pesar.

- Raditz, Milk estará bien...te comunicare si pasa algo, sé con quién estás, no desaproveches ésta oportunidad - le aconsejó a su hermano mayor, había percibido el ki de la señorita Tights junto a su hermano.

- Deacuerdo, sólo comunicate.

- Sí, gracias hermano...

- Por cierto, hay algo extraño en esas imágenes, podrías acercarlas por favor Bulma - el doctor Yamamoto le mencionó cuando el scaner comenzaba a emitir las imágenes captadas del cuerpo de Milk, en cierta imagen de su enorme barriga podían observarse dos puntos de un verde sobresaliente y brilloso. El Doctor abrió los ojos con sorpresa al observar esas imágenes.

- ¿Qué sucede Doctor? - le preguntó la científica - ¿Milk está fuera de peligro verdad? La cámara está haciendo un excelente trabajo...

- Ella se pondrá bien, pero - dudó un poco antes de proseguir - ¿La joven antes se ha realizado una ecografía? - se dirigió ésta vez al joven guerrero.

- ¿Ecografía? ¿Qué es eso? - respondió, Bulma y el doctor sólo suspiraron - ¿Qué pasa?

El Doctor Yamamoto se preparó para darle la noticia al joven, la amenaza de aborto posiblemente se debió a la fragilidad del cuerpo de la muchacha y a la carga que debía suponer alojar a dos criaturas híbridas en formación. Se había dado cuenta de que la joven dentro de la cámara estaba embarazada de gemelos, eran dos los pequeños corazones que podía apreciar en aquellas imágenes.

- Joven, escuche con atención. Al parecer su esposa va a tener gemelos - le dijo tratando de ser lo más simple y directo con él. Kakarotto abrió los ojos sorprendido, ¿Gemelos? ¿Como su padre y su tio Turles?

- E-eso, no...no lo sabía, no tenía idea - le dijo, emocionándose por la noticia, ¡Tendría dos hijos!

- Felicidades, Gokú...estoy muy feliz por ustedes - la científica le dijo a su amigo, a pesar del ambiente y la situación en la que estaban ésta era una noticia feliz.

- Gracias...

El saiyajin se concentró en su compañera, tratando de hacerle sentir su presencia, tratando de comunicarse con ella incluso en sus pensamientos.

"Milk, gracias...gracias por haber llegado a mi vida, por dejarme acompañarte. Por permitirme ser tu compañero, por dejarme cuidarte, por comprenderme, por saber qué pienso y qué siento, siempre...tendremos dos hijos, nuestro núcleo crece muy rápido...gracias Milk, me haces muy feliz, te prometo que estaré eternamente agradecido por todo lo que me has dado y hecho por mí"

"Gokú..."

"Milk, Milk...¿Puedes oírme?"

"Sí puedo oirte, pensé que moriría Gokú..."

"Eso no pasará, no lo voy a permitir...te traje a la Corporación Cápsula, Bulma y su padre nos han ayudado, ahora tu cuerpo está dormido pero pronto despertaras"

"Sí, lo siento...por preocuparte así Gokú, lo lamento tanto"

"Por favor, olvida eso. Sólo piensa en que todo saldrá bien. Cuando tu cuerpo recobre las fuerzas te realizarán una operación para extraer a los bebés"

"¿Los bebés?"

"Sí, Milk...son dos bebés los que crecen dentro de tí, son gemelos"

"No puedo creerlo" "Gokú...soy muy feliz, en verdad soy tan feliz Gokú..."

"Yo también lo soy, yo estaré aquí...siempre estaré a tu lado"

"Te amo..."

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Aún estaba preocupado por su hermano, lo había notado deprimido. Y Kakarotto deprimido debía ser algo serio, él siempre era alegre y despreocupado. Aún estaba asombrado por lo que había pasado después de que tomase la mano de la joven frente a él, sus mejillas sonrojadas, sus labios rojizos e hinchados por los besos que acababan de compartir. Éste era el momento que había estado esperando durante meses, el volver a tenerla; en tocarla, en besarla...en acariciarla.

Había tomado a la joven entre sus brazos y se había elevado por los aires aterrizando con ella en medio de un bosque alejado, ella sorprendida aferrándose a su fuerte cuello, sintiendo el latir de su corazón desbocado.

- Esto está mal, Raditz...apenas nos conocemos - dijo ella.

- Qué apropiado - respondió él agradablemente sorprendido. Sus ojos se oscurecieron hasta convertirse en dos brasas de carbón. Cogió la mano de Tights y depositó un beso en sus nudillos. El contacto de sus labios contra la piel le provocó una descarga eléctrica que sacudió todo su cuerpo y le aceleró el corazón - Tights - susurró, llenándose la boca con la palabra -, ¿hay alguna fantasía qué te gustaría cumplir?

- No lo sé - gimió ella sin voz.

Raditz levantó una ceja sorprendido.

- ¿No lo sabes?

Tights se mordió el labio por haber sonado tan ignorante y se miró las manos, tratando de buscar el valor que le faltaba para contestar a su pregunta. Era cierto, no sabía qué fantasías sería capaz de desear y tampoco qué sería él capaz de cumplir. Nunca se había planteado nada como esto y suspiró con resignación, segura de que él acababa de perder todo el interés en ella.

- Soy un saiyajin Tights, por una razón te elegí. Ningún saiyajin elige a su compañera sin saber bien el motivo, sin estar totalmente seguro de que ella es la criatura indicada para compartir una eternidad - Raditz se acercó a ella y puso un dedo sobre el labio que estaba mordiéndose - ¿Lo comprendes ahora? ¿Te da miedo saberlo? Yo estoy aquí para descubrir cuáles son tus anhelos más profundos y tus deseos más inconfesables...

Tights miró a Raditz, que la estudiaba con atención.

- Te busqué porque había algo más poderoso que yo que me atraía a ti...por eso fui a hablar contigo.

Raditz silenció su respuesta inclinándose sobre ella. Sus labios aterrizaron sobre los de ella y la besó de forma intensa. Tights reaccionó con miedo y dio un paso atrás, pero él avanzó hacia ella y le rodeó la cintura con su cola para estrecharla a su cuerpo, sin despegar la boca de la suya. El roce dio paso a una caricia más profunda y los labios del guerrero, ardientes, duros y expertos gracias a ella, tomaron posesión de la suave boca femenina que vacilaba hasta para respirar. Tights se resistió lo justo apoyando las manos en los hombros de su atacante, empujándolo para separarlo, pero ni siquiera ponía empeño en hacer fuerza. Cogió aire y al abrir la boca para protestar, le ofreció al saiyajin lo que buscaba. Penetró su boca sin compasión. De pronto se vio arrastrada por la fuerza y la determinación de un beso arrollador.

Ella dejó escapar un gemido de asombro que reverberó entre sus bocas enlazadas. Raditz, implacable, rodeó su nuca con la otra mano y la apretó contra él para no darle ninguna oportunidad. Tights sintió su impetuosa lengua acariciándola por todas partes y el sabor a dulce sumada a la textura rugosa se le metió bajo la piel y le retorció las entrañas.

Fue entonces cuando sintió una presión en el vientre. Se trataba de él, de la erección que tenía. Estaba duro y se le clavaba en la parte baja del estómago. La idea de que un exótico ser del espacio de modales salvajes pudiera estar excitado por ella se le hizo irresistible. Raditz se centró en hacer una cosa con la lengua que aturdió a la joven y se valió de ello para deslizar la mano por su espalda y bajar el cierre de su vestido. Ella ni siquiera se dio cuenta de que estaba desnudándola, lo que él estaba haciendo en su boca era tan violento y tan agradable que se quedó hipnotizada y no pudo impedirle que le bajara los tirantes por los hombros para descubrirle los pechos que él se moría por volver a probar.

Raditz se apartó de sus labios y ella sintió frío en la boca húmeda y desprovista del calor masculino. Se lamió los labios palpitantes recreándose en el sabor que él acababa de dejarle y se estremeció de pies a cabeza. Fue a decir algo, pero él le dio un suave empujón para sentarla sobre una roca y se arrodilló frente a ella. Tights estaba sonrojada por la excitación y la vergüenza y miró al hombre a los ojos mientras este se acomodaba entre sus piernas, observando de reojo sus pechos desnudos y excitados a la altura del rostro del saiyajin. Seguían en el bosque, por eso ella captó unos sonidos a su derecha y al mirar hacia allí vio a un siervo que los miraba, se sintió enrojecer.

Raditz le rodeó la mejilla con la mano y devolvió la atención de la joven hacia él mismo. La miró un momento a los ojos y luego se inclinó sobre sus pechos y cubrió uno con la boca. Ella gimió asombrada por la naturalidad de su descaro, pero se le olvidó que tenía que recriminarle su actitud cuando los dientes mordieron uno de sus montes para después succionarlo con suavidad.

Un sólo roce de sus manos había bastado para mover a Tights hasta el bosque. Por supuesto, ella no sabía que había sido él quien la había amado durante varios meses en el espacio y era el momento de revelarle quién era. Aunque... ¿cómo de excitante sería seguir manteniendo el anonimato y dejar que ella sucumbiera a los indecentes placeres de lo desconocido? Raditz se estremeció y se detuvo por unos segundos. Ella estaba sentada en el borde de la roca, con los muslos separados, la espalda estirada, las manos apoyadas y la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados. Rememoró el sabor de Tights, su carne temblorosa cuando la rozaba con la lengua y sintió celos de aquel estúpido humano con el que la había visto en los últimos días, quién le había ofrecía esas atenciones a Tights durante los meses en los que estuvieron alejados. Contuvo la rabia posesiva que le recorrió el cuerpo y se deleitó con la piel de la joven, rosada por el calor de la excitación, y de sus labios.

El saiyajin se la quedó mirando, el cuerpo sacudido por espasmos y los labios entreabiertos por el que fluían sus lamentos. En poco tiempo la respiración femenina se fue acelerando y brotó una dulce súplica de voz estrangulada. Acarició los labios de la joven y le susurró mirándola posesivamente.

- Déjate llevar.

Las palabras fueron magia, Tights estalló y se retorció entre los brazos del guerrero, respirando agitadamente por la nariz. Aliviada la tensión, acarició el rostro de la joven, sus mejillas, sus labios y su lengua. Tights estaba completamente rendida y contempló el magnífico cuerpo femenino de pechos generosos convulsionar sin voluntad sobre la roca en medio del bosque, la situación le recordaba a aquellas noches desenfrenadas en Vegetasei.

Ella aceptó gustosa lo que estaba ocurriendo, con el cuerpo inflamado por un oscuro y primitivo deseo. Ahora ya sabía lo que sentía por aquel fiero guerrero del espacio, ahora entendía a su hermana menor, atrapada en aquellos sentimientos...se sentía dichosa. Ahora ya sabía qué podía obtener de él y lo quería todo.

Se acabaron los recatos.

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