Hola a todos y a todas, buenas tardes! De ante mano pido una disculpa a mis lectoras por la demora del capítulo, tuve unas complicaciones de salud pero ya poco a poco vamos mejorando :)

También avisarles que éste es el penúltimo capítulo de Tú, mi destino que gracias a su paciencia, su tiempo y cariño en los reviews que me han dejado, ha llegado a más de 30 capítulos que para mí, es todo un record. Nunca pensé que ésta historia sería tan larga, pero le tomé mucho cariño y busco terminarla a toda costa!, retomaré luego de esto algunos fics que he dejado pendientes. Gracias por su paciencia y sus ánimos.

Dedico este capítulo a Veros, porque saber que alguien está ahí en algún lugar del mundo esperando a que pueda continuar escribiendo y pendiente de mi historia me hace feliz! Muchas gracias Veros, te envío un fuerte abrazo y espero que de alguna manera se pueda mantener el contacto.

Abrazos y cariños para todos, pasen un buen fin de semana. Les dejo una frase que me encantó: "Algún día, alguien te abrazará tan fuerte que todas las partes rotas de tu corazón se juntaran de nuevo"

Buenas Lunas!

Disclaimer: La mayoría de los personajes de ésta historia pertenecen a Akira Toriyama, algunos son de mi propiedad.


LOS HILOS DEL DESTINO

Planeta Vegetasei

Caía la tarde en el planeta escarlata, ya todos en Vegetasei estaban enterados de que el Rey Vegeta había regresado al planeta; incluso los desertores y aquello no hizo más que alentarlos. Si podían asesinar al Rey nada les impediría apoderarse de Vegetasei finalmente, detestaban al soberano. Dejándose llevar por sentimentalismos y pensando sólo en su bienestar cuando muchos de ellos pretendían que todo siguiese funcionando como en antaño. Las clases guerreras eran necesarias para mantener el control sobre los más débiles.

El Rey incluso se había atrevido a nombrar a Bardock como el jefe del Consejo y eso fue una terrible ofensa, no sólo para los viejos saiyajin que conformaban ese grupo sino para el hermano gemelo del ex primer jefe de escuadrones. Primero el padre de ese terco muchacho, confiaba tanto en Bardock que le confió infinidad de veces misiones de suma importancia para el Reino, depositó en sus manos la responsabilidad de comandar los escuadrones, de ser su mano derecha. Y aquello causaba envidia en el oscuro corazón de otro guerrero, envidia de que su hermano haya conseguido todo lo que él siempre quiso y por lo que siempre se esmeró.

El rencor hacia su hermano comenzó cuando a sus escasos diecisiete años conoció a la saiyajin más bella que pudo ver alguna vez, era pequeña, frágil y de una mirada tan profunda y tranquila que comprendió en esos instantes miró esos oscuros ojos que ella era la compañera por la que esperó tanto tiempo. Gine era perfecta para él, la había conocido una tarde en la que visitaba la taberna de un pueblo cercano al suyo, ella era una guerrera de tercera clase y además ayudante en la cocina. Era una saiyajin diferente, él lo pudo comprobar el primer día que la conoció. Todo iba muy bien hasta una tarde en que todo cambió, cuando ella conoció a su hermano toda esa esperanza terminó. Ella y su hermano se unieron al poco tiempo de conocerse, fue inocente al creer que ella le correspondería a pesar de sus palabras amables y sus miradas culpables.

Fue un estúpido al creer que lo preferiría a él.

Pero estos eran otros tiempos, ya no era un chiquillo en busca de una compañera. Era un saiyajin poderoso harto de sentirse siempre dominado por los seres a los que más detestaba. La familia real y su hermano, ésta vez no estaba solo; había logrado convencer a los vejestorios del Consejo y además también se había aliado con el desquiciado de Broly, pero habían dos grandes razones por las que hacía eso.

Probarse a sí mismo que podía llegar al poder, a gobernar Vegetasei y también acabar con Broly, al enemigo era mejor tenerlo cerca y vigilarlo. Siempre quiso asesinarlo; Broly había asesinado a Gine cuando enloqueció en uno de sus ataques de ira y descontrol, fue una de las tantas víctimas de aquella masacre. Se vengaría de él, a pesar del rechazo de esa saiyajin; siempre la amó en silencio y aquello jamás cambiaría.

Y para llegar al poder tenía que asesinar a los guerreros que se interpongan en su camino, la mezquindad alojada en su corazón no le permitía discernir entre la razón y la locura. Llevaba años de frustración y dolor, un dolor del que nadie se percató y que todos ignoraron por décadas. Pero finalmente este era su momento.

Un saiyajin muy poderoso sobrevolaba los alrededores, furioso, enojado e irritado. Estaba muy alterado y sentía dentro de su pecho una opresión que le recordaba aquellas visiones en donde volvía a unirse a su amada compañera. A la madre de sus dos hijos. Sentía que pronto llegaría el momento en que parta con ella rumbo a la eternidad, no había querido alarmar a nadie sobre esto; sus visiones no siempre eran claras y objetivas; muchas veces estaban basadas en los pensamientos o decisiones de los demás pero podían variar dependiendo de los hechos del presente. Pero ésta vez no había sido así, hace ya varios días que tenía la misma visión, un sueño repetitivo en donde moría.

Su soldado Drein se hallaba combatiendo a unos guerreros de clase menor, Drein había acabado con gran parte de los desertores en aquel lugar, los más poderosos aún le hacían frente y combatían con todo su poder y furia contenida. Decidió ayudarlo y aterrizó cerca de él, donde con un intercambio de miradas se comprendieron al instante. Drein había sido informado que el Rey Vegeta ya se encontraba en el planeta y por ende ello representaba un pequeño alivio, ya gran parte de su ejército había sido mermado.

- El rey Vegeta va a enfrentarse con Turles - le informó a su soldado, Drein sólo le dirigió una mirada de pesar, por más que el veterano se mostrase fuerte ante eso, él sabía que en el fondo de su alma saber que el traidor del imperio se sentaba con él en la misma mesa y fingía, siempre fingió ser un soldado de honor.

- Bardock...

- He comprendido que Turles fue quién decidió su propio destino. Siempre vi en sus ojos resentimiento y dolor, pero jamás pensé que llegaría tan lejos, tan sólo espero que todo esto acabe pronto - Le dijo al joven saiyajin, Drein sólo calló y escuchó sus palabras asintiendo, para Bardock toda la situación se tornaba demasiado difícil y es que a pesar de todo, el sentimiento que había desarrollado hacia su hermano era muy poderoso.

- Hace unos momentos dejé de recibir la señal del rastreador de Lenussy - Bardock se sorprendió, la nueva jefe de escuadrones era una de sus mejores soldados, esperaba en el fondo que esté a salvo - Necesito ir por ella...

- Drein, el Rey Vegeta está yendo hacia allá en estos momentos - le comunicó al joven guerrero, Drein apretó los puños ante la frustración.

- ¡No lo entiendes! ¡No me importa si el Rey está allá o no! Esto es algo personal...no puedo dejarla sola, ella me necesita Bardock- confesó, y es que la noche anterior a la pelea, él y Lenussy se habían unido como pareja. Lenussy ahora era su compañera y no quería dejarla ir, no lo haría.

- Lo entiendo, te entiendo... - Bardock comprendió y agachó la mirada; su soldado había formado un vínculo con Lenussy, comprendía su sentir - Ve, ve con ella - le ordenó - Yo terminaré con los traidores que están aquí, ve por Lenussy - apoyó finalmente a su joven soldado.

Drein asintió y alzó vuelo apresuradamente por los cielos, tenía un extraño presentimiento. Aquello no era bueno pues estaban unidos y sabía que ella estaba con vida, pero tenía que llegar pronto por ella; Lenussy era su compañera y en el fondo agradecía al Príncipe Tarble que la haya rechazado, así tuvo la oportunidad de reconfortarla y llegar a ella. Tarble había sido directo y claro con él, amaba profundamente a Lenussy pero le había hecho mucho daño y había preferido dejarla ser feliz y que encontrase al compañero adecuado. Tarble también se había alejado de la hermana menor de ella, Gure.

Detestaba a ese pequeño Príncipe, esperaba que nunca se atreviese a mirar nuevamente a su compañera o no dudaría en acabar con él.

La territorialidad y posesividad de los saiyajins era demasiado alta, él que siempre se había burlado de sus amigos y superiores cuando encontraban a una compañera. Ahora no le quedaba más que aceptar gustoso lo que el destino le deparaba. Había sido un tonto al negar lo que sentía por ella durante tanto tiempo, le habían inculcado que los sentimientos lo harían débil y que no debería tenerlos; pero no había nada más alejado a la realidad pues lo que sentía por Lenussy era capaz de lograr cosas imposibles.

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Vegeta se encontraba cerca al lugar del enfrentamiento, las grandes explosiones podían observarse a lo lejos, un gran poder emanaba del adversario. Al acercarse cuidadosamente hacia el enemigo pudo comprender la verdadera magnitud de las cosas y la razón por la que vencer era de vital importancia para el futuro de su planeta, Broly se había convertido en súper saiyajin y estaba dándole una brutal golpiza a su soldado, a Lenussy.

Debía de actuar ahora o la mataría, en el fondo se sentía orgulloso de que ella haya logrado hacerle frente a ese monstruo; realmente era poderosa y sobretodo, valiente. La compensaría después por esto si es que lograban vencer. Por primera vez en muchos años no sentía aquella seguridad inminente de victoria, como la tuvo en otras ocasiones. Además de eso, el odio que fluía por sus venas al observar al traidor de Turles atacando a sus demás soldados era abrasador. El maldito traidor, fue él quien infiltró toda la información al lagarto, fue él quien había conspirado para que asesinasen a su madre, a la reina de Vegetasei.

Pero hoy pagaría todo el daño que había hecho, hoy terminaría con su vida a toda costa y lo sentía por Bardock, pero ya lo había decidido.

Suceda lo que suceda, estaba preparado incluso para morir. Bulma estaba a salvo en la Tierra, enviaría un mensaje a sus escoltas, a Raditz y Kakarotto con órdenes específicas en caso de su muerte. Ella permanecería a salvo siempre, ella y su hijo...eso era lo más importante. Bulma era fuerte, ella podría superarlo todo. Le confió el llevar a su hijo dentro de su vientre, para un saiyajin el procrear un hijo con una compañera era la máxima materialización de la devoción y entrega que podía sentir. Esperaba que ella lo haya comprendido todo, era muy inteligente después de todo.

Decidió intervenir en la pelea, si no hacía algo ya, pronto Lenussy moriría; envió un ataque de energía hacia Broly que golpeaba sin descanso a la saiyajin. Creando un gran impacto, aprovechó el momento para rescatarla y arrojarla lejos de allí, no tuvo tiempo para contemplaciones ni cuidados ante su caída. Envió una alerta de emergencia por el rastreador y esperaba que algún saiyajin haya recibido el mensaje, la mujer necesitaba ser llevada a un tanque de regeneración.

- ¡Al fin aparece ante mí el Rey de los saiyajins! - Se burló Broly - Tanto tiempo sin vernos, alteza...

- ¡Silencio miserable! - escupió con odio - Tu pelea es conmigo, o eres tan cobarde que quieres seguir demostrando tu patético poder con una soldado, veo que te has aliado con las sabandijas del Consejo - se burló, los viejos saiyajins del Consejo apretaron los puños y contuvieron la rabia ante sus palabras, ese estúpido mocoso siempre se había burlado de ellos - Es por eso que hoy morirán, escorias...no crean que perdonaré una traición - Sonrió, eran sus más oscuros deseos. Él no era bondadoso como Kakarotto, él no daba segundas oportunidades como su padre. Los viejos se habían auto sentenciado a muerte, entonces les daría lo que querían.

- Como siempre...el niño consentido de Freezer alardeando más de la cuenta - Ésta vez fue Turles quien habló, Vegeta sólo sonrió. Se ensañaría con este maldito después. Le daría una muerte cruel y dolorosa. Lo sentía por Bardock y sus escoltas. La ambición de ese miserable rayaba en la obsesión, alzó un dedo, concentrando una pequeña cantidad de energía en él.

Aquel momento le recordó a las tantas veces en que contempló a la bestia infernal de Freezer, cada vez que uno de esos ataques comenzaba, siempre había destrucción y muerte después. Cerró los ojos y se concentró en el ki de los vejestorios del Consejo, canalizó su energía y en menos de un segundo, lanzó el ataque hacía ellos. Los saiyajins estaban sorprendidos, el ataque fue tan rápido que ni siquiera pudieron esquivarlo y desaparecieron junto al ataque que el Rey les había lanzado.

Vegeta había asesinado sin contemplaciones a seis de los saiyajins que pertenecían al Consejo.

- Nos quitas una carga de encima, Vegeta - siguió Turles - Esos inútiles eran una verdadera molestia - Volviendo la vista hacía el lugar donde fue el impacto, quedando nada. Vegeta los había pulverizado allí mismo.

- ¿Crees que lo hice para facilitarte la vida, Turles? No te equivoques - Sonrió de lado y se cruzó de brazos, tenía que ganar tiempo. Había sentido el ki de algunos de sus soldados acercándose al lugar. No necesitaba que más de sus soldados pierdan la vida, esto era algo que él mismo debía resolver - Hace mucho que lo quería hacer, tuve la excusa perfecta...la misma que tengo para matarte ahora - culminó, Turles era fácilmente manipulable y se alteraba con suma facilidad cuando se le provocaba. El ex soldado de élite arremetió contra el Rey de Vegetasei en esos instantes.

Vegeta esquivó su ataque, ya conocía los movimientos y el estilo de pelea de Turles, no era él quién le preocupaba sino Broly. Turles siguió descargando ataques de energía contra él sin éxito. El monarca lograba esquivar cada uno de sus ataques sin responderle ninguno, lo que enfureció aún más al saiyajin que lo atacó con mayor vehemencia. Su insistencia terminó por convencerlo y decidió atacarlo, le llevaba una gran ventaja y es que Turles no había logrado superar el estado de un saiyajin ordinario; no era un prodigio del combate y la lucha como su escolta Kakarotto, incluso Broly y él mismo. Turles era mucho mejor planificando estrategias y tenía la seguridad de que algo más estaba oculto, algo estaba tramando. Dudaba que se entregase así tan sencillamente; al menos no después de ocasionar tan grande rebelión.

El ki de su soldado Drein lo alertó, lo vió sobrevolando la zona en dirección a la soldado que se hallaba a un lado del lugar de enfrentamiento entre unas rocas, allí es donde la había lanzado para salvarle la vida; el soldado aterrizó cerca de ella y la cargó, llevándola entre sus brazos hacia un tanque de regeneración del otro lado, en el palacio o alguna base. Pero Broly fue astuto y percibió estos momentos, tomó ventaja de ellos y voló tan rápido hacia sus soldados que todo sucedió en un parpadeo.

- No tan rápido mocoso - Broly lo atajó y con un certero puñetazo en la espalda lo imposibilito

- ¡Déjalos maldito! - Gritó el monarca, Drein cayó con Lenussy aún en sus brazos hacia el suelo rocoso, se aferraba a ella; no la dejaría aún si eso le costaba la vida.

Vegeta enfureció, aquel engendro había sido tan miserable de atacarlo por la espalda. Su ira se desató y arremetió contra el soldado que aún le sostenía la pelea, Turles no vio venir ese movimiento y recibió un ataque de energía de lleno, sin poder evitar el impacto se preparó para recibirlo. Aquello dolería y era mejor que se prepare para el golpe maestro, ¿Acaso Vegeta era tan tonto como para creer que todo acabaría aquí? Nunca debía de subestimar a un saiyajin orgulloso y enfurecido.

Después de que el polvo ocasionado por el impacto se disipara, Turles emergió casi ileso de aquella explosión. El monarca se sorprendió, ¿Turles era capaz de resistir uno de sus ataques? Tenía que ir enserio o tendría problemas.

- Siempre creyendo que puedes resolverlo todo por tí mismo, nunca te diste cuenta de que no fuiste más que un estorbo en nuestro camino - espetó el hermano de Bardock - Tu misma madre lo dijo muchas veces, si no hubiese sido por ti ella podría haber sido libre - sonrió, el monarca apretó los puños, ¿A qué venía hablar de su madre en estos momentos? ¿A dónde quería llegar?

- ¿Olvidas que ella salvó tu trasero muchas veces? - cuestionó iracundo.

- ¡Como podría olvidarlo! - respondió burlándose del Rey - ¿Aún dudas de las razones que tuvo para hacerlo? - Turles sabía que ese tema enfurecía al saiyajin, era el momento de llevar a cabo sus planes - La hermosa Reina de Vegetasei...

- No te atrevas a hablar de mi madre ahora, deja esos juegos para después Turles; es momento de cerrar la boca y morir - El monarca se trasladó hacía el costado de Turles en menos de un segundo y le lanzó un severo golpe en el abdomen, quitándole el aliento por completo.

Vegeta comenzó a atacarlo sin descanso, quería acabar con el maldito. Desaparecerlo de la faz del planeta. Tantos años conteniendo el rencor y la rabia al saber sobre la muerte de su madre. Y el cretino de Turles ahora se burlaba de eso, de su dolor. Porque sí sufrió mucho por eso, él era tan sólo un niño cuando todo ocurrió. El maldito estaba incluso conspirado con Freezer. ¡Cuánta impotencia y frustración!

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Planeta Tierra

Una débil mujer de tez pálida y largo cabello negro respiraba detenidamente. Su pulso estaba estable y aún no despertaba de la anestesia que le había sido proporcionada. La situación de Milk había sido complicada, pero gracias a la ayuda de los científicos Brief y del doctor de la familia, la operación había sido satisfactoria, dos pequeños bebés descansaban al lado de la cama en donde Milk dormía plácidamente.

Kakarotto estaba a su lado, nervioso y a sobretodo agradecido por la ayuda, a Bulma, a su padre y al médico. Sin ellos Milk no lo hubiese logrado, se sintió terriblemente mal por el sufrimiento que le causó a su compañera el traer a sus hijos al mundo. Se juró a sí mismo no volver a hacerla pasar por algo como eso. Sus dos pequeños hijos eran muy parecidos a él, pero su piel era aún más pálida. Uno tenía el cabello ligeramente hacía abajo, parecido al cabello de Raditz y el otro, tenía el cabello igual al suyo. Milk le había dicho que quería que su hijo se llamara Gohan, como un antiguo maestro que tuvo su padre Ox Satan. Pero ninguno tenía idea de que tendrían dos hijos en lugar de uno, él había decidido que su otro hijo se llamaría Goten, le había gustado como sonada a sugerencia de su amiga Bulma.

- Los pequeños están realmente preciosos Gokú, muchas felicidades - Bulma felicitó al saiyajin, la linda mujer y los bebés dormían plácidamente en la habitación que habían acondicionado para ellos.

- Sí, pero... ¿No crees que son muy pequeños? - le cuestionó y es que él nunca había visto un bebé. Había visto niños sí, pero nunca un recién nacido y le preocupaba el tamaño de sus hijos.

- ¡Por Kamisama, Gokú! Son unos bebés, es normal que sean pequeños - Bulma rio animada por la ingenuidad de su amigo saiyajin, en esos instantes suspiró y se llevó las manos al pecho. Por algún motivo tenía una sensación extraña desde el amanecer.

- Bulma...sé que no debo desobedecer las órdenes de Vegeta pero, es necesario que sepas que él se ha comunicado conmigo hoy y nos dejó unas órdenes - Gokú la miró con pesar, toda la situación que estaban atravesando lo frustraba. Él en la Tierra con Milk débil, con sus pequeños hijos, mientras Vegeta combatía en su planeta por el bienestar de su raza.

- ¿Qué sucedió? ¿Es algo malo? - cuestionó preocupada - Él no se ha comunicado conmigo desde que se marchó.

- Es malo Bulma, es muy grave - Se puso de pie y caminó hacia la ventana, donde podía observar el exterior. Su hermano Raditz estaba parado frente a la estructura principal de la Corporación, vigilando que todo esté bien. Pero también lo notaba preocupado. Su hermano también había recibido el mensaje de Vegeta, en donde les prohibía tajantemente que abandonen a Bulma a su suerte.

- No me asustes así por favor Gokú, si algo le llega a suceder yo...n-no sé qué haría - confesó al borde de las lágrimas.

- La situación en Vegetasei es mucho más complicada de lo que se pensó en un inicio - confesó - Turles, mi tío...él traicionó a la corona y se alió con Broly y los ancianos del Consejo. Fue él también quién filtraba información a Freezer y además...Broly también es un saiyajin legendario.

Bulma empalideció y se sentó a los pies de la cama en donde Milk descansaba para no caerse ante la impresión.

- Es, es por eso que tengo este horrible presentimiento, ¿Verdad? - miró a su amigo y este sólo asintió con la cabeza, es silencio - No puede ser...él tiene que regresar, él me prometió que volvería.

- Bulma, escucha - suspiró y trató de calmarse - Vegeta es el Rey de nuestro planeta; él tiene un compromiso de sangre y honor con todos los saiyajins. Es su deber como soberano proteger y defender a los demás. Él nos dijo en el mensaje que hará todo por volver por ti, pero que si eso no sucede que te protejamos siempre. A tí y al Príncipe que está en camino - Gokú intentó hacerla entrar en razón, hacerla comprender que Vegeta llevaba una gran responsabilidad sobre sus hombros.

- No es justo...él me prometió que volvería - Sollozaba la joven mujer - No, no debo ponerme así. Así sólo le transmitiré mi sufrimiento - Se limpió las lágrimas y trató de soportar el dolor que sentía ante la posibilidad de que su saiyajin no regrese jamás por ella, como se lo había prometido.

- Mantente fuerte, dale ánimos y esperanzas. Intenta comunicarte con él Bulma, así como Milk lo hizo conmigo - Le dijo, Bulma nunca se había comunicado con él de esa manera; era algo nuevo para ella. Todo lo que había sucedido desde la pérdida de sus recuerdos hasta su unión con él había sido tan rápido que nunca aprendió como comunicarse con él de esa manera.

- ¿Cómo lo hago? - cuestionó, Gokú sonrió y se sorprendió un poco. Vegeta sí que era especial - Sólo concéntrate en él, en que quieres que tus palabras y pensamientos lo alcancen, es algo natural. Tampoco aprendí como hacerlo, se dio solo. Inténtalo Bulma...por favor, él necesita saber que pase lo que pases, tú estarás bien.

- Lo haré...

Bulma caminó hacia el balcón de la habitación y abrió la mampara. Salió y sintió el aire fresco de aquella tarde de verano. Levantó la vista hacia el cielo y se cerró los ojos, pensó en él. En todas las veces en que estuvieron juntos, en las veces en que sus sentimientos lo alcanzaron, en las pocas ocasiones que él le había regalado una sonrisa. En su piel, en su cuerpo; en sus intensos ojos oscuros, en su orgullo.

En él por completo.

Vegeta la había cambiado mucho, ahora era una mujer llena de sentimientos, de esperanza y de vida. Una mujer capaz de darlo todo por el ser al que amaba, o a quienes amaba; a pesar que era una mujer valiente y decidida, en ésta ocasión tenía miedo de las circunstancias, miedo de perderlo.

"Vegeta...espero que puedas oírme"

Se concentró en él, tratando de percibir sus emociones.

"Mujer, eres tú"

Su corazón explotó de emoción y felicidad al poder oírlo dentro de su mente, era verdad que la unión saiyajin era tan profunda y especial. Trató de contener las emociones y aun temblando de nervios le habló.

"Sé que estás combatiendo contra Broly, sé que es muy poderoso...pero ¿Sabes?, no hay nada más poderoso que la esperanza, que el deseo de reunirte con quienes te esperan, Vegeta."

"No he olvidado la promesa que te hice, Bulma"

Él no había olvidado nada, él estaba peleando por volver junto a ella y su bebé, ¡Él la amaba! Estaba segura de eso.

"Yo te esperare toda la vida si es necesario, confío en ti. Confío en que podrás vencerlos. Confía en tí mismo Vegeta y en todo lo que eres capaz de lograr, todos estamos contigo."

"Haré lo que sea por vencer a Broly. Lo que sea..."

Aquellas palabras, no supo por qué pero no le agradaron, algo en esas palabras llevaba un significado escondido.

"Mantente a salvo, y vuelve con nosotros Vegeta"

"Escúchame bien Bulma, si sobrevivo iré por ustedes. Pero si no es así deja que Kakarotto y Raditz permanezcan cerca de ti y de, de nuestro hijo"

Y lo dijo, aquellas palabras a las que tanto miedo le tenía, se las había dicho. Si él no volvía, si él no sobrevivía, ¿Qué haría ella? No, no quería pensar en eso.

"Calla...no digas nada de eso, sé que estaremos juntos. Es nuestra promesa"

"Mujer...no entiendes"

Claro que entendía, por supuesto que lo hacía, pero jamás le diría lo que pensaba en esos momentos, no quería causarle más culpas.

"Lo entiendo, lo sé. Pero siempre, siempre estaremos juntos"

"Hubiese querido decirte esto en otras circunstancias pero...jamás me arrepentiré de haberte salvado aquella vez en Zarg ni de haberme perdido aquella noche en tu habitación ni de nada de lo que he hecho hasta ahora"

Y aquello significó la felicidad pura, él le estaba expresando sus sentimientos tan abiertamente que la conmovieron sus palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas y no hizo nada por contenerlas.

"Gracias mi amor, muchas gracias por todo lo que me has hecho por mí y me has dado hasta ahora, sé que todo eso fue sólo el inicio de toda nuestra vida juntos"

"Sí...lo fue"

"Vegeta..."

"Bulma, hasta pronto...Cuida de Trunks"

¿Trunks? ¿Cómo lo sabía?

"¿Vegeta? ¿Puedes oírme todavía?"

Pero ya no podía sentir nada, ya no sentía a Vegeta; ya no podía oírlo y sintió un doloroso temblor recorriendo su cuerpo. Cayó de rodillas al suelo llevándose las manos al rostro cubriéndoselo, Kakarotto en ese momento la vio y la ayudó a levantarse, pero ella no quiso hacerlo, se aferró al saiyajin en un abrazo y lloró, lloró como hacía mucho tiempo no lo hacía; lloro porque sentía que no volvería a ver a Vegeta nunca más.

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