Errores míos y la angustia es un poco menor en esta... por ahora.


Cosima había logrado dejar a Delphine de vuelta en la cama luego de su pequeño quiebre emocional en el baño. Se las había arreglado para sacarla del inodoro, limpiarla y acomodarle la ropa interior y los pantalones cortos de niño de nuevo en su marco delgado. También se las ingenió para lavarse ella misma las manos y luego llevarse a Delphine de vuelta al camarote. No había sido fácil porque había tenido casi que arrastrar el alto cuerpo de su ex esposa ese corto tramo de espacio, pero con paciencia lo había logrado. Delphine no se despertó ni quisiera con todo ese movimiento y Cosima decidió que era pertinente dejarla dormir un rato más mientras ella misma se despejaba un poco y aclaraba sus ideas.

Lo primero que hizo fue conectarse vía satélite por internet con Sarah. Ella conocía de primera mano su relación con Delphine desde el principio y necesitaba sus consejos. Así que salió del camarote para no incomodar el sueño de Delphine y se acomodó en pasillo cerca del barandal del barco, en unas sillas plegables que encontró en la cubierta. Estaba cerca del camarote lo suficiente para oír a Delphine por si se despertaba.

Cuando logró conectarse con Sarah le explicó a grandes rasgos todo lo que había pasado antes de subirse al crucero y luego todo lo que ocurrió cuando se encontró con Delphine. Casi se rió cuando Sarah maldijo en voz alta después de oír toda la historia.

- Esa frenchie es una pesadilla Cos - Sarah se quejó con el entrecejo fruncido - Ahora la tienes casi de polizonte en ese crucero de lujo y más encima está herida. No me digas que la estás cuidando...

Cosima se mordió el labio y no respondió con palabras pero Sarah no necesitó oírlas para volver a maldecir en voz alta.

- ¡Infierno sangriento Cosima! - Sarah estaba molesta con su sestra y Cosima podía verlo - ¿Por qué estás haciendo esto? ¿No te acuerdas de nuestra última charla? ¡No te metas de nuevo con Delphine, Cos! Por tu bien, por tu jodida sanidad mental Niehaus, no te metas otra vez con esa frenchie.

- Pero ella me necesita Sarah - Cosima negó con la cabeza al oír a Sarah quejándose de sus decisiones - Sé que te prometí no involucrarme con ella otra vez hermanita pero no la puedo dejar sola, está herida y no puede valerse por sí misma. Tiene las manos rotas, están vendadas y apenas puede caminar porque sus rodillas también están lastimadas. No la puedo abandonar Sarah, no ahora.

- Joder Cos... - Sarah suspiró y negó con la cabeza - No me gusta nada esto Cosima, no me gusta. Y no me gusta porque sé que esa ex esposa tuya se aprovechará de tu cercanía. Tomará ventaja, tal vez no de manera consciente pero sé que tratará de atraerte como siempre lo ha hecho con esos ojos de cachorro apaleado que tiene. No caigas de nuevo en su trampa Cosima, porque no te conviene. Mira que tú eres demasiado fácil sestra. Ella te mira con esos ojos de cachorro, te mueve la cola y tú te caes rendida a sus pies. No es justo.

- Eso no es verdad Sarah - Cosima se quejó en voz alta haciendo un mohín - No seas una perra.

- No estoy siendo una perra Cos sólo estoy declarando los hechos - Sarah se encogió de hombros - Unos hechos que he comprobado por mí misma mientras estuviste casada con ella.

- Estás loca Sarah, no fue para tanto - Cosima puso los en blanco con sorna - Estás exagerando.

- ¿Estoy exagerando? - Sarah resopló indignada - No Cosima, no estoy exagerando. No lo hice cuando trataba de tener un tiempo privado de hermanas sólo contigo y siempre que lo intentaba tu frenchie iba detrás, siguiéndote para todas partes como si tú fueras su dueña. ¿O es que acaso no te acuerdas que casi tenía que despegarte de sus brazos cuando venían a casa de visita porque ella no dejaba de besuquearte?

Cosima suspiró. Ella sí que lo recordaba. Recordaba muy bien tener a Delphine pegada a su costado como una especie de sanguijuela, mientras intentaba charlar con Sarah y sus sestras en la casa de su hermana británica. Cuando por fin lograba despegarse de los brazos de Delphine podía sentir su mirada intensa mientras trataba de relajarse con sus hermanas.

La rubia era casi como una sombra pero Cosima nunca se sintió incómoda con eso, porque esa posesión de Delphine no se sentía acosadora. Lo que más afectó a Cosima fueron sus celos. Delphine era una celópata desesperante al comienzo de su relación pero luego esa característica en ella fue disminuyendo. Obviamente que la celaba de vez en cuando casi por diversión y porque a ella misma le gustaba poner de los nervios a la rubia, lo que se traducía en maratones de hacer el amor toda noche casi siempre teniendo a Delphine encima de ella.

Su ex nunca la forzó a nada en la cama. Ella siempre iniciaba la relación íntima con besos profundos pero dejaba las riendas sueltas a Cosima para que ella decidiera el rumbo y la intensidad cuando tenían intimidad, con Delphine siempre dando y Cosima siempre tomando.

Cosima siempre sintió que Delphine le daba todo de sí en la intimidad de su cama porque era lo único tangible aparte de su amor que ella podía ofrecerle, no tenía más.

- ¿Oye Cos? - Sarah llamó a su hermana cuando se dio cuenta ella tenía la mirada perdida - ¿Sigues ahí?

- ¿Sí...? - Cosima cerró los ojos y negó con la cabeza para despejarse de los recuerdos - Lo siento Sarah, estaba recordando...

- Pensando en tu frenchie ¿No? - Sarah preguntó con un suspiro y Cosima asintió - Sí, ya lo sabía. Siempre te queda esa cara en blanco cuando estás pensando en ella.

- La extraño Sarah... - Cosima respondió con la voz quebrada y los labios temblorosos - La extraño tanto... y es ridículo porque está aquí, ¿Lo entiendes? Está aquí conmigo pero ella no es la misma. No es el cachorro alegre que una vez conocí. Esta Delphine es una cáscara vacía Sarah, un fantasma. Delphine se ha convertido en un cachorro apaleado que ha vivido demasiado tiempo de esa manera y yo no sé cómo ayudarla. Ella acaba de tener una crisis nerviosa en el baño y se desmayó en mis brazos. La tuve que casi arrastrar para llevarla de vuelta a la cama porque nunca se despertó y no pesaba nada Sarah, Delphine es un puto palito. Tiene el vientre hundido, ojeras profundas bajo los ojos y le han salido canas, ¿Puedes creerlo? Todavía no cumple los cuarenta años pero ya tiene canas.

Y yo no sé qué hacer con ella porque la despidieron del crucero y la van a patear fuera del barco cuando lleguemos a Europa. Por lo que sé ella tiene sus ahorros pero no le queda tanto, no sé cuánto tiene y cómo va sobrevivir porque ya me ha dicho que quiere volver a su rancho en Francia cuando lleguemos al continente.

Delphine no aguantará vivir en condiciones extremas si todavía está herida Sarah, y yo no sé qué hacer con ella. Sólo sé que me mata verla así. No puedo verla así sestra, no puedo...

Cosima rompió en llanto por segunda vez ahora frente a Sarah. La morena británica volvió a suspirar y maldecir en todos los idiomas por lo que le estaba pasando a su hermana, odiando no ser capaz de estar con ella para apoyarla de una mejor manera.

- Jodida frenchie que todavía se las arregla para hacerte sufrir - Sarah escupió con impotencia - Ella está más arruinada que tú Cos y todavía se las ha arreglado para dejarte como un despojo, eso no es justo.

- Sarah... - Cosima negó con la cabeza todavía muy triste por el estallido de su hermana - No...

- Lo siento Cosima - la chica se disculpó avergonzada - No sé qué decirte hermana. No tengo todas las respuestas pero creo, joder me voy a odiar por decirte esto, pero creo que deberías estar con ella. Al menos mientras se recupera Cos. Puedes dejarla ir cuando lleguen a Europa y tú seguir con tu viaje en el crucero y tratar de olvidarla. Pero eso sí sestra, trata de no involucrarte otra vez. No caigas en sus manipulaciones Cos, no dejes que te enrede la cabeza y las emociones porque Delphine es una experta en hacer eso, confundirte. No la dejes.

Cosima asintió sin palabras sabiendo lo difícil que sería no caer en las viejas costumbres, pero sabía que debía intentarlo al menos por su sanidad mental.

- Lo intentaré sestra - Cosima estuvo de acuerdo con una sonrisa más animada a pesar de que seguía con los ojos húmedos y enrojecidos por el llanto.

Estaba a punto de seguir con un cambio de tema para alivianar el ambiente cuando recibió una nueva notificación de Skype, Cosima se quedó pálida cuando vio la llamada de su madre en el recuadro pequeño de la pantalla de su computadora.

- ¿Estás recibiendo otra llamada Cos? - Sarah se dio cuenta de la palidez en el semblante de su hermana cuando asintió a su respuesta - ¿Quién...? ¡Oh mierda!

- Es mi madre... - Cosima tragó saliva evidentemente asustada por la nueva llamada entrante que no paraba de sonar - Lo más seguro es que vaya a recibir un gran sermón Sarah así que reza por mí, tengo que irme. - ella se despidió - Manda un beso a Cal y a Kira de mi parte, a Siobhan y Félix y a las sestras también. Te quiero mucho Sarah.

- Yo también te quiero Cos - la morena punky se despidió con una sonrisa - Saluda tú a Delphine de mi parte y dile que si te hace sufrir de nuevo recibirá una gran patada en ese culo pálido que tiene, esté herida o no ¿Entendido?

- Está bien Sarah, yo se lo diré - Cosima se despidió por última vez de su hermana y dejó un momento para calmarse.

Respiró profundo un par de veces y aceptó la nueva llamada entrante que luego se transformó en el rostro evidentemente molesto de su madre al otro lado de la pantalla.

- ¡¿Me puedes explicar qué demonios está pasando en ese crucero Cosima Niehaus?! - fue el saludo de Jarvinia Niehaus a su única hija - ¡¿Y por qué me vengo a enterar por el capitán del barco que estás compartiendo un camarote con esa odiosa mujer?! ¡De nuevo!

Cosima suspiró y pasó casi cinco minutos escuchando a su madre despotricar en contra de Delphine. No era algo nuevo para la morena pero era un fastidio tener que oír a su madre tan molesta por lo que estaba ocurriendo con ellas en el crucero.

- ¡Es que no puedo creer que ni siquiera con todo el dinero que le di para que desapareciera de una vez por todas de tu vida, esa escoria no fuera capaz de alejarse de ti! - Jarvinia exclamó sin darse cuenta de sus palabras - ¿Cómo en el mundo esa mujer no se dio cuenta que había entrado a trabajar en la flota de cruceros de la que somos dueños? ¿Es que tú nunca le contaste?

Cosima había dejado su semblante apático que siempre tenía cuando escuchaba despotricar a su madre sobre algo que no le gustaba. Lo dejó desde el momento que la escuchó hablar sobre el dinero que ella le había dado a Delphine para que su ex se alejara de ella.

- ¿Qué has dicho de Delphine madre? - Cosima preguntó comenzando a ofuscarse - ¿De qué dinero estás hablando? ¿Cuándo has hecho eso?

Jarvinia se quedó en silencio dándose cuenta muy tarde de su imprudencia. Se suponía que Cosima nunca debía saber de eso pero ya que el tema había salido a la palestra decidió enfrentar la ira de su hija.

- Era la única manera que tenía Cosima - Jarvinia respondió más calmada pero en tono más severo - Tú sabes cómo son esas basuras blancas, unas oportunistas y bueno ella no quería firmar los papeles de divorcio, así que con tu padre la obligamos. Le dimos dinero que ella aceptó y desapareció de tu vida pero nunca creí que desparecería justo en el mismo lugar dónde tú pasarías tus vacaciones.

- No puedo creer esta mierda madre - Cosima estaba enojada, muy enojada a pesar que debió intuir los planes de la rubia más vieja - No puedo creer que tú hayas forzado a Delphine a aceptar dinero sólo para firmar unos papeles.

- No fue muy a la fuerza Cosima, porque ya ves, se llevó el dinero - Jarvinia se defendió con acritud - No es mi culpa que esa muchacha haya salido tan oportunista.

- Delphine puede ser de todo menos oportunista o ambiciosa madre - Cosima espetó ofuscada - A ella nunca le importó el dinero y todo lo que ha tenido lo ha ganado con su trabajo. Sus únicas ambiciones siempre fueron para mí y tú lo sabes.

- Parece que se te olvida que ella se acostó con Aldous Leekie querida - Jarvinia contraatacó - ¿No es por eso que decidiste separarte de ella? Yo no sé por qué Aldous se rebajó a meterse con esa rubia odiosa pero me alegro que haya sido una vez, parece que la chica no fue tan buena como aparentaba...

Cosima estaba hecha una furia con su madre. No podía hablar porque sabía que sí lo hacía, comenzaría a gritar y maldecir en voz alta y sería mucho peor para ella así que decidió cortar la conversación por lo sano y respondió a las palabras ofensivas de su madre con sólo dos palabras.

- Te odio...

Fue todo lo que le dijo a la mujer mayor y cerró la pantalla de la laptop con brusquedad. Se quedó pensando por un rato todo lo que había descubierto sobre su ex esposa gracias al descuido de su madre y odió saber que Delphine nunca le había mentido.

Ella siempre le había dicho que el engaño había sido una vez y que había sido forzado, pero Cosima estaba tan furiosa y celosa que no la había escuchado. Delphine se había sacrificado para tener un futuro juntas de una manera no muy convencional pero estaba a decidida a darle a ella todo lo que quería.

Aunque Cosima nunca se lo había pedido abiertamente, Delphine siempre supo lo que quería y siempre trató de complacerla. De darle en el gusto en todo lo que quisiera aunque para eso tuviera que sacrificarse el doble en el trabajo, porque eso fue lo otro que minó la relación. La falta de tiempo que Delphine tenía para Cosima. La rubia siempre estaba trabajando para darle a Cosima todo lo que necesitaba. Desde que se habían casado, Delphine había decidido que sería la que llevaría los gastos de la casa y le daría a la morena todo lo que quisiera. Cosima terminó siendo más mimada que cuando era pequeña pero nunca se quejó de eso. Delphine le compraba ropa, joyas, perfumes, la invitaba a comer y le regalaba todo lo que a Cosima podría ocurrírsele, pero la morena nunca vio a su esposa comprarse nada para ella misma. Y en las pocas veces que lo hacía, su ropa siempre había sido ropa de segunda mano, utilitaria y con algunas prendas elegantes pero baratas cuando la ocasión lo ameritaba.

Eso fue algo que Cosima nunca entendió porque nunca le faltó nada al crecer, mientras que Delphine siempre careció de todo en las mismas circunstancias, pero nunca tomó esas carencias como algo indispensable gastando dinero en ella misma. Delphine siempre fue una chica humilde que se conformaba con lo que tenía y nunca pedía más. Todos sus gastos mientras estuvieron juntas siempre fueron para Cosima, siempre fue todo para ella.

- Maldita sea Delphine - Cosima se quejó en voz alta una vez más comprendiendo muchas cosas que antes no entendía. Ella planeaba quedarse a meditar por un rato en su escondite privado pero fue interrumpida por una voz asustada que la llamaba a gritos.

- Delphine...

La morena se levantó de la silla en la que se había acomodado y casi corrió de vuelta al camarote dónde encontró a la rubia intentando salir de la cama sin conseguirlo, tenía las piernas enredadas en las sábanas y lloraba a mares todavía llamando a Cosima con desesperación. Dejó la laptop sobre la superficie del escritorio y suspiró.

- Oye cachorrito - Cosima se acercó a la cama de la rubia intentando volver a ayudarla a permanecer recostada - ¿Qué estás tratando de hacer? ¿Salir corriendo en pijama con las manos vendadas? Vamos, regresa a la cama.

- ¡¿Dónde estabas?! - Delphine casi exigió todavía alterada - ¿Por qué me dejaste sola Cosima? ¡Cuando me desperté no estabas y yo creí...! ¡Yo creí que me habías abandonado de nuevo! Cuando no te vi traté de levantarme de la cama, pero las piernas se me enredaron en las sábanas y cada vez que me movía y me apoyaba en las manos me dolían... Así que te llamé. Grité y grité pero tú no me escuchabas y yo estaba sola Cosima, no quiero volver a estar sola. ¡Por favor no vuelvas a abandonarme chérie! ¡Te lo suplico...!

Cosima tuvo que tragarse el nudo de la garganta que le impedía respirar. Trató de consolar a Delphine diciéndole que sólo estaba tomando aire en la cubierta y que estaba cerca.

- No voy a dejarte sola Del, no te angusties - Cosima le aseguró con suavidad acariciando el rostro y el cabello ondulado de su amor que ahora estaba en un lío desastroso - Estoy aquí cachorrito y no te dejaré sola, te lo prometo. Te lo prometo, te lo prometo.

Delphine se volvió a aferrar al cuerpo de la morena como si su vida dependiera de ello y se dejó consolar por Cosima intentando a su vez calmarse a sí misma convenciéndose que su chérie no era un fantasma y que estaba con ella, a su lado.

- Eres real - Delphine repitió en voz baja - Eres real, eres real, eres real. Estás aquí y no estoy soñando - la rubia se rió como enloquecida - No me estoy volviendo loca, no te estoy imaginando... no estás sólo en mi cabeza Cosima, estás aquí ¿Verdad que sí? No eres el fantasma que siempre ha estado torturándome ¿Cierto?

- No cachorrito - Cosima le sonrió con tristeza - No soy un fantasma y no estás soñando. Estoy aquí contigo, en un crucero, y en nuestro camarote. ¿Recuerdas lo que pasó? ¿Por qué estamos aquí?

- Tuve un accidente - Delphine asintió y se miró las manos - Me lastimé las manos y las rodillas con vidrios rotos y tú me curaste las heridas chérie. Y me defendiste con el capitán que me quería dejar encerrada en mi viejo camarote y tú dijiste que estarías conmigo cuidándome, pero cuando me desperté no estabas y yo... casi me volví loca Cosima.

Cuando no te encontré, casi enloquecí... lo siento mon cher. Lo siento por ser un desastre y por molestarte.

Delphine volvió a romper en llanto y Cosima la abrazó una vez más intentando consolarla.

Se quedaron abrazadas hasta que Delphine volvió a calmarse y Cosima le ayudó a limpiarse, la rubia tenía las mejillas bañadas en lágrimas y la nariz moquillenta. Era un desastre pero Cosima pensó que era su bello desastre. De todas las formas que ella conocía a Delphine, esta dónde casi parecía una niña pequeña era la que más le gustaba.

- ¿Te sientes mejor ahora Delphine? - Cosima preguntó en todo suave sonriendo - ¿Más tranquila?

- Oui chérie - la rubia asintió - Ahora que estás aquí conmigo. Por favor no vuelvas a dejarme sola Cosima, me da mucho miedo.

- No lo haré cachorrito - Cosima la consoló - No te preocupes por eso, no lo haré.

Ambas se quedaron en silencio por un momento hasta que un ruido profundo como un retumbar quebró la paz de ambas, hizo sonrojar a Delphine y reír a Cosima.

- Santa cuenca Delphine - la morena se rió - ¿Ese fue tu estómago?

- Sí Cosima - respondió en tono apagado todavía sonrojada - Tengo hambre, no he comido desde... ya no me acuerdo.

- Bueno - Cosima sonrió más animada - Eso podemos arreglarlo con una llamada. ¿Qué deseas comer?

Delphine se quedó callada y agachó la cabeza sin atreverse a mirarla. Cosima podía ver el nerviosismo y la inquietud de Delphine y no entendía lo que le estaba pasando.

- ¿Delphine? - la morena llamó ahora acercándose más a la rubia y la obligó a hacerle frente - ¿Qué pasa? ¿Por qué no me respondes?

- Yo... - Delphine todavía no miraba a Cosima - Yo no sé qué quiero Cosima, porque el almuerzo para los tripulantes ya se sirvió y como yo estoy despedida, no creo que tenga derecho a mi ración. Así que no sé qué quiero porque toda la comida de este crucero es demasiado cara.

- No me has respondido a la pregunta Del - Cosima negó con la cabeza intentando armarse de paciencia cuando se dio cuenta que se avecinaba una nueva discusión - Yo no te he preguntado por dinero o raciones de almuerzos Delphine, te he preguntado qué deseas comer.

- No... - Delphine negó con la cabeza y cerró los ojos con fuerza - Vas a empezar a gastar dinero en mí Cosima, no quiero.

- Delphine - Cosima tenía paciencia pero a veces requería ser firme para llamar la atención - Por segunda vez te pregunto, ¿Qué deseas comer?

Delphine se mordió el labio y volvió a negarse sabiendo que no iba a quedar fuera del gancho, su chérie la haría elegir igual.

- Huevos revueltos y tostadas - ella por fin decidió recordando que era lo más barato del menú en el crucero - Eso quiero, huevos revueltos y tostadas.

- Pero ese es parte del menú del desayuno Delphine, no puedes comer eso - Cosima negó con la cabeza - Intenta de nuevo.

- Una ensalada de pollo - la rubia respondió muy rápido para el gusto de la morena - Eso es un almuerzo Cosima, una ensalada de pollo.

- Ese es un plato de entrada cachorrito - Cosima volvió a negar ahora divertida al saber que estaba poniendo de los nervios a su ex pareja - Intenta una vez más Del, sé que puedes.

Delphine gruñó. Se estaba poniendo demasiado nerviosa y odió la capacidad que tenía Cosima de ponerla de los nervios porque siempre caía en la trampa, pero no podía pensar en un plato económico para ella. Todo era demasiado caro dentro del menú del crucero y Delphine estaba acostumbrada a sus pequeñas raciones a las que tenía derecho cuando trabajaba con el resto de la tripulación. La comida no era mala pero era escasa y ella siempre terminaba con más hambre de la normal, sin embargo ella se acostumbró a eso. Quiso poder darle la espalda a Cosima pero apenas podía moverse. Sabía que se estaba comportando como una niña malcriada pero no sabía cómo reaccionar a las demandas de su ex esposa.

Cuando vio a la morena obligándola a hacerle frente otra vez no pudo evitar estallar nuevamente en lágrimas.

- Si estás preocupada por el dinero no lo hagas - Cosima advirtió con suavidad pero en tono firme acariciando la mejilla húmeda de Delphine - No estoy gastando mi dinero en ti cariño, estoy gastando mi dinero en ambas. Además yo también tengo hambre y no quiero tener que esperar todo el día a que te decidas Delphine. ¿Entiendes?

La rubia asintió fervientemente y sonrió con tristeza.

- Lo siento chérie - se disculpó - Pero yo todavía no sé qué-

- Cierra los ojos Del - Cosima le pidió a Delphine de pronto en tono suave y sonrió cuando ella se le quedó mirando con extrañeza - Vamos cachorrito, hazme caso. Cierra los ojos.

- ¿Me vas a dejar sola de nuevo? - la rubia pidió ahora incapaz de cerrar los ojos - Por favor chérie no te vayas...

Cosima suspiró. Supo que iba a ser muy difícil combatir los miedos de la rubia pero ella estaba decidida a enfrentarlos.

Ella movió en la cama de tal manera que se quedó casi a horcajadas encima de la rubia. El peso extra del colchón era evidente en el catre pequeño y una mano cálida en el muslo derecho de la rubia le dio a entender a Delphine que Cosima no iría a ninguna parte.

- ¿Sientes el peso de mi mano en tu muslo Del? - preguntó con una sonrisa - ¿Qué te estoy tocando?

- Sí - Delphine se lamió los labios sintiendo ahora más de lo que nunca sintió en tres meses - Sí lo siento, el calor de tu mano chérie. Puedo sentirlo.

- Bien, ahora cierra los ojos - Cosima alentó con una sonrisa - No me voy a ninguna parte Del, sólo cierra los ojos.

Delphine asintió con nerviosismo y el cuerpo tenso, pero lo hizo. Trató de no moverse y luchó con todo lo que tenía para aguantar las ganas de abrir los ojos.

- Lo estás haciendo muy bien cachorrito, muy bien - Cosima felicitó con una sonrisa más alegre - Ahora, ¿Sientes mi mano?

- Ss... Sí - Delphine tartamudeó recordando de lo que era capaz de hacer esa mano. No sabía cómo le estaba pasando ahora pero tuvo que luchar con todo para evitar las primeras señales de excitación. La mano de Cosima en su muslo estaba causando estragos en su psiquis, se sonrojó.

Cosima vio reflejados en el rostro de Delphine todos esos síntomas y casi quería burlarse. No le costaría nada mover su mano un poco más arriba y al centro para molestarla, pero decidió que no era el momento cuando sintió un nuevo rugido hambriento del vientre de la rubia. Cosima sabía que tenía que poner un poco más de carne en los huesos de Delphine, así que optó por apresurarse.

- Muy bien cariño - alabó una vez más - Ahora que nos hemos puesto al día con eso quiero que te imagines tu plato favorito.

- Cosima - Delphine negó con los ojos todavía cerrados - Por favor no me hagas esto...

- No estoy haciendo nada cachorrito, sólo es un juego - Cosima intentó convencerla - ¿Puedes complacerme un poco acá Del? ¿Por favor?

- Está... está bien, Cosima - Delphine asintió en la derrota - Pero sólo un poco.

- Genial Del - Cosima estaba feliz - Gracias. Ahora dime, si pudieras comer lo que quieras, tu plato favorito ¿Cuál sería? Por ejemplo yo quisiera una tortilla de zanahoria con papas duquesas, vino tinto y esquimo pie. ¿Te acuerdas del esquimo pie?

- Helado... - Delphine se mordió el labio con un suspiro – Sí Cosima. Yo no pude volver a comer uno luego de... ya sabes. El helado siempre me recordaba a ti y la última vez que comí uno yo... me hizo mal al estómago y lo vomité. Desde entonces nunca más he tratado de comer otro, pero lo extraño.

Cosima maldijo en silencio una vez más a sus padres por haber interferido en parte en lo que ocurrió con Delphine. Ella no se merecía todo lo que había pasado y la morena se aseguró de empezar a arreglarlo todo desde ya, con lo mejor de lo mejor para ella. Una buena comida.