He vuelto con el siguiente Capitulo después de un largo mes, como diría Tyrion Lannister personaje de un genial libro "Un Lannister siempre paga sus deudas" heme aquí cumpliendo con lo dicho continuando con esta historia, y con nuevo summary


Libro Katara:

Me molestaba el hecho de ser observada por aquel soldado, al igual que su presumida voz, fue muy extraña su reacción en cuanto a lo que le sucedió a Zuko, no fue la reacción que yo esperaría…

Gran-gran pidió hablar conmigo me intrigaba saber qué es lo que quería decirme pero a la vez me preocupaba dejar a Zuko, no quería separarme de él sentía la necesidad de estar ahí para cuidarlo…

Grab-gran me que mi padre y mi madre solían visitar la montaña de hielo cundo jóvenes, eso me hiso sentirme conectada con ambos más de lo que ya me sentía…

¿Qué es lo que siento por Zuko? se que él es mi amigo y lo quiero por eso al igual que quiero a otras personas pero al escuchar esas palabras con la firme voz de Gran-gran fue como un golpe a mi estomago, no se porque pero no pude contestar enseguida, ¿acaso yo siento algo mas por él?...

Libro Zuko:

Tengo recuerdos borrosos de lo que sucedió, no puedo diferencias cuales fueron sueños y cuales sucedieron pero puedo recordar a Katara en cada uno de esos recuerdos…

Cuando desperté ella fue la primera imagen que vi me sentí a salvo y seguro como nunca, pero algo en su rostro parecía no extraño, aun no lograba recordar por completo que era lo que me sucedió, así que entre todas las preguntas que se me ocurrieron hacerle, pe preguntarle que ocurrió fue la más aceptable…

ella estaba preocupada creía que lo que sucedió fue culpa suya, cuando fue un accidente, el ambiente frio del polo norte no me afecto tanto como se pensaría de un maestro fuego, he aprendido a controlar y regular mi temperatura lo suficiente en cualquier ambiente, pero en ese momento como era de esperarse después de un frio prolongado perdi mi fuego control temporalmente…

Algo estaba mal, lo supe en el instante en que aquellos soldados entraron de alguna forma tenía que hacerle saber que…

Capitulo 13

Katara entro en el barco siendo escoltada por dos soldados al subir a la cubierta de este, la esperaba el soldado a cargo con ambas manos a su espalda como dándole la bienvenida.

-Quiero ver a Zuko –Dijo Katara seriamente al acercarse a él.

-Por supuesto, pero no te despedirás de tu gente primero –Le contesto el apuntando hacia los pobladores de la tribu que la veían marcharse junto con el barco.

Katara se acerco a la proa para despedir con la mano y una sonrisa a su gente, mientras que el barco comenzaba a alejarse rápidamente de las costas y los icebergs, hacia el mar.

-¿Dónde está Zuko? -pregunto de nuevo con seriedad a aquel soldado.

-El está en el primer camarote –Contesto el

Sin escuchar más Katara se dirigió hacia adentro del barco buscando aquel camarote viendo que la primera puerta dentro del barco se encontraba vigilada por aquella chica soldado, se acerco frente a ella con toda autoridad.

-Quiero ver al señor del fuego –Le dijo, ella pareció enojada por el tono de voz de Katara pero se hiso a un lado para darle paso, al entrar Katara pudo ver a Zuko dormido cubierto de sabanas rojas en ese cuarto metálico, se acerco a él para cerciorarse de que estuviera bien, después de su reacción horas antes, pero entonces se dio cuenta tras voltear que aquella chica se encontraba recargada en la puerta con los brazos cruzados vigilándolos a ambos.

-¿Te importaría? –Pregunto Katara sarcásticamente a la chica, quien pareció gruñir mientras se salía y cerraba la puerta.

Al momento en que ella se fue Katara casi dudado se acerco cada vez más a la cama donde yacía Zuko, mirándolo dormir aunque más bien parecía estar serio, ella pereció perder el control de sus acciones, pues sin darse cuenta tenía una mano ya estirada dirigida a tocas el rostro de Zuko, estando a unos centímetros de repente su mano fue tomada, provocando un ligero susto en ella, busco los ojos del responsable y se encontró con la mirada de Zuko, la cual se veía cansada y haciendo esfuerzos por mantenerse despierto.

-Katara ten cuidado, tienes que irte, tienes que huir del barco –Comenzó casi a balbucear Zuko esas palabras.

-¿Qué? –Le pregunto ella confundida y preocupada a la vez.

-No permitas que se acerque a ti –Dijo Zuko con esfuerzos sin soltar su mano, su mirada parecía cerrarse con lentitud.

-Debes…escapar –Dijo por ultimo cerrando repentinamente los ojos y dejando lentamente a su mano caer, dejando a Katara en ascuas.

-¿Qué fue lo que paso? –Se preguntaba para sí, aun sin comprender nada. Lo miro con preocupación en los ojos intentando tocar su rostro pero con temor a hacerlo.

-Veo que sigue durmiendo –Dijo una voz a sus espaldas, Katara volteo de reojo para comprobar que era aquel soldado.

-Si –Contesto ella mirando al suelo

-Parece estar desorientado, comenzó a decirme cosas que no tenían sentido –Le conto Katara al soldado con preocupación en su voz.

-Eso es normal ese es uno de los principales síntomas que causa la hipotermia –Le contesto el

-Pero no lo entiendo, momento antes de zarpar el hablo conmigo y parecía estar mejor –Le comento Katara

-Quizá eso es lo que tú quisiste pensar, o quizá es que el ajetreo del viaje lo puso agitado ¿Quién puede saberlo? –Le dijo él, mientras que usaba las manos para expresarse.

-Ven en señor del fuego necesita descansar, te enseñare tu camarote en el barco –Le dijo colocando una mano en la espalda de ella casi empujándola a la puerta, mientras que Katara solo llevaba un signo de interrogación en el rostro. Mientras cruzaba la puerta dio un rápido vistazo a Zuko en aquella cama y no pudo evitar volver de nuevo a ese sentimiento de preocupación por el.

Katara había estado en un barco de guerra de la nación del fuego antes, sin embargo no podía conciliar el sueño, se mantenía solo dando vueltas en esa gran cama de color rojo mirando como pasaban las horas. Después de un par de horas decidió que si no podía dormir lo mejor sería aprovechar ese tiempo y practicar su agua control, por suerte siempre llevaba su cantimplora con ella, así que se paso un rato entreteniéndose con ese poco de agua solo jugando con ella sin ningún propósito mientras el amanecer empezaba a acechar por su ventana del barco.

Entonces pudo escuchar pasos acelerados cruzar por el pasillo junto a su puerta. Decidió regresar el agua a su cantimplora y acercarse a la puerta, pudo escuchar algunos susurros que no alcanzo a comprender, pero otro sonido se hiso presente parecía como si estuviesen acomodando muebles o algo así, todo aquello le pareció extraño y decidió dar un vistazo, abriendo apenas un poco la puerta de su camarote puedo dar un rápido vistazo de aquella chica discutiendo con alguno de los soldados ese soldado no llevaba casco pero no alcanzaba a verle el rostro ni a escuchar de que era lo que discutían, estaba por dar una mirada al otro lado pero se percato que aquellos dos comenzaron a aproximarse entonces rápidamente y con cuidado cerro de nuevo las puertas de su camarote, justo al cerrarlo pudo oír los pasos de ellos pasar de largo junto a su puerta, así que se acerco de nuevo pegando la oreja a la puerta, pero esta vez pudo escuchar más de lo que debía.

-No fue tan fácil pero está de nuevo controlado –Dijo aquella chica, al escuchar eso Katara abrió los ojos en sorpresa.

-Es un alivio, no pensé que en su estado sea un problema –Dijo una voz masculina, la del soldado.

-Bien vuelve a su camarote y vigílalo, yo me encargare de la chica –Ordeno el soldado, con autoridad

-Pero… -Sin peros, quien más que tu podría controlarlo si se despierta de nuevo –Interrumpió el soldado a la chica.

Ella obedeció refunfuñando, mientras se salía de los pasillos del barco, tras verla marchar el soldado se dirigió al cuarto de Katara, al poner su mano contra la puerta se sorprendió al notar que esta estaba abierta, rápidamente entro pero ella no estaba en su cama, de repente fue envestido por un golpe trasero con agua, Katara congelo agua en sus muñecas y empujándolo al suelo, puso un pie sobre su espalda para que no se moviera.

-¿Quienes son ustedes? –Pregunto con enojo y seriedad, pero tras voltear de reojo y verla, el solo dio un gesto como de burla

-¡Tu! –Katara escucho una voz a sus espaldas, pero no tuvo tiempo de reaccionar, apenas al escucharlo pudo sentir un agudo dolor en la cabeza y entonces todo se torno oscuro.

Unos molestos ruidos se escuchaban como haciendo eco en su cabeza, comenzando poco a poco a tomar forma mientras ella estaba aun inconsciente.

-Vuelve al barco el podría despertar en cualquier momento –Ordenaba una voz masculina

-No te dejare de nuevo con ella, es peligrosa, déjame acompañarte –Contestaba fuertemente una voz femenina

-Sin su control ella no es nada, ahora vuelve al barco, tienes que estar alado del señor del fuego –Replicaba el

-No entiendo porque te has quedado a este barco con ella, si se supone que la buscábamos para acabarla –Le reprochaba ella

-No hagas más preguntas y trasládate al barco para vigilarlo–Le contesto fuertemente el

-El es apuesto, no te molesta dejarme a su lado –Le dijo ella a él cómo intentando persuadirlo a que le permita quedarse.

-¡No! por lo visto el aspira a cosas mejores –Contesto él, frio y cortante

-¡Eres un imbécil! –Escucho decir a la chica, seguido de eso solo pudo escuchar fuertes pasos retumbar en su cabeza haciéndola reaccionar por completo.

Al abrir los ojos su vista pareció estar borrosa por unos segundos, su cabeza estaba confundida, lo primero que vio fueron aquellos pisos de metal del barco sin comprender alzo un poco la mirada viendo el reflejo del sol y varias aves sobrevolar a lo alto anunciando una tormenta, repentinamente recordó lo que había sucedido y levanto rápidamente la parte superior de su cuerpo pero al intentar mover sus manos se dio cuenta que ambas manos estaban vendadas como puños y atadas a su espalda, rápidamente miro a ambos lados en busca del responsable, entonces vio a aquel Soldado de la nación del fuego acercándose a ella firmemente con ambas manos sobre la espalda, como siempre portando ese casco.

-Veo que ya has despertado, mi maestra agua –Le dijo al verla abrir los ojos.

-¿Quién eres? –Pregunto Katara un tanto confundida y enojada.

-Cierto, te adelantaste demasiado a mis planes, pero el resultado será el mismo –Se dijo para sí, en voz alta, entonces dirijo de nuevo la mirada a Katara, quien lo miraba con enojo y total desconfianza.

-Lo siento, me presento mi nombre es Tenko –Dijo mientras se quitaba aquel casco, y ante la sorpresa de Katara lo primero que piso notar al verle el rostro fueron esos ojos azules y su tez morena, que le brindaban una sonrisa burlona. El era un joven quizá un par de años mayor que Zuko.

-Eres… eres –¡Soy un maestro agua! –Dijo aquel hombre, terminando la frase de Katara

-¿Por qué haces esto? ¿Qué es lo que quieres? –Le grito Katara

-Sabes lo que quiero, y porque lo hago –Contesto enseguida el rodeando a Katara, ella solo bajo la mirada al escuchar su respuesta.

-¿Cómo fue que me encontraron? –Pregunto Katara en un tono más bajo

-No fue difícil, la notoria ausencia de el señor del fuego, entre el consejo de los cinco, hiso demasiado obvio tu escondite en la nación del fuego, solo fue cuestión de mover las aguas para evitar la salida del avatar de Yu Dao e ir en tu búsqueda –Contesto el

-Aunque debo decir, que ese movimiento por parte del Señor del fuego fue inesperado, cuando llegamos a la nación del fuego, ya no estabas ahí, sin embargo gracias a Yuki, pudimos tomar un barco de guerra y retomar nuestro camino en tu búsqueda, debo decir que eso fue lo difícil por algunos días estuvimos navegando sin rumbo aparente, pero al fin te encontramos. –Continuó el

-¿Dónde está Zuko? ¿Qué le hicieron? –Pregunto repentinamente Katara, pero el solo se dio una pausa en su discurso

-Sabes, no creí que tendríamos tanta suerte al momento de arribar a la tribu agua del sur, es por eso que no podía creer mi buena suerte cuando te encontré ahí, y sin la protección de el señor del fuego, el era mi mayor temor, como lo enfrentaríamos, mi primer plan fue el de usar la palabra para convencerlo de que éramos de soldados enviados por el ex general Iroh, si no funcionaba usaría como rehenes a la gente de tu tribu para que ambos obedecieran, pero nada de esa basura fue necesaria incluso el no podía moverse y fue fácil convencerte de que éramos de la nación del fuego, esto no pudo ser mejor, el incapacitado –Continuo hablando mientras se ponía mas emocionado con cada palabra.

-No me has respondido ¿Qué hicieron con él? –Le grito Katara

-No te preocupes por él, deberías mas temer por ti misma –Le contesto él un tanto más relajado, dejándola con duda.

-Sabes que en este justo instante, quienes están en el barco de alado esperan que mueras –Le menciono el dejándola más confundida aun

-Comencemos por Yuki, ella es la mejor maestra fuego que pude encontrar en el reino de la tierra, todos ahí la veían como una poderosa guerrera y nada más, solo hiso falta que alguien se fijara en ella como algo más que una guerrera, para que ella obedeciera todas mis órdenes. Su hermano menor Sung-yen un maestro tierra, insistió en no dejarla sola, sin embargo el nunca ha sido más que un seguidor, no puede comandarse por sí solo, y por ultimo Kyren, creo que con el si tienes cuentas pendientes, su hermano fue uno de los desafortunados maestros fuego, víctima de la sangre control de los aprendices de este arte. Somos demasiados Katara solo se necesita una chispa para encender todo un bosque en tiempos de sequia –Termino él, tomándose unos segundo antes de hablar de nuevo

-Te propongo un trato, quizá ya lo habrás escuchado pero de igual forma, quiero que me ayudes para acabar con la nación del fuego –Le dijo él con seriedad

-Estas demente la guerra a acabado –Contesto ella de inmediato con firmeza.

-Te equivocas, esta guerra no se termino, no de la manera correcta, porque esos asesinos tienen la paz que tanto nos negaron por años, ellos deben desaparecer –Le grito enojado

-El equilibrio y la paz solo se lograra con las naciones unidas –Le replico Katara alzando la voz

-Claro, las 4 naciones agua, tierra fuego y…¿Aire?, no espera un segundo ese último, ni siquiera existe, no ha existido en cien años, ya que fueron brutalmente perseguidos y exterminados por la nación del fuego –Contesto el entrando en un enojo incontrolable, pero tomándose un respiro continuo

-Oh es que acaso el avatar no es el ultimo maestro aire, que la nación del fuego intento exterminar, dime Katara ¿Qué es más importante para ti el aire o el fuego? –Le pregunto con frialdad, ella solo reacciono confundida y preocupada mirando al suelo, sin contestarle

-Todo esto solo me ha llevado a una sola conclusión, para tener de nuevo la paz, se debe exterminar a los responsables de 100 años de tristeza y sufrimiento, se debe exterminar a la nación del fuego –Dijo con firmeza

-Es por eso que necesito tu ayuda, tu eres la única quien puede convencer al Avatar, el hará lo que sea que le pidas, y con tu poder con la sangre control y el mío seremos invencibles –Dijo con orgullo y firmeza

-No, eso jamás pasara, esta guerra por fin a acabado, no volveremos a ella por un estúpido capricho –Le contesto Katara en voz un tanto baja sin mirarlo a los ojos.

-Katara, lo que te ofrezco va mas allá de un solo capricho únete a mí, juntos podremos mejorar la sangre control podemos enseñarla a los nuevos maestros y juntos acabar con ese estigma que deja la nación del fuego –Le dijo el sutilmente inclinándose hacia su rostro, buscando su mirada. Katara se encontraba angustiada y empezaba a reaccionar confundida, sus argumentos, realmente tenían fundamento y su voz tenía algo que le empezaba a plantear la duda.

-El primer paso es eliminar la pieza principal, sin ella la nación se desmoronaría por completo y en tiempos de paz tendiéramos la ventaja –Le dijo él levantándose de nuevo, mientras Katara lo miraba con confusión y desconfianza

-¡El primer paso es eliminar al señor del fuego! –Le dijo contantemente viéndola a los ojos.

-¡NO! –grito Katara al instante con la mirada fija hacia el –¡No le harán nada a Zuko! –Replico amenazante, el solo la observaba con seriedad, mirando su reacción

-Me doy cuenta que tus sentimientos son flexibles, siento lastima por el Avatar, el ahí enfrentando toda clase de asuntos políticos y no políticos por ti mientras que tu, más que ser protegida por el señor del fuego se podría decir que lo que ambos tienen más que una amistad es una aventura –Comenzó a decir de forma burlona y seria a la vez.

-No me importa lo que tu pienses las cosas no son de esa manera, y no permitiré que le toquen un pelo, ¡si se atreven a intentar algo yo me encargare de que sea lo último que hagan en su miserables vidas! –Le grito fuertemente ella, dejándolo pasmado por un segundo

-Esa pasión, esa fuerza, debo decir que realmente soy un gran admirador tuyo Katara –Comenzó a decirle inclinándose de nuevo hacia ella no importa lo que digas puedo ver que tu amor por el Avatar no es suficiente, tengo que agregar que eres realmente hermosa y extremadamente poderosa, acepta mi propuesta y acabemos con la nación del fuego… juntos –Dijo acercando su rostro demasiado al de ella intentando posar una mano en su mejilla al momento de decir eso ultimo.

A pesar de que Katara y el maestro agua Tenko, habían alzado la voz en su discusión, en el barco de alado por las fuertes corrientes y olas del mar además de los cielos que empezaban a nublarse dejando viento a su paso, apenas se habían escuchado solo unos balbuceos a la distancia.

En el camarote principal se encontraba Yuki recargada en la puerta con ambas manos cruzadas mirando casi con aburrimiento hacia Zuko, quien yacía inmóvil en aquella cama, repentinamente alguien abrió la puerta del camarote haciéndola perder el equilibrio y casi caerse.

-¡Ten más cuidado! –Dijo ella a su hermano con una dura voz contenida en un susurro, para no despertar al Señor del fuego.

-Yuki ¿Cuánto tiempo más piensas seguir aquí? El está dormido y no se despertara en un buen rato, aspiro suficiente de las hojas de la amapola de piedra. –Le dijo el convenciéndola de dejar la vigilancia por un rato.

Tras cerrar la puerta, justo en el instante en que estuvo seguro de estar solo, Zuko abrió los ojos sin hacer ruido intento levantarse de aquella cama, había sido lo bastante convincente para hacerles creer que aspiro aquellas hojas, pero no podía engañarse así mismo de los efectos de la hipotermia que aun estaban sobre él, al momento de ponerse de pie, perdió la fuerza de las piernas y callo inclinado al suelo, con esfuerzos se acerco a la primera ventana que vio, intentando sostenerse de ella para levantarse, en cuanto se levanto lo suficiente la abrió, y enseguida apoyo una mano en aquella pared donde una gran bandera de su nación estaba y la otra mano en la ventana, jadeando por el cansancio que implicaba este mínimo esfuerzo, la vista de aquella ventana daba directo hacia el barco de alado, donde a lo lejos se podían ver claramente las figuras de dos personas, era ella la que estaba justo debajo, y quizá estaba amarrada, sin percatarse de ello su mano temblante sobre la insigne de su bandera pareció despedir humo.

Katara espero el momento adecuado, en cuanto el dejo de hablar, y justo antes que su mano hiciera contacto con su rostro, teniéndolo tan cerca, tomo impulso y le escupió justo en el ojo, haciéndolo retroceder enseguida poniendo una mano contra su ojo.

-Que te parece la saliva control creo que es algo que va más acorde con un demente como tu –Le gruño Katara mientras lo veía retroceder.

El la miro con rabia y con la misma mano que tenia contra su ojo en un rápido y arrebatado movimiento dio un golpe hacia el rostro enojado y desprevenido de Katara, mientras sus largos cabellos se levantaban por el movimiento repentino de su rostro, algo inesperado sucedió, ni siquiera dos segundos pasaron de aquel arrebatado golpe cuando una gran bomba pareció estallar en el barco de alado.


¿Que les parecio? espero aun haya alguien siguiendo esta historia, como adelanto les digo que el siguiente capitulo sera uno doble y se pondra realmente emocionante, bueno esa es mi humilde opinión.

Como ya terminaron mis molestos examenes de admicion (donde espero poder quedarme) he podido continuar escribiendo, iria por el capitulo 16 pero como ya comente uní dos capitulos en uno por lo que ahora escribo el capitulo 15.