Cosima de niñera...
Al final y luego de mucho convencimiento por parte de Cosima, Delphine decidió que quería comer carne. La rubia estaba antojada de comer un gran trozo de carne de res con arroz y papas duquesas, una ensalada césar, una bebida de jengibre. No podía tener vino porque empezaría con analgésicos que la misma Cosima tendría que darle. De postre, Delphine quiso intentarlo con esquimo pie.
- ¿Estás segura que quieres intentar con el helado Delphine? - Cosima le preguntó con escepticismo - ¿Y si te pasa lo que te pasó la última vez que comiste uno?
- Estoy segura que ahora no pasará chérie - Delphine negó con la cabeza y sonrió - La última vez me sentó mal porque no estabas a mi lado pero ahora estás aquí. No estoy preocupada por eso Cosima.
Delphine miraba a Cosima con una expresión de tal esperanza en sus ojos de cachorro que la morena no pudo evitar sonreír.
- Esquimo pie será entonces - Cosima anunció con una gran sonrisa y se dispuso a pedir la comida por el teléfono. Delphine vio a su chérie tan ensimismada charlando que no tenía ojos para nada más. A la rubia le encantaba mirar a su ex cuando charlaba y se expresaba de forma tan vivaz con las manos. Pero luego de un tiempo ella miró sus propias manos todavía firmemente vendadas y las sintió palpitar. El dolor estaba siendo más difícil de ignorar con el tiempo que pasaba y la rubia supo que iba a necesitar ayuda extra para seguir aguantando su constante incomodidad.
Sin que la misma Delphine se diera cuenta, Cosima también la observaba. La morena notó el estremecimiento de su ex esposa cuando se miró las manos y cuando vio su entrecejo fruncido, se dio cuenta que estaba en el dolor. Afortunadamente Cosima ya sabía qué hacer y se dispuso a ello luego de terminar con el pedido de comida.
- En media hora lo traerán todo Del - Cosima anunció luego de colgar el auricular - Tenemos tiempo suficiente para ponernos más cómodas y arreglar un detalle que sé, te está molestando ahora.
Delphine quería preguntar a qué se refería pero sólo pudo ver a Cosima hurgando en su bolso de mano. Sacó un bote pequeño de pastillas, una botella de agua gasificada y regresó a su lado, sentándose a la orilla de la cama.
Abrió el bote y sacó dos píldoras bicolores rojas y blancas y le hizo un gesto a Delphine para que abriera la boca. Ella lo hizo y Cosima le dio las píldoras que la rubia se tragó con pequeños sorbos del agua en la botella. Era Ibuprofeno.
- Debiste pedirme los analgésicos mucho antes, Delphine - Cosima negó con la cabeza - Has esperado demasiado tiempo para decirme que te dolían las manos, es que ni siquiera me lo dijiste. ¿Por qué no me lo has dicho?
- Se me olvidó - Delphine se encogió de hombros - Con todo lo que hemos pasado, me olvidé del dolor en mis manos y mis rodillas hasta ahora. Estaba a punto de hacerlo cuando terminaste de hablar por teléfono chérie pero te me adelantaste.
- Porque vi el malestar en tu cara Del - Cosima suspiró con un dejo de cansancio - Conozco tu cara de angustia cuando estás sufriendo por algo y me di cuenta que debías estar sintiendo dolor. Esas pastillas no he debido dártelas con el estómago vacío, pero ya ha pasado demasiado tiempo.
- Estaré bien chérie - Delphine le aseguró con una sonrisa triste a la morena que también estaba triste. Su expresión sin embargo pasó a una más seria cuando cerró los ojos y suspiró. Se llevó una mano al estómago haciendo su mejor esfuerzo para no gemir en voz alta cuando se dio cuenta que el dolor no sólo estaba atacando sus heridas.
- Oye... - Cosima notó que Delphine seguía sintiéndose mal y se puso nerviosa - ¿Qué pasa ahora Del? ¿Qué te duele?
- El estómago chérie... - Delphine tragó saliva con fuerza y abrió los ojos para hacer frente a su chica - Son los dolores del hambre, ya pasarán no te preocupes. Atacan por un tiempo pero luego se pasa, ya estoy acostumbrada.
Cosima maldijo en silencio. Odiaba ver a Delphine tan débil porque ella nunca fue así, siempre fue la fuerte. La morena sólo pudo asentir y ella misma intentó ayudar a la rubia a ponerse más cómoda. Quitó las mantas que cubrían su cuerpo y removió un poco su camiseta para dejar su vientre al descubierto intentando darle un masaje. A Cosima no le gustaba ver el torso desnudo de la rubia porque le daba mucha pena verla tan delgada.
Delphine por su parte gimió en voz alta. Estaba agradecida por el masaje a pesar de que le dolía. Cerró los ojos e intentó disfrutar de los cuidados atentos de su chérie. Habían sido sólo tres meses los que ambas pasaron separadas, pero para la rubia se habían sentido como años. De pronto todo el peso y las emociones que había sentido asfixiándola durante tanto tiempo aparecieron de golpe y los gemidos de Delphine se trasformaron rápidamente en sollozos.
Delphine lloró una vez más, intentando desahogar todo el dolor que sentía en la compañía de Cosima. Cuando la morena vio el cambio en Delphine la ayudó a sentarse contra la cabecera de la cama y la abrazó. No intentó calmarla ni pedirle que dejara de llorar, no le dijo nada. Sólo se dedicó a acariciar su espalda con ternura y la dejó llorar hasta que nuevamente logró calmarse por sí misma.
- Lo siento chérie... - Delphine se disculpó con voz temblorosa - Te he manchado la ropa otra vez. No fue mi intención Cosima, no sé por qué estoy llorando tanto sólo sé que no puedo parar. Tengo una opresión tan grande en el pecho que siento que me ahoga y la única manera en la que puedo liberarla es llorando. Y estoy hecha un desastre, mírame...
Cosima no respondió. Tenía muchas ganas de romper en llanto ella misma pero sabía que sí Delphine no podía ser la fuerte, ella tendría que serlo. Recordó las palabras de Sarah y mientras miraba a Delphine suspirar con tristeza y seguir sollozando se dio cuenta que tenía razón.
Tenía que ser la fuerte así que no lloró. Ella abrazó a Delphine asegurándole que no tenía nada que perdonarle y que podía llorar todo lo que quisiera porque estaría allí para consolarla. Le prometió que no se iría esta vez y que podía aferrarse a ella todo el tiempo que quisiera.
- Seré tu roca esta vez cariño - Cosima le aseguró a Delphine con una sonrisa animada - Siempre que me necesites, estaré aquí.
Esas lindas palabras hicieron llorar peor a Delphine pero Cosima siguió sonriendo. No dejó de abrazarla ni de mecerla como si fuera una niña pequeña asustada y cuando la rubia dejó de llorar la ayudó a limpiarse. Fue casi un acto de rutina, limpiar sus lágrimas y sus mocos, darle de beber agua para reponer la que había perdido con el llanto y esta vez la ayudó con su cabello, para que lo tuviera más presentable.
Cosima amaba el cabello de la rubia y lo trató con total cuidado cuando intentó "domarlo". No había sido fácil porque Delphine tenía el cabello más rebelde que pudiera existir, pero con paciencia y cariño había dejado sus rizos presentables atados en una cola de caballo para que no le molestara en la cara a la hora de comer.
- Ahora sí te reconozco cachorrito - Cosima se burló con ternura - Antes parecías un león con la melena toda revuelta. Un león precioso pero que no me dejaba ver al cachorrito que eres.
- Cosima... - Delphine agachó la cabeza y se sonrojó sin poder evitarlo, a veces la morena la sorprendía con esos cumplidos descarados pero la rubia siempre se apenaba de oírlos. - No soy un león. Soy una cucar... cucar... cafard... soy una cafard.
- ¿Una cucaracha? - Cosima preguntó con curiosidad cuando reconoció la palabra francesa y la otra chica asintió - ¿Por qué una cucaracha Delphine?
- Eso era lo que tu mamá solía llamarme - Delphine sonrió y negó con la cabeza - Cuando creía que no podía oírla ella me llamaba así... bueno y cosas peores también.
Cosima suspiró. Estaba furiosa con sus padres pero más con su madre que no se cansaba de hacerle la vida imposible. Recordó su última charla y todo lo que había dicho sobre Delphine y volvió a tensarse, tenía tanta rabia que no sabía cómo liberarla.
- Voy a asegurarme de que esa mujer nunca vuelva a molestarte cariño - Cosima se tragó la rabia y miró a Delphine con una sonrisa cuando la vio asustada por su repentino cambio de humor - No quiero que te siga ofendiendo ni nos siga molestando Delphine, no te preocupes por ella ¿Bueno?
Delphine descubrió que algo había pasado entre Cosima y su madre pero no se atrevía a preguntarle. Ella sabía que Cosima tendía a hablar de sus problemas en su propio tiempo así que decidió no presionarla.
- Mientras tú sigas a mi lado no me preocuparé por nada más chérie - Delphine sonrió con más ganas para tratar de borrar el malestar en la cara de Cosima, resultó. Ambas se quedaron mirando con ganas de decirse demasiadas cosas pero se quedaron sin tiempo. Un golpe en la puerta del camarote las sobresaltó a ambas y Cosima se apresuró a abrir la puerta para dejar entrar a una encargada de la cocina que había aparecido con un carro de metal con ruedas cubierto de tres bandejas cerradas.
Cosima luego desocupó la mesa pequeña de centro y el escritorio para dejar los platos de comida y las bebidas. La asistente de cocina ayudó a la morena que intercambió con ella unas cuantas palabras y luego desapareció con el carro por el mismo lugar por donde había venido.
Cosima luego destapó la primera bandeja redonda. Era la comida de Delphine, un jugoso trozo de carne de res, arroz y papas duquesas. El olor de los alimentos atacó los sentidos de la rubia aún más fuerte que antes, su estómago volvió a rugir de hambre y ella gimió.
- Calma cachorrito todavía no está listo - Cosima trató de calmar la ansiedad de Delphine con suavidad - Tengo que cortar tu carne Del, para que puedas comértela sin problemas y no te atragantes ¿Bueno?
- Está bien chérie - Delphine suspiró con cansancio - Esperaré. Si ya he esperado por tantas horas, puedo esperar un par de minutos. Es sólo que mi estómago parece que no piensa lo mismo.
Delphine se rió para hacerle saber a Cosima que estaba bromeando pero la morena estaba más concentrada en tener lista la comida de la rubia. Cuando por fin lo había conseguido se acercó a su lugar en la orilla del colchón y sirvió a Delphine el primer plato del almuerzo, la ensalada césar.
Cosima había decidido que era mejor cubrir el pecho de Delphine con una servilleta de tela y fue lo segundo que hizo antes de ayudarla a comer.
- Me siento como un bebé otra vez chérie - Delphine se quejó cubriendo sus ojos con las manos vendadas - Me da tanta pena que tengas que hacer esto por mí... jamás me he sentido tan inútil antes, yo-
- Tú nada, Cormier - Cosima habló en voz suave pero intentando mantener su tono firme - Basta de quejas y de lágrimas, tú ahora te vas a concentrar en comer lo que has pedido sin decir una palabra más, ¿Está claro?
Delphine asintió fervientemente mirando a Cosima con los ojos grandes y asustados. Ella no quería desobedecer a su chérie así que le hizo caso en todo. Al menos lo intentó.
- Come despacio y mastica Del - la morena advirtió por segunda vez cuando vio a su ex tragándose literalmente todo lo que Cosima le daba de comer - Vas a terminar con el estómago hinchado si no masticas bien tu comida, come despacio ¿Bueno? La comida no va a desaparecer cariño.
Cosima llevaba un bien tiempo con Delphine tratando de darle de comer. La rubia parecía una niña pequeña comiendo porque la mitad de la comida de la cuchara iba a su boca y la otra mitad a su mejilla o su servilleta. Tenían un desastre pero era muy divertido.
- Cachorrito no te distraigas que la papa se te va a caer - Cosima advirtió con una risa cuando vio Delphine jugando con la cuchara que tenía en la boca. La última papa duquesa que se pretendía comer en realidad se había caído a su regazo y ella trató de recogerla con su mano vendada, cuando no lo consiguió gruñó como bebé con un berrinche y exigió a Cosima que se la diera.
- Dame - Delphine pidió con un mohín divertido - Esa papa, dame...
Cosima se rió y miró a Delphine con una ceja alzada. No entendía muy bien el cambio su comportamiento. Ella supuso que estaba teniendo un pequeño retroceso a la infancia involuntario, cuando Delphine se vio envuelta en todas esas emociones que la perturbaban.
Cosima negó con la cabeza pero decidió darle ese pequeño respiro a Delphine. Iba a seguirle el juego un rato para distraerla porque prefería verla comportarse como una niña de tres años, que verla hecha un mar de lágrimas.
- Está bien - Cosima suspiró de manera dramática para seguir el juego - Parece que la cachorrito se ha transformado en un bebé ¿no? ¿Quieres la papa?
- Sí, sí quiero la papa - Delphine respondió con entusiasmo mirando a Cosima con adoración - Quiero más papas...
Cosima le entregó la papa que se le había caído y le dio un poco más. Delphine volvió tragarse la comida sin masticarla y la morena tuvo que regañarla.
- ¿En qué quedamos cachorrito? - preguntó con seriedad y tuvo que aguantarse la sonrisa cuando vio a Delphine mirarla con susto.
- ¿Masticar la comida? ¿No tragar? - preguntó Delphine en tono apagado como una niña pequeña.
- Sí - Cosima asintió sin dejar su tono serio - ¿Y qué hiciste?
- Tragué... - la rubia respondió sin atreverse a mirar a Cosima - Lo siento... es que tenía hambre y me dolía la pancita... ¿Estoy castigada? Me porté mal...
Cosima que se estaba aguantando la risa se emocionó de pronto al ver el estado tan lamentable con el que Delphine la miraba. Parecía que los ojos de cachorro pasaron a toda la expresión de Delphine, porque no dejaba de mirarla con tristeza esperando cualquier regaño que la morena quisiera darle.
Cosima no se aguantó esa expresión.
Se acercó a Delphine y le besó la frente, acariciando la mejilla manchada de la rubia mientras le aseguraba muchas veces que no estaba castigada, pero que tenía que hacerle caso.
- No lo hago para regañarte cariño, lo hago porque no quiero que te enfermes ¿bueno? - Cosima le dijo con suavidad y Delphine volvió a asentir más animada - Yo no quiero que te vuelvas a enfermar cachorrito.
- No más tragar, no más tragar - Delphine repitió obedientemente y Cosima le dio más de su comida. Tal como le dijo, Delphine masticó y tragó con mucha paciencia toda la comida hasta que no dejó nada en su plato. Se quedó mirando su bandeja en la mesa de centro y se dio cuenta de la segunda tapa de metal que cubría la superficie gris. Cosima siguió su mirada y sonrió.
- Esquimo pie - le dijo ella con una sonrisa entredientes - ¿Lo quieres ahora?
- ¿Helado? - Delphine preguntó mirando a Cosima con ojos emocionados y cuando la vio asentir, ella también lo hizo casi sin parar - ¡Si...! ¡Helado, helado, helado, helado, helado...!
- Oh Dios... - Cosima murmuró para sí misma con una sonrisa preguntándose qué era lo que iba a hacer con una niña pequeña en el cuerpo de una adulta y que pronto tendría que lidiar con una subida de azúcar. Ella no quería pensarlo, no cuando ya le costaba lidiar con la personalidad inquieta de Delphine, que no paraba de moverse excitada en la cama. Y lo peor, era que ni ella misma todavía había podido empezar a comer su propia comida.
Sin embargo la morena no quería cortar la diversión de Delphine. Había sacado el helado de la copa con hielo que le habían traído y desmenuzó la paleta en trozos, dejándola en otra pequeña copa de porcelana blanca para evitar manchar con chocolate la ropa de cama o a la misma Delphine.
- Lo quería del palo - Delphine se quejó haciendo un nuevo mohín en intentando cruzarse de brazos - No soy un bebé, soy una niña grande.
La expresión de la rubia se había vuelto seria pero era tan divertida que Cosima no pudo evitar reírse de ella. Delphine se veía demasiado amorosa con toda la cara manchada y la servilleta en su pecho intentando comportarse como niña grande.
- Sé que eres una niña grande pero no nos arriesgaremos a un mayor desastre cachorrito – Cosima le respondió con una sonrisa. Delphine había vuelto a distraerse con el helado y ya no la estaba mirando - No, no vamos a arriesgarnos, tú ya tienes demasiada comida en-
¡Delphine tu pelo!
La rubia inquieta había intentado coger por sí misma la copa de porcelana y sin darse cuenta que tenía cerca su cabello hacia adelante, todavía en una cola de caballo. Cosima había conseguido quitarle la copa de las manos, pero Delphine todavía se había ensuciado el cabello con crema y chocolate haciendo el desastre ya evidente algo todavía peor.
- Lo siento, lo siento... - Delphine se disculpó una vez más con tristeza y nerviosismo - Yo sólo quería más helado, está muy rico.
- No importa Del, ya arreglaremos tu pelo ¿Bueno? - Cosima le aseguró con suavidad - No estoy enojada y tú no estás regañada. Vamos a terminar de servirte el helado para que puedas limpiarte.
- ¿Entonces me da un beso? - Delphine pidió de pronto con suavidad mirando a Cosima como siempre, con total adoración - Si ya no estoy regañada, ¿Me da otro besito?
Cosima se rió, no pudo evitarlo. Delphine era una pequeña descarada, pero cumplió lo que pedía y besó su frente un par de veces recibiendo de vuelta un gran suspiro encantado y beso sonoro en la mejilla derecha que ahora también estaba manchada con chocolate.
La morena terminó de darle el helado a Delphine y se dedicó a limpiar lo mejor que pudo la piel de la mejilla y la boca de la rubia. El cabello también se lo limpió lo mejor que pudo por mientras y le dijo a Delphine que pronto necesitaría un buen baño para limpiar el resto de su cuerpo.
Cuando Delphine escuchó la palabra baño se tensó, abrió mucho los ojos y negó con la cabeza.
- No baño, no baño, no baño - No dejó de repetir en voz alta - No me gustan baños... no baños. Frío... mucho frío...
Delphine tembló y Cosima se dio cuenta que esa negativa y esa reacción se debía a que había una historia detrás que la morena estaba interesada en saber.
- ¿Por qué no te gustan los baños, cariño? - ella preguntó con curiosidad - Los baños son geniales, hay agua caliente, espuma, patitos de goma. ¿No te gusta eso?
- No - Delphine negó con la cabeza y se mordió el labio - Los baños son malos. No hay espuma, no patitos de goma, sólo una cabina de madera afuera de la casa y agua fría... tan fría... Hasta en invierno, y no hay calor. Los baños son malos.
Cosima cerró los ojos y se tragó la emoción que quería estallar fuera de ellos. Podía entender la negativa de Delphine a los baños, porque había tenido que sufrir desde pequeña con baños muy fríos si sus padres no tenían los medios para conseguir agua caliente. Podía imaginarse muy bien a una pequeñita Delphine, llorando cuando le tocaba bañarse con agua fría mientras su mamá la obligaba casi a la fuerza a estar limpia. No era justo. Cosima no pudo evitar la emoción en sus ojos pero sonrió a Delphine cuando volvió a hacerle frente.
- Está bien cariño, no hay baños - le aseguró de momento - No más baños malos para ti ¿Bueno? Te lo prometo.
Delphine asintió y casi se lanzó sobre el cuerpo de Cosima intentando abrazarla. Cosima le devolvió el abrazo por un par de minutos y le dijo que tocaba a ella misma comer ahora.
Delphine asintió y se quedó mirando a la morena mientras se servía su propia comida que aún se mantenía caliente. Su tortilla de zanahoria con papas duquesas, ensalada césar y vino tinto. Delphine vio el vino y estaba a punto de pedirle un poco a Cosima pero la morena se dio cuenta y negó con la cabeza.
- Estás con analgésicos cachorrito no puedes beber vino - ella le recordó - Por eso tienes tu bebida de jengibre.
Cosima esperaba otro berrinche o mohín pero Delphine sólo se encogió de hombros y se dedicó a beber de su botella con una pajilla.
Conforme con la respuesta de la rubia, Cosima comenzó a comer de su ensalada y su tortilla y decidió servirse el vino. Abrió la botella con el sacacorchos y se sirvió el vino en una copa, pero cuando lo olió se mareó. El olor del vino le provocó náuseas y Cosima tuvo que luchar para no vomitar en el plato lo poco que había comido.
- ¿Cosima...? - La voz de Delphine sonaba normal cuando llamó a la morena. La había visto hacer muecas con el olor al vino, pero se puso nerviosa cuando después la vio correr al baño. Cuando la oyó vomitar luchó para salir de la cama, había conseguido destaparse de las mantas y se levantó de la cama apoyándose en las manos. Estaba tan preocupada por Cosima que ella no sintió el dolor en sus heridas, ella sólo se concentró en caminar y llegó hasta el baño cojeando para ver a la morena encorvada sobre el inodoro.
- ¡Cosima...! - Delphine ahora sí que estaba nerviosa. Se agachó en el estrecho espacio detrás de su chérie e intentó sostener su cabello para evitar que lo ensuciara. La rubia no entendía la repentina debilidad de Cosima, pero verla así de enferma la tenía muy preocupada.
- Estaré bien Delphine son sólo nauseas - Cosima dijo cuando dejó de sentir el estómago revuelto - Algo pasó con el vino, no aguanté el olor y no sé por qué ocurrió. Es nuestro vino favorito.
- ¿A lo mejor sigues sintiendo los efectos del vaivén del barco chérie? - Delphine preguntó con seriedad - Tal vez sea otra cosa.
- No lo sé - Cosima respondió con un suspiro - Sólo sé que no soporto ese hedor y no creo que vaya a ser capaz de volver al camarote si el vino sigue en la mesa de centro.
Delphine asintió y se quedó pensando cómo hacer para ayudar a Cosima, hasta que se le ocurrió.
- Si ya no sientes ganas de vomitar, limpia tu boca y sale del camarote Cosima - Delphine expresó con decisión - Yo me encargaré del resto.
- Pero Del, tus manos... - Cosima no quería molestar a Delphine pero la negativa de la rubia le hizo imposible seguir quejándose.
- Esta vez me tendrás que hacer caso a mí mon ange - Delphine respondió en tono suave pero con firmeza - Yo puedo hacer esto, te lo prometo. - Por favor chérie, hazme caso por esta vez ¿Bueno?
- Está bien Del - Cosima asintió y obedeció la petición de la rubia - Se levantó de su lugar frente al inodoro y tiró la cadena - Se lavó los dientes y se sorprendió de encontrar un nuevo envase de enjuague bucal cerrado en el botiquín del baño. Sintiéndose mucho mejor que antes, salió del baño y del camarote casi sin respirar y cuando se vio libre del olor acre del vino pudo volver a hacerlo. Ella esperaba poder entrar al camarote para ayudar a Delphine, pero no quería arriesgarse a seguir vomitando.
Delphine por su parte estaba pensando en cómo maniobrar para deshacerse del vino en la copa y la botella. No podía usar sus manos, pero la rubia se dio cuenta que todavía podía usar sus muñecas y sus antebrazos. Con eso en mente, logró coger la botella de vino. Lo hizo con las muñecas. Levantó el envase al mismo tiempo con ambas muñecas y cojeó hasta el baño. Dejó la botella sobre el lavamanos y se las arregló para voltearla y vaciarla completamente por el desagüe. Como la válvula del grifo era de palanca, sólo tuvo que levantarla con el dorso de la mano derecha y llenó la botella con agua cuando logró dejarla debajo del chorro. Vació el agua mezclada con vino y repitió el proceso un par de veces hasta que la botella quedó libre de rastros de vino, a pesar de que el olor todavía permanecía. Supo que iba a tener que dejarla de vuelta en la bandeja metálica y fue lo hizo, para luego tapar dicha bandeja con la cubierta.
Con la copa de vino hizo lo mismo. Fue mucho más fácil con esa porque era más liviana, así que no le costó mucho dejarla en el mismo estado en el que estaba la botella de vino escondida en la bandeja metálica.
Sin embargo y a pesar de que había conseguido deshacerse del vino, el olor a acre todavía podía sentirse dentro del camarote.
Delphine intentó quitar el olor con un ambientador que encontró en un mueble bajo el lavamanos, era lo único que pudo ver junto a un solitario rollo de papel higiénico. Ella no sabía cómo se las iba a arreglar para accionar en botón de la lata, pero lo consiguió gracias a su mentón y a que el botón del envase no era tan duro de accionar. La rubia había quedado con el mentón un poco enrojecido y adolorido pero consiguió quitar el olor acre de la pequeña cabina.
Cuando decidió que estaba libre de malos olores, llamó a Cosima de vuelta. La morena entró al camarote un poco afligida, odiaba tener náuseas y no entendía por qué las tenía. Ella creyó que su periodo estaba cerca así que se lo atribuyó a sus hormonas revueltas.
Había evitado respirar cuando había entrado y cuando inhaló de nuevo ningún olor a acre la atacó. Sólo el olor a limpio. Le sonrió a Delphine cuando ella se le quedó mirando con el pecho henchido de orgullo por haber conseguido ayudar a su chérie.
- Me has salvado la vida cachorrito - Cosima se acercó a Delphine para agradecerle - Gracias. - luego se fijó en el mentón lastimado de Delphine y frunció el entrecejo - ¿Pero a qué costo cariño? Mira tu mentón...
- No importa Cosima - Delphine todavía sonrió muy orgullosa de sí misma - Es un pequeño precio a pagar mientras pueda ver esa sonrisa bella en tu cara chérie. Necesitabas mi ayuda.
- Sí que la necesitaba Del - Cosima asintió con miles de emociones abrumándola. Se mordió el labio y vio a Delphine hacer lo mismo. La morena podía sentir la mirada ardiente de su ex esposa y se dio cuenta que sus gestos eran la previa de algo que la misma morena se moría por hacer, besarla.
No obstante fue Delphine quién se adelantó a sus deseos y se atrevió a coger el rostro de su chérie con delicadeza a pesar de sus manos vendadas y se agachó para hacer lo que deseaba desde la primera que la vio. Besarla.
Fue un beso con hambre, desesperado. Fue un beso anhelado por ambas partes, que había dejado a ambas chicas gimiendo en voz alta sin poder evitarlo. Y fue ese gemido el que trajo a Cosima de regreso de la bruma romántica en la que se había caído activada por sus locas hormonas.
- Delp... Delphine... - Cosima hizo un gran esfuerzo por despegarse de los labios de su ex pareja - No. No podemos Del... no ahora.
- Lo sé... - Delphine gimió con la voz quebrada ya separada de los labios tentadores de su chérie y con la cabeza escondida en su hombro - Lo siento Cosima... pero es que ha pasado tanto tiempo... He extrañado tanto tus besos... los he soñado incluso, casi todas las noches desde que no separamos. Desde entonces me ha costado dormir por las noches porque sueño con ellos, contigo. Tengo pesadillas dónde sé que me odias y me dejas tirada en mi rancho de Francia y te vas. Te marchas con tus padres y tus hermanas y me obligas a quedarme de nuevo sola, en el mismo lugar donde pasé mis peores pesadillas cuando era una niña. Lloraba y te llamaba a gritos pero tú nunca volvías. Nunca.
- Lo siento Delphine - Cosima se tragó las lágrimas - Lo siento mucho cariño, lo siento.
- Eso es lo que planeas hacer, ¿No Cosima? - Delphine preguntó todavía sin atreverse a mirar a su ex - Cuando lleguemos a Europa, eso es lo que harás ¿No es verdad? Me dejarás en Lille y tú seguirás tu viaje por el mundo... Te oí hablando con Sarah chérie, lo siento. Lo hice por un rato y luego me dormí de nuevo, tuve pesadillas y desperté gritando... No estabas conmigo.
- Delphine yo... - Cosima suspiró - No sé cómo hablar de esto.
- Está bien Cosima - Delphine respondió con una sonrisa triste pero resignada - No te angusties que no pasa nada. Sé que tienes que seguir con tu vida y yo ya no estoy autorizada a estar en ella, lo entiendo. Yo volveré a Lille y espero que tú... espero que tú seas feliz viajando por el mundo chérie, porque te lo mereces. Tú te mereces-
Delphine no pudo seguir hablando. Sus palabras habían sido interrumpidas por un par de labios rosados que la hicieron callar de golpe y la rubia volvió a fundirse en el calor de los besos y el cuerpo de Cosima.
Ella sabía que no tenían mucho tiempo y decidió que si Cosima estaba de acuerdo, aprovecharía todo el tiempo que les quedaba para estar juntas.
El experimento de Delphine con el vino y el ambientador es posible porque yo intenté antes de escribirlo en la historia y sí, el mentón sí que queda enrojecido y adolorido al final. xD
