Ezra miró de nuevo la plaza, vacía como cada noche desde hacía un mes y suspiró, luego bajó la vista a su escrito, frente a él su historia (un panfleto lleno de elementos fantasiosos que hacían referencia a su propia búsqueda) sobre un hombre que se lanza en una travesía para encontrar a su gran amor perdido estaba casi terminada, y aunque no podía asegurar que los personajes serían felices para siempre, estaba seguro que iban por el buen camino pues leyó en la sección de espectáculos en el periódico que Hanna firmaría un contrato para trabajar en conjunto con la firma Versace, también se enteró que Spencer se perfilaba como favorita para ser la nueva gobernadora de California y Toby y Caleb habían llamado hacía unos días para hacerlo su padrino de bodas.
Él mientras tanto, seguía esperando en aquella solitaria plaza a que Aria apareciera para enfrentar lo que debió enfrentar, para decirle lo que no debió callar, los días y las noches pasaban dejándolo deseando fervientemente que aquel momento ocurriera.
Hasta que ocurrió.
Él simplemente escribía cuando al levantar la vista la observó cruzar la plazuela capturando con su cámara los detalles de aquella tarde soleada, la miró y solo entonces recordó que no había escrito sobre su manera liviana y elegante al caminar, sobre la curiosidad brillante que rebosaba en sus ojos, sobre sus labios dulces que se mantenían relajados mientras sus manos jugueteaban con el lente para obtener la mejor imagen, sobre la manera en la que hacía latir su corazón cuando la veía.
Sin dudarlo se levantó de la banca donde estaba sentado y apresuró el paso hacia ella.
Aria se dio la vuelta y al hacerlo su rostro se iluminó con alegría y ternura dejando ver esa sonrisa que le erizaba la piel y le hacía sentir un vuelco en el estómago de la emoción.
Ezra por su parte se quedó congelado en el momento en el que la vio lanzarse a los brazos de otro chico que traía para ella un ramo de flores, sintió su respiración irse y solo entonces se dio cuenta de que era él quien aún tenía los ojos empapados por el ayer, quien cargaba a cuestas con la dulzura de un amor muerto tiempo atrás, quien aún recordaba aquella promesa. Aria como toda criatura ciega de felicidad no se percató de que alguien la miraba, no se percató de que al alejarse de la plazuela dejaba a su antiguo amor tal como él la había dejado a ella: con el corazón desecho y un montón de sueños rotos.
¿Qué les ha parecido? Cabe recordar que este es un sixfic (6 caps) por lo que en la semana siguiente encontrará su conclusión :3 y en dos semanas PLL estará de vuelta con los últimos capítulos /3 y yo honestamente aunque no puedo esperar, tampoco quiero que se acabe para siempre T.T
Un saludo
