Un capítulo duro por delante. Todos los errores son míos...
- No me podré quedar aquí para siempre Cosima - Delphine mencionó con cansancio luego de que la morena curase sus heridas y la obligara a descansar en el sofá - Susan vendrá a sacarme muy pronto de aquí, porque la tripulación no está autorizada a quedarse en las suites de los pasajeros.
- Yo hablaré con Susan no te preocupes - Cosima respondió sin mirar a la rubia, estaba distraída limpiando el desastre que había quedado en la mesa auxiliar.
- Vas a tener problemas con el capitán Cosima - Delphine intentó de nuevo excusarse ahora un poco más nerviosa porque las heridas le estaban doliendo más que antes - Y yo también tendré problemas, lo más seguro es que pronto me despedirán y me tendré que ir.
- Hablaré con el capitán, Delphine - Cosima respondió en el mismo tono monótono de antes - Sé mi camino con las personas, arreglaré todo con él ¿Tienes alguna excusa más?
- Tus padres no me querrán a tu lado - Delphine respondió en tono apagado - Estoy segura que Susan ya ha hablado con el capitán y él ya ha llamado a tus padres. No tardarán en quejarse contigo por todo esto, y no me querrán a tu lado. Ellos van a patearme lejos de ti y del crucero, Cosima. Ya lo sabes. Además no quiero que gastes dinero en mí, no es necesario. Lo pagaré con mi sueldo, al menos todo el que me quede. Yo puedo pasar lo que queda del viaje en mi camarote si es que no me sacan de aquí antes.
- ¿Tu camarote? - Cosima preguntó ahora mirando a Delphine con el entrecejo fruncido - ¿Estás segura que podrás pasar todo el resto del viaje en un lugar tan pequeño y sin lo básico? No. Te quedarás aquí, ya hablaré de esto con mis padres.
- He sobrevivido durmiendo bien por tres meses en una caja Cosima - Delphine respondió casi con altivez - Puedo seguir haciéndolo muy bien ahora.
- No mientras estés herida Delphine - Cosima volvió a su tono apático - Te quedarás aquí.
- ¡No tengo dinero para gastarlo en una habitación de lujo de treinta mil dólares! - Delphine ya se estaba desesperando y no podía mover las manos para expresarse como siempre lo hacía, porque estaban vendadas de tal manera que parecía que tenía un par de guantes de boxeo en ambas manos. Era un fastidio. - Tú lo sabes, no puedo permitirme estar aquí Cosima. Tengo que volver-
- Ya basta - Cosima casi no alzó la voz pero su tono severo resultó igual de efectivo que un grito - Deja de intentarlo Delphine, deja de llevarme la contraria y por una vez cállate, ¿Quieres? No quiero seguir escuchándote.
La rubia tragó saliva y agachó la cabeza debidamente castigada, se disculpó.
- Lo siento... - la rubia murmuró con la voz quebrada - Es sólo que no quiero traerte más problemas Cosima, ya he arruinado tu viaje y rompí la botella de bebida de jengibre que tú habías pedido. ¿Estabas con nauseas? ¿Te sientes bien ahora? - Delphine se dio cuenta que su ex mujer podría seguir enferma e intentó levantarse del sofá - Si quieres puedo traer otra-
- No Delphine - Cosima negó con la cabeza un poco cansada y se acercó al sofá azul para obligar a la rubia a que siguiera recostada - Tú no te moverás de este sofá y yo ya estoy bien, no tengo más náuseas. Debió ser por el mareo del viaje, no estoy acostumbrada a viajar en barco ya sabes.
- Sí lo sé - Delphine volvió a descansar su cabeza en el cojín del sofá y casi sonrió - Recuerdo cuando nos fuimos de viaje en ferry a las islas de la Magdalena en Montreal por nuestro aniversario de matrimonio, pasaste la mitad del viaje en el camarote de descanso para la gente mayor y la otra mitad vomitando en el inodoro, ese viaje fue muy divertido. Pero valió la pena al final.
- Sí, lo fue…
Cosima también sonrió recordando ese viaje. Había sido un generoso regalo de aniversario de Alison para ambas y lo habían disfrutado mucho. Aprovecharon el viaje mientras estaban en Canadá, así que disfrutaron de conocer casi todo el país gracias a una de sus hermanas que además era la favorita de sus padres cuando ellos la conocieron. Cosima no sabía que tenía hermanas gemelas, ellas eran cuatrillizas y fueron adoptadas por diferentes familias de otras partes del orbe. A Cosima la había adoptado una familia alemana radicada en San Francisco, Estados Unidos. A su hermana Helena la adoptó una familia de Ucrania, a su hermana Sarah una mujer irlandesa que vivió luego en Inglaterra y Alison fue adoptada por una acaudalada familia proveniente de Canadá.
Cosima estaba harta de escuchar a su madre Jarvinia decirle cosas estilo: "¿Por qué no eres más como tu hermana Alison?" "¿No te has dado cuenta qué familia tan linda tiene?" "¿Y por qué no haces lo que ella hizo con su marido?" "¡Él se ha quedado con el apellido de ella!" "Ya que no te pude persuadir de no casarte con esa basura blanca, lo menos que esa muchacha debió hacer fue aceptar nuestro apellido en lugar del suyo" "Aunque claro Delphine Niehaus no pega nada, pero al menos le da a la chica un poco más de clase porque ya no basta tener un cabello lindo o ser como ella es" "Necesita un nombre, un pasado detrás" "Un círculo de apoyo ¿entiendes querida?" "Ella no tiene nada y jamás lo tendrá sino es a tu costa y a la nuestra"
- Estoy bien ahora - respondió Cosima más seria que antes - Creo que las náuseas y el mareo se me cortaron de golpe cuando te vi la primera vez. Luego lo olvidé todo cuando te vi en tus manos y rodillas recogiendo el vidrio roto del suelo con las manos desnudas ¿Me puedes decir en qué demonios estabas pensando mujer? ¡Fue una locura!
- No estaba pensando - Delphine se encogió de hombros - Estaba asustada, sabía que había cometido un error muy grave y lo iba a pagar caro Cosima, no mentía cuando dije que todo lo que yo esté gastando ahora y lo que tú estés gastando en mí, saldrá de mi salario. Me pagan mil dólares de sueldo pero todo esto cuesta más que todo mi salario.
Cosima se acercó al sofá y se sentó en una esquina para hacerle frente a su ex esposa. Cuando la miró de cerca se dio cuenta de lo cansada que estaba, podía ver los círculos oscuros bajo las capas de maquillaje y una que otra cana perdida en su cabello rubio marrón. Canas que no tenía hace tres meses. La separación había sido muy dura con su ex y eso Cosima no podía dejar de notarlo. Cosima se moría de ganas de acariciar su cabello y su rostro pero se contuvo, no quería involucrarse porque todavía estaba enojada con ella.
Aunque...
Aunque de tanto tenerla en frente casi podía olvidarse de por qué estaba enojada. Siempre había sido así con Delphine, Cosima podía perderse en esos ojos bellos ojos de gama color miel que se volvían verdes con la luz del sol y casi negros como una noche de tormenta con la oscuridad o cuando Delphine estaba muy enojada. Pero no como ahora.
Como ahora que tenía los ojos brillantes, tan brillantes que casi podía reflejarse en ellos. Cosima podía ver tantas emociones en ellos que tuvo que tragar saliva, ella podía ver la tristeza, la desesperación, la añoranza y... el amor. Tanto amor que la emocionó. Tanto amor que la hizo incómoda y odió la poca capacidad de su ex para ocultar todo lo que sentía. Fue peor cuando escuchó su voz suave llamándola.
- ¿Cosima?
- ¿Sí?
- Te extraño...
Cosima no respondió. Se mordió el labio y miró a Delphine con los ojos brillantes negando con la cabeza.
- Delphine yo-
Toc, toc...
Cosima maldijo en voz baja y cerró los ojos, igual que Delphine suspiró con tristeza cuando se dio cuenta del momento que habían perdido.
- Tengo que abrir la puerta - Cosima se levantó del sofá e hizo un gesto con las manos. Delphine asintió y la miró desaparecer a la sala principal. Su angustia y nerviosismo crecieron cuando se quedó sola, pero se tensó como una tabla cuando vio a Cosima entrar a la habitación no sólo junto a Susan sino que también junto al capitán del barco, un hombre alto y delgado, con barba y gafas llamado Martín Duko. Un hombre con el que Delphine había tenido varios encontrones desde el primer día que había entrado a trabajar en el crucero y que al parecer algo tenía en su contra porque la hacía trabajar el doble que al resto de la tripulación y por lo que sabía, Duko sólo hacía eso con la gente a la que él no tenía en buena estima.
Cuando lo vio de pie frente a ella, Delphine no tardó en levantarse del sofá con dificultad intentando esconder sus manos vendadas en la espalda.
- La asistente Robert ya me ha dicho lo que ha ocurrido señorita Cormier y debo decir que lo lamento - el hombre no sonrió pero se podía ver un dejo de una sonrisa en la comisura de la boca - Lamento que tu torpeza haya causado tantas molestias a nuestra pasajera más importante pero eso ya lo arreglaremos ahora. Y ya sabes cuáles son las reglas, todo lo que has roto se pagará de tu salario, pero además de eso también lamento informarte que estás despedida. Este es un crucero de lujo que no se puede permitir mantener en la tripulación a una persona lisiada y tú ya no nos sirves, no así por lo menos así qu-
- Ya basta - Cosima espetó una vez más cortando las palabras que Duko estaba diciendo. Estaba seriamente furiosa y su cuerpo en completa tensión daba cuenta de ello - ¿Se puede saber de qué está hablando Capitán Duko? Ella no está lisiada, está herida. Usted no puede echarla por haber tenido un accidente laboral señor, eso es injusto. Y además está cometiendo delito grave de discriminación laboral en contra de uno de sus empleados. Ella no me ha causado ninguna molestia, ya se lo he dicho. Fue un accidente.
- Es un accidente que costará miles de dólares señorita Niehaus, además son las reglas - Duko respondió mirando con severidad a Delphine que sólo podía mirar al suelo con expresión derrotada. Su corazón saltó cuando escuchó a Cosima salir en su defensa pero volvió a caer cuando Duko contraatacó.
- La señorita Cormier conoce las reglas, porque éstas aparecían en el contrato que firmó cuando se unió a la tripulación. - el Capitán insistió - Así que lo lamento señorita Niehaus, pero la señorita Cormier tendrá que irse en la primera escala que hagamos en Europa. Mientras dure el trayecto tendrá que permanecer en su camarote hasta nuestra llegada al continente. ¿Lo ha entendido?
- Sí Capitán - Delphine respondió con seriedad y el cuerpo en completa tensión - Entendido.
- Bien - el hombre respondió complacido - Acá la señorita Robert la escoltará de vuelta a su camarote – Duko miró a Cosima - Y me disculpo una vez más por todo el inconveniente señorita Niehaus no volverá a ocurrir.
Duko hizo un gesto a las dos chicas para que lo siguieran, pero Cosima les detuvo antes que alcanzaran a llegar a la puerta.
- Esperen - Cosima espetó en un tono severo que hizo voltear a Duko y a Susan y Delphine se quedó mirando a su chérie con evidente nerviosismo, tratando de convencerla con gestos que no siguiera haciendo lo que planeaba. Ella sabía que sería peor pero como siempre, su ex mujer no le hizo ningún caso.
- Parece que a usted Capitán Duko se le ha olvidado con quién está hablando aquí - la morena insistió mirando al hombre con una ceja alzada, desafiante - Se le ha olvidado que soy la representante de Jarvinia y Raynard Niehaus, que a su vez son los dueños de la mitad de esta compañía de cruceros ¿No es así? – El hombre asintió - Pues bien señor Duko, entonces espero que ya que lo ha recordado cumpla con todas mis demandas, porque en realidad tengo varias.
- Entiendo señorita Niehaus - él asintió a su pesar - La escucho.
- La más importante de las demandas es que no tendrá que sacar dinero del salario de la señorita Cormier por todo lo que aquí ha ocurrido porque yo correré con los gastos.
Un gesto sorprendido cruzó los rostros de la pelirroja y el Capitán, pero Delphine negó con la cabeza fervientemente. Era justo lo que la rubia quería evitar aunque no se atrevía a acercarse a su chérie para disuadirla de sus decisiones.
- Señorita Niehaus lamento contradecirla pero usted no puede exigir-
- Yo sí puedo - Cosima insistió sin retroceder ni un ápice - Yo sí que puedo Capitán Duko porque fue un accidente y la señorita Cormier no tiene la culpa de nada. Usted sólo tiene que transferir lo gastado a mi cuenta y el tema estará cerrado.
- Está bien señorita Niehaus, si insiste - Duko estuvo de acuerdo a regañadientes - ¿Algún otro requisito?
- Sí - Cosima miró brevemente a Delphine que seguía tensa y cabizbaja de pie frente a ella y volvió a mirar a Duko - Quiero que la señorita Cormier se quede en mi suite mientras se recupera, alguien tendrá que atender sus necesidades básicas porque ya lo ve, ella no podrá hacerlo por sí misma si tiene las manos vendadas. Alguien va a tener que cuidarla y cuidar de sus heridas que son muy profundas. Tengo un doctorado en ciencia y conozco el cuerpo humano, yo podré hacerlo.
- Estoy seguro que usted será muy capaz de ello señorita Niehaus porque eso puedo verlo - él señaló las manos y rodillas vendadas de Delphine - Lo ha hecho muy bien pero lamento tener que decirle que no podrá hacerlo, no esto. Los trabajadores del crucero tienen prohibida la interacción con los pasajeros en las zonas de lujo y menos pueden quedarse en ellas como alojamiento. Eso sí que no puedo permitirlo señorita Niehaus, de verdad lo lamento.
- Bueno, entonces me iré a su camarote - Cosima se cruzó de brazos y se quedó mirando al Capitán con severidad - Si quiere puedo pagar mi propio alojamiento en su camarote, usted sabe que el dinero no es problema para mí aún sin el dinero de mis padres.
- No va a cambiar de opinión ¿No es así señorita Niehaus? - Duko preguntó a pesar de ya saber la respuesta - ¿Con nada?
- Con nada - Cosima estuvo de acuerdo.
- ¿Y qué pasará con este Penthouse? - Duko preguntó con interés - ¿Qué hará con él?
- Eso depende de usted ahora - Cosima respondió con un encogimiento de hombros - Ya está pagado, puede dejarlo así si quiere. A mí no me importa.
- Está bien – el Capitán admitió la derrota acariciándose la barba pensativo - Le pondremos a usted y a la señorita Cormier un camarote privado en tercera clase. Tendrán sólo las necesidades básicas de los camarotes más económicos, pero podrá pedir cualquier cosa que desee. Y por supuesto, todo lo que tendrá que pagar serán los gastos extras, no el alojamiento. Pero, el arreglo sólo será hasta que la señorita Cormier se recupere, luego ella tendrá que volver al camarote de los empleados y usted a su Penthouse.
- Tenemos un trato Capitán - Cosima estuvo de acuerdo con una gran sonrisa y pidió que sus cosas fueran llevadas a su nuevo alojamiento al igual que las cosas de Delphine.
Duko asintió y miró a Susan que le miró de vuelta con seriedad y luego miró a Delphine con un dejo de envidia en sus ojos claros. No entendía por qué una simple empleada tenía tantos privilegios cuando ya estaba despedida del trabajo.
Duko salió del Penthouse junto a Susan, y Cosima había tenido que ayudar a su ex esposa a moverse porque le estaba costando bastante, ya que cojeaba debido a sus heridas en las rodillas.
Las heridas seguían doliéndole mucho a Delphine porque no había tenido la oportunidad de tener sus analgésicos todavía, pero sabía que tendría que esperar un poco más. Ella era la más afectada con todo lo ocurrido. No se esperaba todo lo que Cosima estaba haciendo por ella, pero una parte dentro de sí se alegró de saber que a Cosima aún le interesaba su integridad. Lo que no le gustó fue saber todo lo que estaría debiéndole ahora a su ex chérie.
Sin embargo ellas tenían que seguir adelante, así que siguieron al hombre de gafas hasta el Crystal Deck donde estaban los Staterooms.
Pasaron ese pasillo con suites y llegaron a proa, dónde había cuatro puertas separadas del resto que quedaban cerca de los elevadores que daban a los cuartos de servicio de la tripulación. Duko llegó a la cuarta puerta y la abrió con una llave metálica.
Era un cuarto pequeño comparado con el Penthouse, pero incluso más grande que el viejo camarote de Delphine. Tenía las paredes blancas y al centro dos camas, una de una plaza y la otra de plaza y media. Ambas camas estaban separadas por un sofá de tapizado azul de tres cuerpos. Arriba del sofá había dos escotillas y a los pies de la cama más pequeña estaba el baño. A los pies de la cama más grande había un escritorio y en medio del cuarto una mesa pequeña de madera en forma rectangular que tenía un florero. Dos tubos de luces led estaban a la cabecera de las dos camas y por último, dos pequeños armarios, uno en la pared cerca del baño a los pies de la cama pequeña y el otro estaba empotrado a la pared donde estaba el escritorio, que a su vez mantenía un pequeño televisor a color de los antiguos, con carcaza negra.
Cosima se quedó admirando su nuevo alojamiento con una sonrisa. A ella nunca le molestaron los pequeños espacios, le gustaban más que los espacios más amplios y supo de inmediato que su nuevo cuarto le gustaría más que su lujoso Penthouse. Delphine en cambio no podía admirar nada porque se conocía todo el crucero. Un cuarto más un cuarto menos para ella fue lo mismo. Cuando Susan llegó con las maletas de Cosima y Delphine no fue ninguna sorpresa saber que el equipaje de Cosima era el mayor. Tenía cuatro maletas, dos grandes y dos pequeñas, más un bolso de mano que ella decidió dejar en el escritorio. Las dos maletas grandes permanecerían bajo el escritorio y las dos maletas pequeñas lograron caer sin problemas en el armario de la pared de su lado.
El equipaje de Delphine era pequeño. Una maleta usada y un bolso de mano que cayeron cómodamente en el armario de su lado y no había nada más. Susan también dejo un teléfono con los anexos del crucero en la mesita de centro y explicó a Cosima que estaría disponible a todas horas si la necesitaba.
Cosima les dio las gracias a la mujer y al Capitán y los despidió del camarote. Cerró la puerta y le hizo frente a Delphine que todavía estaba de pie en el centro del cuarto. Se acercó y la ayudó a sentarse en la cama de plaza y media pero Delphine negó con la cabeza.
- Tú dormirás aquí Cosima - ella dijo con suavidad - Yo tomaré la cama más pequeña.
- Pero es demasiado pequeña Delphine - la morena no estuvo de acuerdo - Toma la más grande, tú apenas lograrás dormir en esa cama.
- Esa cama es del mismo tamaño que la cama que tenía en mi antiguo camarote ché- Cosima - ella admitió - Ya estoy acostumbrada a dormir en camas pequeñas. Además tú ya has hecho demasiado y no deberías. Yo ya no soy tu problema, no deberías preocuparte tanto por mí.
- No lo eres ahora pero lo fuiste Delphine - Cosima espetó con seriedad - Has sido mi esposa y como tal todavía puedo preocuparme, pero está bien. Tendrás la cama más pequeña pero deberás permanecer recostada y descansar, empezando desde ahora mismo. ¿Dónde está tu pijama?
- La maleta - Delphine estaba sentada en la orilla de la cama más pequeña viendo a Cosima sacar su maleta gastada, la abrió en su propia cama y sacó el otro único pijama que tenía disponible, una vieja camiseta larga de color azul de Cosima y unos pantalones cortos de niño que también le pertenecían y nunca le había dicho a su esposa que los tenía.
Cuando Delphine se dio cuenta se sonrojó y miró al suelo avergonzada porque Cosima descubriría muchas más cosas de ella de las que nunca pensó encontrar en la maleta de segunda mano.
- Y yo me pregunté por mucho tiempo dónde estaba esta ropa - Cosima se rió con sorna - Se suponía que tenías que botarla Delphine, ¿Por qué la has guardado?
- Porque era tuya - Delphine se encogió de hombros - Y porque me gustaba como olía y como se veía en tu marco Cosima, me gustaba verte vestida con ella. Pero lo amaba más cuando la vestías estando completamente desnuda debajo. Cuando yo podía ver el contorno de tu cuerpo en la luz suave de nuestro cuarto y también cuando podía ver y sentir las puntas de tus pechos que se traslucían con el frío. Tenía tu esencia Cosima y no quise perderla, así que la guardé. No te lo dije porque no ibas a dejarme mantenerla por eso decidí guardarla y mentirte, lo siento.
La morena tuvo que tragarse varios nudos en la garganta luego de la confesión de Delphine. Ella no se esperaba estos gestos, esta melancolía de su ex o que recordara tantos detalle de su vida en común. Casi como intuyendo los pensamientos de Cosima, ella respondió:
- Lo recuerdo todo Cosima - Delphine dijo con suavidad pero su expresión era triste - Cada minuto de cada día lo recuerdo chérie, todo lo bueno y todo lo malo. Todo. Lo recuerdo como si lo hubiese vivido hoy o ayer.
- Delphine... - Cosima suspiró y volvió a negar con la cabeza - No...
- Lo sé - Delphine respondió con la voz quebrada y agachó la cabeza cuando sintió a Cosima acercarse a ella - Lo siento...
Ambas se quedaron en silencio mientras Cosima ayudaba a Delphine a cambiarse de ropa. Con toda la delicadeza que fue capaz, la morena fue despojando a su ex mujer de las prendas de ropa caras que ya no tendría que volver a usar, su uniforme de trabajo. Su disfraz.
Cuando la rubia se quedó sentada en su falda y sujetador blanco simple Cosima tragó saliva. Delphine estaba muy delgada. Tan delgada que ella podía sentir el contorno de sus costillas con los dedos y cuando la obligó a ponerse de pie para quitar su falda y las medias rotas, pudo ver su vientre hundido. Su estado lamentable casi la hace llorar, pero contuvo sus lágrimas cuando decidió arreglar todo lo que estaba mal con su ex cachorrito. Cosima quitó el sujetador de Delphine para dejarla más cómoda y cerró los ojos. Sus pechos eran más pequeños de lo que recordaba y verla así no le gustaba nada a Cosima. Sabía que ya no era su deber cuidar de su ex pareja, pero algo en ella la obligaba a hacerlo. Algo que ella sabía, mantenía oculto y no quería enfrentarse a ello. Amor.
Cosima todavía amaba a Delphine y ese amor se hizo patente cada vez que se miraban. Mientras ayudaba a Delphine a ponerse el pijama y cuando le preguntó si necesitaba ir al baño. Ella casi sonrió cuando vio a Delphine asentir con el rostro enrojecido como un tomate.
Esto iba ser divertido.
- Espero que no nos hagamos un lío con esto Delphine, pero sé que podremos hacerlo - Cosima dijo con una sonrisa animada al mismo tiempo que la ayudaba a ponerse de pie - Al menos puedes caminar así que no será demasiado problema.
Cuando Cosima abrió la puerta del baño privado resopló en voz baja. No era tan pequeño al grado de no caer en él junto a Delphine, pero no tenía las comodidades más simples que un baño debiera tener, como jabón o toallas de mano. Con suerte tenía papel higiénico y no era de los mejores.
Cosima maniobró en el espacio pequeño dejando a Delphine de pie y de espaldas al inodoro pero frente a ella. Luego la obligó a sostenerse de sus hombros con los antebrazos para poder ayudarla a bajarse los pantalones de pijama y la ropa interior.
Delphine se dejó hacer mansamente. pero estaba muy angustiada. Odiaba sentirse tan débil y vulnerable frente a la mujer que todavía amaba pero no le podía decir que se fuera porque en realidad necesitaba la ayuda.
- Me siento como un bebé - Delphine casi se burló con la voz rota por la emoción - Lamento que tengas que hacer esto Cosima, tú no deberías rebajarte a ser mi enfermera. No es justo. Es desagradable.
- No para mí Delphine - Cosima no estaba de acuerdo - No tienes nada que lamentar, así que no lo digas. Ahora que ya estás instalada te dejaré para que tú hagas tus cosas y me avises cuando estés lista. Y no Cormier, no aceptaré quejas ni silencio. Quiero oír tu voz llamándome para ayudarte a volver a la cama. Como tú has dicho yo soy tu enfermera así que tendrás que obedecerme, ¿Lo has entendido?
Delphine asintió un par de veces sin palabras porque estaba muy avergonzada.
- Está bien - Cosima sonrió complacida - Entonces esperaré a que estés lista afuera. Voy a dejar la puerta entreabierta Delphine porque será más fácil oírte y porque es un baño privado, nadie nos molestará.
Delphine sólo asintió y se quedó sola intentando hacer lo que tenía que hacer a pesar de que ahora estaba nerviosa. Cuando por fin consiguió vaciar su vejiga, ella trató de alcanzar el papel higiénico por su cuenta pero obviamente estaba en la tapa del estanque a su espalda y no podía alcanzarlo con las manos vendadas. Lo intentó un par de veces a pesar de todo, pero sus esfuerzos fueron inútiles. Lo único que consiguió fue que el papel cayese rodando fuera de su alcance. Delphine gruñó en voz baja molesta consigo misma al mismo tiempo que se golpeaba las rodillas heridas llena de rabia con las manos vendadas.
Odiaba con el alma sentirse tan inútil pero su tiempo de autocastigo llegó a su fin cuando Cosima entró al baño una vez más anunciando que lo haría.
La morena descubrió a la rubia en plena crisis y no tardó nada en acercarse para evitar que se siguiera haciendo daño.
- Basta - Cosima advirtió en tono suave pero severo tratando mantener los brazos de la rubia quietos - Basta Delphine, ya basta.
- ¡Non! - Delphine se quejó en voz alta esta vez peleando contra las manos de Cosima que querían contenerla - ¡Déjame en paz Cosima! ¡No tienes que estar aquí, no quiero verte! ¡Esto es tú culpa, lo que me pasa es tu culpa Cosima, tu culpa!
Era casi divertido verlas pelear intentando detenerse entre sí, pero por supuesto fue Cosima quien logró frenar el berrinche de Delphine. La rodeó con fuerza por la espalda, manteniendo sus brazos ocultos en su regazo.
- ¡Déjame ir Cosima! - la rubia trató de liberarse sin conseguirlo, todavía estaba muy débil - ¡Suéltame! ¡Déjame!
- Lo haré Delphine pero sólo si me prometes que te quedarás tranquila - Cosima le advirtió sin levantar la voz tratando de calmar a la rubia - Promételo Delphine, te quedarás tranquila ¿Está bien?
- Bon - Delphine dejó de agitarse entre los brazos de su ex y cuando se vio libre volvió a su berrinche. Uno que fue aumentando en intensidad y que mantenía a la rubia gritando con desesperación que toda la culpa de lo que estaba pasando era de Cosima.
- ¿Por qué es mi culpa Delphine? - Cosima estaba nerviosa y angustiada de ver a la rubia tan desesperada - Dime cachorrito, ¿Por qué es mi culpa?
- ¡Porque me dejaste! - gritó por fin Delphine con desesperación abrazada al cuerpo de la chica más pequeña - Porque me abandonaste, porque me pateaste de tu vida como a un perro aun cuando tú sabías que yo no tenía a nadie más que a ti. Yo te necesitaba Cosima, te amaba y tú me abandonaste. Te amaba y no te importó lo que me pasara.
He vivido un infierno todos estos meses y a ti nunca te importó. Nunca te importó si estaba viva o muerta, o si tendría un lugar donde refugiarme del frío cuando no tenía dinero para alquilar una habitación. Cuando me abandonaste volví a tener doce años como cuando me quedé huérfana, volví a pasar hambre y a pasar frío, porque el poco dinero que tenía apenas me alcanzaba para una habitación de motel de carretera.
Traté de vivir sin ti todo este tiempo y ha sido un desastre, pero cuando por fin pude volver a pararme y seguir adelante has regresado. Estás aquí, ¡Y ahora mírame! ¡Mírame cómo estoy Cosima! ¡Mírame...! Es tu culpa, tu culpa... y la mía... porque te amo... nunca he dejado...
El cuerpo de Delphine había dejado de agitarse en los brazos de Cosima y cuando la morena quiso saber qué ocurría, vio que su pobre cachorrito se había desmayado en sus brazos por la angustia y el cansancio.
Cuando por fin se dio cuenta de todo lo que le había pasado a Delphine fue Cosima la que se derrumbó. Volvió a abrazar el cuerpo de su ex esposa contra su cuerpo y rompió en llanto.
- Lo siento... - lloró con tristeza - Lo siento mucho Delphine... lo siento... lo siento... lo siento...
